Antes de que existieran los bancos de esperma y la reproducción asistida fuese una práctica generalizada, un número incontable de mujeres en Estados Unidos pusieron su fertilidad en manos del doctor Quincy Fortier. Pero detrás de aquella fachada de bonhomía estaba un hombre que abusó de su posición para inseminar a un gran número de mujeres de forma furtiva con su propio esperma sin el conocimiento de estas y prolongar de esta forma su huella genética.
Netflix ha estrenado un documental que relata el caso de un médico de Indianápolis llamado Donald Cline, quien, a lo largo de varios años, usó repetidamente su propio esperma para fecundar a decenas de mujeres que buscaban un tratamiento de fertilidad y pensaban que el esperma provenía de donantes anónimos. Este true crime es un género cada vez más pujante en las plataformas de pago y cuanto más escabrosos, mejor, ya que el usuario busca quedarse espeluznado con las historias reales que se cuentan.
La Aterradora Historia Real del Doctor DONALD CLINE
El Comienzo de la Revelación
Fue la exdetective Wendi Babst quien, a raíz de la comercialización de los kits de ADN caseros, decidió explorar su ascendencia para saber más sobre su padre biológico. Pero lo que descubrió con el test fue algo inesperado: tenía un número desproporcionado de medios hermanos. Con sus dotes para la investigación fue rastreando la experiencia de su madre y tirando de un hilo que la condujo al doctor Fortier, un médico reconocido que había obtenido incluso el reconocimiento de Doctor del Año en Nevada en 1991.
En los años setenta y ochenta, cuando el médico especialista en fertilidad Donald Cline, de Indianápolis, cambiaba el esperma de los donantes sin el consentimiento de sus pacientes y, en su lugar, les implantaba su propio suministro personal fresco, probablemente no podría haber previsto la estadística anterior. Pero cuando Jacoba Ballard, que sabía que había sido concebida a través de esperma de donante, se propuso en 2014 investigar su propia ascendencia, accidentalmente se topó con su oscuro y profundo secreto, y con 94 medio hermanos, también engendrados por el médico de fertilidad de su madre.
Dirigido por Lucie Jordan, que también asume parte de la producción, no hay alardes técnicos en la dirección, en la que prima la austeridad y los primeros planos de los protagonistas de este escándalo mayúsculo. En el epicentro está Donald Cline, un médico especializado en fertilidad que, entre 1974 y 1987, engañó a numerosas mujeres, y a sus esposos, con una decisión incomprensible, propia de una mente perturbada. Las féminas que acudían a su clínica recurrían a la fecundación in vitro como última opción para quedarse embarazadas. Pero la realidad fue otra.
Cline, ante la impotencia de no encontrar voluntarios, se masturbaba en su clínica e introducía su semen a sus pacientes. Un día, Jacoba Ballard, una de sus hijas, aunque por entonces no lo sabía, tenía la curiosidad de saber si tenía algún hermanastro y se hizo un estudio de ADN. Rastreó su rama paterna hasta llegar a Cline y supo que superaban los 90.
El Uso de Pruebas de ADN y el Descubrimiento de la Verdad
23andMe, la empresa más conocida que ofrece kits de pruebas de ADN a domicilio para particulares, se estrenó en Estados Unidos en 2007. Las ventas alcanzaron su punto máximo en torno a las fiestas navideñas de 2017 y 2018, y en 2020, 30 millones de personas en todo el mundo se habían hecho una prueba de ADN.
Según los datos de ADN recopilados a través de 23andMe, Cline utilizó un donante al menos ocho veces, lo que resultó en ocho hermanos biológicos nacidos entre 1979 y 1986. Uno de estos hermanos, Jacoba Ballard, comenzó a desentrañar el engaño cuando se empeñó en encontrar a sus medios hermanos. Ella sabía desde que tenía 10 años que era hija de un donante. Cuando comenzó a conectarse con sus hermanos, se dio cuenta de que Cline también había tratado a sus madres. Luego los hermanos se hicieron las pruebas de ADN. En seguida sospecharon que el donante no era un médico residente, sino Cline.
A medida que más personas comenzaron a usar pruebas de ADN caseras, las conexiones con Ballard crecieron. La mujer comenzó a contactar a cada uno de ellos.
Consecuencias Legales y Personales
Donald Cline nunca fue acusado de implantar su propio esperma en sus pacientes sin que estos lo supieran ya que, en aquel momento, no había ninguna ley en Indiana que prohibiera dicha práctica. Sin embargo, mintió a la oficina del fiscal general cuando le preguntaron sobre sus actividades, y por ello fue acusado de dos cargos de obstrucción a la justicia en 2016. Se le impuso una multa de 500 dólares, se le condenó a un año de libertad condicional y perdió su licencia médica, aunque ya llevaba casi una década retirado.
Ballard y otros presentaron una denuncia contra Cline ante el fiscal general de Indiana y, finalmente, los investigadores interrogaron a Cline, quien negó haber usado su propio esperma al tratar a los pacientes. El documental señala que no existe una ley federal que prohíba la inseminación ilícita de donantes. Además de Cline, afirma el documental, hay otros 44 médicos que han usado su propio esperma para fecundar a sus pacientes; ellos también fueron descubiertos a través de pruebas de ADN en el hogar.
En el momento del juicio de Cline en diciembre de 2017, solo se conocían 22 hermanastros que había engendrado. En el momento en que el documental de Netflix dejó de producirse, el número era de casi 100. Muchos viven en la misma ciudad, van a los mismos sitios y tienen hijos que van juntos al colegio. "¿No consideraste que todos vivimos en una zona relativamente cercana?", dijo una hija. "¿Realmente pensaste... que no nos conoceríamos? ¿Que no saldríamos juntos? ¿Que no tendríamos hijos que podrían salir juntos? ¿Nunca consideraste eso?"
