Diego Carcedo es un periodista e historiador español con una trayectoria profesional extensa y variada. Su carrera abarca desde corresponsal de guerra hasta director de importantes medios de comunicación en España.
Diego Carcedo
Inicios y Formación
Diego Carcedo estudió Filosofía y Letras, en la rama de Historia. Por casualidad conoció a unos estudiantes que estaban preparándose para hacer Periodismo, entre ellos José Luis Balbín, que ya estaba en segundo, Graciano García, Juan de Lillo y Ramón Sánchez Ocaña. Antes había estado en La Nueva España y en la agencia Pyresa.
Sus padres querían que fuese médico o abogado y mi abuelo, que había estado en la guerra de Cuba, quería que fuese militar.
Los Reporteros y la Guerra de Vietnam
Formó parte del equipo fundador de Los Reporteros, en TVE, un programa que tuvo mucho éxito. El programa Los Reporteros lo iniciamos Miguel de la Quadra Salcedo, Jesús González Green y yo. Entonces no había satélites como ahora y, si te pasaba algo en el Congo, lo contabas una semana después. Hoy, con el satélite, lo puedes contar en directo. Tu trabajo tardaba en difundirse una semana o diez días.
Fue enviado especial en la guerra de Vietnam y fue testigo directo de la retirada de las tropas estadounidenses. Yo estuve en Vietnam en dos ocasiones, la última unos meses antes de la retirada de las tropas americanas. Mandaba las películas a Bangkok y desde allí las facturaban a Madrid. Cuando nos dieron la opción de abandonar Vietnam, yo opté por quedarme hasta el final. Me empeñé en quedarme hasta el último día.
Fue la experiencia más importante, sin duda, porque todos los días vivías momentos complicados. Además, estabas trabajando al lado de colegas de todo el mundo. Al final, nos quedamos cuatro, pero al principio éramos muchos. Era muy duro. Había que madrugar muchísimo para ver donde estaba en ese momento el frente.
Guerra de Vietnam
Rechazo la etiqueta de corresponsal de guerra. Estuve en siete, pero mientras tanto hice otras muchas cosas, predominantemente en el extranjero: golpes de Estado, revoluciones, terremotos, tsunamis, conferencias de la OPEP o de Naciones Unidas.
Estaba siguiendo una entrevista entre el secretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger, y el líder de Vietnam del Norte, Le Duc Tho, que fue la que puso fin a la guerra. Yo estaba en Ginebra, en el palacio de Naciones Unidas, el día que mataron a Carrero Blanco. Mientras esperábamos a que saliesen a dar la rueda de prensa, los camareros de la barra del hotel, que eran españoles, empezaron a dar gritos. «¿Qué pasa, qué pasa?». «Que han matado a Carrero Blanco en Madrid, en un atentado».
Las pierden todos porque hay muchos muertos de ambos bandos y se producen destrozos materiales. Todo son pérdidas. La guerra es lo más absurdo que existe, lo más demencial, lo más inhumano, lo más increíble. ¿Cómo termina una guerra? Yo tengo la tesis de que se termina, generalmente, negociando, con algún tipo de acuerdo. La guerra de Vietnam terminó con la derrota clarísima de EEUU, previa negociación de Kissinger y Le Duc, en la que se acordó la reducción de las tropas de EEUU. Llegó a haber 540.000 militares americanos en Vietnam del Sur.
Etapa en TVE y RNE
Previamente a los despachos, pasé por corresponsalías: seis años y medio en Portugal y otros seis en Estados Unidos. También fui un año delegado de la Agencia Efe en EEUU. Durante esta última etapa, asistí a otro acontecimiento muy importante, que fue la muerte de don Alfonso de Borbón, en un accidente de esquí. Cubriendo esta información, me llamó de Madrid una compañera y me dijo que iba a ser director de Informativos. Yo había pedido la excedencia en TVE y no pensaba volver. Para nada.
A la mañana siguiente, me llamó Paco Basterra, corresponsal de El País, y me dijo que le habían pedido en el periódico que les confirmara la noticia que iban a publicar de mi nombramiento de director de Informativos. No tenía yo mucho interés.
El Gobierno presiona, y la oposición ni te cuento. Entonces empezaba ya a emitir Antena 3, con José María Carrascal de director de Informativos, que había sido mi amigo en Nueva York. Lo primero que hizo fue llamarme a mí para pedirme un poco de orientación. No me imaginaba que aquello podía ser tan complicado. Había una cosa que tenía entonces TVE: los telediarios tenían entre 12 y 14 millones de telespectadores.
En TVE tuve que tragar con muchas cosas y también enfrentarme a muchas otras. Tenía que enfrentarme, casi cotidianamente, a gente del propio Gobierno, empezando por Rosa Conde, que era la ministra Portavoz, y a otros ministros. Todos se quejaban de alguna cosa. Y, después, con la oposición lo mismo, principalmente con el PP, pero también con Izquierda Unida y con los partidos catalanes.
