Laura Gallego es un nombre de referencia en la literatura española, particularmente en la juvenil. Tras ganar el premio Barco de Vapor con tan solo 21 años por Finis Mundi, su primera novela publicada, no ha dejado de deleitar a lectores de todas las edades con historias cargadas de personajes y tramas inolvidables.
Memorias de Idhún es su obra más conocida, pero ni de lejos la única. Ángeles y demonios, doncellas guerreras, hechiceros, elfos, futbolistas, vampiros y hasta golems pueblan las páginas de sus libros.
Premios y Reconocimientos
Hace años que te entrevistamos, en el primer número de nuestra revista. Desde entonces has publicado Dos velas para el diablo, los seis libros de Sara y las Goleadoras, Mago por casualidad y Donde los árboles cantan, que recibió el Premio Nacional, así que queremos empezar la entrevista felicitándote por tu éxito y dándote las gracias, como lectores que somos, por tu constancia.
Acabas de recibir el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Donde los árboles cantan, una novela de superación ambientada en un medievo fantástico.
Se tiende a pensar que una historia solo puede ser «seria» si es realista, que la literatura fantástica es puro escapismo. Y sobre esto he de decir dos cosas: en primer lugar, se pueden tratar temas muy interesantes, profundos y universales a través de un relato fantástico. Y en segundo lugar, incluso aunque una novela fantástica solo busque entretener, si cumple su objetivo, ¿qué hay de malo en ello?
Creo que no hay que prejuzgar una obra por su género. Se pueden escribir buenas y malas novelas fantásticas, y lo mismo puede decirse de las novelas realistas, de las de misterio... Pienso que hay que valorar lo redonda que sea una obra, independientemente del género en el que se inscribe. Pero sí es verdad que tradicionalmente ha habido mucho prejuicio hacia el fantástico, y por eso creo que el hecho de que hayan premiado Donde los árboles cantan es una buena señal.
De todas formas, hay que señalar que el jurado del Premio Nacional no siempre ha estado cerrado en banda a la literatura fantástica. Yo personalmente estoy encantada, porque no me lo esperaba; ha sido una sorpresa y una gran alegría para mí que el jurado haya optado por mi novela, cosa que agradezco profundamente.
Obras Destacadas y Proyectos Futuros
Mago por Casualidad
Mago por casualidad está dirigido a unos lectores un poco más pequeños que tu público habitual. ¿Ha sido un libro muy diferente de escribir? ¿Has notado un gran cambio en la reacción del público?
Es difícil contestar a esto, porque Mago por casualidad es una obra que escribí hace ya algunos años, aunque se haya publicado ahora. Y no recuerdo muy bien en qué pensaba entonces. Sí puedo decir que en la reescritura lo he pasado muy bien. Es un libro con mucho humor, y lo he disfrutado mucho, hasta el punto de plantearme la posibilidad de escribir una segunda parte. Será interesante ver cómo me enfrento a ella después de tanto tiempo, si soy capaz de recuperar el tono del primero.
Confieso que me siento un poco insegura cuando escribo literatura infantil, porque tengo menos experiencia y además, por el momento recibo poco feedback, ya que la mayor parte de mis lectores son mayores de 12 años. Es curioso, porque también la mayor parte de los comentarios, críticas y reseñas que he recibido de este libro pertenecen a jóvenes lectores, no a niños.
Casi todos coinciden en decir que les ha gustado, «pero» que se nota que es un libro infantil. Naturalmente que lo es. Los niños también tienen derecho a leer, ¿no? De todos modos, me conformo con que a cualquier persona que lo lea, tenga la edad que tenga, le resulte cuanto menos distraído y le haga pasar un buen rato.
Sé, sin embargo, que con el tiempo el libro irá encontrando a sus propios lectores; soy consciente de que muchos de mis lectores habituales le dieron una oportunidad solo porque lo había escrito yo, aunque no correspondiese en principio a su tramo de edad. Me pasó lo mismo con Sara y las Goleadoras: primero llegó a manos de algunos lectores habituales míos, que leyeron al menos el primer libro porque era una serie escrita por mí.
Y al principio todos los comentarios que me llegaban eran de adolescentes o jóvenes; a algunos les gustaba, y otros decían que no estaba mal «pero» se trataba de novelas para lectores más jóvenes y, además, no eran de género fantástico (es un poco el mundo al revés: lectores que han sufrido los tradicionales prejuicios hacia la literatura juvenil y/o fantástica, reproducen el mismo comportamiento hacia la literatura infantil y/o realista).
Es ahora cuando empiezo a recibir comentarios de gente que ha leído los libros y los ha elegido específicamente por la temática o por la edad a la que parecían dirigidos. Así, recibo cartas de niñas (sobre todo niñas) de ocho o nueve años que me han descubierto gracias a Sara y las Goleadoras.
