Gary Cooper, cuyo nombre real era Frank James Cooper, nació en Helena, Montana, y fue una de las grandes leyendas del Hollywood más clásico. Gary Cooper nació hace más de cien años, el 7 de mayo de 1901, y si no hubiera sido por un accidente de tráfico habría sido dibujante de cómics.
Gary Cooper en "Meet John Doe"
Infancia y Adolescencia
Hijo de Charles Henry Cooper, un granjero inglés de Bedfordshire, que más tarde se convirtió en abogado y juez estadounidense y de Alice, nacida en Kent, sus padres siempre quisieron que tanto él como su hermano recibieran la mejor educación. Primero acudieron a la escuela secundaria Dunstable en Bedfordshire, Inglaterra, pero tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, la madre de Cooper los trajo de vuelta a casa y decidió matricularlos en una escuela secundaria de Bozeman, Montana.
Después Cooper continuó su formación en el Grinnell College de Iowa hasta la primavera de 1924, pero no se graduó. Había intentado, sin éxito, entrar en el club de teatro de la universidad por lo que regresó a Helena, para administrar el rancho de su padre a la vez que hacía caricaturas para el periódico local.
En 1924, el padre de Cooper dejó el tribunal de la Corte Suprema de Montana y se mudó con su esposa a Los Ángeles. Su hijo, incapaz de ganarse la vida como caricaturista, se unió a ellos y se mudó allí ese mismo año, razonando que "preferiría morir de hambre en un lugar donde hacía calor, que morir de hambre y congelarse también".
Primeros Pasos en la Actuación
Tras varios trabajos esporádicos, Cooper encontró su oportunidad como actor en 1925. Comenzó como extra, la mayoría de las veces interpretando a un vaquero, y después empezó haciendo pequeños papeles. Su gran oportunidad le llegó con el filme Flor del Desierto (1926) y tras este trabajo dio el salto definitivo al estrellato en The Virginian (1929), una de sus primeras películas sonoras.
"Coop", como lo llamaban sus compañeros, apareció en más de 100 películas y se convirtió en uno de los principales actores masculinos de Hollywood con sus apariciones en películas como Marruecos (1930), Adiós a las armas (1932), Una mujer para dos (1933), Tres lanceros bengalíes (1935), Desire (1936), Buffalo Bill (1937), Beau Geste (1939) y El forastero (1940).
Gary Cooper Exigió Que Esta Escena De ‘High Noon’ Fuera Destruida
Gary Cooper en "High Noon"
Éxito y Premios Oscar
Protagonizó algunos de los westerns más famosos de la historia: Vera Cruz, Solo ante el peligro, El árbol del ahorcado y El hombre del oeste y a lo largo de su carrera se alzó con tres premios Oscar.
En 1942, Cooper ganó su primer Premio de la Academia al Mejor Actor por su interpretación en la película Sergeant York. En ella se metía en la piel de Alvin York un héroe y francotirador real de la Primera Guerra Mundial que se negó a autorizar una película sobre su vida a menos que Cooper lo interpretara.
Al año siguiente, Cooper interpretó a uno de los grandes del béisbol, Lou Gehrig, en The Pride of the Yankees (1942) por el que fue nominado de nuevo a un Oscar como Mejor Actor. Después llegó su colaboración con Ingrid Bergman en Por quién doblan las campanas (1943), basada en una novela del amigo cercano de Cooper, Ernest Hemingway .
Este papel le valió una tercera nominación al Premio de la Academia.
En 1953, Cooper ganó su segundo Premio de la Academia al Mejor Actor por su interpretación del mariscal Will Kane en Solo ante el peligro. Tenia 50 años y posiblemente fue el mejor papel de su vida. En cama debido a una úlcera, no estuvo presente para recibir su Premio de la Academia por lo que le pidió a John Wayne que lo aceptara en su nombre.
Cooper continuó protagonizando películas casi hasta el final de su vida. Entre sus últimos éxitos de taquilla se encuentran la cruda aventura del oeste El jardín del diablo (1954) con Susan Hayward y Richard Widmark; Vera Cruz (1954), un western en el que trabajó junto a Burt Lancaster en un enfrentamiento; La gran prueba (1956), de William Wyler o El hombre del oeste (1958), de Anthony Mann. Su última película fue una cinta británica, Sombras de sospecha (1961), dirigida por Michael Anderson.
