Desde el momento en que llegas a casa con tu bebé recién nacido, te enfrentas a una serie de adaptaciones: cambiar tus hábitos, aprender a entender a tu bebé y establecer una rutina. Para ayudarte a navegar este período crucial, esta guía te ofrece todo lo que necesitas saber sobre la etapa del recién nacido, también conocida como período neonatal.
¿Qué es un Neonato?
Estamos seguros de que el término neonato te sonará, sobre todo si ya has sido madre o padre. De lo contrario, no te preocupes porque hoy te despejamos cualquier duda que tengas al respecto en Suavinex.
El término neonato se refiere al recién nacido, específicamente al período que abarca desde el nacimiento hasta los 28 días de vida. Un neonato, también conocido como recién nacido, es un ser humano en sus primeras cuatro semanas de vida. Este es un período crucial para el desarrollo del bebé, caracterizado por adaptaciones fisiológicas importantes a la vida fuera del útero. Este período se divide en dos etapas: la fase neonatal temprana (0 a 7 días) y la fase neonatal tardía (8 a 28 días).
Durante ese periodo de 28 días los cambios en el desarrollo del bebé son muy rápidos. Además, se pueden mostrar diversos sucesos muy significativos en este tiempo, como los patrones de alimentación y los vínculos que establecen con los padres.
Para poder controlar los cambios críticos en la etapa del neonato, es el neonatólogo -el pediatra especializado en recién nacidos- quien diagnostica y trata los problemas de salud de los neonatos. Por lo tanto, al nacer asignan a los neonatos un nombre según su edad gestacional, es decir, según el período de tiempo comprendido entre la concepción y el nacimiento -cuando el bebé está dentro del útero de la madre-.
Período Perinatal vs. Período Neonatal
- Período Perinatal: Es el espacio de tiempo que va de la semana 28 de gestación al séptimo día de vida fuera del útero materno del bebé.
- Período Neonatal: Se refiere a los primeros 28 días de vida del recién nacido.
CÓMO CUIDAR al BEBÉ RECIÉN NACIDO en CASA:Todo lo que necesitas saber de la mano de una PEDIATRA
Características Físicas Comunes en Neonatos
Es importante estar al tanto de las características físicas comunes en los neonatos para no alarmarse innecesariamente:
- Color de la Piel: Los neonatos tienen una circulación sanguínea más lenta e inestable, por lo que es normal que su piel tenga un tono diferente. Suelen presentar un color rojo oscuro y sus extremidades pueden tener un tono azulado, especialmente si están frías.
- Ictericia: Es común que los neonatos presenten un color amarillento, sobre todo en los ojos, debido a la inmadurez del hígado.
- Manchas en la Piel: Es posible que observes manchas de color azul oscuro en la parte de las nalgas y la espalda. Estas suelen perdurar bastantes meses y son comunes.
- Modelación de la Cabeza: En el nacimiento, si este fue extenso, es posible que el neonato sufriera alguna modelación en su cabeza, resultando en una forma algo más alargada.
- Fontanelas: Las fontanelas son las partes más blandas de la cabeza, donde los huesos del cráneo aún no se han terminado de unir. Suelen cerrarse cuando el bebé ya tiene un año de vida y requieren cuidado para evitar golpes o caídas.
- Cordón Umbilical: Al ser un recién nacido, tu bebé aún tendrá restos del pinzamiento del cordón umbilical, el cual debe secarse y caerse a los 15 días.
- Hernia Umbilical: En los neonatos también es algo común que tengan una hernia umbilical -un pequeño bulto cerca del ombligo-, puesto que sus músculos del abdomen aún son débiles y el intestino puede sobresalir por la abertura umbilical. Normalmente no es necesario tomar medidas, puesto que con el tiempo el neonato va creciendo y desarrollándose y se corrige por sí solo.
¿Qué Esperar Semana a Semana?
Durante las primeras semanas de vida, tu bebé se está adaptando a su nuevo mundo, y tú también. Desde los reflejos hasta los patrones de sueño, tu bebé aprende cada día. Estos primeros hitos del recién nacido pueden parecer pequeños, pero representan pasos importantes en su desarrollo.
