¿Cuántos días dura el flujo de ovulación? Guía completa para entender tu ciclo menstrual

Es posible que ya conozcas en gran medida tu ciclo menstrual, como, por ejemplo, la frecuencia en la que se suceden tus periodos o cuál es su intensidad. En esta página, vamos a profundizar más en el ciclo menstrual, la ovulación y los periodos de la mujer.

Si te preguntas qué es la ovulación, cuándo es la ovulación o cuánto dura la ovulación, aquí tienes una guía práctica para reconocer tus días de ovulación, interpretar los síntomas ovulación y distinguir señales normales de aquellas que requieren consulta.

IVI - ¿Cómo puedes calcular tus días fértiles?

El ciclo menstrual y la ovulación

La duración del ciclo de la mujer varía, siendo la más común la que se sitúa entre 23 y 35 días. Si se producen variaciones en la duración del ciclo menstrual, lo más probable es que tengan lugar en la fase anterior a la ovulación (llamada "fase folicular"). El primer día de tu ciclo menstrual es el primer día de tu periodo (día 1). A partir de entonces, el periodo se prolonga normalmente entre 3 y 7 días. Probablemente percibas que, si experimentas dolores menstruales, sean más agudos los primeros días del periodo.

Al principio del ciclo, la glándula pituitaria del cerebro segrega la hormona foliculoestimulante (FSH). Esta es la principal hormona que estimula los ovarios para que produzcan óvulos maduros. Los folículos son las cavidades repletas de fluido que se encuentran en tus ovarios. Cada folículo contiene un óvulo sin desarrollar.

La FSH estimula varios folículos para que se desarrollen y comiencen a segregar estrógenos. Los estrógenos se sitúan en su nivel más bajo el primer día del periodo. Aunque varios folículos comiencen a desarrollarse desde el primer momento, solo uno de ellos se hace "dominante", por lo que es el óvulo el que madura dentro del folículo creciente.

Al mismo tiempo, la cantidad cada vez mayor de estrógenos que contiene tu cuerpo garantiza que el endometrio se colme de nutrientes y sangre. El propósito es que, si te quedas embarazada, el óvulo fecundado disponga de todo el sustento y los nutrientes que precisa para crecer.

Los altos niveles de estrógeno también se asocian con la aparición de la mucosidad "favorable para el esperma" (o, según su nombre técnico, mucosidad cervical fértil). Puedes percibirla como una secreción fina y resbalosa de color blanco turbio.

¿Qué es la ovulación?

La ovulación es el momento del ciclo menstrual en el que un ovario libera un ovocito maduro (el óvulo) desde el folículo dominante. El óvulo viaja a la trompa de Falopio, donde puede encontrarse con espermatozoides.

A nivel hormonal, el eje hipotálamo-hipófisis-ovario marca el ritmo. El hipotálamo libera GnRH; la hipófisis responde con FSH y LH; los estrógenos del folículo aumentan hasta provocar el pico de LH, que desencadena la liberación del óvulo. Tras ello, el folículo colapsado forma el cuerpo lúteo, productor de progesterona.

Tu cuerpo produce las hormonas que controlan tu ciclo menstrual. Al inicio de tu ciclo, una hormona importante es la hormona foliculoestimulante (FSH). El nivel de estrógenos presente en tu cuerpo todavía está en aumento y, finalmente, provocará la subida repentina de la hormona luteinizante (llamada "aumento de la LH"). Este aumento de la LH provoca que el folículo dominante se rompa y libere el óvulo maduro del ovario, que entra en la trompa de Falopio.

Muchas mujeres creen que ovulan el día 14, pero se trata de una media, ya que la mayoría de ellas realmente ovula un día del ciclo menstrual diferente. El día de tu ovulación variará cada ciclo.

El nivel de estrógeno en tu cuerpo sigue aumentando y, llegado a un cierto nivel, provoca un aumento rápido de la LH ["aumento" de la LH]. Este aumento de la LH activa la ovulación, que es el proceso durante el que se libera un óvulo del ovario. Aunque muchas mujeres piensan que su ovulación se produce el día 14, en realidad, esta varía según la duración del ciclo.

Una vez liberado el óvulo, este se desplaza a lo largo de la trompa de Falopio hacia el útero. El óvulo tiene una vida de hasta 24 horas. La supervivencia del esperma es más variable, pero normalmente se prolonga durante 3 o 5 días, por lo que los días que preceden a la ovulación y el mismo día de la ovulación son los más fértiles; es decir, cuando es más probable que te quedes embarazada.

