¿Cuánto mide la circunferencia craneal de un recién nacido? Guía completa sobre el perímetro cefálico

El crecimiento del bebé se mide con tres valores principales: peso, talla y perímetro craneal. El perímetro cefálico (PC) es una de las mediciones clave que se llevan a cabo en las revisiones pediátricas para evaluar el estado de salud y el desarrollo neurológico del bebé. Este artículo aborda en detalle la importancia de esta medición, cómo se realiza, cuáles son los valores normales y qué alteraciones pueden indicar posibles problemas de salud.

Medición del perímetro cefálico en un bebé.

¿Qué es el perímetro cefálico?

Conocemos como perímetro craneal o perímetro cefálico la medida media del contorno de la cabeza. Desde que un bebé llega al mundo, se recoge este dato, al igual que su talla y peso en cada una de sus revisiones médicas. Los bebés recién nacidos tienen el cráneo flexible para atravesar el canal del parto y soportar toda la presión que reciben los huesos de la cabeza. En el momento del nacimiento, la cabeza de un recién nacido suele medir unos 2 cm menos que el perímetro de su caja torácica.

Gran parte del crecimiento de la cabeza se produce en los primeros 2-3 años de vida porque es cuando se realiza el mayor aumento de conectividad neuronal. El ser humano nace con un neurodesarrollo muy primitivo, teniendo desarrolladas las funciones vitales, pero apenas trazadas las funciones cerebrales que irán evolucionando conforme el pequeño vaya interactuando con su entorno.

¿Cómo se mide el perímetro cefálico?

La medición del perímetro cefálico (PC) debe seguir una técnica precisa:

  • El aparato de medida debe ser una cinta que no se pueda estirar, pero que sea flexible.
  • Es importante buscar la mayor circunferencia posible desde la frente hasta el occipucio.
  • A veces, es útil palpar antes de realizar la medida, para buscar la zona más prominente de la frente (generalmente, 2-4 cm por encima de las cejas) y de la parte occipital.
  • Es importante saber que es frecuente cometer errores de medida, por lo que es conveniente medir varias veces.

Se mide con una cinta métrica desde la parte superior del entrecejo hasta la zona occipital. Para ver si esta medida es adecuada o no, hay tablas de crecimiento craneal según sexo y edad.

¿Para qué sirve medir el perímetro cefálico?

Sirve para vigilar el desarrollo neurológico del bebé. El crecimiento del cerebro se produce sobre todo en los dos primeros años. El cráneo a consecuencia de esto, aumenta de tamaño. Además se debe evaluar el desarrollo psicomotor del bebé. El exhaustivo control por parte de los médicos se debe a que, si el crecimiento fuera demasiado acelerado para su edad, o demasiado lento, podría indicar que existe algún tipo de anomalía.

Valores normales del perímetro cefálico

Un recién nacido a término presenta un perímetro craneal de 35 cm (+/-1 cm). Los tres primeros meses de vida el PC puede aumentar 0,5 cm por semana, de los 3 a los 6 meses de vida aumenta 1 cm por mes y, posteriormente, lo hace a un ritmo de 0,5 cm por mes hasta los dos años, completando, de esta manera, el periodo de máximo crecimiento y desarrollo del sistema nervioso.

En cuanto al perímetro cefálico normal en niños de 0 a 5 años, los valores varían según la edad y el sexo. Al nacer, se estima en torno a 35 cm, y va aumentando progresivamente hasta alcanzar entre 48 y 52 cm alrededor de los 5 años.

Las tablas pediátricas de referencia de la OMS incluyen percentiles: lo habitual es que las medidas se sitúen entre el percentil 3 (límite inferior) y el 97 (límite superior), lo que indica un desarrollo craneal armónico. Si un niño se mantiene dentro de ese rango de percentiles y su evolución es constante, se considera normal. Lo más relevante no es una cifra puntual, sino que el crecimiento siga una línea estable en el tiempo. Estas cifras reflejan tendencias generales (por ejemplo, 35 cm al nacer y 50 ± 2 cm a los 5 años).

