Los Dioses de la Fertilidad Romanos: Un Panteón de Poder y Tradición

En la antigua Roma, la religión desempeñaba un papel fundamental en la vida cotidiana. A diferencia de otras religiones, la mitología romana era politeísta, con una vasta cantidad de dioses a los que se adoraba. El modelo romano de definir y concebir a los dioses era muy diferente al de los antiguos griegos. Los romanos tenían una rica panoplia de leyendas sobre la fundación y la primera expansión de su ciudad.

Las prácticas rituales romanas de los sacerdotes oficiales distinguían claramente dos clases de dioses: los di indigetes y los di novensides o novensiles. Estas divinidades pueden ser agrupadas bajo el término general de dioses asistentes o auxiliares, que eran invocados junto con las deidades mayores. Los dioses representaban distintivamente las necesidades prácticas de la vida diaria, como las sentía la comunidad romana a la que pertenecían.

A continuación, exploraremos algunos de los dioses más importantes del panteón romano, con especial atención a aquellos relacionados con la fertilidad:

Altar de los doce dioses del Panteón Romano. Museo del Louvre.

La Tríada Capitolina y Otros Dioses Principales

A la cabeza del panteón primitivo se encontraba la tríada Júpiter, Marte y Quirino, cuyos tres sacerdotes, o flamines, tenían el mayor rango, y Jano y Vesta. Tríada Capitolina clásica: Júpiter, Juno y Minerva.

  • Júpiter: El dios del cielo y del trueno (equivalente al Zeus griego). Considerado el dios supremo por los romanos, Júpiter era representado como una entidad masculina barbuda que personificaba la luz, el trueno y el cielo, a la vez que representaba al ser divino encargado de proteger el Estado romano y sus leyes.
  • Juno: La reina de los dioses (equivalente a la Hera griega). Esposa de Júpiter, Juno era, por tanto, la reina de las antiguas deidades romanas, a la que se otorgaba el título de Regina. Una de las funciones principales de Juno era la de ser protectora del Estado y, por extensión de ese papel, Juno también era percibida como una deidad que presidía todos los asuntos de las mujeres, desde los partos hasta los estatutos jurídicos.
  • Minerva: La diosa de la sabiduría (equivalente a la Atenea griega). Deidad romana de la sabiduría, la poesía y la medicina pero también del arte, la artesanía y el comercio, Minerva fue llamada acertadamente por Ovidio la "diosa de las mil obras".
  • Marte: El dios de la guerra (equivalente al Ares griego). Considerado el segundo en importancia después de Júpiter en el panteón de dioses romanos, Marte era la deidad de la guerra y, curiosamente, también de la agricultura. En esencia, frente a la pura impulsividad y naturaleza caótica de la guerra, Marte era percibido como una entidad más serena y juiciosa que asumía el papel de protector de Roma y su modo de vida.
  • Venus: La diosa de la belleza y el amor (equivalente a la Afrodita griega). Venus, la antigua deidad romana de la belleza, el amor, el deseo y el sexo, se percibe a menudo como el equivalente de la diosa griega Afrodita. Sin embargo, como en el caso de algunos de los dioses romanos mencionados anteriormente, Venus como entidad divina posiblemente personificaba más aspectos que su homóloga griega, ya que también se la consideraba la diosa de la victoria y la fertilidad.
  • Ceres: La diosa de la agricultura (equivalente a la Deméter griega). Ceres es una entidad femenina que representa la agricultura, las cosechas, la fertilidad y las relaciones maternales. Venerada como una deidad bondadosa y benévola entre los antiguos dioses romanos, se la consideraba hija de Saturno y hermana de Júpiter, pero el elemento principal de su culto y veneración se centraba en la relación entre Ceres y su propia hija Proserpina, la Perséfone helena.
  • Baco: El dios del vino (equivalente del griego Dioniso). Mientras que Apolo mantuvo su nombre compatible en los panteones de dioses griegos y romanos, Baco era un equivalente directamente romanizado del dios griego Dioniso. En esencia, Baco era el dios romano del vino y de su elaboración, al tiempo que encarnaba los fascinantes aspectos de la locura ritual y el éxtasis religioso.
  • Vesta: La diosa del hogar (equivalente a la Hestia griega). Hija de Saturno y hermana de Júpiter, Vesta era considerada paradójicamente la más vieja y la más joven de los dioses romanos, ya que fue la primera en ser engullida por Saturno y la última en ser liberada de los confines de su padre. Así, Vesta pasó a asociarse con la diosa romana del hogar, la casa y el ámbito doméstico, y su equivalente griega era Hestia, la antigua entidad que representaba la domesticidad, la familia y la arquitectura.
Venus, diosa del amor, la belleza y la fertilidad.