La progesterona provoca el crecimiento del endometrio con el fin de prepararlo para recibir un óvulo fecundado. Mientras tanto, el folículo vacío del ovario empieza a contraerse, pero sigue segregando progesterona, y también comienza a segregar estrógenos.

Una vez liberado el óvulo, este se desplaza a lo largo de la trompa de Falopio hacia el útero. El óvulo vive entre 12 y 24 horas pero, dado que el esperma puede vivir varios días, se encuentra en tu periodo más fértil y es más probable que puedas quedarte embarazada si mantienes relaciones sexuales sin protección el día que ovulas o el día de antes.

A medida que el folículo vacío se contrae, si el óvulo no se fecunda, los niveles de estrógeno y de progesterona disminuyen. Sin los altos niveles de hormonas que favorecen su conservación, el grueso endometrio creado comienza a desprenderse y tu cuerpo libera este revestimiento uterino.

A medida que el folículo vacío se contrae, si el óvulo fecundado no se ha implantado en el útero, u nivel de progesterona disminuye. El útero ya no necesita preservar un entorno para mantener al bebé, de modo que el cuerpo debe reajustarse y prepararse para el siguiente ciclo.

Cualquier síntoma de TPM (tensión premenstrual) que tengas, empezará a disminuir. Sin unos altos niveles de hormonas que ayuden a mantenerlo, el grueso revestimiento del útero que se ha creado comienza a desprenderse y tu cuerpo lo expulsa.

Si el óvulo se ha fecundado e implantado en el útero, el folículo vacío se mantiene con el aumento del nivel de la hormona del embarazo (gonadotropina coriónica humana). Si el óvulo se ha fecundado, puede implantarse correctamente por sí mismo en el endometrio.

Tan pronto como el óvulo fecundado queda implantado, tu cuerpo comienza a segregar la hormona del embarazo, es decir, gonadotropina coriónica humana (hCG), que mantendrá la actividad del folículo vacío.

¿Cuántos días dura la ovulación?

La ovulación es el momento más fértil del ciclo menstrual. El ovario libera un óvulo a la trompa de Falopio, donde queda a la espera de unirse a un espermatozoide para que tenga lugar la fecundación y la formación de un embrión.

Tras la ovulación, el óvulo solo vive entre 12 y 24 horas, por lo que el tiempo para lograr la fecundación es bastante breve, aunque el esperma puede permanecer vivo hasta cinco días en el cuerpo.

En un ciclo menstrual regular de 28 días, la ovulación suele ocurrir hacia la mitad del ciclo, es decir, alrededor del día 14. Pero atención, no todas tenemos ciclos de 28 días. Algunas ovulamos el día 12, otras el 17, e incluso puede variar cada mes.

Técnicamente, la ovulación dura solo un día, ya que el óvulo sobrevive entre 12 y 24 horas tras ser liberado. Sin embargo, al hablar de días fértiles nos referimos a los 5 días anteriores y las 24 horas posteriores a la ovulación.

Cuando hablamos de “cuánto dura la ovulación”, nos referimos al tiempo en que el óvulo puede ser fecundado: 12-24 horas tras su liberación. En cambio, la ventana fértil es más amplia porque los espermatozoides sobreviven 3-5 días dentro del tracto reproductor.

¿Cómo calcular tus días fértiles?

Calcula cuándo debería comenzar tu próximo periodo y cuenta hacia atrás de 12 a 16 días. Esto te da la serie de días en que probablemente estarás ovulando. En el caso de las mujeres con un ciclo de 28 días, el día 14 suele ser el día de la ovulación.

El cálculo de los días fértiles también se puede realizar a través del Método de Ogino. Se apuntan, de los últimos 6-12 ciclos, el primer día de la regla. Así, por ejemplo, si mis ciclos varían entre 24 y 28, el primer día fértil sería 24-18=6 y el último día fértil sería 28-11=17.

Si tu ciclo es regular, puedes usar la regla del calendario: resta 14 días desde la fecha prevista de tu próxima menstruación. Esa será una buena estimación del día de tu ovulación. Por ejemplo, si tu ciclo dura 30 días, lo más probable es que ovules el día 16.

Cuando los ciclos no son de 28 días o son irregulares, predecir la ovulación se complica. En ciclos cortos (por ejemplo, de 24 días), la ovulación podría ocurrir alrededor del día 10.