Como otras tantas cosas en Pediatría, el perímetro cefálico es un fenómeno dinámico. El crecimiento cefálico por mes es más rápido al principio, creciendo 2 cm mensuales durante los 3 primeros meses. Los percentiles o curvas de crecimiento son: 3, 10, 25, 50, 75, 90 y 97, y todos ellos se consideran normales. Tenemos que pensar que el hecho de que el percentil de perímetro craneal del bebé sea más alto no es algo mejor ni peor.

Perímetro Cefálico

Tablas de crecimiento

Para realizar esta valoración a largo plazo, el pediatra utiliza las Tablas de crecimiento. Son gráficas (las hay de niños y de niñas) que nos permiten ver cómo está el bebé respecto al resto de los niños de su misma edad. Hay gráficas que van de los 0 a los tres años y el tiempo está representado en meses y las tablas para niños o niñas de más de 2 años donde el tiempo está representado en años (de los 2 a los 18). Siempre hay una línea central más gruesa que es el percentil 50, esto quiere decir que es el valor medio de peso, talla o perímetro de los bebés para esa edad en concreto. La normalidad se estima que está entre el percentil 3 (línea inferior de la curva) y el percentil 97 (línea superior de la curva). Lo importante es que el crecimiento siga un carril en concreto y no se estanque ni que se sobrepase en exceso.

Tabla de crecimiento para niñas.

Alteraciones del perímetro cefálico

Es una medida que se ve influida por la genética. Muchos casos tienen un componente familiar importante. Un valor puntual no puede valorar bien el crecimiento del niño, lo más importante es ver cuál es la evolución de estas medidas en el tiempo. Un crecimiento escaso, puede interferir en el desarrollo neuronal. Un crecimiento exagerado, puede ser consecuencia de problemas graves que hacen aumentar el volumen cerebral.

El perímetro cefálico es una medida variable dentro de la población general. No existe un punto de corte universal para considerar que un perímetro cefálico es anormal, sino que la definición de micro y macrocefalia depende de otros factores como: la evolución dinámica a lo largo de la edad (no es lo mismo un paciente con +2,5DS de PC que viene desde -1DS o que viene desde +1,5DS), las otras medidas antropométricas, la evolución del neurodesarrollo del niño o los antecedentes médicos y neurológicos del paciente. Por ello, según la fuente bibliográfica, se utilizarán diferentes percentiles o diferentes valores de desviación estándar.

Microcefalia

Es un término que se utiliza cuando el tamaño de la cabeza del bebé es más pequeño de lo normal. Una cabeza pequeña o un crecimiento muy lento del perímetro craneal puede deberse a que las redes neuronales no se están desarrollando a un ritmo apropiado suponiendo una alteración del desarrollo cerebral.

Macrocefalia

Este término se utiliza cuando el tamaño de la cabeza del bebé es más grande de lo habitual y puede deberse a varios motivos. Antes de profundizar en las macrocefalias es importante recordar que la presencia de que cualquiera de estas anomalías debe ser diagnosticada por un médico en las distintas revisiones pediátricas según se vaya realizando la curva de crecimiento. Lo más importante a la hora de realizar un diagnóstico de macrocefalia, es determinar si es evolutiva o no evolutiva.

Se considera macrocefalia a un perímetro craneal (PC) de más de 2,5 desviaciones estándar (+2,5DS). Los pacientes que presentan un perímetro craneal por encima de 2DS, también se deben tener en consideración en función de la evolución previa. Se define macrocefalia relativa: aquellos pacientes con perímetro craneal en rango normal, pero desproporcionado a su peso y talla, que están disminuidos; es normal en crecimiento intrauterino restringido y se debe descartar raquitismo y algunas displasias esqueléticas, como la osteopetrosis o la osteogénesis imperfecta.

