Una perra recién parida necesita una serie de cuidados especiales y atención constante. Uno de los pilares fundamentales para su recuperación es la nutrición. En comparación con otros animales en edad adulta, las perras que se encuentran en gestación y lactación tienen unos requerimientos nutricionales más exigentes.
Por tanto, su alimentación debe adaptarse a este nuevo estado fisiológico con el fin de cubrir las nuevas demandas calóricas de la hembra y satisfacer el suministro de leche materna a los hambrientos cachorros. Las exigencias nutricionales de los pequeños son constantes, ya que, recién nacidos pueden llegar a mamar cada tres o cuatro horas día y noche.
La razón principal para modificar la dieta es la lactancia. Amamantar a una camada supone un gasto energético inmenso. Para cubrir este gasto, no basta con su comida habitual. La clave de la alimentación postparto reside en la calidad y la densidad nutricional.
Requerimientos Nutricionales Específicos
Durante la lactancia, las necesidades nutricionales de tu perra aumentan significativamente. Una dieta equilibrada y rica en nutrientes es fundamental para asegurar que la producción de leche es adecuada y mantener la salud de la madre.
- Mayor demanda energética: La producción de leche materna requiere una gran cantidad de energía y la perra lactante necesita consumir más calorías de las que normalmente ingeriría.
- Proteínas de alta calidad: Las proteínas son esenciales para la producción de leche de buena calidad. El pienso para la perra lactante no debe contener menos del 21% de proteínas.
- Calcio y fósforo: El calcio y el fósforo son cruciales para el desarrollo óseo de los cachorros.
- Hidratación constante: La producción de leche requiere mucha agua. Asegúrate de que tu perra esté siempre correctamente hidratada.
¿Qué tipo de pienso es el más adecuado?
Una alternativa óptima sería un pienso formulado para alta actividad o “alta energía”, siendo el pienso para cachorros otra buena opción, ya que es muy adecuado para hembras en el último tercio de la gestación y durante la lactancia. Junto a la alimentación específica, hay que asegurar el consumo adecuado de agua.
En realidad, la alimentación de una perra después del parto debe continuar la pauta que se ha debido iniciar durante la gestación. En cuanto tengamos conocimiento de que nuestra perra está embarazada, si no lo hacemos ya, debemos ofrecerle un pienso de alta calidad.
Si lleva más de un mes de gestación, recordemos que la duración del embarazo de las perras es de unos 63 días, debemos proporcionarle un pienso para cachorros, por los motivos que veremos en el siguiente apartado. Tras el parto, la perra debe continuar consumiendo este mismo alimento hasta que se produzca el destete de sus cachorros.
Como hemos dicho, la alimentación de una perra después del parto debe consistir en un pienso de crecimiento para cachorros. Esto se explica porque durante la gestación y, sobre todo, en el período de lactancia, las necesidades de la perra se modifican para adaptar su organismo a la tarea de hacer crecer adecuadamente a sus cachorros.
Así, aumenta la cantidad de calorías y proteínas que la perra debe consumir de forma que su pienso habitual no las cubre, por lo que debe recurrirse al pienso especialmente formulado para cachorros en crecimiento que sí proporcionaría las cantidades adecuadas para este período.
ALIMENTACIÓN de un PERRA después del PARTO | SEMANA 1 | La Casita de los Shih Tzu
Control del Peso
Aunque es normal que las perras lactantes pierdan algo de peso, una pérdida excesiva puede ser perjudicial. La mayoría de los cachorros empiezan a consumir alimentos sólidos a las 3-4 semanas de vida. En este punto, la madre debería estar consumiendo un alimento adecuado para cachorros, ya que lo necesita en las últimas fases de la gestación y para la producción de leche.
Consulta a tu veterinario para asegurarte de que es el caso y de que el alimento que utilizas es adecuado para el destete. Puedes ayudar a los cachorros a iniciar la transición de la leche a los sólidos ablandando las croquetas con un poco de agua tibia, haciendo gachas u ofreciéndoles alimentos para cachorros en lata o bolsitas.
Cantidades y Administración del Alimento
Una vez elegido el alimento para perra recién parida, debemos ajustar las cantidades. No podemos limitarnos a la ración estándar.
Una vez escogido el pienso para cachorros que, recordemos, debe ser de alta calidad, lo administraremos siguiendo las siguientes recomendaciones:
- Primera semana posparto: Incrementaremos la cantidad diaria recomendada en ración y media, aproximadamente.
- Segunda semana: Doblaremos esta cantidad.
- Tercera semana: La perra deberá estar comiendo el triple de la ración normal (x3).