No todas ovulamos en “el día 14”. La referencia más útil es la próxima menstruación: la ovulación suele ocurrir 12-16 días antes de que baje la regla. En un ciclo de 28 días, cae alrededor del día 14; en uno de 32, entre los días 16 y 20; en uno de 26, entre los días 10 y 14.

Para utilizar una calculadora de días fértiles, en primer lugar, es necesario saber la duración del ciclo menstrual de cada mujer, teniendo en cuenta que éste se inicia con la menstruación y termina con la llegada de la siguiente menstruación.

Como hemos dicho, la ovulación ocurre sobre el día 14 en un ciclo menstrual regular de 28 días. Se considera que el periodo fértil abarca desde 4-5 días antes de la ovulación hasta un día después (días periovulatorios). Por tanto, los días fértiles se corresponderían a los días 9-10 a 15 en este caso.

En caso de ciclos menstruales más largos o más cortos, la mejor forma de estimar el día de la ovulación sería restando 14 días a la fecha prevista de la próxima regla. De la misma manera, habría que tener en cuenta los 4-5 días previos y el día posterior a la ovulación.

El hecho de considerar un periodo de 4-5 días fértiles previos a la ovulación se debe al tiempo de supervivencia que tienen los espermatozoides en el tracto reproductor femenino, que suele ser de unos 4-5 días. Por tanto, aunque la relación sexual tuviera lugar 4-5 días antes de la ovulación, habría posibilidad de embarazo puesto que aún podría haber espermatozoides vivos.

Test de ovulación

Este método es más preciso que el anterior y, por eso, lo utilizan especialmente las mujeres que se encuentran en búsqueda activa de embarazo, sobre todo, cuando este se retrasa en llegar.

El test de ovulación mide el nivel de la hormona LH en la orina y puede adquirirse en una farmacia. La hormona LH empieza a aumentar de manera exponencial entre 24 y 36 horas antes de la ovulación, momento en el que alcanza su máximo, y luego vuelve a disminuir.

Por ello, cuando el test de ovulación es positivo, la mujer se encuentra en sus días más fértiles. Funcionan de forma similar a los test de embarazo, pero en lugar de medir la hormona hCG, detectan el pico de LH (hormona luteinizante), que se dispara justo antes de la ovulación.

Un test de LH positivo indica que la ovulación está cerca y la subida de temperatura basal en los días siguientes confirma que ya ocurrió. La ovulación en sí solo dura entre 12 y 24 horas, que es el tiempo que el óvulo permanece viable tras ser liberado. En un ciclo menstrual típico de 28 días, la ovulación suele ocurrir alrededor del día 14. Un test de ovulación mide la hormona LH, que se eleva justo antes de liberar el óvulo. El mejor momento es durante tu ventana fértil, especialmente en los 2 días previos a la ovulación y el mismo día de la ovulación.

Para los ciclos regulares, por ejemplo de 28-30 días, las pruebas deben iniciarse alrededor del día 10-11 del ciclo mensual. Se realizan de forma similar a una prueba de embarazo a partir de la orina por la mañana.

¿Qué fiabilidad tiene el test de ovulación Clearblue? La finalidad de las pruebas de ovulación es la detección del aumento de la hormona LH. Su precisión es cercana al 99%, por lo que los test de ovulación son bastante fiables.

Flujo vaginal y ovulación

Normalmente el flujo actúa como una barrera protectora, pero durante el momento más fértil del ciclo ayuda a que el esperma se desplace por el cuello uterino para subir al útero y encontrarse con el óvulo en la trompa de Falopio.

A medida que tu ciclo avanza, aumentará el volumen y cambiará la textura de tu flujo vaginal. Los cambios reflejan los aumentos del nivel de estrógeno de tu organismo. Se considera que eres más fértil cuando tu flujo se vuelve claro, resbaladizo y elástico.

Puedes revisar tu flujo vaginal introduciendo hasta la mitad dos dedos en la vagina o mirando el papel higiénico después de limpiarte. El flujo vaginal que tiene el aspecto de clara de huevo crudo es el más fértil, porque permite que los espermatozoides naden fácilmente hacia el cuello uterino.

No todo el mundo experimenta las mismas variaciones. Si tú no ves todos estos cambios en tu flujo, no te preocupes. Lo más importante es buscar algún tipo de cambio en tu flujo hacia mediados de tu ciclo menstrual.

Dependiendo del día del ciclo en que se encuentre la mujer, puede notar, por ejemplo, un típico flujo de ovulación en la vagina. Con el paso de los días, este flujo cambiará de volumen, consistencia o color. Es algo normal y no es motivo de preocupación.

