Como el resto de seres vivos, las plantas necesitan reproducirse para perpetuarse en el medio ambiente. En muchas ocasiones hemos oído hablar de la reproducción de las plantas, pero lo cierto es que aún surgen muchas dudas al respecto sobre este tema. En primer lugar, hemos de decir, que las plantas se pueden reproducir de dos formas diferentes, es decir, de manera sexual y de manera asexual.
Cuando tratamos de clasificar las plantas según su tipo de reproducción, hay dos grandes tipos de reproducción vegetal: la reproducción asexual y la sexual. Hay una enorme variedad en sus métodos y formas de reproducción, pero estos son los dos grandes tipos que las clasifican.
Reproducción Sexual en las Plantas
La reproducción sexual se da a partir del material genético de dos sujetos progenitores, en que se unen los gametos: uno femenino y uno masculino. Es la reproducción más habitual entre las plantas y, de hecho, la reproducción de las plantas por semillas es casi siempre de tipo sexual. Este tipo de reproducción vegetal puede ocurrir por alogamia, que es cuando esa fecundación se da entre dos plantas diferentes por medio del viento o los insectos polinizadores y otros animales que polinizan, o por autogamia, que es cuando la propia planta se fecunda a sí misma.
Ciclo de vida de las angiospermas
Reproducción Asexual en las Plantas
La reproducción asexual, en cambio, tiene su origen en un proceso de mitosis celular y da lugar a un nuevo individuo exactamente igual a su progenitor.
Procesos Clave en la Reproducción de las Plantas con Flores
La reproducción de las plantas con flores depende de tres procesos: polinización, fecundación y germinación.
Polinización de las Flores
La polinización de las flores es el paso necesario del polen entre distintas plantas. Este paso puede darse por acción de agentes como el viento o el agua, o por los seres vivos polinizadores, que son generalmente insectos, aunque a veces se da por aves, como los colibríes, o pequeños mamíferos. Las flores atraen a los insectos polinizadores con sus colores y aromas y cuando se acercan a alimentarse del néctar, estos insectos se impregnan de polen. Al viajar luego a alimentarse de otras flores, transportan allí el polen y puede darse la siguiente fase: la fecundación.
La polinización es uno de los procesos más importantes que podemos encontrar en el mundo de las plantas. Se trata del proceso mediante el cual el polen, que contiene las células sexuales masculinas de la planta, es transferido desde la parte masculina de la flor (los estambres) hasta la parte femenina (el pistilo). Este proceso es esencial para la reproducción de las plantas, ya que la fecundación del óvulo sólo puede ocurrir si el polen llega hasta él.
Además, la polinización permite la mezcla genética entre distintos tipos de plantas de una misma especie, lo que contribuye a la diversidad genética y a la adaptación de las plantas a determinados entornos. La polinización, por lo tanto, es una actividad crucial para la supervivencia de las plantas y, por ende, para la sostenibilidad de la vida en nuestro planeta.
Polinización por insectos
Es importante señalar que no es lo mismo la fecundación que la polinización. Por lo tanto, podemos decir que la diferencia entre la fecundación y la polinización es que mientras que la primera ocurre cuando las células sexuales femeninas de una planta se unen con las células sexuales masculinas, la segunda es, simplemente, el proceso mediante el cual el polen de una flor es transportado a otra.
Tipos de Polinización
Como hemos comentado con anterioridad, la polinización es un proceso esencial para la reproducción de las plantas y se lleva a cabo de diferentes maneras. Existen tres tipos principales de polinización, cada uno con sus propias características y mecanismos.
- Polinización anemófila: En la polinización anemófila el polen es transportado por un factor abiótico: el viento. Este tipo de plantas generan gran cantidad de polen muy liviano y con forma que le permite flotar o ser transportado a gran distancia. Este tipo de polinización es muy común y algunos ejemplos de plantas anemófilas son las coníferas (pinos…) y algunas gramíneas (cereales…). Dichas plantas suelen tener flores pequeñas y poco vistosas, ya que no necesitan atraer a los insectos para completar el proceso de polinización. A diferencia de la polinización por insectos, la polinización anemófila es menos específica y puede ocurrir a grandes distancias entre las plantas, lo que aumenta las posibilidades de fertilización y de continuidad de la especie sobre el planeta.
- Polinización hidrófila: La polinización por agua no es muy común y normalmente se presenta en plantas con autofecundación y/o acuáticas como la posidonia, una planta acuática mediterránea. Este tipo de polen puede flotar, en el caso de plantas con flores que flotan, o puede no flotar pero mantenerse suspendido en los cursos de agua.
