Rafael Farina: Biografía, Familia e Influencia en el Flamenco

Rafael Antonio Salazar Motos, conocido artísticamente como Rafael Farina, es una figura emblemática del flamenco cuyo legado perdura hasta nuestros días. Nacido en Martinamor el 2 de julio de 1923, Farina, cuyo nombre de pila era Rafael Antonio Salazar Motos, proviene de una familia gitana andaluza dedicada a la ganadería. Era uno de los once hijos, hermano de Rafael Salazar Motos ‘Calderas de Salamanca’ y de Juana Farina, y abuelo de la cantante Tamara. También es tío de Diego Ramón Jiménez Salazar, más conocido como Diego ‘El Cigala’, hijo de Juana Farina.

Calle en Salamanca dedicada a Rafael Farina

Primeros Años y Comienzos en el Cante

El famoso cantaor salmantino Rafael Farina comenzó su carrera con apenas seis años cantando por los bares del barrio Chino acompañado de su hermano mayor, más conocido como el «Calderas de Salamanca». Ambos sobrevivían de la voluntad de los clientes. Cerca de una centuria se va a cumplir en que este gitano ligrimo puro, viera la luz un 2-7-1923, en Martinamor, como todo el mundo sabe.

El famoso cantaor salmantino Rafael Farina comenzó su carrera con apenas seis años cantando por los bares del barrio Chino acompañado de su hermano mayor, más conocido como el «Calderas de Salamanca». Ambos sobrevivían de la voluntad de los clientes.

Diego Amaya (Granada, 1950) es guitarrista especializado en flamenco. Le comento que artísticamente usa el apellido materno. Me responde:Diego Amaya.- Porque quise marcar diferencias con mi padre. ¡Era demasiado famoso...! Aunque él no se apellidaba Farina, sino Salazar.

A los trece años ya es conocido en toda la provincia y poco después da el salto a la capital de España. Cuando se produce su presentación en Madrid actúa en el colmao ‘Los Gabrieles’, de la calle Echegaray. ‘Los Gabrieles’ se convierte en uno de los más reconocidos templos del flamenco de Madrid, llegando a contar con sus propios cantaores, guitarristas y bailaores.

En este local, destaca el joven artista entre los grandes intérpretes del cante; y hasta Manolo Caracol (ídolo máximo de Farina), asiste a una de sus actuaciones, ganándose el joven artista el éxito y a continuación es contratado en la compañía de Conchita Piquer, recorriendo durante más de un año los teatros españoles y después diversos países americanos.

Ascenso a la Fama

Bronce y oro en el Circo Prince. Luces de Feria en el teatro Calderón, pusieron al gitano Farina en circulación y en primera figura del cante. En 1952 participa en la reposición del espectáculo “La copla andaluza” en el Teatro Pavón de Madrid. En 1956 logra estrenar su propio espectáculo y en 1968 trabaja con Lola Flores en “Arte Español”.

Desde las décadas de los 50-60 y 70 Rafael sobresalió como una gran figura del cante, dominaba varios palos del flamenco y logro una interrumpida carrera, que mantuvo durante cuarenta y cinco años, “Vino Amargo”, “Mi salamanca” “Mi perro Amigo” o “Por Dios que me vuelvo loco”, entre otras de cerca del medio millar, cifra que ni el mismo conocía con exactitud, algunas firmadas por el propio Rafael.

Rafael Farina en Salamanca

Alterno con los más grandes Marcena, Caracol, Molina, Pepe Pinto, La Paquera de Jerez, Niña de Antequera, Lola Flores entre otros, hizo varias películas “La Copla Andaluza”, “Café de Chinitas”, “Puente de Coplas”.

El Barrio Chino de Salamanca y su Época de Esplendor

Entre los años 1940-1945, el histórico barrio chino de Salamanca vivió la época de mayor esplendor. La figura de Rafael Farina fue muy importante en el boom del barrio Chino salmantino en esos años: «Había mucho flamenco. Farina vivió en la calle Sierpes y creció cantando allí, pero no era el mejor. Tenía un hermano que se llamaba Angelito que era un portento.

