La figura de Aspasia de Mileto permanece oculta entre las voces que fueron escuchadas en su tiempo y permanecieron a lo largo de los siglos. Fue una mujer griega que vivió en el siglo V a.C., y estuvo unida a Pericles desde aproximadamente el año 445 hasta la muerte de este en 429. Fue maestra de retórica y tuvo una gran influencia en la vida cultural y política de Atenas.
Hermosa e inteligente, Aspasia despertó el respeto y la admiración de filósofos, artistas e ilustres demócratas, pero también, por el simple hecho de ser mujer, la hostilidad de los sectores más reaccionarios de la sociedad ateniense. Ha pasado a la historia como una mujer seductora e inteligente, libre y de ideas avanzadas, que logró acceder a un grado de influencia hasta entonces reservado solo para los hombres.
Aún destacando en la Atenas clásica y siendo admirada por Sócrates debido a su nivel de retórica, pasó a la historia bajo la sombra de Pericles. Aspasia de Mileto debería resonar junto a los grandes nombres de la Atenas del siglo V a.C. como Platón, Sófocles o Tucídides. Sorprendentemente, su figura sigue siendo una gran desconocida.
Representación artística de Aspasia de Mileto
Orígenes y Juventud
La vida de Aspasia de Mileto viene envuelta en un halo de misterio. Se desconoce tanto la fecha de su nacimiento como la de su muerte, y solo se tienen noticias fiables de su vida en el periodo comprendido entre su unión con Pericles y la muerte de Lisicles, su segundo marido, en 427. De esto se deduce que su vida pública mantuvo interés solo mientras duró su convivencia con estos dos hombres poderosos.
De hecho, los únicos datos sobre su vida se centran en el período comprendido entre su relación con Pericles y la muerte de Lisicles, su segundo marido. No se sabe con exactitud las fechas del nacimiento y muerte de Aspasia, cuyo nombre significa "La bella bienvenida". Ingeborg Gleichauf marca los años 460 y el 401 a.C. como más o menos verídicos. Poco sabemos de su vida anterior a su unión con Pericles, y menos aun de lo que fue de ella tras la muerte de su segundo marido.
Aspasia provenía de la ciudad jonia de Mileto, en Asia Menor, en el seno de una familia adinerada. Aspasia nació en Mileto alrededor del año 470. Probablemente su padre se llamaba Axico, aunque otras fuentes dicen que se llamaba Rhodos, y era escultor. Cuando Aspasia era una joven de 20 años, se trasladó con su padre a Atenas.
Desde muy joven leía entusiasmada las obras de poetas y filósofos, especialmente las de Pitágoras, de quien aprendió que en el cosmos todo es número y armonía. Ya en su adolescencia era un portento de belleza e inteligencia, que deleitaba a hombres jóvenes, maduros y ancianos, intelectuales y atletas, duros militares y blandos efebos, gracias a sus encantos corporales y la gracia de su ingenio.
Cuando un antiguo arconte ateniense llamado Sofrón llegó a Mileto, quedó entusiasmado con la joven Aspasia, y fue él quien le habló de las maravillas de Atenas, que era la ciudad más avanzada de su tiempo y donde además había una clase de mujeres, llamadas hetairas, que tenían una gran influencia y poder, vivían libremente y podían compartir las mismas inquietudes culturales y políticas que los hombres.
Aspasia llegó de Mileto a Atenas en el periodo de mayor esplendor de la capital griega. El Siglo de Oro fue conocido por el gobierno de Pericles, quien llevó a cabo numerosas obras públicas, entre ellas la mayoría de los edificios de la Acrópolis. En la capital de la Antigua Grecia, Aspasia era mujer y era extranjera. A pesar de ello, la joven milenia se hizo un hueco en la vida de la ciudad.
La Acrópolis de Atenas, símbolo del esplendor de la ciudad durante el siglo V a.C.
Aspasia en Atenas: Educación y Relaciones
Aspasia marchó rumbo a Atenas en torno al año 450. No sabemos mucho de esta época antes de conocer a Pericles. Hay diversas controversias en lo referente a la formación de Aspasia como experta en retórica. Unos piensan que adquirió estos conocimientos en Mileto, dado que en las ciudades jonias los niños y las niñas convivían en la escuela pública y compartían el aprendizaje en plano de igualdad. Otros, por el contrario, opinan que su formación pudo tener lugar ya en Atenas, que era en aquellos momentos un foco de atracción de sofistas y retóricos, y ella bien pudo adquirir estos conocimientos de maestros como Antifonte de Ramnos.