- Polinización entomófila: Los agentes polinizadores más conocidos son las abejas, avispas, moscas, polillas, escarabajos y mariposas. Los granos de polen que producen las especies entomófilas suelen ser grandes y pegajosos, debido a que se adhieren al cuerpo del insecto que se encarga de la polinización. Estas flores, además, suelen generar mucho néctar, una sustancia azucarada que atrae a los polinizadores, facilitando este proceso. Es la polinización más extendida entre las plantas con polinización directa, ya que es la más eficaz. Este tipo de polinización tiene lugar principalmente gracias a la interacción de abejas, mariposas, moscas, avispas y otros insectos que visitan las flores en busca de alimento o refugio. Durante su visita, estos insectos recogen polen en sus cuerpos y lo transportan a otras flores incluso a larga distancia.
La polinización cruzada es otro de los procesos cruciales en la reproducción de las plantas, que se realiza a través del traslado del polen de una flor a otra de la misma especie, pero proveniente de una planta diferente. Este intercambio de polen es realizado por agentes externos, como insectos, el viento o aves, y permite que se mezclen los genes de diferentes plantas, promoviendo la variabilidad genética dentro de una misma especie.
Este proceso de polinización cruzada es fundamental para la evolución de las plantas, ya que permite la creación de nuevas variaciones genéticas que pueden ser más adaptativas al entorno en el que se encuentran. Es importante destacar que la polinización cruzada también puede entre plantas de diferentes especies que guardan cierto tipo de relación genética, lo que amplía aún más la variabilidad genética y favorece la supervivencia de las plantas en un entorno cambiante.
La polinización entomófila presenta numerosas ventajas para las plantas. Por un lado, permite una mayor diversidad genética al facilitar la mezcla de genes entre diferentes individuos de la misma especie. Esto se debe a que, como hemos comentado, el polen viaja junto con ciertos tipos de insectos, recorriendo largas distancias.
Fecundación en las Plantas
Cuando un grano de polen cae el estigma de un pistilo, se forma un cigoto, que no es otra cosa que el embrión de la nueva planta. Es una célula primera que empezará a dividirse y crecer, protegida y alimentada por la propia planta, que le dará una cubierta dura: se crea una semilla. Alrededor de la semilla crecerá también un fruto, que protegerá la semilla y la proveerá de sustancias necesarias y nutrientes. Este fruto, habitualmente diseñado para atraer a animales y ser consumido, acabará o bien cayendo al suelo, o siendo transportado lejos por alguno de sus depredadores, dando así unas mayores posibilidades de propagación a sus semillas.
Fases del proceso de reproducción sexual por semillas
Germinación de las Plantas
Una vez la semilla caiga en suelo fértil y en las condiciones adecuadas, empieza la fase de germinación, que es cuando la semilla se abre y forma raíces y un brote, es decir, la nueva planta. Las semillas son muy resistentes y pueden esperar grandes cantidades de tiempo a que las condiciones sean las adecuadas para germinar.
Tipos de Plantas Según su Reproducción
Las plantas con flores, según su reproducción, se pueden dividir entre gimnospermas y angiospermas. Las plantas sin flores se reproducen de forma diferente, ya que no cuentan con flores o semillas. Los helechos o los musgos, por ejemplo, son plantas que se reproducen por esporas de la siguiente forma:
Las esporas se almacenan en el envés de las hojas en unos saquitos llamados soros. Estos solo se abren cuando el tiempo es seco, dejando que el viento transporte las esporas, minúsculas y muy ligeras. Cuando la espora caída al suelo reciba las condiciones necesarias de humedad y temperatura, germinará dando lugar a un gametofito: una pequeña planta con los órganos sexuales tanto femenino como masculino.
El agua de las lluvias transportará las células masculinas de este gametofito hasta otro femenino y, cuando esta fecundación se dé, saldrá un nuevo individuo de la especie. Es importante señalar que los gametofitos son plantas muy pequeñas y que no son especímenes adultos de su especie y, además, su única función ser parte de la reproducción de la planta. Así, un gametofito de helecho no es un helecho, si no una parte del proceso de reproducción por esporas.
Aparte de esto, queremos aclarar que las plantas sin flores se pueden dividir en briófitas y pteridofitas.
Reproducción de helechos por esporas
Ejemplos de Plantas que se reproducen sexualmente
- Alcatraces (Calas): Este tipo de plantas tiene su origen en el Cabo sudafricano y se caracteriza por ser una planta de hoja perenne la cual puede llegar a medir 1,50 metros de altura.
- Margaritas: También conocidas como chiribitas, se trata de una planta muy común, la cual puede llegar a medir entre 15 cm y 1 metro.