Desarrollo Físico y Crecimiento
Tu recién nacido crece y cambia cada día, y estas primeras semanas puede tener un aspecto distinto del que quizás imaginabas. La mayoría de los bebés pierden aproximadamente una décima parte de su peso de nacimiento durante los primeros cinco días y luego lo recuperan gradualmente en los cinco días siguientes. Hacia el día 10, la mayoría ha recuperado su peso de nacimiento. Después, crecen rápido, especialmente durante los picos de crecimiento de la primera semana, y entre la tercera semana y la sexta.
A las 4 semanas, por lo general, tu recién nacido habrá crecido entre 3,8 y 5,1 cm, y su peso rondará los 4,5 kg. Los niños suelen pesar un poco más y medir un poco más que las niñas en esta etapa, aunque las diferencias suelen ser pequeñas.
En cada revisión, el profesional de la salud comprobará su peso, su altura y la circunferencia de la cabeza para hacer un seguimiento. Estos datos se introducen en las tablas de crecimiento para ir viendo la evolución del bebé.
Movimiento y Reflejos
Durante las primeras semanas, los movimientos de tu recién nacido pueden parecer rápidos o súbitos. La explicación es sencilla: muchos están todavía controlados por los reflejos, no por su voluntad. En los próximos meses, esos movimientos bruscos se irán suavizando y, con el tiempo, serán más deliberados. Algunos hitos iniciales se van desarrollando semana a semana, como los reflejos que ayudan a tu bebé a interactuar con el mundo desde el primer momento.
Estos son algunos de los reflejos que puedes notar:
- Reflejo de Búsqueda: Al rozar suavemente la mejilla o la boca de tu bebé, girará la cabeza en esa dirección. Este reflejo le ayuda a encontrar el pecho o el biberón.
- Succión: Los bebés nacen con el instinto de succionar, pero se necesita cierta coordinación para aprender a succionar, respirar y tragar con fluidez. Esta habilidad mejora con el tiempo.
- Reflejo de Moro: Si tu bebé se asusta por un ruido fuerte o un cambio repentino de posición, es posible que extienda los brazos y las piernas, y luego los encoja rápidamente.
- Agarre Fuerte: Si colocas un dedo en la palma de tu bebé, lo agarra con fuerza. Es un agarre natural, pero sin un control total todavía, por lo que puede soltarlo en cualquier momento.
- Caminar: Si pones a tu bebé de pie con los pies tocando una superficie, es posible que haga el gesto de andar. Este reflejo desaparece durante las semanas posteriores según se desarrollan las habilidades motoras.
Desarrollo Cognitivo y Visual
En las primeras semanas, tu recién nacido empieza a explorar el mundo poco a poco pero el impacto de esta interacción es profunda. El tacto es uno de los sentidos más desarrollados desde el nacimiento. La forma en que lo sostienes, lo llevas o lo meces suavemente le ofrecen consuelo y seguridad. Con el tiempo, estas interacciones diarias fortalecerán el vínculo con tu bebé y favorecerán su desarrollo social.
Durante esta etapa, el bebé está desarrollando habilidades sensoriales clave, como la vista, la audición, el olfato y el tacto, entre otros:
- Enfoca la vista en objetos que están a unos 20-30 cm, que es aproximadamente la distancia a la que está tu cara cuando lo sostienes en brazos.
- Prefiere las caras a otros patrones, especialmente las imágenes con mucho contraste o en blanco y negro.
- La audición está desarrollada desde el nacimiento. Pueden reconocer voces familiares e incluso voltear la cabeza hacia ciertos sonidos.
- Prefiere los olores dulces y ya puede reconocer el olor de la leche materna.
Comunicación del Recién Nacido
El llanto sigue siendo la principal forma de comunicar necesidades como hambre, malestar o sobreestimulación. Con el tiempo, es posible que notes diferentes tipos de llanto. A medida que tu bebé esté más despierto, es normal que empiece a jugar con su voz, lo que suele ocurrir a finales de su primer mes.
Cuando hablas con tu bebé, haces contacto visual o lo consuelas, empieza a reconocer estos patrones como señales de seguridad y conexión. Los recién nacidos están especialmente atentos a voces y pueden volver la cara hacia el sonido cuando hablas. Este tipo de respuesta es una señal de que están empezando a reconocer y conectar con voces familiares, un hito semanal indicativo de su desarrollo emocional y cognitivo.
Comportamiento del Recién Nacido
En los primeros días, es posible que veas a tu bebé sonreír mientras duerme. Aunque esa sonrisa aún no es social, es un anticipo de lo que está por venir. Los expertos creen que estas primeras sonrisas responden más a una actividad interna que a señales externas.