Héroe por Casualidad
Sabemos que uno de tus próximos proyectos es Héroe por casualidad, segunda parte de Mago por casualidad. ¿Qué nos puedes contar sobre esta novela? ¿Contará con Ratón y el resto de personajes del primer libro? ¿Habrá más continuaciones?
Todavía tardaré bastante en escribirla, pero tengo la trama principal, más o menos. Y sí, saldrá Ratón, y algunos de los personajes del primer libro. Me gustaría recuperarlos a todos, pero no creo que sea buena idea, porque también quiero introducir algún personaje nuevo. De momento es pronto para decir si habrá más continuaciones.
El Libro de los Portales
En abril podremos disfrutar de tu nueva novela: El Libro de los Portales. Según la sinopsis es una historia de intriga y fantasía, pero sin criaturas fantásticas, coral y ambientada en un mundo inventado. ¿Nos puedes contar algo más en exclusiva para nuestros lectores?
En realidad ya he contado mucho más. He puesto la sinopsis oficial en mi página web, y en ella se desvela que la historia gira en torno a una institución, la Academia de los Portales, cuyos miembros dibujan los portales de viaje que constituyen la red de transporte principal de Darusia, el país en el que se desarrolla la historia. Y que todo arranca cuando Tabit, un estudiante de último curso, recibe el encargo de pintar un portal para un campesino. Tampoco puedo contar mucho más sin destripar la trama.
En primer lugar, es importante que su línea editorial tenga relación con el tipo de literatura que yo hago. Últimamente, además, y puestos a elegir, tengo en cuenta dos cosas: la primera es que la editorial tenga una buena distribución en España y que llegue también a América Latina, algo que desde hace un tiempo es ya una condición básica para mí. La segunda tiene que ver con la gente con la que voy a trabajar. Al final llegas a conocer a muchos editores aunque no hayas trabajado nunca con ellos, y hay algunos con los que tengo una buena relación y me apetece, por tanto, iniciar un proyecto conjunto. En el caso de Minotauro en concreto, se debe a que se trata de una editorial especializada en literatura fantástica, y cuando yo era adolescente soñaba con publicar con ellos algún día. Se da el caso, además, de que conozco al editor (José López Jara) desde hace ya algunos años y nos llevamos muy bien.
Proyecto Rasalhague
¿Qué nos puedes contar sobre el Proyecto Rasalhague que has mencionado en varias presentaciones, aparte de que es sobre vampiros? ¿Recuperarás la figura de la criatura tradicional o la actualizarás como otros autores? ¿No tienes miedo de publicar un libro de vampiros, ahora que parece que todo el mundo se ha cansado de ellos?
No, al contrario. De hecho, ese proyecto no es uno de los próximos que tengo en mente y probablemente tardaré bastante en escribirlo, precisamente porque ha habido una saturación de vampiros y no me apetecía añadir otro más al montón. Así que es una historia que probablemente tarde bastante en ver la luz. Si sale, es muy posible que salga cuando ya nadie hable de vampiros y la tendencia general sea otra diferente.
Dos Velas para el Diablo
En Dos velas para el diablo utilizas la primera persona, ¿has pensado retomar esta forma de narrar en alguno de tus nuevos proyectos? ¿Te sentiste cómoda al escribir en primera persona o prefieres la tercera persona, que usas habitualmente?
De momento no tengo planeada ninguna historia en primera persona. Me gusta mucho más la tercera persona porque me permite interiorizar en otros personajes, contar cosas que pasan aquí y allá sin depender de la visión del personaje principal, que puede ser bastante limitada. Creo que, si el personaje es interesante, escribir en primera persona es una excelente opción.
Sin embargo, últimamente me da la sensación de que hay demasiadas novelas juveniles relatadas en primera persona por una protagonista (normalmente es una chica) que no tiene una personalidad especialmente interesante, lo cual, a mi modo de ver, impide profundizar en otros personajes y empobrece la novela (y si encima no te cae bien la protagonista, cuesta mucho más entrar en la historia). Yo no lo repetiría, salvo en circunstancias muy excepcionales. Dos velas para el diablo es el tipo de libro que pedía algo así. Ya desde el principio, cuando empecé a imaginar la historia, podía «oír» la voz de Cat en mi cabeza; sí, ella tenía una voz propia, y me pareció buena idea profundizar en su mundo a través de su punto de vista.
Sueños y Dificultades Profesionales
¿Cuáles son tus sueños por cumplir a nivel profesional ahora que se te considera una de las autoras de literatura juvenil española más importantes y has sido publicada en decenas de lenguas distintas?
Pues la verdad, ya no puedo pedir más. Lo único que me falta, creo, es que mis libros lleguen con más facilidad a América Latina y, ya que soñar es gratis, que se publicaran en inglés.
¿Cuáles son las dificultades que te encuentras hoy día y que no te encontrabas cuando comenzaste a publicar?