El flujo vaginal, es un fluido formado por secreciones producidas por las células del cuello del útero y células desprendidas de la vagina, está formado por agua, azucar, ácido láctico, mucina y otras proteinas. Cumple una función super importante: nos protege de infecciones y nos mantiene lubricadas. Pero puede que no siempre nos guste la sensación de humedad en la ropa interior.

El moco cervical es una secreción producida en respuesta a los cambios en el equilibrio hormonal de la mujer. Todos sus aspectos son importantes: la cantidad secretada, el color, el olor y, sobre todo, la consistencia. El moco premenstrual debe ser uniforme, sin grumos ni olores desagradables.

El flujo vaginal no siempre tiene el mismo aspecto. La consistencia, el olor y el color pueden variar en función de la fase del ciclo. En función de cómo sea el moco en un momento dado, es posible establecer con un alto grado de probabilidad si la menstruación es inminente o si se está produciendo la ovulación.

  • Moco preovulatorio, es decir, en la fase folicular: después de la menstruación, el útero se prepara para la concepción. Por lo tanto, en los primeros días de la ovulación, se puede observar más moco de apariencia similar a la clara de huevo. La finalidad de este moco es facilitar el paso de los espermatozoides y, en última instancia, conducir a la fecundación. Se vuelve claro, acuoso y muy transparente.
  • Moco durante la ovulación: la ovulación es el momento más importante del ciclo, cuando el óvulo se une al espermatozoide. En ese momento, puedes notar una secreción transparente o blanquecina en grandes cantidades, prácticamente inodora o con un olor apenas perceptible.
  • Moco premenstrual, es decir, en la fase lútea: la fase lútea es cuando el cuerpo se prepara para la implantación del óvulo en el útero. Por ello, en los últimos días de la ovulación, el moco se vuelve más espeso y más viscoso, dificultando el acceso de los espermatozoides y actuando como un tapón que dificulte la infección por microorganismos patógenos. Esto indica el final de los días fértiles.

Durante los primeros días después de la menstruación te sientes seca, porque la consistencia del moco es espesa y se vuelve pegajosa, por lo que tiende a quedarse dentro del cuello uterino. En los días siguientes, el moco se vuelve más húmedo, tiene una textura más líquida, es transparente y aumenta en cantidad: es el flujo previo a la ovulación.

El moco fértil es escurridizo y puede ser ligeramente blanco o claro y transparente. Al cogerlo entre los dedos, puedes notar que es elástico, como la clara de un huevo. El moco premenstrual es un flujo cremoso después de la ovulación o blanco y mucho más espeso. Puede dejar rastros en tu ropa interior.

Durante el ciclo menstrual, la mujer debería notar dos tipos de moco vaginal, denominados moco fértil (flujo de ovulación) y moco infértil. Unos días antes de la ovulación, normalmente alrededor del día 11 del ciclo, la vagina empieza a secretar flujo. El flujo de ovulación no tiene color. Además, es, inoloro y elástico. Su aspecto recuerda a la clara de un huevo de gallina.

El aumento del flujo puede ser una señal de que estás ovulando. El color del flujo de ovulación secretado se asemeja al de la clara de huevo, y también la recuerda en lo que respecta a la textura. Ten en cuenta que el flujo líquido después de la ovulación desaparece volviéndose ligeramente más viscoso que el flujo del día de la ovulación.

Después de la ovulación, el moco vaginal empieza a cambiar. Se vuelve pegajoso, turbio, opaco y de color blanco o cremoso. El hecho de que se avecina la ovulación también puede determinarse observando el moco cervical.

A menudo las mujeres se preguntan cuántos días dura el flujo de ovulación, por lo que conviene recordar que su duración está ligada a los días fértiles, que suelen ser de 5 a 7. Durante los días fértiles, el moco es transparente, escurridizo, pegajoso y elástico, y la secreción se asemeja a la clara de huevo. Dicho moco tiene un PH favorable a los espermatozoides, facilitando su supervivencia y desplazamiento.

Después de la ovulación, el moco fértil cambia, la cantidad del flujo disminuye, el moco se vuelve blanco, espeso y deja de ser elástico, y permanece así hasta el inicio de la menstruación. Inmediatamente después de la menstruación se produce una fase seca, que continúa hasta la aparición del moco fértil.

El método de observación del moco no confirma la ovulación, sino que es solamente un indicio de que la ovulación es inminente.

