¿Cuánto tiempo debo amamantar a mi bebé? Recomendaciones y beneficios

La lactancia materna es una práctica tan antigua como la especie humana. La leche materna es el alimento más completo que existe para un bebé en el comienzo de vida. Contiene todos los nutrientes necesarios y contribuye de manera importante a su desarrollo y su bienestar. Además, la lactancia materna es salud para el bebé y para la madre; es también alimento para el vínculo afectivo que les une. Existen múltiples estudios que demuestran todos estos maravillosos beneficios y muchos otros. La lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud.

Evolución de las Costumbres de Lactancia Materna

Sin embargo, las costumbres han cambiado de manera considerable a lo largo de la historia. Hoy nos parece normal que un bebé deje de tomar pecho a los seis meses de edad; pero esto no había ocurrido nunca de forma común hasta la segunda mitad del siglo XX. Según ciertos estudios antropológicos, en civilizaciones antiguas como las de Babilonia, Egipto o Roma era poco habitual el destete antes de los 2 o 3 años de edad. Incluso en la Europa Medieval se producía entre el primer y el tercer año de vida. Nada que ver con lo que ocurre en la actualidad.

Estadísticas actuales sobre la lactancia materna

Según datos de UNICEF publicados en el año 2016, un 74% de los niños del mundo disfrutan lactancia materna al cumplir un año de edad, pero sólo un 46% al llegar a los dos. El problema es que estos porcentajes están sostenidos por las tasas elevadas de los países con las rentas más bajas. En Europa Occidental se calcula que apenas un 20% de niños alcanza los doce meses de edad manteniendo lactancia materna. En lugares como Reino Unido esa cifra cae por debajo del 1%. Las razones para no prolongar la lactancia materna varían notablemente en función del país; pero en cualquier caso, en muchos rincones del planeta los hábitos están lejos de las recomendaciones de las autoridades sanitarias.

Es posible que sea necesario un esfuerzo especial por difundir los beneficios de la lactancia materna no ya en general, sino como práctica prolongada, de acuerdo con las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud. Porque la leche materna no sólo es altamente nutritiva en las primeras semanas de vida, sino que conserva sus increíbles propiedades inmunológicas mientras la madre mantiene activa su producción. Por eso contribuye a reducir la mortalidad infantil. La lactancia materna impulsa el desarrollo cognitivo, favoreciendo de forma muy especial a bebés prematuros. Algunos estudios han detectado una asociación entre duración de la lactancia materna y el cociente intelectual de los niños: cada mes de lactancia podría aportar alrededor de 0,32 puntos. Conviene puntualizar, en todo caso, que existen factores sociodemográficos y de estilo de vida que pueden atenuar esta asociación.

Lactancia prolongada, ¿qué es y hasta cuándo puede mantenerse?

Beneficios de la lactancia materna

La leche materna exclusiva es el mejor alimento posible para el bebé hasta, al menos, los 6 meses de vida. La leche materna aporta el equilibrio necesario de macronutrientes, vitaminas, minerales y otros elementos que ayudan al bebé a conseguir un adecuado desarrollo, tanto a nivel anatómico como a nivel funcional. Además, la leche materna contiene anticuerpos que ayudarán a proteger al bebé de infecciones virales o bacterianas e, incluso, de la neumonía.

Frecuencia de la lactancia materna

Cuando se comienza con la lactancia materna para nutrir al bebé en los primeros meses de vida, muchas madres no tienen demasiado claro cuál es la frecuencia que deben seguir a la hora de alimentarlo. En estos casos, es importante saber cuál es la edad del bebé, puesto que, en función de su desarrollo, el bebé pedirá más o menos leche. Cada bebé tiene su propio ritmo y es por eso por lo no hay un tiempo establecido entre toma y toma de pecho. Un bebé que vacíe el pecho, por ejemplo, estará satisfecho de 3 a 4 horas, mientras que un bebé que tome poca leche materna necesitará que sus tomas sean más frecuentes porque no termina de llenarse y de estar satisfecho. Lo ideal es que el bebé vacíe el pecho en cada toma, pero no siempre es así.

Dependerá mucho de la capacidad de succión del bebé, de la edad del pequeño y del flujo de la leche del pecho, ya que no siempre son ellos los que tardan en comer. No existe una frecuencia idónea para amamantar al bebé. La frecuencia de las tomas la marcará él mismo en función de sus necesidades, es decir, si tiene o no tiene hambre. Cuando un bebé toma el pecho no siempre es posible controlar la cantidad de leche que toma porque lo hará a demanda. Normalmente, es la edad la que determina la cantidad de leche que tomará. A medida que va ganando peso, debe empezar a ingerir más cantidad de leche en cada toma. Si el bebé rechaza el pecho tras unos minutos de toma, déjalo. Es importante no forzar al bebé a que coma si no quiere.

