Con la llegada del otoño, la actividad de los apiarios se transforma. Los días son más cortos, el campo ofrece ya poco alimento y las abejas intuyen la proximidad del invierno.
Los apicultores han terminado la cosecha -o están terminando- y es el momento de preparar las colonias para que hagan frente al otoño con seguridad. En años como este, las colmenas están muy castigadas por la sequía y el calor extremo, una circunstancia que se ha notado especialmente en España y otros países europeos, y también latinoamericanos.
En esta situación, la revisión de las colmenas en otoño se vuelve fundamental para garantizar la supervivencia de las abejas hasta la siguiente temporada.
Puntos Clave en la Revisión de Colmenas en Otoño
A la hora de llevar a cabo la revisión de las colmenas en otoño, hay que atender a muchos aspectos. Los apicultores deben tener en cuenta varios aspectos muy importantes para asegurarse de que sus colmenas entran en el otoño en buenas condiciones.
1. Reservas de Alimento
Cuando se lleva a cabo la revisión de las colmenas en otoño, lo más normal es que ya haya pasado la cosecha de miel, aunque muchos apicultores hacen coincidir la cosecha con esta revisión para ahorrar trabajo. Lo normal, si el apicultor ha hecho bien su trabajo, es que la colmena tenga unas buenas reservas de alimento para encarar el otoño. Una colonia va a necesitar una cantidad muy variable de miel.
No es lo mismo un apiario situado en una zona de montaña, que encara cinco o seis meses de frío y carestía, que otro ubicado en una región templada, con un otoño suave y un invierno corto. En todo caso, y como regla general, conviene que la colonia tenga al menos 15 kilogramos de miel al principio del otoño. Esta cantidad puede ser menor si se trabaja en lugares donde las abejas pecorean en otoño, y será mayor si no es así.
2. Población de la Colmena
Por otro lado, el principio del otoño es el momento para evaluar si la población de la colmena es suficiente para superar lo que viene. De nuevo, estas cifras son muy variables y todo depende de la climatología y las condiciones de cada ubicación. Sin embargo, sí es importante que el apicultor constate que la colonia está bien poblada y que el volumen de abejas es importante.
Cuando se determina que una colmena no tiene suficientes abejas para sobrevivir al otoño y al invierno, se puede optar por reunirla con otra. Hay muchas formas de reunir colmenas: unir dos débiles, unir la débil con una fuerte, utilizar núcleos… Incluso se puede trabajar uniendo una colmena débil con otra zanganera. O reunir varias en una única colonia.
3. Cambio de Reinas
Aunque no es muy habitual, hay apicultores que eligen el otoño para el cambio de reinas. Las habrán criado previamente y estarán fecundadas, porque no se puede correr el riesgo de esperar a que se fecunden en esta época del año.
4. Alimentación Extra
Si en la revisión de las colmenas en otoño se considera que alguna colonia no tiene suficientes alimentos, hay que pensar en alimentación extra. La idea es utilizar miel de otras colmenas que tengan excedente (o panales de miel procedentes del almacén) para mejorar las reservas de la colonia.
Si se utiliza miel de otras colmenas, es necesario tener en cuenta su procedencia, porque puede ser un vector de contagios. Aunque lo más recomendable es utilizar panales para añadir la miel a la colonia débil, también se puede recurrir a miel ya procesada, suministrándola con alimentadores. Esta forma de alimentar con miel en alimentadores tiene un riesgo: puede producir pillaje.
Otra estrategia de alimentación en otoño sería utilizar una alimentación de tipo proteico, rica en proteínas. Esta variante es más adecuada al principio del otoño, cuando las reinas todavía tienen varias semanas para poner huevos y producir un buen volumen de cría que garantice una invernada de éxito.
Se pueden utilizar tortas proteicas hechas con polen y otros productos, o recurrir a preparados ya elaborados y disponibles en los comercios de productos y materiales apícolas. Es más habitual utilizar alimentación basada en azúcares en estado sólido: fructosas y otros azúcares de alta calidad.
Este tipo de suplemento tiene un carácter de mantenimiento: ya no va a estimular la puesta, pero sí supondrá una reserva de alimento y energía parecida a la que proporciona la miel. De nuevo, se pueden elaborar o se pueden comprar. Los preparados que se compran suelen incluir también vitaminas, aminoácidos, minerales y otros elementos pensados para reforzar el estado de las abejas.
Muchos apicultores utilizan esta alimentación de forma preventiva: se la ponen a las colmenas, incluso aunque no parezcan necesitarla, en previsión de una larga temporada sin revisiones. En invierno, es mejor utilizar alimentación sólida, como las tortas protéicas. En algunos lugares, especialmente donde los otoños son más suaves, se puede trabajar con alimento líquido.
Tiene un riesgo, porque si la colonia genera mucha cría y, de repente, llegan los fríos, esas larvas serán una carga insoportable que devorará rápidamente los recursos. Hay apicultores que la utilizan, por ejemplo, al final del verano, cuando aplican tratamientos contra la varroa basados en rascar la cría.