Dioses Adicionales y su Significado

  • Saturno: El dios del tiempo (equivalente al Cronos griego). Saturno era considerado el soberano de la Tierra durante la Edad de Oro, que personificaba el equilibrio entre paz, armonía, estabilidad y prosperidad.
  • Diana: La diosa de la caza y de la Luna (equivalente a la Artemisa griega). Diana es la diosa de la caza, las tierras salvajes, la naturaleza y la Luna entre los antiguos dioses romanos.
  • Mercurio: El dios del comercio (equivalente al Hermes griego). Mercurio, uno de los dioses relativamente tardíos de la Antigua Roma, era posiblemente el compuesto de varios dioses romanos primitivos que representaban la riqueza y el comercio.
  • Vulcano: El dios del fuego y la metalurgia (equivalente del griego Hefesto). La figura de Vulcano, uno de los dioses romanos más antiguos, se remonta posiblemente a la época arcaica de Roma, hacia el siglo VII antes de Cristo.
  • Apolo: El dios del sol y las artes (similar al Apolo griego). Aclamado como una de las deidades olímpicas más importantes de los panteones griego y romano, Apolo, el arquetipo del ser joven e imberbe (kouros), era considerado la entidad divina del sol, la luz, la música, la profecía, la poesía, la medicina e incluso del tiro con arco.
  • Neptuno: El dios de los mares (equivalente al Poseidón griego). Considerado hermano de Júpiter, Neptuno era el principal dios tanto del agua dulce como del mar en el antiguo panteón romano.
  • Mitra: El dios sincrético. Mitra fue incipientemente una entidad divina zoroástrica, con origen en la antigua Persia. Sin embargo, en un fascinante ejemplo de sincretismo transcultural, en el Imperio Romano se practicó una religión en torno a una deidad grecorromana conocida también como Mitra.

Festividades y Rituales de Fertilidad

Los romanos tenían muchas fiestas dedicadas a estos dioses. Podemos destacar las Lupercales (15 de febrero), posiblemente en honor a Fauno, ya que se dice que fue este dios quien tomó la forma de Luperca y cuidó de Rómulo y Remo. Lo cierto es que en la fiesta se azotaban a mujeres porque parece que ganaban fertilidad y se purificaban. Además estaban las fiestas del vino, como las Vinalias (23 de abril y 19 de agosto) en honor a Venus, y los Bacanales en honor a Baco.

En Roma, el 15 de febrero se celebraban las Lupercales, una fiesta para estimular la fertilidad y curar la esterilidad, en honor de Fauno y de la loba que amamantó a Rómulo y Remo. Esta fiesta se celebraba para alabar a diversos dioses, como Juno, la madre de los dioses, que era también tenida por los romanos como la diosa de las mujeres y del matrimonio.

Así, bajo la sombra de la higuera cuyas raíces, según la tradición, habían detenido la cesta en cuyo interior se encontraban los gemelos Rómulo y Remo; los Lupercus sacrificaban un perro y un macho cabrío, animales impuros, y azotaban a las mujeres con trozos de cuero de una cabra también sacrificada, bañados en sangre, lo que supuestamente estimulaba su fertilidad.

Con el paso del tiempo, el papa Gelasio I prohibió y condenó, en el año 494, la celebración pagana de las Lupercales. Quiso cristianizar esta festividad y la sustituyó por el 14 de febrero, fecha en la cual murió martirizado un cristiano llamado Valentín, en el año 270.

El nombre del mes de mayo hace referencia a Maya, la divinidad de la mitología romana ligada a la primavera. Aunque en el imaginario mitológico romano, esta deidad también suele estar asociada a la fertilidad, la castidad y la salud. También era conocida como Bona Dea, que se traduce -literalmente- como “La Buena Diosa” o Fauna, por estar relacionada con Fauno. Sin embargo, también existen otros nombres menos utilizados para designarla, como Feminea Dea o “Diosa de las mujeres”.