Hablar de «dificultades» en mi caso parece un poco absurdo, porque la verdad es que ahora tengo muchas más facilidades que antes. Si acaso, podríamos hablar de que a veces se producen unas expectativas muy elevadas (no solo por parte de los lectores, sino también desde el punto de vista de editoriales, librerías, etc.) y hay que contar con ellas. Eso tiene su parte buena y su parte mala. La buena es que anima un montón a seguir trabajando, pero la mala es que provoca un pelín de estrés.
He de mantener un equilibrio entre seguir trabajando a mi ritmo, como hacía antes, intentando que no me afecten esas expectativas, y al mismo tiempo sin aislarme del todo. Otra dificultad es que ahora estoy mucho más solicitada que antes; he de rechazar muchas peticiones de eventos, charlas, viajes, visitas y demás porque, si las aceptara, no tendría tiempo para nada más. También es un poco angustioso tener que ir diciendo que no a todo el mundo (porque además, algunos son muy insistentes), y me sabe muy mal, pero no he de perder de vista que mi trabajo consiste fundamentalmente en escribir.
En resumen, digamos que, si hay que buscar una parte negativa entre el antes y el ahora, podría resumirse en que ahora me resulta mucho más difícil concentrarme para escribir, básicamente porque antes nadie se enteraba si yo escribía o no, o a nadie le importaba, así que podía trabajar de una forma más independiente y gestionar mi tiempo a mi manera. Ahora tengo que tener en cuenta muchas otras cosas más, y cuesta mucho más centrarse en un proyecto.
El Fenómeno Memorias de Idhún
En aquella primera entrevista que te hicimos nos hablabas de Dos velas para el diablo (aunque por entonces aún no tenía título) y de Sara y las goleadoras. ¿En qué sentido ha cambiado Laura Gallego desde que publicó La Emperatriz de los Etéreos?
El cambio más importante afecta a mi vida personal, porque ahora soy madre y mis prioridades no son las mismas de antes; eso, evidentemente, ha repercutido también en mi vida profesional, ya que he tenido que «echar el freno» y tomarme las cosas con más calma para llegar a todo. Viajo mucho menos, paso menos tiempo fuera de casa... pero creo que, a cambio, escribo más y puedo hacer cosas como contestar a las cartas en un plazo razonable de tiempo; en la época idhunita, como estaba siempre de viaje, se me acumulaba el correo y me consta que hubo gente que tardó casi dos años en recibir respuesta a la carta que me había escrito. Eso ya no pasa.
En la entrevista que te hicimos hace cinco años comentaste que aún era pronto para hablar del éxito de MDI, pues solo había pasado un año desde que publicaste Panteón. Sin embargo, a día de hoy, y con cómics, juegos de mesa, traducciones a numerosas lenguas, miles de lectores por el mundo entero, podemos decir que la trilogía es todo un fenómeno y un hito en la literatura fantástica y juvenil española. Como autora, ¿dónde crees que radica la fuerza de esta historia, que traspasa las barreras impuestas por las modas o la edad?
Pues, la verdad, no tengo ni idea. Lo único que se me ocurre es que es una historia que ha tenido un periodo de crecimiento muy largo, desde que empecé a imaginarla allá por 1992 hasta que se publicó La Resistencia en 2004, y hasta que puse el punto y final a Panteón en 2006.
Quizá, al haberse «cocinado a fuego lento», la historia está más desarrollada, el mundo es mucho más rico y los personajes tienen más matices que cualquier otra cosa que haya escrito antes o después. Es lo que puedo decir como autora, aunque la pregunta de por qué desata tantas pasiones quizá habría que planteársela a los lectores.
Pero sí es cierto que en 2006 aún no sabíamos si, una vez terminada la trilogía (y toda la promoción que implicaba el lanzamiento de cada uno de los libros) también se acabaría la «fiebre idhunita». Me alegra decir que no; pero no por los cómics o por las traducciones, sino por el hecho de que el libro sigue moviéndose en librerías de forma fluida a pesar de que ya hace muchos años que no se promociona como novedad. En 2014 se cumplirá el décimo aniversario de la publicación de La Resistencia y a día de hoy sigue habiendo gente que descubre Idhún por primera vez.
Lectores de doce o trece años que eran muy pequeños entonces, pero que ahora me escriben para decirme que están leyendo la trilogía o que acaban de terminarla, y que les encanta y se consideran idhunitas convencidos. En resumen, Memorias de Idhún se ha convertido en un long seller, que para mí es algo mucho mejor que un best seller, porque significa que los lectores siguen recomendándolo y que sigue leyéndose y gustando más allá de la campaña de marketing que pudo hacerse en un momento determinado, y que los lectores actuales no vivieron. Y creo que eso es muy bonito. No sé cuánto durará, pero no me importa. Yo me considero más que satisfecha con el alcance que han tenido estos libros y con todo lo que han conseguido. Independientemente de lo que pase en el futuro, es un lujo tener lectores de «segunda generación».