En la mayoría de las ocasiones, las macrocefalias son no evolutivas, lo que quiere decir que por lo general el recién nacido tendrá la cabeza grande pero no presentará complicaciones. Una de las causas más comunes de este tipo de macrocefalias es el componente hereditario, donde los padres también tienen una cabeza un poco más grande de lo habitual. Aunque en general no tiene complicaciones para el recién nacido, es esencial realizar un seguimiento a lo largo del tiempo para confirmar que no se están produciendo anomalías en el neurodesarrollo.

Sin embargo, existen ocasiones en las que el recién nacido presenta una macrocefalia evolutiva, donde el crecimiento del perímetro craneal es excesivo y a mayor rapidez que en comparación con otros niños de su mismo sexo y edad, lo que puede suponer una complicación en el neurodesarrollo. Las macrocefalias evolutivas pueden tener diferentes orígenes y algunos de ellos son:

  • Por acumulación de líquido cefalorraquídeo o hidrocefalia
  • Genético como la enfermedad de Canavan o la Neurofibromatosis tipo 1
  • Por inflamación del tejido que rodea el cerebro y la médula espinal (meningitis)
  • O incluso tumoral

La hidrocefalia suele ser benigna y en la mayoría de los casos con un manejo adecuado puede estabilizarse, sin suponer problemas en el neurodesarrollo del recién nacido. Sin embargo, si la macrocefalia se asocia a otras causas como las que hemos visto, es esencial que se detecte lo antes posible para poder realizar un manejo adecuado, como por ejemplo, en la enfermedad de Canavan, donde se produce una degeneración de la sustancia blanca cerebral, o en la neurofibromatosis tipo 1 que produce la aparición de tumores en el tejido nervioso incluyendo el cerebro.

¿Cuándo preocuparse?

Es importante estar atento a las siguientes señales:

  • Cuando la cabeza comienza a crecer inesperadamente.
  • Cuando la cabeza es anormalmente pequeña o crece más despacio.
  • Cuando se acompaña de déficit neurológico.
  • Si se asocia a alteraciones en la forma del cráneo, debido a anomalías en las suturas del cráneo (es como un puzzle).

En estos casos deberá ser valorado por el pediatra. Él/ella decidirá si es necesario realizar pruebas o derivar al neuropediatra.

Factores a considerar en el diagnóstico

El diagnóstico preciso y precoz de la causa de macrocefalia es importante, porque según: etiología, evolución, pronóstico y tratamiento, pueden ser muy distintos. El objetivo diagnóstico más importante ante un paciente con macrocefalia, es separar las causas potencialmente graves de aquellas que tienen un curso benigno. Los datos claves para distinguir las causas emergentes de las que no son tan urgentes, son las manifestaciones clínicas de hipertensión intracraneal (irritabilidad, cefalea, vómitos, fontanela abombada, ojos en sol naciente o tríada de Cushing, entre otros).

Si hay antecedentes familiares de macrocefalia, se considerará el diagnóstico de macrocefalia benigna familiar; en caso contrario, hablaremos de una macrocefalia aislada.

Exploración y anamnesis

Es fundamental realizar una correcta anamnesis y una exploración completa. Se debe preguntar sobre los antecedentes pre y perinatales, tales como: infecciones intraútero, exposición a radiaciones, fármacos u otras sustancias tóxicas, edad gestacional, complicaciones durante el parto, sufrimiento fetal, etc. Asimismo, se debe interrogar sobre el desarrollo psicomotor (valorando las tres áreas del desarrollo: motora, social y cognitiva) y si ha habido alguna detención o regresión del desarrollo.

Se debe realizar: exploración física sistematizada, describir el fenotipo y medir la somatometría y constantes vitales. En la valoración neurológica, se debe explorar: morfología craneal, permeabilidad de suturas y fontanelas, y perímetro craneal (desde la zona frontal a la parte más prominente occipital), valorar las funciones cognitivas, explorar los pares craneales, la función motora y sensitiva, los reflejos osteotendinosos, el reflejo cutaneoplantar, la marcha y la manipulación.

Recuerda

El perímetro cefálico es una medida que se toma en las revisiones de salud del bebé. Si hay una variación significativa en los percentiles o el cráneo es demasiado pequeño o muy grande será necesario un estudio exhaustivo.

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