Basándose en lo poco que se sabe del culto romano a esta deidad, los mitógrafos han ido desarrollando varias teorías sobre ella. Algunos sostienen que era la hija de Fauno y que este estaba enamorado de ella. En alguna ocasión, el dios de los bosques intentó poseerla, pero al no conseguirlo, este respondió embriagándola y flagelándola con varas de mirto. Al parecer, Fauno finalmente consiguió satisfacer sus deseos cuando ambos se transformaron en serpientes.

Esta teoría podría explicar por qué el culto a Maya era exclusivo para las mujeres, por qué siempre se la representa junto a una serpiente y por qué, en las celebraciones en honor a la diosa, se utilizaban ramilletes de mirto para azotar a las mujeres (de forma simbólica), un rito que tenía el objetivo de aumentar su fertilidad.

Estatua de mármol en honor a Bona Dea

En la época romana anterior a la moral cristiana, se afrontaban con cierta normalidad algunos aspectos relacionados con la sexualidad, y las representaciones fálicas no solo estaban toleradas, sino que se creía que aportaban suerte y protección, además de fertilidad. Príapo, hijo de Dionisio y Afrodita, representado con un enorme falo en erección, era el dios de la fertilidad.

Influencia y Legado

Durante el siglo IV, el cristianismo y el islam pasaron a dominar el Oriente Medio y, si bien tomaron ciertas fiestas y ritos paganos y se los apropiaron, adaptándolos a la nueva religión, también destruyeron los rituales con culto a las diosas y trataron de erradicar las danzas femeninas relacionadas con la sexualidad y la fertilidad.

Las creencias religiosas romanas más antiguas eran un conjunto de primitivos rituales y dioses o espíritus que copulaban entre ellos y ayudaban en las tareas cotidianas de sus gentes, pero apenas tenían relatos y aventuras como sí tenía la mitología griega.

Cuando el mundo romano entró en contacto con la cultura griega, probablemente a través de los etruscos, estos dijeron: “Coño, estas historias molan mogollón, nos las quedamos”. Y comenzaron a fundir sus dioses con los de sus vecinos, y muchos sufrieron un cambio de nombre y a veces de rol. Estos son los llamados Novensides.

En general los romanos fueron relativamente tolerantes con las religiones de su alrededor, y hasta tomaron prestados muchos dioses como hemos podido comprobar. Por ejemplo de Frigia llevaron a Roma a la diosa Cibeles, de Egipto exportaron a Isis y de Persia a Mitra, una especie de dios solar al que había que sacrificar toros, que es importante aunque nunca formó parte del panteón oficial.

Un elemento importantísimo en las prácticas religiosas romanas era el calendario. Los romanos median su tiempo en base a la fundación de Roma o también en base al comienzo de la era republicana.

Como podemos ver, los seis primeros meses tenían nombres de dioses. Luego los demás tenían su nombre de número ordinal. Quinto, Sexto, Séptimo… Tras la reforma de Julio César, sus partidarios llamaron al quinto mes Julius; y Augusto nombró al sexto Augustus, de ahí que ahora se llamen julio y agosto.

La Saturnalia o Saturnales eran unas celebraciones de corte agrario dedicadas al dios Saturno entre los días 17 y 23 de diciembre. Se dejaba de sembrar, se hacían regalos y banquetes públicos y los esclavos podían ser un poco más libres.

En fin, que en los últimos años del Imperio romano se vivió una especie de guerra fría religiosa entre el mitraismo y el cristianismo. Algunos emperadores como Aureliano o Constantino parece que querían implantar un monoteísmo en el Imperio, lo cual era muy jodido, pero lo intentaron.

El legado de los dioses romanos, especialmente aquellos relacionados con la fertilidad, sigue vivo en nuestras costumbres, calendarios y en el imaginario colectivo. Sus historias y rituales nos ofrecen una visión fascinante de un mundo antiguo donde lo divino y lo terrenal estaban intrínsecamente conectados.

Tabla con los principales dioses romanos, sus equivalentes griegos y sus atributos:

Dios Romano Equivalente Griego Atributos
Júpiter Zeus Cielo, Trueno, Ley
Juno Hera Matrimonio, Fertilidad, Mujeres
Venus Afrodita Amor, Belleza, Deseo
Ceres Deméter Agricultura, Cosechas, Fertilidad
Baco Dioniso Vino, Éxtasis, Fertilidad
Marte Ares Guerra, Agricultura
Neptuno Poseidón Mares, Terremotos, Caballos
Diana Artemisa Caza, Luna, Castidad, Parto

Magia y Ritualismo en la Antigua ROMA

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