La sonrisa más deliberada, aquella que responde a tu presencia, suele aparecer hacia el final del primer mes o en algún momento del segundo. Te darás cuenta de que el bebé sonríe cuando le hablas o cuando haces contacto visual; incluso puede devolverte la sonrisa. Este es, sin duda, uno de los hitos más emocionantes del recién nacido: marca el inicio de su conexión emocional y de la comunicación.
Con los días, quizás empieces a darte cuenta del temperamento de tu bebé. ¿Se inquieta con facilidad o está tranquilo entre tomas? ¿Se sobresalta a la mínima o no pierde la calma ante situaciones nuevas? Incluso en las primeras semanas estos comportamientos pueden darte una pista sobre la personalidad de tu bebé. Cada niño es único, pero reconocer estos comportamientos es un paso más para entender a tu pequeño y seguir su evolución durante las primeras semanas de vida.
Cuidados Esenciales para el Recién Nacido
El cuidado del neonato incluye monitoreo continuo para asegurar su bienestar. Aquí algunos consejos:
Baño del Recién Nacido
Bañar a tu recién nacido puede darte un poco de miedo al principio, pero con la práctica se vuelve más fácil. Durante las primeras dos o tres semanas, es fundamental mantener seco y limpio el muñón del cordón umbilical. Se recomiendan baños de esponja hasta que la zona se cure, lo que suele ocurrir entre la primera y la tercera semana.
Una vez que el cordón umbilical se haya caído y la piel haya cicatrizado, puedes bañar a tu bebé en una bañera para bebés o en un fregadero limpio. La mayoría de los recién nacidos no necesitan un baño diario. Entre dos y tres veces por semana suele ser suficiente siempre que limpies con esmero la zona del pañal en cada cambio.
Aquí tienes unos consejos para que los primeros baños de tu bebé sean más fáciles:
- Comprueba la temperatura del agua colocando la parte interior de la muñeca o del codo en el agua para asegurarte de que esté tibia, ni demasiado caliente ni fría.
- Coge primero todo lo que vayas a necesitar, como una muselina, un gel delicado para bebé, una toalla o un pañal limpio con muesca para el ombligo para proteger la barriguita de tu recién nacido.
- Desviste a tu recién nacido justo antes del baño para que no coja frío.
- Sujétale la cabeza y el cuello mientras lo bañas. Si usas una bañera o un fregadero, pon solo unos 5-7 cm de agua y deja la mayor parte del cuerpo fuera del agua.
- Usa una toalla suave humedecida con agua tibia y una pequeña cantidad de un gel delicado para lavarle la cara y el cuerpo. Puedes usar champú para bebé una o dos veces por semana si es necesario.
- En el caso de los niños, límpiales los genitales con agua con jabón. Si no están circuncidados, no es necesario levantar el prepucio. Tu profesional de la salud puede indicarte cuándo es adecuado hacerlo.
Actividades para Fomentar el Desarrollo
Quizá te preguntes qué actividades son adecuadas o incluso posibles en esta etapa tan temprana. Aunque la alimentación, el sueño y los cambios de pañal ocupan la mayor parte del tiempo de un recién nacido, existen opciones sencillas para conectar con tu pequeño y favorecer su desarrollo.
Aquí tienes algunas actividades tranquilas y adecuadas que puedes probar con un bebé de 1, 2, 3 o 4 semanas para estimular su desarrollo:
- Contacto Piel con Piel: También conocido como método “canguro”, consiste en poner al bebé desnudo contra tu pecho. Ayuda a calmar al bebé y también a regular la respiración, la temperatura corporal y la frecuencia cardíaca, además de fortalecer el vínculo.
- Tiempo Boca Abajo: Empieza a colocar a tu bebé boca abajo desde la primera semana, aunque sea solo un minuto o dos. Le ayudará a fortalecer el cuello y los hombros. Supervísale de cerca y procura que sea un rato agradable.
- Seguimiento Visual: La visión a distancia del bebé aún se está desarrollando, pero en cambio puede enfocar bastante bien los objetos situados a unos 20-30 cm. Mueve un juguete con colores con mucho contraste delante de sus ojos para que practique el seguimiento visual.
- Juegos Tranquilos: En esta etapa no necesitas juguetes. Una buena forma de jugar con tu pequeño es hablarle, cantarle y hacer expresiones con la cara.