Señales de hambre en el bebé

Saber si el bebé se ha quedado con hambre es una de las grandes preocupaciones de los papás. Si es tu caso, no tienes de qué preocuparte, ya que tu bebé te indicará si tiene más hambre o no. Buscar el pecho, sacar mucho la lengua, intentar succionar sin tener nada en la boca o mostrarse inquieto son algunas de las señales que te indican si tu bebé tiene hambre.

Recomendaciones de la OMS sobre la duración de la lactancia materna

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los niños y niñas sean amamantados durante los 6 primeros meses de vida, sin darles ningún otro tipo de alimento o bebida, ni siquiera agua, a no ser que esté médicamente indicado. A partir de los 6 meses, recomienda seguir dando leche natural. Para cubrir las necesidades crecientes de los niños a partir de los seis meses, se deben introducir alimentos sólidos como complemento de la leche materna. Teóricamente, se considera que a partir de este momento la leche materna es deficitaria en Hierro y vitamina C.

Beneficios a largo plazo de la lactancia materna

La leche materna es el alimento ideal para los recién nacidos y los lactantes, pues les aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los lactantes de enfermedades frecuentes de la infancia como la diarrea y la neumonía, que son las dos causas principales de mortalidad en la niñez en todo el mundo. La lactancia materna propicia una buena salud durante toda la vida. Los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tienen menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad.

Lactancia materna como método de control de la natalidad

La lactancia materna exclusiva funciona como un método natural (aunque no totalmente seguro) de control de la natalidad (98% de protección durante los primeros seis meses de vida).

Efectos beneficiosos sobre la madre

La lactancia materna también actúa de manera beneficiosa sobre el organismo de la madre, ya que disminuye el riesgo de hemorragia posparto, favorece la contracción uterina y reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario premenopáusico.

Consejos y recomendaciones para iniciar una lactancia materna satisfactoria

Toda madre está capacitada para dar el pecho a su hijo/a. Aunque los primeros días pueden ser difíciles tanto para la madre como para el niño, con ganas, ilusión, paciencia y buenos consejos se consigue una lactancia satisfactoria en la mayoría de los casos. Es frecuente que la madre se haga muchas preguntas: ¿podré darle el pecho? ¿tengo suficiente leche? ¿es buena? ¿cuánto tiempo tiene que pasar entre toma y toma? ¿cómo sé que come lo suficiente? ¿por qué no se coge bien? ¿qué haré cuando tenga que volver a trabajar?

Recomendaciones generales para la lactancia

  • Hay que iniciar la lactancia lo antes posible, en sala de partos o durante la primera hora de vida: es el momento en que el recién nacido está más despierto, con un reflejo o instinto de succión vigoroso, antes de sumirse en un profundo sueño. Es importante porque favorece el aprendizaje del recién nacido y porque estimula la subida de la leche.
  • La lactancia exclusiva con leche materna conviene mantenerse hasta el 6º mes: es beneficioso dar el pecho sea cual sea la duración de la lactancia, pero para potenciar al máximo sus efectos es importante alimentar al lactante exclusivamente con leche materna hasta los 6 meses y continuar como mínimo hasta el año de edad. A partir de los 6 meses, deberán también introducirse otros nutrientes.

Consejos prácticos para el inicio de la lactancia

  • Postura correcta: el niño debe tener la boca abierta unos 180°, los labios evertidos, y debe abarcar toda la areola con la boca. No es recomendable hacer la pinza con los dedos para que salga más leche, ya que en realidad sólo se logra obstruir algunos conductos. Hay que colocar al niño de modo que el pezón le quede al nivel de la nariz o del labio superior. Entonces, se aproxima el niño al pecho (no al revés). La postura convencional es aquella en la que la barriga de la madre y la del niño se tocan (pide consejo para aprender otras).
  • Frecuencia y duración de las tomas: recomendamos darle de mamar a demanda. Esto significa que debes darle el pecho siempre que lo reclame. Un recién nacido no tiene horario, pero poco a poco irá cogiendo el hábito del tiempo. Para facilitar esta adaptación, es recomendable que el niño pase el mayor tiempo posible con la madre, empezando por la estancia en la clínica. Hay niños muy tranquilos (pocos) que duermen profundamente y no piden comer. En estos casos, se recomienda despertarles cada 3-4 horas para ofrecerles el pecho.
  • En general, la duración de las tomas es variable y viene determinada por la respuesta del recién nacido y no por el reloj. Al principio, puede que necesite más tiempo en cada pecho, y luego tenga suficiente con un periodo más breve. No olvides que cada niño es diferente.