Donde quiera que adquiriese Aspasia su formación, es innegable su condición de experta en retórica, tanto en el aspecto logográfico como en lo concerniente a su faceta pedagógica. Por su extrema pericia en este arte y por su capacidad para rodearse de los más ilustres y reconocidos intelectuales de su época, y por contribuir de forma activa al florecimiento de la vida cultural en Atenas, consiguió la admiración de los hombres más ilustres.
Ingeborg Gleichauf asegura que Aspasia dirigió una escuela de heteras, mujeres que entretenían a sus clientes vendiendo su cuerpo y deleitándolos con su amplia cultura y sabiduría. Alrededor del año 450 A.C., Aspasia parte hacia Atenas con la doble etiqueta de mujer y extranjera. Pensar que para los atenienses, las mujeres, al igual que los extranjeros, no podían participar en las decisiones de la ciudad. Pero ella aprovechó su gran inteligencia y cultura y llegó a fundar una escuela de filosofía y declamación para jóvenes.
A sus clases aparecieron filósofos tan conocidos posteriormente como Sócrates y Eurípides y llevaban a sus propias mujeres para que la oyese (algo que no era nada habitual). Sócrates fue discípulo de Aspasia, se sentía fascinado por su inteligencia, frecuentaba sus clases y recomendaba a sus discípulos estudiar con ella.
La mayoría de estudiosos en historia antigua coinciden en su condición de experta en retórica y en logógrafa, esto es, historiadora y cronista. Por cierto que otro filósofo griego, también conocido como Platón, es quien mejor confirma la actividad de Aspasia como maestra de retórica en su obra Menéxeno. Y es que Platón se vio impresionado por su inteligencia y también basó en ella el personaje Diotima de su obra El banquete.
Aspasia se convirtió en un personaje central de la esfera cultural de la democracia en Atenas. Además, ejerció un papel esencial en el nacimiento de lo que el historiador Ivo Bruns ha denominado el movimiento de emancipación femenina del S.V. a.C. porque a través de sus discursos reivindica, de un modo discreto, la dignidad de la mujer, alentando a su emancipación potenciando sus talentos.
En el caso de Aspasia de Mileto hay 34 testimonios indudables que la denominan maestra de Retórica. Sócrates, en el Diálogo Menéxeno, de Platón, afirma que Aspasia de Mileto fue su maestra de retórica, de la misma manera que había reconocido en El Banquete que Diotima de Mantinea había sido su maestra en los asuntos del amor.
Aspasia de Mileto, que como su nombre indica, pertenece a las colonias jonias del Asia Menor, es heredera de una tradición antigua en esa zona de Jonia. Pero no es la única, las mujeres jonias tenían mayor libertad de acción que las atenienses y podemos encontrarnos con otras, como Artemisia de Halicarnaso, aliada de Jerjes, que ejercía el gobierno e iba al campo de batalla. Y de la cercana Lesbos, tenemos noticia de Safo de Mitilene, poeta y educadora de niñas y mujeres, a cuya escuela asistían niñas incluso de localidades alejadas, como Anactoria de Mileto. Su fama es notable, y, como Sócrates, sufre un proceso por “asebeia” (impiedad).
Además, Aspasia fue también artífice del movimiento sofístico, que renovó el pensamiento y las costumbres de la extremadamente conservadora Atenas, y logró una apertura a otros modos de vida, de pensamiento, de ciencia y de moral, que fue en beneficio, incluso, de las sociedades futuras.
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Relación con Pericles
Hacía el año 445 Aspasia conoció a Pericles, líder del partido democrático y que desde el año 461 era la máxima autoridad política de Atenas. Pericles y Aspasia se enamoraron perdidamente y fueron amantes durante varios años, hasta que finalmente Pericles se divorció de su mujer, con la que tenía dos hijos, y pasó a vivir públicamente su amor con Aspasia. Incluso contrajeron matrimonio, lo cual era insólito pues la tradición impedía a los ciudadanos atenienses casarse con mujeres extranjeras.
Pericles, quien amó profundamente Aspasia, no dudó en abandonar a su esposa y tomar a la joven milenia como su pallake o compañera ilegítima. Pese a ello, Pericles la prefirió a todas las demás mujeres, por ser, en opinión de Plutarco, una "mujer sabia y astuta". Aspasia encajó perfectamente en el círculo de amistades de Pericles (algunos sofistas, entre ellos Anaxágoras). Tan es así, que el mismo Sócrates frecuentó su casa, y varios de los que la trataron llevaban a sus propias mujeres para que la oyesen. Por lo tanto, Aspasia ocupó el papel de lo que hoy llamaríamos "primera dama".