Para que la reina reponga rápidamente esa cría eliminada, estimulan su puesta con jarabes ricos en azúcar.
5. Tratamientos contra la Varroa
Sin duda, el punto fuerte de la revisión otoñal es el estado de salud de las colmenas. Así, el principio del otoño es el momento más adecuado para llevar a cabo los tratamientos contra la varroa, el peor enemigo de las abejas. En este momento, las colmenas tienen poca cría y eso hace que los productos resulten más efectivos, porque los ácaros no pueden esconderse en las celdillas de cría operculada.
Para hacer todavía más eficaces esos tratamientos, muchos apicultores optan por el método de rascar la cría. Supone eliminar toda la cría operculada rascando con una espátula los panales. Aunque polémico, este tratamiento es cada vez más respaldado por los apicultores. Si se opta por aplicarlo, conviene adelantar todo lo posible su ejecución, de forma que las abejas tengan tiempo para reponer esa cría eliminada.
Manejo complementario y alternativas para el control de la varroa - IV Día del Apicultor
En todo caso, se utilice el sistema que se utilice, es muy importante llevar a cabo los tratamientos de varroa al final del verano o principios del otoño, cuanto antes.
6. Mantenimiento de las Colmenas
Por último, el principio del otoño es buen momento para revisar el estado de mantenimiento de las colmenas, que, con el paso del tiempo, se deterioran y rompen. Por la parte exterior, hay que asegurarse de que la colmena no tiene agujeros, rotos, grietas u oquedades por las que escape el calor y entren los ladrones. Si una cámara de cría está muy rota, conviene cambiarla. De lo contrario, puede acabar de romperse en pleno invierno y dejar a las abejas expuestas.
Después, es el momento de ir reduciendo el tamaño de las piqueras. Finalmente, es un buen momento para eliminar panales viejos, rotos o mohosos. Se pueden reemplazar con panales con miel procedentes del alza cuando se cosecha, o también por cera nueva o panales ya estirados pero limpios y recientes. Esta táctica es muy utilizada para invernar colmenas débiles o núcleos poco desarrollados.
Se emplean, por ejemplo, plásticos con los que se envuelven los panales ocupados, dejando a la colonia arropada por ese “poncho” que conserva mejor el calor.
7. Aislamiento de las Colmenas
Fert presta especial cuidado a mantener bien aisladas las colmenas para protegerlas en especial del frío del invierno, aunque algunas de estas protecciones también les permiten mitigar el calor en verano. Así, en otoño el apicultor opta por colocar chapas aislantes en el interior de aquellas colmenas con menor número de abejas, de manera que se reduce el espacio en los meses más fríos.
“Una colmena que tiene 5 o más cuadros vacíos, va a gastar mucho alimento para mantener la temperatura en el interior”, apunta. “Es preciso tener en cuenta también el techo, ya que alrededor de un 60% del calor se pierde por el techo de la colmena”, explica.
Por eso, emplea techos recubiertos en la parte interna con material aislante, que le permite retener el calor en invierno y también le sirve en verano contra las altas temperaturas.
8. Ventilación
Mucha atención a la ventilación. El interior de las colmenas en estos meses de verano son auténticos hornos con un alto grado de humedad como consecuencia de la evaporación de humedad del néctar. Un signo de falta de ventilación es observar a las abejas “hacer la barba” en la parte frontal de la colmena.
Cuando las condiciones internas son demasiado calientes o incómodas, tienen este comportamiento, que implica agruparse en el exterior de la colmena, ayuda a regular la temperatura y suele ocurrir durante los meses más cálidos o cuando hay falta de espacio.
El Paso de Abejas
En apicultura una de las cosas que más nos sorprenden es la excelencia y la optimización de toda la estructura y organización de las abejas. «Paso de abejas» es un término que se le da al espacio que las abejas crean entre los panales para permitirles pasar libremente alrededor de su nido. Este hueco rara vez se llena con propóleos o panal/puentes de cera.
Se dice que el paso de las abejas está entre 4.5 mm y 8 mm y también se informa que está entre 6 mm y 9 mm. Sin embargo, no es una cantidad «variable», es de 5,3 mm (+ o - 0,5 mm) o de 9,0 mm (+0,0 mm - 1,0 mm).
Muy resumidamente podríamos concluir que todo espacio menor de 4,5 mm tenderá a ser propolizado, entre 4,5 y 9 será transitado y si es mayor que 9 mm tenderán a construir panal.
| Espacio (mm) | Comportamiento |
|---|---|
| Menor a 4.5 | Propolizado |
| 4.5 - 9 | Transitado |
| Mayor a 9 | Construcción de panal |
Como hemos comentado quien más fijó en las distancias fue en su día L.Langstroth y en base a ello diseñó su tipo colmena que cambiaría la historia. Tengamos presente que conocer a las abejas pasa por entender cómo se comportan y trabajan.