Consejos durante la toma

  • La concentración de grasa es más alta al final de la toma. Por ello, es importante dejar que el lactante vacíe completamente un pecho antes de darle el otro (algunos niños quedan satisfechos con uno solo), ya que si toma leche más rica en grasas, quedará más saciado y las tomas podrán espaciarse más.
  • Se recomienda iniciar siempre las tomas empezando por pechos alternos. Si acabaste la toma anterior con el izquierdo, tendrás que empezar la próxima por el derecho, y así sucesivamente.
  • No se recomienda el uso de chupetes, pezoneras y tetinas, por lo menos durante las primeras semanas porque la manera en que se cogen a estos objetos es distinta a la postura correcta de mamar, y puede dificultar su aprendizaje o confundirles.

Información y consejos para mantener el periodo de lactancia

  • La alimentación de la madre debería ser sana y variada: no hay alimentos contraindicados y se aconseja ingerir mucho líquido (agua, zumos naturales y leche).
  • Durante el primer y segundo mes, el recién nacido puede mamar entre 6-12 veces al día: en general, el número y duración de las tomas empieza a disminuir a partir del tercer o cuarto mes de vida del bebé.

Cómo saber si el bebé está bien alimentado

  • El recién nacido bien alimentado moja 5 o más pañales en 24 horas. Como los pañales son muy absorbentes, se puede reconocer la cantidad de orina por el peso del pañal usado.
  • Un niño que come bien también realiza deposiciones frecuentes al inicio, pero puede ser normal tanto que haga 1 cada 2 días como que haga 6-7 al día. Las deposiciones normales iniciales son líquidas con grumos que irán adquiriendo consistencia progresivamente. Son de un color que va del amarillo claro al verde, ocasionalmente.
  • Un niño bien alimentado también tiene los ojos brillantes y está alerta. Además, tiene buen color y aumenta de peso progresivamente. El aumento de peso puede ser muy variable de una semana a otra, por lo que no debemos alarmarnos si una semana aumenta sólo 50 g (si come y orina bien). Posiblemente, la semana siguiente compensará la situación aumentando más de peso. Es importante pesar al niño sin ropa y siempre en la misma báscula, y ten en cuenta que los niños alimentados con biberón no aumentan más de peso que los de lactancia materna.

Preguntas frecuentes sobre la lactancia materna

  1. ¿Por qué algunas mujeres tienen leche y otras no? Son muy pocas las mujeres que no pueden amamantar a sus hijos por razones médicas. La causa mayor de fracaso en la lactancia durante los primeros 15 días de vida son los errores en la técnica de la lactancia, la administración precoz de biberones o del chupete, la falta de succión por un horario rígido con pocas tomas al día o el vaciado incompleto de las mamas. La madre debe ingerir líquidos abundantes (agua, zumo, caldo, infusiones, leche...) y revisar la posición al pecho y la técnica de alimentación, estableciendo un ritmo flexible “a demanda” de las tomas.
  2. ¿Es cierto que la leche materna no alimenta tanto como la leche adaptada en biberón y por ello el bebé tiene que mamar más a menudo? La leche materna es el alimento óptimo y suficiente para los recién nacidos y lactantes hasta los 6 meses de edad. La leche adaptada se digiere con mayor dificultad, más lentamente, y por ello se pueden espaciar más las tomas, pero está comprobado que el lactante alimentado de forma natural tiene un mejor estado digestivo y metabólico.
  3. Mi bebé de 2 días de vida parece estar muerto de hambre y pierde peso. Ya que casi no tengo leche, ¿no sería mejor darle ya biberones para que se pueda alimentar correctamente? Durante los primeros días, el pecho produce el “calostro”, que es el alimento ideal para los primeros días de vida de un recién nacido. Aunque la cantidad de calostro que se produce es pequeña, es suficiente para el bebé, que debe preparar su tubo digestivo para recibir a los 3 ó 4 días la “leche de transición”, y a los 10 días la leche madura. La pérdida de peso fisiológica es, por lo tanto, natural y necesaria.
  4. Aunque gana mucho peso y mama cada 2 horas mi hijo se queda con hambre ya que siempre está buscando como si necesitara comer más: ¿debo darle alguna “ayuda”? El recién nacido, hasta los 3 ó 4 meses, presenta el “reflejo de búsqueda”. Se trata de un acto reflejo y natural mediante el cual, cuando toca algo con los labios, especialmente si es el pezón, su propia mano o nuestros dedos, por ejemplo, abre la boca y gira la cabeza hacia el objeto. Ello facilita que se agarre al pecho y no significa que quede con hambre, sobre todo si, como le sucede a su hijo, gana peso suficientemente.
  5. Mi bebé de casi un mes y medio está ya mal acostumbrado: no coge un horario y mama muy a menudo, especialmente por la tarde. Yo intento marcarle un horario pero se pone muy nervioso. ¿Será que mi leche no es buena? ¿o que es un bebé caprichoso y lo estoy malcriando? Intentar un horario rígido con lactancia materna suele conducir a un fracaso de la lactancia. Especialmente durante el primer mes de vida la mayoría de recién nacidos necesitan comer muy a menudo. Poco a poco irán regulando el horario de forma espontánea (mamando aproximadamente cada 2 ó 3 horas y hasta 4 por la mañana y 4-5 por la noche) por sí mismos. Ello permite que ganen más peso, de forma adecuada a sus necesidades desde el principio y en cada momento, consiguiendo que la instauración de la lactancia sea mejor, y persista durante más tiempo.
  6. ¿Cómo puedo saber si mi hijo mama lo suficiente? ¿Es conveniente alquilar una báscula para pesarlo todos los días? Sabremos que un bebé come lo suficiente si: Aumenta de peso, moja los pañales unas cinco veces al día, hace un mínimo de 3 ó 4 deposiciones por semana, aunque suelen ser mucho más frecuentes durante los primeros 2 meses, realiza al menos 6 tomas diarias y los pechos aparecen más vacíos después de las tomas, quedando más blandos que al iniciarla.
  7. ¿Cuáles son los alimentos prohibidos si le estoy dando pecho a mi hijo? Clásicamente se ha dicho que algunos alimentos (espárragos, alcachofas, ajo, cebolla o algunas especias) dan mal sabor a la leche y no deben tomarse. Es posible que algunos de ellos al ser volátiles o de sabor amargo puedan dar distinto sabor a la leche materna, pero ello depende de la cantidad ingerida y en principio no hay razón para evitar su consumo moderado. Sin embargo, si se sospecha en casos concretos que algún alimento determinado le sienta mal al recién nacido, es preferible evitarlo.
  8. Mi hijo se criaba muy bien con el pecho solo, pero desde hace unos días no para de mamar: ha aumentado el número de tomas y busca a todas horas. ¿Es posible que me haya quedado sin leche? ¿Debo darle biberones? Probablemente se trate de una crisis transitoria de la lactancia. Es un fenómeno frecuente que se puede repetir 2 ó 3 veces durante la lactancia, en general poco conocido por las madres. El bebé, por un brote de crecimiento rápido, necesita aumentar la producción de leche y lo consigue mamando más a menudo durante algunos días. Ello forma parte de la regulación natural automática por parte de los niños sanos.

