Félix Rodríguez de la Fuente, nacido el 14 de marzo de 1928 en Poza de la Sal (Burgos), fue mucho más que un gran comunicador que convirtió su afición por la naturaleza en una forma de entender la vida. Su capacidad para cambiar la visión que la sociedad española de la década de 1970 tenía de los animales y la naturaleza lo convirtió en un fenómeno mediático. Con su talento, Rodríguez de la Fuente consiguió poner a la fauna ibérica en el foco de atención.
Félix Rodríguez de la Fuente. Fuente: Wikimedia Commons
Primeros Años y Formación
La villa de Poza de la Sal fue el lugar de nacimiento de Félix Rodríguez de la Fuente el día 14 de marzo de 1928 y el lugar donde transcurrió su infancia. En la escuela de Poza realizó los estudios primarios y después inicia los estudios secundarios en Vitoria, en los Hermanos del Sagrado Corazón, terminándolos en el Colegio Liceo Castilla de los Hermanos Maristas de Burgos. Ello le permitió dedicar muchas horas del día a aventurarse por el campo y familiarizarse con su flora y fauna desde bien pequeño. Sus salidas campestres por su localidad natal, Poza de la Sal (Burgos), cultivaron en él una auténtica pasión por la naturaleza. Su afición por el medio natural lo convirtió en un gran conocedor de la zoología y fue, en una de esas salidas por su pueblo, cuando observó como un halcón capturaba una presa.
En 1946, Félix decidía comenzar a estudiar Medicina en la Universidad de Valladolid. En 1957 terminaba sus estudios de Estomatología en Madrid llegando a ejercer como odontólogo en Madrid, pero siempre sin descuidar su interés por el medio ambiente.
Pasión por la Cetrería
Licenciado en Medicina por la Universidad de Valladolid, Félix Rodríguez de la Fuente se graduó en Estomatología en Madrid con el Premio Extraordinario Landete Aragó. A pesar de obtener tal alta graduación, Félix apenas trabajó dos años en una consulta y a la muerte de su padre lo dejó todo para dedicarse a sus grandes pasiones: la cetrería y la divulgación científica. Ya a principios de los 60 abandonó la profesión médica para entregarse de lleno a la cetrería y la divulgación científica.
Sus conocimientos de cetrería le valieron ejercer como asesor, en 1961, en la película El Cid, rodada en España, con Charlton Heston y Sofía Loren como protagonistas. En 1962, el Gobierno español le encargó capturar dos halcones peregrinos para ofrecérselos como regalo al rey Saud de Arabia Saudí, país al que viajó para entregárselos personalmente. El monarca saudí, a su vez, como agradecimiento le financiaría años más tarde el rodaje de su primer documental, titulado Señores del espacio, dedicado a la cetrería.
Inicios en los Medios de Comunicación
En 1965 comienzan sus colaboraciones en Televisión Española en el programa Fin de Semana y a partir de entonces comienza una serie de programas -Saber, Fauna, Vida Salvaje y Planeta Azul- que culminan con la serie El Hombre y la Tierra. Su carrera mediática empezó en 1962 en un programa de Televisión Española al que había acudido como invitado. En 1967 comenzó a colaborar con la revista Blanco y Negro, donde publicó interesantes artículos sobre fauna. En 1968, directivos de la televisión pública le pusieron al frente del programa Fauna, que más tarde se convertiría en una enciclopedia del mismo nombre.
Entre 1968 y 1974 realizó la primera de sus grandes series televisivas, que le otorgaría un gran reconocimiento internacional. Rodada en blanco y negro, se llamó en una primera etapa Fauna y, luego, Vida salvaje. En ese mismo año, sus conocimientos de cetrería lo convirtieron en el encargado de desarrollar un plan inédito en España y que también resultó un éxito: utilizar aves rapaces para controlar a las aves potencialmente peligrosas para los motores de los aviones en los aeropuertos.
Entre 1970 y 1972 inició su trayectoria como productor televisivo con el programa Planeta Azul, una serie que le daría reconocimiento y fama mundial. En 1973 inició su colaboración en RNE con el programa La aventura de la vida, que se emitiría semanalmente cada jueves, durante los siguientes siete años, hasta alcanzar más de 350 ediciones. Para RNE también colaboraría con programas como Planeta agua y Objetivo: salvar la naturaleza.
Félix Rodríguez de la Fuente inició su colaboración en RNE con La Aventura de la vida, un programa que alcanzaría las 350 emisiones. Pero su producción más famosa fue El hombre y la Tierra.
El Hombre y la Tierra
Cabecera del programa "El Hombre y la Tierra"
Entre 1973 y 1980, Rodríguez de la Fuente realizó su serie más famosa y por la que siempre será reconocido y recordado: El hombre y la Tierra. Esta serie de televisión es una obra de referencia sobre la naturaleza, no solo en España, sino también en el resto del mundo. Y es que en ella se abordaba la fauna ibérica, la venezolana y la canadiense. Una serie que pasará también a la historia de la televisión gracias a su sintonía de tambores compuesta por Antón García Abril, sus imágenes de un sol incandescente que surge por el horizonte y la interacción entre humanos y animales.
