Nino Bravo, cuyo nombre real era Luis Manuel Ferri Llopis, fue un cantante valenciano que dejó una huella imborrable en la música pop en español. Su voz potente y emotiva, combinada con su carisma, lo catapultaron a la fama en la década de 1970. A pesar de su corta carrera, truncada por un trágico accidente, su legado perdura hasta nuestros días.
El 3 de agosto de 1944, Luis Manuel Ferri Llopis nació en Aielo de Malferit, Valencia. Desde joven mostró su talento musical y en 1961 formó el grupo Los Hispánicos.
Hoy, el legado de Nino Bravo sigue vivo a través de sus canciones, que continúan emocionando a nuevas generaciones. Cada 3 de agosto, sus seguidores recuerdan su nacimiento, celebrando su vida y su contribución a la música española.
Nino Bravo en 1970
Infancia y Primeros Pasos Musicales
Luis Manuel Ferri Llopis (ese era su nombre real), nació en la localidad valenciana de Ayelo de Malferit el 3 de agosto de 1944. A los cuatro años Luis Manuel -este es su nombre auténtico- ya no vivía en su pueblo natal sino en Valencia donde su padre trabajaba como vendedor en una compañía de seguros. Más tarde la familia Ferri-Llopis se trasladó a Carcagente donde pasó un tiempo antes de instalarse definitivamente en Valencia.
Ledesma clarifica por ejemplo que no llegó a estar escolarizado en Aielo de Malferit, donde el cantante nació y tiene su museo, el pueblo de sus ancestros, al que regresaba en verano; habla de su bisabuela paterna, que fue cantante de ópera y su bisabuelo, director de los coros del orfeón valenciano, y que en Carcaixent fue donde se crio, estudió de niño y tuvo sus primeros amigos. El autor explica que uno de las mayores aportaciones del libro es poder hacer un “zoom” en su infancia a través de los recuerdos de sus familiares, que rememoran en el libro la música que escuchaba de niño en la radio, su afición por las películas de Antonio Molina, o los motivos que le llevaron a cambiar de casa, de Aielo de Malferit a València, de allí a Carcaixent y de nuevo a València.
También de sus primeras influencias musicales de la mano de Jorge Sepúlveda, Antonio Machín, Jorge Negrete, Carlos Gardel o Antonio Molina, el cante jondo y de los cantantes italianos, sobre todo de Domenico Modugno, quien “despertó” su motivación para dedicarse a la música. Luis Manuel tenía el don de la voz pero no le daba mucho valor hasta que un amigo suyo, Vicente López, le convenció de sus aptitudes tras escucharle en un campamento cantar a todo pulmón el famoso “Libero” de Domenico Modugno, uno de sus mitos junto con Luis Mariano por el que sentía predilección. Con 15 años cantó a capela Libero de Domenico Modugno ante familiares y amigos que se quedaron pasmados ante aquel chorro de voz. Sus cualidades vocales se salían del pentagrama.
Con apenas 16 años, "Manolito" entonces, comenzó a trabajar como lapidario en una joyería y, más tarde, fue bodeguero en un restaurante del Aeropuerto de Valencia. Llegó a compaginar estos empleos con su pasión por cantar. No lo tuvo fácil para dedicarse profesionalmente a la música. Su padre quería un hijo médico, pero Luis Manuel Ferri -su verdadero nombre- empezó a ganarse las habichuelas como administrativo, bodeguero o pulidor de diamantes en una joyería hasta que en casa confesó que su pasión era cantar. El disgusto fue morrocotudo. Pero se salió con la suya.
Primeros Grupos Musicales
En 1961 formó el conjunto musical Los Hispánicos y tras su disolución se incorporó con 19 años a Los Superson. Los éxitos fueron relativos. Sus primeros pasos en la música se produjeron con el trío Los Hispánicos que resultó vencedor en un concurso de una emisora local antes de presentarse sin éxito en otro organizado por “La Voz de Madrid”. No ganaron pero despertaron el interés de Hispavox que quiso contratar a Luis Manuel en solitario algo a lo que él se negó para no “traicionar” a sus compañeros. Del trío se pasó a un quinteto llamado Los Superson.