Técnicas y posturas para amamantar

La lactancia materna es uno de los vínculos más poderosos entre madre e hijo. En esta guía, elaborada por nuestras matronas expertas, encontrarás los primeros pasos, posturas y consejos.

  1. Posición Semirrecostada: Situarse en posición semirecostada, con la espalda bien apoyada, y colocar al bebé de frente entre los pechos, permitiendo que se desplace por sí solo hasta encontrar el pezón. Esta postura aprovecha los reflejos primitivos del recién nacido, como el de búsqueda y gateo, facilitando un agarre espontáneo y profundo.
  2. Posición de Cuna o Tradicional: Coloque al bebé en posición horizontal frente al pecho, apoyando su cabeza en el antebrazo de la madre, del mismo lado del pecho que se ofrece. La mano del mismo brazo debe sostener la espalda del lactante con suavidad, asegurando que el cuerpo del bebé esté alineado desde la cabeza hasta los pies.
  3. Posición de Balón de Fútbol Americano: Esta postura, también conocida como “posición de balón de fútbol americano”, resulta especialmente útil tras una cesárea, ya que el peso del bebé no recae sobre el abdomen.
  4. Posición Acostada de Lado: Acuéstese de lado, preferentemente sobre una superficie firme, y coloque al bebé también de lado, frente a usted, con la cabeza a la altura del pecho. El bebé debe estar completamente girado hacia el cuerpo de la madre, con la nariz alineada con el pezón.
  5. Posición de Mano en C: Esta posición combina el control de la cabeza del bebé con una buena visualización del acoplamiento al pecho. La madre sujeta al bebé con el brazo contrario al pecho que ofrece: por ejemplo, si da de mamar con el pecho izquierdo, utiliza el brazo derecho para sostener al bebé.

Destete: ¿Cuándo y cómo?

La pregunta «¿hasta cuándo dar el pecho?» debe responderse considerando las preferencias y necesidades personales de cada madre y bebé.

  • El destete respetuoso se basa en las señales que el propio bebé muestra de manera natural indicando que está listo para dejar el pecho.
  • El destete gradual es un método lento y natural que respeta el ritmo del bebé y la madre.
  • En algunos casos, es necesario realizar un destete rápido por razones médicas, ya sea por problemas de salud de la madre o del bebé o por tratamientos médicos que sean incompatibles con la lactancia.

En resumen, hasta cuándo dar el pecho es una pregunta que varía según las necesidades individuales de cada madre y bebé, y esta acción trae de sus propios beneficios, al igual que de algunos desafíos e incomodidades.

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