Diosas del Parto y la Fertilidad: Nombres y Significado en Diversas Culturas

A través de la historia, diversas culturas han venerado deidades femeninas asociadas con el parto, la fertilidad y la protección de las mujeres durante el embarazo y el alumbramiento. Estas diosas no solo representaban la capacidad de dar vida, sino también la conexión entre lo terrenal y lo divino, influyendo en las creencias y prácticas de sus seguidores.

Artemisa: La Diosa Griega de la Caza y el Parto

En la mitología griega, Artemisa es la hija de Zeus y Leto, y hermana gemela de Apolo. En la mitología romana era conocida como Diana y en la mitología etrusca, tomaba la forma de Artume. Era la diosa lunar virgen de la caza, los animales salvajes, la curación, las tierras salvajes, la castidad y, paradójicamente, los partos.

Al principio de su desarrollo, era identificada con Hécate, la feroz diosa primigenia preolímpica. Más tarde pasó a estar más identificada con Selene, a la que terminó suplantando, como diosa lunar que complementaba a la identificación de su gemelo con Helios (a quien también suplantó) como dios solar. Artemisa también asimiló a Cariatis (Caria). Sus sacerdotisas eran designadas con el título de Melisa.

Artemisa no era demasiado adorada en la mayoría del continente griego. En Asia Menor, sin embargo, era una deidad importante. En Roma fue muy venerada en el monte Tifata cerca de Capua y en los bosques sagrados (tales como Aricia, Lacio). Su sumo sacerdote vivía en Aricia, y este título se pasaba a la persona que era capaz de matarlo con una rama tomada de un árbol del bosque.

Los festivales en honor de Artemisa incluían la Brauronia, celebrada en Braurón, y el festival de Artemisa Ortia en Esparta. Las jóvenes eran iniciadas en el culto de Artemisa en la pubertad. Sin embargo, antes del matrimonio (un acontecimiento en el que tenía poco que decir, y que se celebraba poco después de la pubertad), se les pedía que dejasen todos los complementos de la virginidad (juguetes, muñecos, mechones de su pelo) en un altar a Artemisa.

Diana era adorada en un templo del monte Aventino, principalmente por los ciudadanos de clases más bajas y por los esclavos, que podían pedir y recibir asilo en sus templos. Era venerada en un festival celebrado el 13 de agosto. Su nombre puede proceder de diviana ("la brillante").

En el arte, Artemisa era típicamente retratada con una media luna sobre su cabeza y con su arco y sus flechas, creados por Hefestos y los Cíclopes. Estas flechas, en contraste con su papel como diosa de los partos, se decía que eran la causa de la muerte de las mujeres en los alumbramientos. Otra contradicción es que era una diosa de la curación que trajo la lepra, la rabia y la gota.

En Éfeso, el templo de Artemisa llegó a ser una de las siete maravillas del mundo. En Éfeso, y en el resto de Asia Menor, era adorada principalmente como una diosa de la tierra y la fertilidad, semejante a Cibeles, y a diferencia de lo que ocurría en el continente griego. Allí las estatuas muestran a Artemisa con su arco y sus flechas, mientras que las estatuas de Asia Menor la muestran con nódulos en su pecho que se creen que son múltiples pezones, pechos o testículos de toros sacrificados.

Como Agrotera, Artemisa era especialmente considerada como la diosa protectora de los cazadores. Era también con frecuencia asociada con la diosa egina local, Afea. Como Potnia Theron, era la protectora de los animales salvajes (Homero usó este título). Como Kourotrophos, era la niñera de los jóvenes. Como Loquia, era la diosa de los partos y las comadronas. A veces es conocida como Cintia, por su lugar de nacimiento en el monte Cinto en Delos. En ocasiones también usaba el nombre de Febe, la forma femenina de la de su hermano Apolo, Febo.

Cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada y que su marido, Zeus, era el padre, prohibió que Leto diera a luz en terra firma, o el continente, o cualquier isla del mar. Leto encontró la isla flotante de Delos, que no era el continente ni una isla real, y dio a luz allí. La isla estaba rodeada de cisnes. Como gesto de gratitud, Delos estaba sujeta con cuatro pilares. Más tarde la isla fue santificada a Apolo. Alternativamente, Hera secuestró a Ilitía, la diosa de los partos, para evitar que Leto diese a luz. Los demás dioses obligaron a Hera a dejarla ir. De cualquier forma, primero nació Artemisa y ésta ayudó a nacer a Apolo. Otra versión afirma que Artemisa nació un día antes que Apolo, en la isla de Ortigia, y que ayudó a Leto a cruzar el mar hasta Delos el día siguiente para dar a luz a Apolo.