Mientras hacía la mili en Cartagena le escribió a su amigo Vicente López -bajista en Los Hispánicos- que, como nunca llegaría a ser como Modugno, se apeaba de su sueño. Tal fue la decepción que Vicente contactó con Miguel Siurán, locutor de Radio Popular en Valencia, quien le inscribió en el I Festival de Cantantes Noveles del Ayuntamiento de Vall d'Uxó.
Tras cumplir el Servicio Militar en la Marina, en Cartagena, buscó un trabajo estable pero una voz como la suya no podía ser desaprovechada. Así lo vieron sus amistades, principalmente un locutor de Radio Popular de Valencia llamado Miguel Siurán que se convirtió en su primer representante y le animó para que buscara una oportunidad.
El Nacimiento de Nino Bravo
Siurán le puso el nombre artístico. Adiós a Luis Manuel Ferri Llopis. Había nacido Nino Bravo. Fue entonces cuando le bautizaron con el nombre artístico de Nino Bravo. La presentación oficial ocurrió en plenas Fallas en el teatro Principal el 16 de marzo de 1969. En ese mismo lugar se endeudó con uno de sus conciertos.
Aunque son muchas las leyendas que circulan sobre su bautismo artístico, según Darío Ledesma, autor de la biografía autorizada Nino Bravo: voz y corazón, "detrás de ese cambio de nombre estaría el que fue su primer representante, Miguel Siurán, un locutor de radio que, en aquel momento, quiso hacerse con las riendas de la carrera del cantante valenciano, aunque con bastantes altibajos". El nombre lo tomó prestado de un amigo y el nuevo apellido venía dado por la potencia y la fuerza arrolladora de su voz, muy en la línea de Tom Jones y sobre todo de Engelbert Humperdinck más dado al repertorio baladístico.
Aunque existen varias teorías en torno a la selección de este nombre, el libro apuesta por una bastante convincente. Así, la más creíble a juicio del autor es la de quien fue su primer representante, Miguel Siurán, el que dio con él: Nino por el auge de los nombres en italiano y porque suena igual en cualquier idioma, y Bravo por su carácter, ya que aunque era una persona tímida cuando sacaba su genio era muy "bravucón".
Su debut oficial tuvo lugar en 1968, en La Vall de Uxó (Castellón) donde concurrió con la pieza “Canzone per te”, de Bardotti y Endrigo, que ese mismo año había resultado vencedora en el Festival de San Remo en las voces de Roberto Carlos y de su autor, Sergio Endrigo. Al año siguiente, durante las fiestas de las fallas, se presentó en el Teatro Principal de Valencia, con un espectáculo que él mismo financió.
Darío Ledesma presenta la biografía autorizada de Nino Bravo
Éxito y Consolidación
Tras varios intentos fallidos logró un contrato con Polydor que editó su primer single, integrado por los temas “Como todos” y “Es el viento”que había compuesto especialmente para él Manuel Alejandro. Firmó con la discográfica Fonogram y Manuel Alejandro le compuso los dos primeros temas, Como todos y Es el viento. "Esas canciones sonaban a Raphael por los cuatro costados porque Manuel Alejandro era el compositor predilecto del artista de Linares", asegura Darío Ledesma de Castro, autor de la primera biografía autorizada, Nino Bravo: voz y corazón (Ed. Milenio). "Todas las críticas de prensa fueron negativas. José María Íñigo le metió mucha caña diciendo que era un imitador de Raphael".
Por entonces el compositor estaba algo distanciado de Raphael aunque todo el mundo lo identificaba por ser el sastre musical de “el Niño de Linares”, esto motivó en su momento comparaciones, más que odiosas injustas e injustificadas. Fue con otro tema de Alejandro, “No debo pensar en ti” con el que Nino Bravo pasó sin pena ni gloria por el Festival de Barcelona, llamando más la atención por su ceñido traje de cuero blanco -siempre fue un tanto extremado en cuestión indumentaria- que por la canción que presentaba.
Es cierto que en aquella época Raphael era el gran referente de la canción en España, pero Nino tenía su propio estilo y personalidad. Aunque algunos le tacharan de antiguo. Cuando en las entrevistas le comentaban que se parecía mucho a Raphael, se molestaba. "Por eso le vino muy mal que el primer compositor que tuvo fuera Manuel Alejandro", matiza Ledesma.