- Cuarta semana: A partir de la cuarta semana, como los cachorros comenzarán a comer también pienso, ya podremos ir disminuyendo la cantidad de comida de la perra lactante, eso sí, paulatinamente.
Una vez que los pequeños se desteten, la perra puede volver a su alimentación habitual. Si la perra se alimenta con comida casera también podemos seguir esta pauta. En estos casos deberíamos utilizar calorías y proteínas de alta calidad. Si la perra pierde peso tenemos que consultar con nuestro veterinario para que revise la dieta y, si es necesario, paute suplementos.
Suplementos Naturales (Siempre Bajo Supervisión Veterinaria)
Además de una dieta equilibrada, los suplementos naturales pueden ser aliados valiosos para apoyar la salud de tu perra durante la lactancia, aunque debes recordar que siempre se ha de suplementar bajo criterio veterinario, ¡sobre todo en una etapa tan delicada!
- Calcio: Es esencial para la formación de huesos en los cachorros y para prevenir la hipocalcemia en la madre.
- Ácidos grasos omega-3: Estos nutrientes apoyan el desarrollo neurológico de los cachorros y mejoran la calidad de la leche.
- Vitaminas del complejo B: Ayudan en la producción de energía y en el metabolismo general.
- Hierbas galactogogas: Plantas como el hinojo y el fenogreco se han utilizado tradicionalmente para aumentar la producción de leche.
Cuidar la alimentación de tu perra lactante es esencial para garantizar el bienestar tanto de la madre como de los cachorros. Si tienes alguna duda sobre la alimentación de tu perra lactante, lo mejor es consultar con un veterinario.
Advertencia: En ningún caso ofrezcas suplementos sin prescripción veterinaria.
Errores Comunes a Evitar
- No ofrecer suplementos sin prescripción veterinaria: Siempre consulta a un profesional antes de añadir suplementos a la dieta de tu perra.
- Creer en mitos sobre la leche de vaca: Muchos cuidadores creen que la leche de vaca ayuda a producir leche materna, pero esto es un mito. Los perros adultos suelen ser intolerantes a la lactosa, y darles leche puede provocar diarreas graves, lo cual deshidrataría a la madre y perjudicaría la lactancia.
Es muy difícil equilibrar una dieta casera para una demanda energética tan alta (x3 veces lo normal). No existen «alimentos mágicos» que aumenten la producción de leche. El único truco real es una alimentación de alta calidad, rica en proteínas y grasas, y mucha agua.
Vigilancia y Cuidados Adicionales
Cuando la hembra acaba de ser madre, necesita algunas atenciones y cuidados extra para ayudarla en su recuperación con los exigentes requerimientos que conlleva la maternidad.
El puerperio constituye un gran reto para el organismo de la madre, por ello hay que estar atentos para que no surjan complicaciones. Hay que vigilar que no tenga fiebre, que esté limpia y bien aseada para prevenir infecciones (más vulnerable a ellas tras el parto); que muestre un comportamiento maternal con los cachorros (en caso de que los rechace, sea descuidada o torpe con ellos, o se muestre agresiva hacia los pequeños, deberemos intervenir).
La revisión diaria de sus mamas también es importante para identificar precozmente la presencia de la temida mastitis. Esta patología consiste en una inflamación de las glándulas mamarias provocada por una infección bacteriana, es muy dolorosa para la perra, afecta tanto a su salud como a la producción de leche. Si se trata rápidamente no debería representar un problema grave, pero si no se hace puede resultar fatal.
También es conveniente que dediquemos un tiempo a elegir el lugar adecuado para colocar el cajón paridera o el “nido” de la madre ya antes del parto. Debería ser en un lugar tranquilo, confortable y sin corrientes de aire, donde no se vean molestados por el ruido o la luz excesivos, y que no sea en un lugar de paso de la casa.
La mayoría de las perras son tolerantes con la presencia de su propietario cerca de los cachorros, pero pueden ponerse muy nerviosas y protectoras si toda la familia o amigos están cerca, y quieren visitar o coger en brazos a sus pequeños. Al principio, hasta que toda la familia se acostumbre a esta situación, es bueno que gocen de cierta tranquilidad, aunque no es conveniente colocar la paridera totalmente aislada del resto de la casa (en un garaje, en el jardín o en una habitación, incomunicados).
Una vez nacidos los cachorros, es importante limpiar bien la paridera de la perra, retirar cualquier resto de placenta u otro material biológico que no hay sido ingerido por la madre, retirar los periódicos, toallas, sábanas o mantas sucios (el material que hayamos colocado en la base) y reemplazarlos por otros limpios. Si es posible, tras el parto, lavar con agua tibia la vulva de la perra, y secarla muy bien.