En abril de 1961 y cuando el cáncer ya se había extendido por todo su cuerpo, Cooper fue galardonado con el Oscar honorífico, sin embargo su enfermedad le impidió acudir a la ceremonia de entrega y fue su amigo James Stewart quien aceptó la estatuilla por él.
Vida Personal
Convertido en el americano ideal. Su magnífico porte le convirtió en el galán más deseado y además de hacerse famosos por sus brillantes actuaciones en la gran pantalla, Cooper también se hizo conocido por sus supuestos romances con varias de sus protagonistas, incluidas Clara Bow y Patricia Neal.
El romance con Neal, su coprotagonista en El manantial de 1949 supuestamente ocurrió durante su matrimonio con la también actriz Veronica Balfe con quien se casó en 1933 y tuvo a su única hija, Maria Cooper Janis. Su matrimonio pareció sobrevivir al escándalo.
Gary Cooper y Veronica Balfe con su hija Maria Cooper Janis
Enfermedad y Fallecimiento
En abril de 1960, Cooper se sometió a una cirugía por cáncer de próstata. Poco después se extendió al colon, los pulmones y los huesos.
Un mes después, el 13 de mayo de 1961, seis días después de cumplir 60 años, Cooper murió. Fue enterrado originalmente en el cementerio de la Santa Cruz en Culver City, California. En mayo de 1974, su cuerpo fue exhumado cuando su viuda Verónica se volvió a casar y se mudó a Nueva York, y trasladó el cuerpo de Cooper al cementerio del Sagrado Corazón de Long Island.
Legado
Tímido y parco en palabras, parecía siempre un poco sorprendido de su popularidad por algo tan fácil como hacer películas ya que como dijo de él un director 'No actúa, le basta con estar'. Víctima de una cruel enfermedad, que apagó su vida para siempre el 13 de mayo de 1961 en Los Ángeles, trabajó hasta el final como los héroes que había popularizado en la pantalla.
Dicen que la medida de la fama de un actor se mide, una vez desaparecido, por el afán de los periodistas en buscarle un sustituto pero nunca se encontró un nuevo Gary Cooper.
Nadie como él fue capaz de interpretar al hombre bueno e íntegro y eso no se aprende por culpa de un accidente. En Beau Geste encarnó la lealtad y la nobleza alistándose en la Legión por culpa de aquel zafiro llamado «Agua Azul». En El forastero se las veía con el mismísimo juez Roy Bean. Fue uno de aquellos Tres lanceros bengalíes y entró en el mundo de Hemingway con Adiós a las armas. Otra vez La legión en Marruecos.
Dio vida a Lou Gehrig, aquel torpe «piesplanos» leyenda del béisbol en El orgullo de los Yankies, y en Juan Nadie le vimos al borde del suicidio en la cornisa de un rascacielos. Y fue muchas cosas más. Fue El Sargento York, y fue el arquitecto idealista de El manantial y el militar audaz y duro que se afeitaba en seco en Tambores lejanos, y un cándido profesor en aquella revisión de Blancanieves y los Siete Enanitos que es Bola de fuego.
Pero sobre todo fue el sheriff de Solo ante el peligro, aquella película de Fred Zinnemann que los críticos pusieron de vuelta y media en su momento. Su papel del sheriff Will Kane fue considerado una traición al género porque rompía el arquetipo del macho: no fue bien visto que no esperara tranquilamente a Frank Miller y a sus hombres. Ningún sheriff pasó nunca tanto miedo como el que interpretó Cooper; sin embargo, allí aguantó y allí esperó a Frank Miller.
Tuvo una vida impetuosa que al final consiguió domar. Fue uno de los más grandes a pesar de poseer la técnica interpretativa más simple, que seguro no aprobaría ni las pruebas de acceso a ninguna escuela de interpretación. Fue uno de los grandes cuando se hacían películas más grandes que la vida, mientras que hoy muchos se afanan por mostrar en el celuloide solo lo más rastrero de la vida de los hombres. Porque hoy al cine le sobra prosa y le falta poesía.
Porque Gary Cooper fue grande cuando por los platós campeaban tipos como Clark Gable, Burt Lancaster, Gregory Peck o Spencer Tracy. Y porque él, con su sola presencia, hacía a cada personaje inmortal. Y porque no debía ser mal tipo cuando alguien como Frank Capra decía que cada surco de su cara gritaba honestidad, y por ello le escogió para protagonizar a su Juan Nadie y al Mr. Deeds de El secreto de vivir.