No me gustó nada y acabé dimitiendo. El Consejo de RTVE tenía pocos poderes en ese momento. Ahora tiene muchos más. Nos pasábamos horas discutiendo y discutiendo ferozmente, para no llegar a ninguna conclusión que fuese eficaz, efectiva. Aquello fue bastante frustrante.
Autor de Libros
Es autor de más de una decena de libros, entre otros Entre bestias y héroes, que fue premio Espasa de Ensayo en 2011.
El primero que escribí, sobre Portugal, me lo encargó la entonces directora de Temas de Hoy, Rosa Semprún, al cumplirse el 25 aniversario de la Revolución. Era el 19 de diciembre y tenía que entregarlo el 30 de enero. Así que me cogí vacaciones y me fui a Portugal, porque conocía muy bien a todos los líderes políticos de la Revolución. Algunos eran amigos, después de seis años de corresponsal en Lisboa; me entrevisté con ellos y me puse a escribir el libro. El día 29 de enero lo mandé a la editorial y tuvo mucho éxito.
Estuve un tiempo en Israel y siempre me interesó muchísimo la historia y la cultura judía. Me puse a investigar y sacamos la historia de Ángel Sanz Britz, un joven diplomático español destinado en la embajada de España en Hungría. Se hizo luego una película que se tituló El ángel de Budapest y se vendieron alrededor de 30.000 ejemplares.
Una jornada en el Vietnam de los 60 - Diego Carcedo
Opiniones y Reflexiones
A mí me tocó viajar en tiempos de la España franquista y tuve que sufrir muchas negativas a entrevistas para TVE porque era la televisión de Franco. Y muchos insultos. Recuerdo que una vez en Chile un taxista me dijo: «Y ustedes los españoles ¿cuándo van a tener cojones para cargarse a Franco?». Dos años después, cogí otro taxi en el mismo aeropuerto de Santiago de Chile y me acordé de aquel taxista. Me hubiera gustado decirle: «Ahora, que nosotros ya no tenemos a Franco, tienen ustedes a Pinochet; a ver cuándo se lo cargan».
Después, asistí muy pronto al cambio que se produjo con relación a España en el exterior. La imagen de los Reyes fue impresionante. Eran personas normales, que hablaban idiomas, que eran bien recibidos en todas las partes.
España, desde la Guerra Civil, siempre ha estado dividida. Eso se amortiguó con la Transición política, pero no desapareció del todo. Hubo una buena relación, por ejemplo, entre los partidos políticos, aunque tuviesen sus diferencias, y hubo presidentes que ayudaron a ello: primero, Adolfo Suárez, y después Felipe González y José María Aznar. A partir de Aznar, esto empezó a torcerse. Y con Zapatero empezaron a hacerse cosas verdaderamente astronómicas. Ahora discrepo. Estoy muy horrorizado de algunas cosas que han ocurrido y otras que están ocurriendo. Yo creo que la política de Sánchez ha cambiado completamente al Partido Socialista.
Pero si ya sólo quedan en el mundo cinco partidos comunistas: dos puros, Cuba y Corea del Norte, luego están China y Vietnam, que mantienen la bandera con la hoz y el martillo, pero que funcionan con esquemas capitalistas, y Rusia. Los gobiernos comunistas acaban siempre de dos maneras: en la pobreza o con un golpe de Estado. Lo sorprendente es que España haya entrado en esa línea de socialismo de izquierdas con Podemos, que está formado por políticos utópicos y sin experiencia. Muchos sabíamos de sobra lo que iba a ocurrir. Y el primer fracaso lo acabamos de ver.
Estados Comunistas
Hay gente que sigue estando de acuerdo con él. Yo conozco algunos, no muchos. Predominan las críticas. Le aplauden porque es el líder socialista y hay un temor enorme a Vox. No hay temor al PP, y menos con un líder como Feijóo. Yo lo conozco muy bien y no inspira ningún miedo para la democracia, la Constitución y la Monarquía. En absoluto. Creo que hay gente de izquierdas que está dudando, pero que acabará votando seguramente a los socialistas.
La Unión va avanzando con dificultades. Hubo etapas muy buenas, con Jacques Delors, otras más complicadas, pero irá hacia delante y consolidándose, con nuevos países esperando para entrar, como Turquía, Armenia o Moldavia. La guerra de Ucrania ha complicado mucho las cosas. Nadie esperaba una guerra en Europa a estas alturas y de estas dimensiones. Cuando se produjo la invasión, se pensó que iba a durar quince días o un mes, y llevamos ya más de un año. Además, ninguna guerra se termina sin una negociación.
Yo no he empezado a terminar todavía. El periodismo que, para mí, tiene más mérito es el periodismo local. En una ciudad como Oviedo, donde yo empecé, es muy problemático ejercer la profesión.
Ahora todo es mucho más fácil, en cuanto a medios, pero también se exige mucho más al periodista. Las empresas han hecho un gran esfuerzo para modernizarse, pero cometieron el error de prescindir de las generaciones más veteranas para contratar a gente bien formada, muy joven, pero sin experiencia.