La serie, de 124 capítulos, estuvo dividida en tres partes: ibérica, sudamericana y norteamericana. La serie ibérica constó de tres partes y de una cuarta que quedó inacabada. La dedicada a la fauna de Sudamérica se filmó en 1973 en Venezuela, concretamente en Los Llanos, el Orinoco y el Amazonas, y, aunque en principio solo se iban a rodar ocho capítulos, finalmente se rodaron 18. Por último, de la serie norteamericana sólo se pudo filmar la parte canadiense y dos capítulos en Alaska. La serie fue todo un reto cinematográfico debido al peso de los equipos y a la dificultad para transportarlos al filmarse todos ellos en 35 milímetros. Las impactantes imágenes que recogía esta serie documental la convirtieron en un referente mundial que cosecharía un gran éxito de audiencia.
La sintonía, compuesta por Antón García Abril, se ha convertido en todo un clásico. La serie se convirtió en un referente mundial y se consiguieron imágenes impactantes que dieron la vuelta al mundo. Quizás la más espectacular y recordada sea la caza de un muflón por un águila real. El hombre y la Tierra se emitió en numerosos países obteniendo grandes premios a nivel nacional e internacional.
Fue precisamente en el capitulo 3 de la etapa venezolana, titulado Operación anaconda, cuando Félix Rodríguez de la Fuente casi perdió la vida en el transcurso del rodaje, cuando él y su equipo trasladaban una gigantesca anaconda entre el barro para salvarla, cuando la enorme serpiente se volvió hacia él y a punto estuvo de propinarle un mordisco que hubiera sido letal.
A pesar de todas las dificultades, El hombre y la Tierra se convirtió en un referente mundial, y no sólo por su temática y su pedagogía, sino también porque logró captar imágenes de animales que nunca había sido posible conseguir hasta entonces, lo que le valió numerosos premios, tanto en España como en el extranjero. Félix Rodríguez de la Fuente nos acercó como nadie al mundo animal. Filmaba imágenes impactantes de la vida cotidiana del azor, de la hiena, el buitre leonado o el cocodrilo que en esos momentos parecían imposibles.
Cinco minutos del gran Felix Rodriguez De la Fuente para la reflexión.
El Amigo del Lobo
El amor de Rodríguez de la Fuente por la naturaleza y los animales fue tal, que muy pronto su imagen se asoció con la del lobo ibérico, un animal tan temido como repudiado en las zonas rurales y que con sus programas ayudó a preservar de la extinción. En 1965, Rodríguez de la Fuente había conseguido salvar a dos lobeznos de morir apaleados en un pueblo. El divulgador crío y estudió a los animales, a los que bautizó con los nombres de Rómulo y Remo. Su extenuante trabajo lograba con el paso del tiempo cambiar esta percepción de la sociedad y contribuiría a que dejara de ser visto como un enemigo del hombre.
En Fauna, Rodríguez de la Fuente dijo los siguiente de la relación entre lobos y humanos: "Todo parece indicar que hasta la aparición de la agricultura y el pastoreo el hombre y el lobo compartieron el hemisferio Norte sin hacerse una verdadera guerra. El lobo se convirtió en un proscrito, en un animal fuera de la ley, cuando el hombre se hizo agricultor y pastor".
Compromiso con la Naturaleza
La popularidad de Félix Rodriguez de la Fuente le permitió comprometerse con todo tipo de causas como la protección y el salvamento de distintas especies animales en peligro de extinción, como el ya mencionado lobo ibérico, que probablemente le debe su supervivencia, pero también se comprometió con el salvamento del oso ibérico, el lince, el águila real, el águila imperial y el muflón.
«Estamos destruyendo nuestro medio ambiente y si lo destruimos nos estamos destruyendo a nosotros mismos», así lo advertía mucho tiempo atrás Félix Rodríguez de la Fuente. La influencia de Félix Rodríguez de la Fuente, considerado ampliamente como el más importante divulgador ambientalista español, perdura con fuerza 45 años después de su trágico accidente mortal en Alaska. Pionero en la defensa de la naturaleza en nuestro país, realizó documentales para RTVE que forman parte de lo mejor de la historia de nuestra radio y televisión: su serie más ambiciosa y conocida fue El hombre y la Tierra.
Trágico Final
Aquel 14 de marzo de 1980, cuando estaba a punto de subirse a la avioneta en Unalakleet (Alaska) para rodar la carrera de trineos con perros más famosa del mundo para la serie El hombre y la Tierra, Félix Rodríguez de la Fuente les dijo a sus compañeros de rodaje que"aquel era un lugar hermoso para morir". Casualmente era el día de su cumpleaños, y a los pocos minutos de levantar el vuelo, y por causas que aún se desconocen, la avioneta se estrelló llevándose la vida de Félix Rodriguez de la Fuente, magistral divulgador del mundo natural y un héroe para muchos niños a los que había transmitido su amor por la naturaleza y su compromiso con el medioambiente.
Félix Rodríguez de la Fuente murió el 14 de marzo de 1980 en Alaska, junto a algunos de sus colaboradores, mientras filmaban una carrera de perros esquimales. Félix Rodríguez de la Fuente perdió la vida el 14 de marzo de 1980 en Alaska, junto a otros dos compañeros de equipo (Teodoro Roa y Alberto Mariano Huesca), tras estrellarse la avioneta con la que se dirigían a filmar una célebre carrera de perros. Era precisamente el día en que cumplía 52 años. Moría el hombre, pero su huella sigue luminosa en nuestro Archivo y en la memoria de millones de españoles.
Monumento a Félix Rodríguez de la Fuente en Poza de la Sal. Fuente: Wikimedia Commons