A los tres años, Artemisa pidió a su padre, Zeus, que le concediera virginidad perpetua. Éste accedió. Todos sus compañeros permanecieron vírgenes, y ella guardó su castidad muy celosamente.

Hombres y Artemisa

  • Acteón: En una ocasión, estaba Artemisa bañándose desnuda en el bosque cuando el cazador Acteón tropezó con ella. Se detuvo y se quedó mirándola, fascinado por su belleza arrebatadora. Cuando le vio, Artemisa le transformó en un ciervo y, disgustada por haber sido espiada, envió a sus propios sabuesos a que le mataran. Éstos le destrozaron. Alternativamente, Acteón alardeó de ser mejor cazador que Artemisa, y ésta le transformó en un venado que fue devorado por sus propios sabuesos.
  • Siproites: Un cretense, Siproites, vio a Artemisa bañándose desnuda y fue transformado por ella en una mujer.
  • Orión: Tras abandonar a Eos, Orión se convirtió en un seguidor de Artemisa. Ésta terminó por matarle, aunque las razones dadas varían:
    • Orión y Artemisa estaban prometidos. Su hermano, Apolo, no creía que fuese apropiado para ella casarse con un mortal. Apolo convenció a Orión a meterse en el agua y entonces desafió a Artemisa a que intentase acertar al punto apenas visible (en realidad, la cabeza de Orión) con una flecha desde la orilla. Ésta acertó, matándole.
    • Orión violó a una de las seguidoras de Artemisa. Ésta envió a Escorpio, un escorpión, a matarle, y ambos fueron situados entre las estrellas como constelaciones. Esta leyenda explica por qué la constelación de Escorpio aparece justo cuando Orión empieza a ponerse: el escorpión aún le persigue. El perro de Orión pasó a ser Sirius, la estrella perro.
  • Adonis: En algunas versiones de la historia de Adonis, Artemisa o Ares (su amante en esta historia) enviaban un jabalí a matarle.

Otras Historias Relacionadas con Artemisa

  • Calisto: Artemisa mataba a cualquiera de sus compañeras que perdiese su virginidad, tales como Mera y Calisto. Esta última perdió su virginidad con Zeus, que se había presentado disfrazado como Artemisa. Enfurecida, la auténtica Artemisa la transformó en una osa. El hijo de Calisto, Aras, casi mató a su madre mientras cazaba, pero Zeus o Artemisa le detuvieron y subieron a ambos al cielo como la Osa Mayor y la Osa Menor.
  • Agamenón e Ifigenia: Artemisa castigó a Agamenón tras matar éste un ciervo sagrado en una arboleda sagrada y alardear de ser mejor cazador. En su camino a Troya para participar en la Guerra de Troya, los barcos de Agamenón quedaron de repente inmóviles al detener Artemisa el viento. Un oráculo llamado Calcas dijo a Agamenón que la única forma de apaciguar a Artemisa era sacrificar a Ifigenia, su hija. Según algunas versiones, así lo hizo, pero otras afirman que sacrificó un ciervo en su lugar y que Ifigenia fue llevada a Crimea a preparar otros para sacrificarlos a Artemisa.
  • Níobe: Níobe, la reina de Tebas y esposa de Anfión, alardeó de su superioridad sobre Leto porque había tenido catorce hijos (los Nióbides), siete varones y siete mujeres, mientras Leto había tenido sólo dos. Apolo mató a sus hijos mientras éstos practicaban atletismo, a pesar de sus súplicas, y Artemisa a sus hijas. Apolo y Artemisa usaron flechas envenenadas para matarlos, aunque según algunas versiones algunos de los Nióbides fueron perdonados (normalmente Cloris). Anfión, al ver a sus hijos muertos, se suicidó o fue asesinado por Apolo tras jurar venganza. Una desolada Níobe huyó al monte Sípilo en Asia Menor y se convirtió en piedra mientras lloraba, o se suicidó. Sus lágrimas formaron el río Aqueloo. Zeus había convertido a todos los habitantes de Tebas en piedra, por lo que nadie enterró a los Nióbides hasta el noveno día tras su muerte, cuando los propios dioses les dieron sepultura.
  • Taigete: Zeus persiguió a Taigete, una de las Pléyades, quien rezó a Artemisa. La diosa transformó a Taigete en una cierva, pero Zeus la violó cuando estaba inconsciente. Así concibió a Lacedemón, el mítico fundador de Esparta.
  • Oto y Efialtes: Oto y Efialtes eran dos gemelos gigantes que un momento dado quisieron tomar al asalto el monte Olimpo. Lograron secuestrar a Ares y encerrarlo en una vasija durante trece meses. Sólo fue liberado cuando Artemisa ofreció acostarse con Oto. Esto hizo que Efialtes sintiera envidia y ambos pelearon. Artemisa se transformó en una cierva y saltó entre los dos. Los Alóadas, para evitar que huyera, arrojaron sus lanzas y se mataron uno al otro.
  • Las Meleágridas: Tras la muerte de Meleagro, Artemisa convirtió a sus afligidas hijas, las Meleágridas, en pintadas.
  • Quione: Artemisa mató a Quione por su orgullo y vanidad.
  • Atalanta y Eneo: Artemisa salvó a la pequeña Atalanta de morir de frío tras haber sido abandonada por su padre en la cima de una montaña.