Otros síntomas de la ovulación

Alrededor de una quinta parte de las mujeres sienten algunos síntomas de la ovulación, por ejemplo, un leve malestar en un costado o hasta un dolor punzante. También algunas mujeres presentan un leve sangrado vaginal el día de la ovulación.

Aunque no siempre lo notes, tu cuerpo se transforma durante la ovulación. Si tu ciclo es regular, puedes usar la regla del calendario: resta 14 días desde la fecha prevista de tu próxima menstruación. Esa será una buena estimación del día de tu ovulación.

La pista casera más clara es el moco cervical tipo “clara de huevo”. Puede notar aumento de libido, flujo más elástico y transparente, lubricación mayor, molestia pélvica leve y, a veces, sensibilidad mamaria.

Síntomas de la ovulación:

  • Cambios en el flujo vaginal: aumenta la cantidad, cambia la textura y se hace más transparente. Se vuelve más elástico para permitir el paso de los espermatozoides por el cuello uterino. Esto se debe al aumento de estrógenos en el organismo.
  • Cambios en el cérvix: se sitúa más alto, con consistencia más blanda y un orificio más abierto para que puedan entrar los espermatozoides.
  • Dolor: malestar o pinchazos en la zona baja del vientre al producirse la rotura del folículo ovárico.
  • Aumento en la libido: la mujer puede notar un aumento en el deseo sexual por el aumento de los estrógenos.
  • Sensibilidad mamaria: es posible que los pechos estén más sensibles y haya mayor tensión mamaria.
  • Cambios en el estado de ánimo: algunas mujeres notan cambios emocionales debido a los cambios hormonales.
  • Spotting o ligero manchado vaginal: no se produce siempre, pero algunas mujeres tienen este pequeño manchado vaginal coincidiendo con la ovulación.
  • Cambios en la temperatura: se produce una elevación de 0,2 a 0,5 °C tras la ovulación. Esto se debe al aumento de la progesterona tras la liberación del óvulo y la formación del cuerpo lúteo.

Normalmente, muchos de estos signos de la ovulación pasan desapercibidos para la mujer, pero podrían detectarse prestando un poco de atención a nuestro cuerpo. Sin embargo, cabe destacar que no todas las mujeres son iguales, por lo que no todas van a tener los mismos síntomas cuando estén en la fase de ovulación.

Después de la ovulación, la temperatura del cuerpo puede aumentar entre 0,1 a 0,5 ºC. Eres más fértil dos o tres días antes de que la temperatura alcance su punto máximo. Los especialistas recomiendan que registres tu temperatura basal durante algunos meses para identificar un patrón y predecir la fecha más probable de ovulación.

Entonces puedes planear mantener relaciones sexuales dos o tres días antes del día en que normalmente aumenta tu temperatura.

Para contestar a esta pregunta es necesario primero conocer cómo es el ciclo menstrual y cuáles son las características de un ciclo regular. En la fase de ovulación, la subida de los niveles de la hormona luteinizante (LH) suele indicar el momento de máxima fertilidad.

¿Qué factores pueden afectar la ovulación?

El estrés, los cambios de peso, los viajes, algunas enfermedades o incluso la falta de sueño pueden hacer que no ovules un mes o que la ovulación se retrase. Si esto pasa de forma puntual, no es preocupante.

La anovulación o la ovulación irregular puede deberse a SOP, disfunción tiroidea, hiperprolactinemia, bajo peso o ejercicio excesivo, insuficiencia ovárica primaria, hiperandrogenismo o algunos fármacos.

A partir de los 40, la ovulación sigue siendo posible, pero tiende a ser menos predecible: disminuye la reserva ovárica, baja la calidad de los óvulos y aumentan los ciclos anovulatorios.

Si tus ciclos menstruales son sistemáticamente más cortos de 24 días o más largos de 38 días, o si experimentas sangrados muy abundantes o prolongados (más de 8 días), sería aconsejable acudir a un ginecólogo para descartar posibles trastornos hormonales o uterinos.

Los desajustes menstruales pueden tener múltiples causas. Hay muchos factores que producen desajustes en el ciclo y en la regla.

Tabla resumen de la ovulación

Aspecto Detalles
Duración de la ovulación Técnicamente 1 día (12-24 horas después de la liberación del óvulo)
Ventana fértil Aproximadamente 5 días antes de la ovulación y 24 horas después
Moco cervical Transparente, elástico y resbaladizo (como clara de huevo)
Hormonas clave Aumento de la hormona luteinizante (LH)
Síntomas Cambios en el flujo vaginal, dolor leve en un lado, aumento de la libido, sensibilidad mamaria

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