Inmediatamente, la discográfica dio un golpe de timón y contrataron a Armenteros y Herrero, autores de América, America y Libre. A partir de ese momento tuvo un estilo más pop y menos encorsetado.
En 1969 empieza a conseguir éxitos con canciones como ‘Te quiero, te quiero’ y ‘Noelia’. Publicó cuatro discos: ‘Te quiero, te quiero’ (1970), ‘Nino Bravo’ (1971), ‘Un beso y una flor’ (1972) y ‘Mi tierra’ (1972).
En el plano personal 1971 fue el año en que contrajo matrimonio. A finales de ese mismo año participó en el Festival de Río de Janeiro donde a punto estuvo de alzarse con el triunfo aunque ciertas irregularidades en las votaciones jugaron en su contra. En 1972 Nino Bravo empezó a saborear el triunfo con constantes viajes a Sudamérica donde vendió grandes cantidades de discos, epecialmente en Argentina. Sólo Méjico le fue esquivo. Tampoco le faltaron galas en su país. Para sus desplazamientos por la geografía española compró un Mercedes con el que tuvo su primer accidente automovilístico en el que no hubo que lamentar daños personales.
Participó en festivales como el II Festival de la Canción Española y la III Olimpiada de la Canción de Atenas, donde destacó con «El adiós». En el programa «Pasaporte a Dublín» alcanzó el éxito con «Te quiero, te quiero». También logró el cuarto puesto en el IV Festival Internacional de la Canción de Río de Janeiro con «Elizabeth».
"Te Quiero, Te Quiero": Un Éxito Inesperado
Pero el artista no podía darse a conocer sin un disco y empezó a llamar a las puertas de varias discográficas donde se topó con voces críticas que alababan su voz pero tachaban de desfasado su estilo. La casa discográfica había depositada sus esperanzas en Manuel Alejandro pero sin embargo la voz del nuevo cantante se empezaría a oir con fuerza gracias a “Te quiero, te quiero”, un tema compuesto por Augusto Algueró en colaboración con Rafael de León, el letrista más prolífico de la copla andaluza. Una versión anterior y con diferente texto de esta pieza ya había sido interpretada por Lola Flores en una película. También Raphael la había grabado aunque finalmente no se editó por divergencias con su discográfica. Nino fue finalmente el encargado de darla a conocer, pero no inmediatamente. El tema despegó a partir de sus apariciones en “Pasaporte a Dublín”, un programa de TVE española destinado a elegir al representante español del Festival de Eurovisión. Finalmente salió elegida Karina pero la gente se quedó prendada de la voz del nuevo artista y empezó a reclamar en las tiendas de discos “algo” de aquel intérprete. Así fue como “Te quiero, te quiero” llegó al número uno de las listas de éxitos donde permaneció casi dos meses. La canción cruzó el charco y se escuchó también en bastantes países sudamericanos.
La canción la compuso Augusto Algueró en un principio para Lola Flores, para una película que se iba a rodar en Argentina. "Y el director le cambió la letra para terminar llamándose La niña ahogada, un sin pies ni cabeza porque hablaba de prostitución y de una niña a la que ahogan en un río", explica Darío, "por lo que Algueró quedó tan escandalizado que le propuso la letra a Rafael de León". Y añade: "Te quiero, te quiero la grabó primero Raphael, que la lanzó a través de Hispavox en México y Chile, pero un rifirrafe con la compañía paralizó el lanzamiento en España". Como la canción seguía soltera y sin novio, Algueró se reunió con Nino, que se enamoró del tema. El director de marketing de la discográfica se lo desaconsejó porque la consideraba anticuada, pero Nino la grabó.
Al principio no tuvo éxito, pero en octubre de ese 1970 empezó a participar en Pasaporte a Dublín, el programa de TVE donde se elegía al representante español en Eurovisión. La competencia era dura. Ahí estaban Rocío Jurado, Conchita Márquez Piquer, Karina, Junior, Encarnita Polo, Jaime Morey, Los Mismos y Dova. Colarse en los comedores de todo el país le convirtió en uno más de la familia.
