El III Duque de Alcalá, Don Fernando Enríquez de Ribera y Téllez-Girón, fue una figura prominente en la España del Renacimiento, destacando no solo por su linaje nobiliario, sino también por sus intereses eruditos y su pasión por coleccionar antigüedades. Este artículo explora su vida, sus contribuciones a la cultura sevillana y su valiosa colección epigráfica.
Casa de Pilatos, Sevilla
Un Aristócrata Sevillano con Intereses Eruditos
El aristócrata sevillano adquirió las esculturas de la colección en Italia y las instaló tanto en Sevilla, en la llamada Casa de Pilatos, como en Bornos, en el referido palacio. La colección -de origen principalmente italiana- fue una de las colecciones nobiliarias más importantes de la España del Renacimiento. No obstante, sus intereses eruditos y anticuarios también lo hacen sobresalir dentro de la alta nobleza española.
Con la llegada del nuevo siglo XVII, Fernando Enríquez accedió al mayorazgo ducal, en pleito con su madre, y comenzó a reformar la Casa de Pilatos, en unas obras que ejecutará Juan de Oviedo, arquitecto y maestro mayor de Sevilla.
La Tertulia Sevillana y la Veneration de la Antigüedad Clásica
El Palacio era frecuentado siempre por los más doctos hombres que había en Sevilla, y las conversaciones que en él se trataban solo eran disputas y argumentos de Letras. Conformaban reuniones de poetas, pintores y eruditos, todos estudiosos de la Antigüedad y de sus restos, junto a los nobles mecenas, que compartían las mismas aficiones.
En 1619, presentó una disertación bajo el nombre Del título de la Cruz, donde analizaba la inscripción grabada en la cruz de Cristo, así como defendió que fue sujeto con cuatro clavos y no con tres. Ello ocasionó cierta polémica, en especial con el racionero de la Catedral de Sevilla Francisco de Rioja, que posteriormente fue secretario del conde-duque de Olivares.
Arguijo conformó una biblioteca y colección escultórica en su casa sevillana de la calle Compañía, seguramente imitando a la de los Alcalá en la Casa de Pilatos, aunque en un tono mucho menor. Alababa estas estatuas Lope de Vega en un soneto dedicado a J. y protector: «Quien dice que fue Adonis convertido / en flor de lirio, y Venus en estrella, no vio, señor don Juan, la imagen bella que a España habéis de Génova traído»
Personaje destacado de la tertulia será el citado anticuario Rodrigo Caro, quien se licenció en la Universidad de Sevilla en el año 1596. Entre sus obras más eruditas de contenido arqueológico y epigráfico, que fueron impresas en vida o quedaron inéditas, hay que referir el Memorial de la Villa de Utrera (1604), las Inscripciones y Antigüedad de Utrera (1622), las Inscripciones antiguas del arzobispado de Sevilla vistas en los años 1621-1625 y las Antiguedades de Sevilla (Caro, 1634), con sus Adiciones, inéditas.
La Colección del Duque: Libros, Bronces e Inscripciones
El duque desempeñó su primer gran cargo público, el virreinato de Cataluña, entre 1618 y 1622, aunque salió de Sevilla en 1619; con ello se interrumpieron las actividades de la tertulia en esos cuatro años. Posteriormente fue nombrado por el rey Felipe IV embajador en Roma ante el Papa Urbano VIII, donde estuvo hasta 1626. Tras la embajada extraordinaria desempeñada en Roma entre 1625-1626, el duque volvió a Sevilla a la espera de otros cargos.
Los inventarios de bienes realizados en 1637, recogen información valiosa sobre la colección del duque. A la biblioteca también se refirió José Gestoso, aunque confunde al abuelo -el II duque de Alcalá-, con el nieto, el III duque. También poseía el III duque una importante colección de pequeños bronces, de tema mitológico, que llegaban casi al centenar. Como sintetizan M. Morán y F. Checa, siguiendo a V. "se centró en algunas vasijas, en una amplia colección de monedas, en un vasto repertorio de escultura antigua y también en un lapidario epigráfico de interés".
El Interés Epigráfico: Copias de Inscripciones Romanas de Tarragona
La romanización de Hispania
Las inscripciones eran consideradas elementos arqueológicos de gran valor. De las piezas epigráficas analiza Sergio Espada-Chamorro un decempondium del praefectus Vrbi Q. Su excepcionalidad radica en que se trata de tres copias modernas de inscripciones romanas de Tarraco (Tarragona), que fueron adquiridas por el III duque de Alcalá durante los años en que fue virrey de Cataluña.
Partió de Sevilla el 30 de julio de 1619 y retornó el verano de 1622. En ese contexto adquirió el virrey para su colección sevillana las tres copias de las inscripciones, aunque no sabemos en qué circunstancias concretas. Brown y Kagan las describen como: «tres losetas de pizarra con inscripciones romanas. Una de Marco Calpurnio, otra de Sempronia Placida y otra de Valerio Propinquo, todas de Tarragona»
A continuación, se detallan las inscripciones y sus características:
- Epígrafe dedicado a Marco Calpurnio Lupo: Copia de 83,5 x 62 x 2 cm. En este caso las diferencias con respecto a la lectura de E. M · CALPurnio m. f. (l. 1ª), LVpo flam (l. 2ª), CONVENt (l. 3ª), OMNIB (l. 5ª) y BITVRIgVM (l. en CIL II2/14, 1125.
- Copia dedicada a Sempronia Placida: Copia -de 95 x 62 x 2 cm. La conservación del soporte es mala, habiendo saltado en muchos lugares la capa superficial de la pizarra.
- Copia del pedestal dedicado a Valerio Propinquo: Copia -de 95 x 62 x 2 cm. Tiene zonas donde ha saltado la capa superficial de la pizarra. Está elaborada en letras capitales de muy buena ejecución, con puntos.
| Inscripción | Dimensiones | Descripción |
|---|---|---|
| Marco Calpurnio Lupo | 83,5 x 62 x 2 cm | Copia en pizarra con letras capitales de buena ejecución. |
| Sempronia Placida | 95 x 62 x 2 cm | Copia en pizarra con mala conservación y letras cuadradas. |
| Valerio Propinquo | 95 x 62 x 2 cm | Copia en pizarra con zonas deterioradas y letras capitales. |
Ejemplo de inscripción romana
En aquellos años también asistirá a la renovada tertulia del duque otro coleccionista de antigüedades, el oidor Sancho Hurtado de la Puente, a quien R. Tras la embajada extraordinaria desempeñada en Roma entre 1625-1626, el duque volvió a Sevilla a la espera de otros cargos.