«Este era el segundo barrio Chino más famoso de España después de Barcelona. El 90% de las chicas que vivían en el barrio eran señoritas de compañía. Todo el mundo sabía lo que había ahí, pero nadie se propasaba con las chicas. Había mucho respeto, el que quería algo lo tenía que pagar.

Según Tomás, El Casablanca, Florida, el Bar Sol y Serrano eran los locales para las personas con mayor poder adquisitivo. «Llegaban en taxi y les paraban directamente en el bar o en la casa de la chica. De madrugada, veías a los taxis de irse. He llegado a ver en este barrio a señores de Salamanca de alta alcurnia que sorprende», afirma.

Hay un monumento en su honor en pleno Barrio Chino de Salamanca. Él nació allí, en el Barrio Chino. Concretamente en el número catorce de la calle Esquina. Así que sin hacer la alzada de una peonza ya estaba por los cafés cantando por una perra gorda.

Relaciones Personales y Familiares

Respecto al cariño que 'La Margot' profesaba por el Farina, Tomás desmiente el rumor de que fuesen amantes: «Ella era la madrina de Farina y él le dedicó la canción de Vino Amargo. Para ella era como su hijo, su amparo, era de todos menos su querida.

Rafael Farina contrae matrimonio y convive con dos mujeres a lo largo de su existencia. La primera de ellas es la granadina María Amaya ‘La Pillina’. El hermano de ésta, con quien acaba casándose, Antonio Amaya ‘El Pillín’, es durante años su manager, cuñado y compañero. La segunda es Fernanda Romero, a quien compone una preciosa canción de amor titulada “Aurora”, una bailaora de su compañía, hermana a su vez de la bailaora Mercedes Romero ‘La Sultana de Córdoba’.

Cuando se conocen él tiene veintiún años y ella catorce. La hija nacida de esta unión, Matilde Salazar Serrano, le da a sus nietos: Tamara Macarena, la única nieta que sigue sus pasos y es conocida como la cantante ‘Tamara’; y Jesús, Manuel Alejandro, Adriana y Luis Miguel Valcárcel Serrano.

La Pillina había debutado a los once años en la cueva de LaCoja, en el Sacromonte. Y a los diecisiete ya bailaba en los tablaos madrileños más conocidos. Formó parte de las compañías de Concha Piquer y de Carmen Amaya, y Alberto Puig Palau (el Tío Alberto, de la canción de Serrat) se la llevó a Londres para que participara en el rodaje de Pandora y el holandés errante (1951), la película que protagonizaron Ava Gardner y James Mason. La Pillina lo tuvo todo a favor para triunfar, pero fue apagándose a la sombra de su esposo, Rafael Farina, de quien acabaría separándose en los años ochenta.

Tamara: Heredera del Legado Musical

Tamara, nieta de Rafael Farina

Nieta del cantaor Rafael Farina a Tamara Valcárcel el ser artista le viene dado por genética. Tamara lleva el arte en las venas. Su abuelo era el gran Rafael Farina y ella a muy temprana edad se convirtió en 'La niña del bolero'. De eso ya hace 25 años y ha recorrido los escenarios de medio mundo con su música. Tamara ya es una mujer y ha sabido conciliar su carrera con su familia. Se casó en 2005 con Daniel Roque y un año más tarde nació su primera hija, Daniela, y tiene tres hijos más: Leandro, Valentina y Héctor.

Una de las penas que lleva dentro Tamara es que su abuelo, Rafael Farina, murió sin despedirse de ella. El cantante mantuvo un apasionado romance con Fernanda, la abuela de Tamara, que no se formalizó con unos documentos. Y el destino quiso que Tamara apenas mantuviera contacto con el desaparecido artista, pero siempre le ha llevado en su corazón. Lo demuestra en el homenaje que le ofrece en la gira de presentación de su nuevo disco, ‘Perfecto’.