Finalmente, la elegida fue Karina, que obtuvo el segundo puesto en el festival con En un mundo nuevo. Sin embargo, seis meses después Te quiero, te quiero ocupaba el número uno de las listas de éxitos.
Nino Bravo - Te Quiero, Te Quiero
Vida Personal
Cuando tenía tiempo libre iba a la discoteca Victor's a tomarse una copita con los amigos. Allí también acudía Maríe Amparo Martínez, una atractiva joven que se había quedado encandilada con el tema Como todos al escucharlo por la radio. Cuando le preguntó al pinchadiscos si conocía al cantante, le dijo que iba todos los fines de semana. Y se lo presentó. A finales de 1969 hubo flechazo. El 29 de junio de 1970 cambió la vida del cantante valenciano para siempre. Recién salido de fábrica le autografió el sencillo Te quiero, te quiero: "Para Mari, mi único y verdadero amor con propuesta de matrimonio, ¿sí o no?". Obviamente aceptó.
El torrencial vocalista nunca quiso mostrar su vida privada ni que su familia apareciera en la prensa, de ahí que planeara en secreto su boda. Cuando el periodista Guillermo Ortigueira se enteró, cogió tal rebote que se chivó a la revista Mundo joven, que mandó a dos corresponsales. La boda se celebró el 20 de abril de 1971.
Como el artista no quería que una revista tuviera la exclusiva de su enlace, "envió a todas las revistas del corazón las imágenes de su fotógrafo particular", explica el biógrafo. Su primera hija, Amparo, nació en enero de 1972 y Eva vino al mundo siete meses después del fallecimiento del artista.
El Trágico Final
El cantante valenciano falleció tal día como hoy hace 49 años en un trágico accidente. En 1973, Nino Bravo estaba preparando su quinto álbum cuando falleció trágicamente en un accidente de carretera. Rompiendo la norma de la mayoría de artistas que se trasladaron a la capital de Madrid para desarrollar su carrera musical, optó por quedarse en su Valencia natal. Una decisión que le mantuvo cerca de los suyos, pero que le obligó a pasar media vida en la carretera. En un año, el cantante podía recorrerse cerca de 115.000 kilómetros. Siempre a borde de aquel BMW 2800 de segunda mano, el mismo coche en el que perdería la vida y en el que, sin saberlo, encendería la chispa de una melodía arrolladora que jamás se pudo escuchar y de su gran canción póstuma.
El Día Mundial de la voz, se celebra el 16 de abril y fue decretado por la Federación de Sociedades de Otorrinolaringología para crear conciencia de la importancia de la voz. La fatal casualidad quiso que precisamente la mañana de un 16 de abril de 1973, Nino Bravo, la voz valenciana perdiera la vida en un accidente de tráfico.
La mañana del lunes 16 de abril de 1973, Nino Bravo, acompañado por su guitarrista y amigo José Juesas Francés y el Dúo Humo, partieron temprano de Valencia hacia Madrid. Un mes antes Nino Bravo se había convertido en representante del dúo y el motivo del viaje era acudir al estudio de grabación a hacer algunos ajustes en un sencillo de próxima aparición.
Así, se alejaron de Valencia por la carretera N-III entre las 7:30 y las 8:00. Casi dos horas después se detuvieron a repostar y desayunar en la localidad conquense de Motilla del Palancar y antes de las 10:00 prosiguieron camino. Pero de repente a pocos kilómetros, en el término municipal de Villarrubio, en una curva en la que había sucedido ese mismo mes un accidente mortal, situada en P. K. Nino Bravo y los heridos fueron trasladados en varios vehículos de particulares a Tarancón, situado a 13 kilómetros.
Sin embargo, el cantante murió a escasos kilómetros de la capital de España, e ingresó ya fallecido en el Centro Sanitario Francisco Franco de Madrid (actual Hospital Gregorio Marañón).
Lugar del accidente de Nino Bravo
Legado Musical
A pesar de su prematura muerte, Nino Bravo dejó un legado musical imborrable. Sus canciones siguen siendo escuchadas y admiradas por personas de todas las edades. Temas como "Libre", "Un beso y una flor" y "Te quiero, te quiero" se han convertido en clásicos de la música en español.