Además de Jacoba Ballard, Nuestro padre cuenta con la participación de los hermanastros Julie Harmon, Matt White, Heather Woock, Lisa Shepherd-Stidham, Jason Hyatt, Carrie Foster y Alison Kramer, que comparten sus propias historias sobre el descubrimiento de su verdadera paternidad. La primera temporada del podcast Sick de NPR incluye a Ballard, Woock y Foster, que comparten sus experiencias.
Según un reportaje de The Atlantic de 2019, los hermanastros hacen picnics anuales en el Día del Padre. También son responsables de defender un proyecto de ley en Indiana que convierte la tergiversación en un procedimiento médico en un delito grave, que se firmó en mayo de 2019, convirtiendo a Indiana en el primer estado en criminalizar a los médicos de fertilidad que utilizan su propio esperma sin el consentimiento del paciente.
El Impacto en las Víctimas
Jordan tiene el acierto de poner voz y rostro a sus víctimas, a esas mujeres y esos hijos traumatizados por su situación, que viven entre el desconcierto y la ira por múltiples razones. Entre ellas, que algunos de ellos, al no saber su parentesco, podrían haber tenido una relación o estar casados. El gran logro de Jordan es que en Nuestro padre centra la cámara en las víctimas: Jacoba Ballard, Julie Harmon (hermana número 14), Matt White (hermano 17), Heather Woock (hermana 22), Jason Hyatt (hermano 48) y Carrie Foster (hermana 53). La crudeza de sus reflexiones deja al espectador en KO en numerosas ocasiones. Como ejemplo, las palabras de una de ellas: "Al recibir la alerta de un nuevo hermano lo primero que piensas es: 'Por favor, que no haya salido con él'".
Según las víctimas y fiscales del Estado, Cline informó a algunas madres que estaba usando el esperma de sus maridos, lo que hizo que el descubrimiento de las acciones de Cline fuera especialmente dañino para las familias que creían que su hijo era su propia descendencia biológica, y para aquellos niños que creían que su padre era su padre biológico. Como explicó la hija de una víctima durante una entrevista para el documental: “Es repugnante sentarse allí y acostarse en la cama por la noche y preguntarse si la persona que te creó es un intolerante racista y usó a mi madre como un peón. Y lo hizo una y otra y otra vez”.
Incluso ahora, ocho años después, sigue descubriendo nuevos hermanastros con regularidad. De hecho, apareció un nuevo hermano el mismo día en que se publicó el tráiler", dijo a The Guardian, en relación con Nuestro padre, el nuevo documental de Netflix que ya se está emitiendo, y que describe toda la impactante historia. "Cada vez que encontramos un nuevo hermano les doy esta noticia, y es como si les arruinara la vida".
Cline abrió su clínica en 1979, cuando la práctica de la infertilidad era todavía una especialidad médica nueva y relativamente no regulada. Algunos médicos les dijeron a los pacientes que no informaran a los niños por temor a daños psicológicos, y una encuesta de 1977 mostró que más de la mitad de los médicos especialistas en infertilidad no llevaban registros, lo que significa que la identidad de los donantes a menudo se desconocía.
Al principio, Cline afirmó que estaba usando médicos residentes como donantes y que usaría cada donante para solo tres embarazos exitosos.
| Nombre | Relación con Cline |
|---|---|
| Jacoba Ballard | Hija |
| Julie Harmon | Hermana (número 14) |
| Matt White | Hermano (número 17) |
| Heather Woock | Hermana (número 22) |
| Jason Hyatt | Hermano (número 48) |
| Carrie Foster | Hermana (número 53) |
¿Dónde está Donald Cline ahora?
Aunque Cline no pudo ser acusado de un delito relacionado con su práctica médica, fue acusado de dos delitos graves de obstrucción de la justicia, como resultado de las mentiras que les dijo a los investigadores cuando le preguntaron si había usado su propio esperma en sus pacientes. El caso de Cline no fue a juicio y, en diciembre de 2017, se declaró culpable. La sentencia de cárcel de Cline de 365 días fue suspendida. Renunció a su licencia médica, a pesar de que había caducado ese mismo año de todas maneras.
Cline, que ahora tiene 80 años, está retirado de la práctica médica.
Este 11 de mayo se estrenó en Netflix un documental basado en hechos reales, como las películas de Antena 3. Y es que la trama de Our Father bien podría asemejarse a uno de estos filmes de serie B, porque es tan increíble que parece una invención. Se trata de la historia de Donald Cline, médico con una clínica de inseminación artificial que utilizó su semen para dejar embarazadas a más de 50 mujeres. ¿Y cómo salió todo esto a la luz? Sigue leyendo, porque tiene tela: En Indiana, unas cuantas chicas se hicieron un test de ADN por mera diversión (porque en EEUU se divierten de esa manera) y descubrieron… que eran hermanas. Se pusieron a indagar en su pasado y se dieron cuenta de que todas sus madres habían sido inseminadas artificialmente en la misma clínica y por el mismo doctor. Blanco y en botella…
Todo esto ocurrió en el año 79 en una clínica de fertilidad de Minneapolis. En aquella época no había bancos de esperma, por lo que el doctor Donald Cline utilizaba su propio semen para inseminar a las mujeres que acudían a pedirle ayuda. Cuando se descubrió el pastel, Cline no trató de negar los hechos, sino que admitió lo que había hecho e incluso se interesó por sus “hijos”. Lo más raro es que nunca fue detenido por lo que hizo, puesto que no había pruebas de lo ocurrido, por lo que sólo fue multado con 500 dólares, además de perder su licencia… cuando ya estaba jubilado.
Como una película de tarde de Antena 3 (basada en hechos reales) pero en forma de documental.