Tamara lleva el arte en las venas. Su abuelo era el gran Rafael Farina y ella a muy temprana edad se convirtió en 'La niña del bolero'. De eso ya hace 25 años y ha recorrido los escenarios de medio mundo con su música. Tamara ya es una mujer y ha sabido conciliar su carrera con su familia. Se casó en 2005 con Daniel Roque y un año más tarde nació su primera hija, Daniela, y tiene tres hijos más: Leandro, Valentina y Héctor.

Tamara lleva el arte en las venas. Su abuelo era el gran Rafael Farina y ella a muy temprana edad se convirtió en 'La niña del bolero'. De eso ya hace 25 años y ha recorrido los escenarios de medio mundo con su música. Tamara ya es una mujer y ha sabido conciliar su carrera con su familia. Se casó en 2005 con Daniel Roque y un año más tarde nació su primera hija, Daniela, y tiene tres hijos más: Leandro, Valentina y Héctor.

Iniciaste esta gira en el teatro Calderón de Madrid, un local con grandes recuerdos familiares. Sí, porque aquí actuaron mi abuelo Rafael y mi abuela Fernanda, que era bailaora. Es increíble poder pisar el mismo escenario en el que estuvieron los dos. ¿Queda en ti un gran cariño hacia Rafael aunque apenas os vierais en vida? Sí. Me enternece la historia de amor que mantuvo con mi abuela. Yo no la viví, pero mi madre me la ha contado y se emociona mucho cuando lo hace. Y tú vas y le dedicas una de las canciones al abuelo Farina. Se titula ‘Aurora’, y lo compuso mi abuelo para mi abuela Fernanda. Le puso un nombre metafórico.

Según Tamara, su hija es muy buena estudiante y que quiere que siga centrada en sus estudios. Ahora, la niña prodigio convertida en una de nuestras artistas más internacionales piensa disfrutar del año tan "tan brutal" que le espera: "hago 25 años de carrera, nuevo álbum, cumplo 40 años, mi hija cumple 18 años...

Su sólida trayectoria está avalada por multitud de premios y reconocimientos en España y América: cuatro premios cadena dial, premio de la música al artista revelación (2000), premio ondas de la música a la mejor canción (Herida de amor, 2001), varias nominaciones a los grammy latinos, además del doble disco de diamante que consiguió en 2008.

El Legado de Farina

Rafael Farina está considerado el mejor cantaor del siglo XX tras Manolo Caracol y Pepe Marchena. Distinción merecida, a pesar de haberse dejado seducir un tiempo por la ópera flamenca. Permanece vivo en la memoria colectiva del cante.

Fue un tipo generoso con el público, que en tres ocasiones salió a hombros de sus admiradores, - cual torero por la puerta grande-. Ocurrió en Melilla, en Valencia y en Madrid.

Aunque llevaba a Salamanca en el corazón, no fue donde más se prodigo, no fue digamos, su mejor plaza- lo reconoció un año en Badajoz, ante un grupo de incondicionales, única ocasión que hable con él-. Tan solo en los últimos años se le fue reconociendo como el artista genial, que había paseado por el mundo el nombre de esta ciudad, y presumía de ello, era un gitano elegante, alegre bonachón y generoso.

Ha pasado ese tiempo en el que todo se va olvidando; todo se va diluyendo y apenas queda una brizna de memoria. Se cumplen los tiempos, en cuales se dice. ¡Que todo ha desaparecido para siempre ¡¡Y poco o nada queda ya en la memoria!! Servidor, niega la mayor; y pregona que, que este gitano, Rafael Antonio Salazar Motos, alias (Farina) ¡no morirá nunca!

Rafael Farina y el castigo invisible: El flamenco que el poder quiso controlar

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