Tlazolteotl: La Diosa Azteca de la Inmundicia y la Fertilidad

A menudo identificada como la deidad Azteca Tlazolteotl, es una escultura de una mujer de parto. Tlazolteotl es un nombre de género neutro que significa “deidad de la inmundicia” y se piensa que es la que se come la suciedad, la purificadora, la confesora. Se describe tanto como la que da como la que quita el pecado. Se solapa con Ixcuina, una diosa coelctiva compuesta por cuatro hermanas. Como Tlazolteotl-Ixcuina era la “diosa de la inmundicia-la señora Algodón” asociada con el hilado, el telar y la fertilidad.

A pesar del carisma de la pieza, se ha cuestionado su autenticidad y estudios recientes han sugerido que se trate de una concepción idealizada del siglo XIX de la expresión artística azteca. A pesar de su controversia, la pieza ha adquirido una identidad cultural que trasciende su valor.

Heket: La Diosa Egipcia Rana del Renacimiento

El presente trabajo pretende realizar un acercamiento a la divinidad egipcia Heket, diosa rana del renacimiento, protectora de los partos y la vida. Heket es una divinidad que en numerosas ocasiones no ha sido tratada con la importancia que le correspondería. Nuestro cometido es el de poder ahondar en esta figura tan relevante dentro del panteón egipcio, ya que representa el renacimiento en todos sus matices. Comúnmente, Heket es conocida como la diosa rana, protectora de los partos y la vida.

El culto a Heket -o Heqet-, se atestigua desde Época Arcaica, ya que las primeras representaciones de la diosa se producen a través de estatuillas en forma de rana -sin ningún atributo humano-. Las piezas más antiguas conservadas pertenecen al Periodo Predinástico, durante el período de Naqada III (h. el 3100-3000 a.C.). No obstante, el florecimiento del culto a Heket tuvo sus momentos de gran auge durante la Dinastía V (2590-2180 a.C.); en el Imperio Medio, con la Dinastía XII (1991-1785 a.C.); posteriormente en el Imperio Nuevo, en la Dinastía XVIII (1550-1075 a.C.) y en Época Tardía.

Para poder entender a esta divinidad debemos de conocer también a su esposo, Khnum. Khnum es el dios con cabeza de carnero, que se encuentra en el inicio de la creación junto a Ptah. El dios carnero es el alfarero de los dioses, encargado de generar a todos los seres de la creación. Su residencia es la ciudad de Her-Ur, en el Medio Egipto, cuya metrópolis tenía por cementerio las famosas tumbas de Beni Hasan. En la tierra de Her-Ur, de donde son señores tanto Khnum como Heket, ambos tenían un templo en su honor. La construcción y restauración de este templo se narra en la tumba de Petosiris, en este relato se describe una hierofanía de Heket a Petosiris y su hijo, la diosa les indica dónde deben fijar el lugar de su templo. En esta ubicación se encontraba de forma originaria el templo que mencionábamos, pero los habitantes habían dejado de acudir al santuario y estaba totalmente descuidado. El texto cuenta que estaba cubierto completamente por las aguas y que los animales pasaban por aquel lugar sagrado sin ningún problema.