De la vigencia del mito “solo hay que recordar que ‘Libre’ fue una de las canciones que sonó cuando se levantó el confinamiento” por la pandemia de coronavirus, señala el autor. Hay que destacar que la carrera discográfica del cantante apenas duró cuatro años, durante los que interpretó unos 60 temas. Pero logró situar sus canciones en el número 1 de las listas de éxito en España y también en Latinoamérica; consiguió generar una legión de fans que, medio siglo después, aún lo recuerdan.
A los pocos meses de su fallecimiento apareció, entre la expectación general, su álbum póstumo “América, América”, título tomado del último éxito que Herrero y Armenteros compusieron para él y que abría el L.P. donde además de otros temas inéditos como “Laura” o “Vuelve”, se incluía un popurrí final con sus canciones más conocidas.
Esa canción formaba parte del disco en el que trabajaba entonces el cantante: ...Y volumen 5, que tuvo que ser terminado por su equipo con descartes de otros trabajos y grabaciones recuperadas. Entre los temas figuran ese América, América y Laura y Mona Lisa, versiones de los temas de Frank Sinatra y Nat King Cole. Pero entre todas hay una muy especial, Vivir, la única canción conocida en cuya composición participó el cantante y que quiso dedicar a su esposa, Mary. El tema lo tuvieron que terminar Vicente López y Pepe Juesas.
El 12 de septiembre de 1973, tan solo cinco meses después de la muerte de Nino Bravo, grandes artistas celebraron un concierto en la Plaza de Toros de Valencia en honor al cantante y cuya recaudación fue un regalo para su segunda hija, Eva María, a la que no puedo conocer, ya que nació el 27 de noviembre de 1973. En ese macroconcierto, al que asistieron más de 20.000 personas, actuaron, entre otros, Julio Iglesias, Dova, Los Puntos, Manolo Escobar y Los Superson Jaime Morey, Yaco Lara, Dúo Humo, Control, Basilio, Mari Trini, Víctor Manuel, Los Mismos, Daniel Velázquez, 5 Xics, Fórmula V, Bruno Lomas, Mocedades, Juan Pardo... Si algo nos enseñó Nino Bravo en su corta existencia es la importancia de Vivir.
Nino Bravo interpretando la canción "Libre"
El Mito de "Libre"
Muchas veces se ha contado que detrás de la canción "Libre" que cantó Nino Bravo se escondía el hito trágico de “la muerte del primer alemán que fue asesinado por los guardias fronterizos al intentar cruzar el muro de Berlín”, como, por ejemplo explicó Manolo Castro en Rebobinando de Radio 5. Se refería a Feter Fechter quien “aprovechó un descuido de la guardia, de la entonces Alemania Oriental, para atravesar el obstáculo recorriendo con éxito su primer tramo, pero cuando se encontraba sobre la gruesa tapia a punto de pasar al otro lado fue disparado tras darle el alto. Le dejó agonizar en el suelo ante la indignación de los presentes muriendo finalmente una hora después”.
Esta afirmación sobre las referencias de la canción “Libre” fueron desmentidas por Pablo Herrero, uno de los compositores del tema junto a José Luis Armenteros, en De vuelta en Radio 5: "No se inspiró en esa historia. Fue menos épica, mucho más doméstica, menos importante. Esto fue el producto de una rebeldía, de una generación que había nacido en España justo después de la Guerra y que vivimos la dictadura a base de bien y una fuerte represión que se extendió hasta el año 75 que fue cuando murió Franco. Sin embargo esta canción es del año 72, él estaba todavía vivo. No teníamos que mirar a Alemania. Lo estábamos viviendo aquí.
| Álbum | Año | Canciones destacadas |
|---|---|---|
| Te quiero, te quiero | 1970 | Te quiero, te quiero, Voy buscando |
| Nino Bravo | 1971 | Puerta de amor, Esa será mi casa |
| Un beso y una flor | 1972 | Un beso y una flor, Libre |
| Mi tierra | 1972 | Mi tierra, Carolina |
| ...Y volumen 5 (póstumo) | 1973 | América, América, Laura |