De esta forma, podemos empezar a profundizar en los aspectos con los que Heket estaba relacionada: el impulso de la vida en la Casa de Geb (vida terrenal) y en la morada de la Duat (mundo del más allá). Como veremos más adelante, Heket está presente en los textos de las Pirámides en los que ayuda al difunto a “ascender al cielo con las ranas creadoras de la cosmogonía hermopolitana”. Asimismo, desde su prefiguración como rana también vemos que encarna la humedad como principio de fecundidad. En este sentido, el culto a Heket toma gran relevancia en el Periodo Antiguo, ya que se introduce en Abydos en conjunto con el culto de Osiris.

Finalmente, podemos añadir que la influencia del culto a la deidad Heket fue tan extensa que llegó al mundo romano y que continuó hasta estar presente dentro de la simbología medieval cristiana. La diosa rana se mantuvo como símbolo de renacimiento y purificación después de la vida. En suma, podemos decir que la diosa rana Heket, simboliza el renacimiento, la llegada hacia la nueva vida, la regeneración. De ahí los nombres que se le daban, como “la que hace respirar”. Su identificación como diosa del hogar, las mujeres embarazadas, la fertilidad la maternidad, los partos, los recién nacidos, la abundancia, la eternidad y el tiempo infinito.

En este sentido, cabe destacar que para los egipcios existía una gran vinculación entre la eternidad y el tiempo infinito con los renacuajos que surgían del limo producido en el fértil Nilo después de la estación shemu. Su relación con los partos tiene lugar a partir del Reino Medio, pudiendo haber tomado está función con anterioridad, sobre todo, si tenemos en cuenta la concepción que la sociedad egipcia tenía sobre el símbolo de la rana, así como de los renacuajos. En este momento se le suele dar el epíteto de: “La que hace respirar”, refiriéndose a esa vida a la que ayuda a salir adelante. No obstante, durante el parto suelen intervenir diferentes diosas, cada una con una misión concreta.

Como hemos mencionado anteriormente, la pareja primordial de la diosa es Khnum el dios creador con forma de carnero. En este sentido, resulta de gran interés que comparemos este pequeño relato con el que siglos más tarde también se desarrollará en el mundo griego. El mito de Prometeo, Epimeteo y Pandora, ya que, en una de sus versiones sitúa a Prometeo moldeando a los seres humanos y a Atenea dándoles la psique, el alma que les animará y les permitirá empezar a vivir. Regresando a nuestra diosa puede verse cómo Heket “tendía el símbolo anj de la vida a la nariz del recién nacido y animaba al niño y a su ka”. Muestra de ello son las imágenes que podemos encontrar en diversos templos.

Representaciones de escenas similares pueden encontrarse en las paredes de los recibidores de numerosos templos, así como en los mammisis, donde también suelen reflejarse los nacimientos de los dioses Ihy y Horus niño. De tal forma, que Khnum, que también aparece representado en estas escenas, suele ir acompañado de una o la otra diosa. Un ejemplo de este ciclo de imágenes, en los que Hathor y Heket se ven interrelacionadas en su aparición, puede hallarse en el mammisi de Edfú. En el santuario de esta construcción podemos hallar la representación de la creación del infante divino Harsomtus y el infante real Ptolomeo VII, escenas en las que aparecen indistintamente Heket y Hathor.

No obstante, la identificación de Heket concebida solamente como partera resulta una aproximación bastante simplificada de la misma; puesto que el momento en el que ella ayuda al niño en el parto, este aún no vive, pero tampoco se encuentra en la Duat. Por tanto, comprobamos que los límites entre vida y muerte están muy presentes en esta diosa.

Como hemos ido mencionando, durante el Reino Medio, el culto a Heket toma relevancia, ya que aparece en Abydos, ahora sí, tomando un papel fundamental y “relacionándose con rituales mistéricos, fundamentalmente ritos de resurrección, por su faceta de dadora de vida y de ayuda a los difuntos a pasar a la vida eterna”. Lo cual nos habla de la estrecha relación que presenta Heket en el ámbito de la Duat, de igual modo que asiste al propio Osiris a “acelerar su nuevo nacimiento” hacia el más allá. Desde este momento, y en adelante, Heket se asociará definitivamente a lagos y estanques que acaban siendo parte de los escenarios de rituales funerarios.

Asimismo, resulta de gran interés la presencia de Heket en el festival de Khoiak, participando la diosa en el drama litúrgico de la muerte de Osiris e incluso apareciendo en la procesión en su propia capilla portátil, en la cual aparece en forma de rana. La vinculación de Heket con los ritos osiriacos no resulta extra, ya que estamos hablando de ritos de resurrección de la vida o de renacimiento. La participación de Heket dentro de del mito de Osiris, su muerte y vuelta a la vida, se sitúa en los momentos centrales del proceso de preparación del cadáver.

Heket aparece en una de las imágenes ayudando a Anubis en el proceso de momificación, brindándole al dios los ungüentos necesarios para que la reconstitución del cuerpo de Osiris se produzca satisfactoriamente. Sin embargo, existen otras representaciones de la diosa dentro del mismo ciclo de Osiris donde es plasmada con una especie de lucerna sostenida por una caña. La diosa acerca la lucerna a Osiris desde lejos, e incluso, la encontramos insuflando un fuego a través de una caña hueca.

El Ocultamiento de Heket

A pesar de que la identificación de Heket como diosa rana está bastante clara y extendida es usual que esta deidad suela ser identificada con otras diosas. Una confusión que suele darse muy a menudo es con Meskhenet -Mesjenet, Menhet, Menhit o Menkhet-, deidad nubia con cabeza de leona y que, al igual que Heket, también suele acompañar a Khnum como su esposa. Asimismo, otra diosa con la que se la suele identificar o con la que intercambia algunos de sus atributos es Hathor.

Cuando Hathor aparece en su identificación como madre, especialmente en las Casas de Nacimiento, suelen ser representadas casi indistintamente Heket y Hathor. De tal forma, que Khnum, que también aparece representado en estas escenas, suele ir acompañado de una o la otra diosa. Un ejemplo de este ciclo de imágenes, en los que Hathor y Heket se ven interrelacionadas en su aparición, puede hallarse en el mammisi de Edfú.

No obstante, en las representaciones de nacimientos dentro del vestíbulo del mammisi siempre aparece Heket junto al moldeador Khnum aportando el hálito de vida a los recién nacidos. Por último, un reciente hallazgo de una estela menor, pero que muestra a la diosa Heket de una forma muy particular en la que sus atributos se vuelven a combinar con los de la diosa Hathor. En la imagen aparecen Khnum y Heket dado que se trata de una estela votiva de agradecimiento a la pareja divina. Resulta llamativo el aspecto que toma la diosa, ya que puede verse con cuerpo de mujer, pero con una rana completa como cabeza. Asimismo, cabe destacar su tocado con cuernos de vaca y una rana entre ambos.

En este sucinto desarrollo acerca de la identificación de la diosa Heket, hemos podido observar la importancia que esta tiene en el panteón egipcio, a pesar de no ser una de las deidades más representadas. Definitivamente, Heket es una diosa de la fecundidad y se encuentra íntimamente vinculada al momento del nacimiento, pero no solo como una divinidad partera, sino más bien como una madre demiúrgica, que junto a su esposo Khnum y a través del influjo de Atum-Ra -padre de ambos-, permite que la vida llegue al nuevo ser naciente. Por tanto, Heket se encontrará presente en el alumbramiento de la vida; en el sentido de que ella otorga luz a la nueva vida que aparece tanto en la vida terrena, como la eterna. Si bien no deben olvidarse las imágenes de la diosa alumbrando con un fuego desde lejos al difundo Osiris, pues con él: le otorga calor a la frialdad de la no-vida; le insufla el aliento para despertar a una nueva existencia y continuar en ella; y le insufla la conciencia mental, propia del fuego metafísico.

Otras Diosas de la Fertilidad y el Parto

Además de las diosas mencionadas, otras culturas han venerado deidades femeninas asociadas con la fertilidad y el parto. Algunas de ellas incluyen:

  • Isis (Egipto): Considerada la diosa principal, protectora de los faraones, los hogares y los muertos, con cualidades de curación y resurrección.
  • Hathor (Egipto): Asociada con el amor, la belleza, la maternidad, la música, la danza, la alegría y la fertilidad.
  • Lucina (Roma): Diosa asociada con el parto y el nacimiento, venerada especialmente entre las mujeres embarazadas.

Estas deidades reflejan la importancia de la fertilidad y el parto en diversas culturas, así como la necesidad de protección y guía durante estos momentos cruciales de la vida.

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