Durante el tiempo que duró su relación, la inteligencia y sabiduría de Aspasia fueron utilizadas por Pericles quien dejó asesorarse por su amada en cuestiones políticas. Su unión, escandalosa desde el principio, y el hecho de que Aspasia destacara por su gran inteligencia, no gustaron a los círculos políticos e intelectuales de Atenas. Hasta la muerte de Pericles, en 429 a.C., Aspasia vivió fiel a su lado. Aspasia llegó a ser muy famosa.
Pericles, el influyente líder ateniense y compañero de Aspasia.
Plutarco escribió sobre Aspasia: fue altamente valorada por Pericles debido a que era muy inteligente y astuta en la política. Se dice que Aspasia le escribía a Pericles algunos de sus discursos. En el plano político Aspasia fue acusada de tener una influencia negativa en las decisiones de Pericles sobre el gobierno de la ciudad, primero en el apoyo de Atenas a Mileto durante su conflicto con Samos hacia el año 439, que pese a la victoria ateniense provocó un gran descontento en diversos sectores del ejército. Y más adelante con el inicio de la Guerra del Peloponeso en el año 431, que a la postre marcaría el inicio de la decadencia ateniense.
Hacia el año 440 nació el único hijo de su unión con Pericles, llamado Pericles el Joven, que llegaría a ser general ateniense y murió ejecutado tras la Batalla de Arginusas en el año 406 junto a otros colegas de mando. Durante el tiempo que duró su relación, la inteligencia y sabiduría de Aspasia fueron utilizadas por Pericles, quien dejó asesorarse por su amada en cuestiones políticas.
Críticas y Acusaciones
Además, muchos de los testimonios que nos han llegado sobre Aspasia son obra de calumniadores y autores hostiles, que la atacaron, ridiculizaron y vilipendiaron por su inteligencia y sus ideas avanzadas, y por su supuesta influencia negativa en la política ateniense. Entre estos calumniadores destacan Aristófanes, que en su obra Acarnienses la presentó como la principal inspiradora de la política de Pericles, y el poeta Hermipo, que incluso ejerció la acusación en el proceso abierto contra ella por "ofensas a los dioses".
Pero también por su condición de extranjera, por su supuesta influencia negativa sobre Pericles, y por llevar una vida de mujer libre e independiente (algo impropio de una esposa ateniense), fue atacada y ridiculizada por los conservadores, celosos de su poder e influencia. En este sentido el episodio más relevante fue el proceso público seguido contra ella tras una denuncia ante el Aerópago por el delito de haber ofendido a los dioses. Este era un delito muy grave en la Grecia antigua, que podía ser castigado incluso con la muerte, como le ocurrió a Sócrates más adelante.
Aspasia tuvo que comparecer ante un tribunal formado por 1.500 ciudadanos para responder de estas acusaciones. El propio Pericles intervino en su defensa y habló durante tres horas ante el tribunal. Tuvo que recurrir a todo su prestigio y elocuencia, e incluso a sus lágrimas, para lograr la absolución de su esposa. Según Plutarco (citando a Esquines) "vertió por ella muchas lágrimas, haciendo súplicas a los jueces".
Últimos Años y Legado
Pericles falleció durante una epidemia de peste en el año 429, y su pérdida fue un desastre para Atenas, ya que sus sucesores fueron gobernantes desastrosos. Tras la muerte de Pericles, Aspasia se casó con otro ateniense, un rico comerciante llamado Lisicles, con el que tuvo un hijo llamado Poristes. Lisicles era un hombre mucho más tosco y grosero que Pericles, aunque llegó a ser arconte durante su matrimonio con Aspasia. Algunos dicen que gracias a ella se convirtió en un orador elocuente.
Tras la muerte de su segundo marido, la información que tenemos sobre Aspasia es prácticamente nula. Parece ser que se retiró de la vida pública, y que vivió en una casa de campo donde daba lecciones a jóvenes alumnas con el objetivo de transmitir sus conocimientos. Se desconoce la fecha de su muerte, que probablemente aconteció en torno al año 400.
Aspasia de Mileto ha pasado a la historia como una mujer realmente seductora e inteligente, con unas excelentes dotes de comunicación y persuasión, y también como una mujer libre, de ideas avanzadas que logró acceder a un grado de influencia y notoriedad hasta entonces reservado únicamente a los hombres. A pesar de las críticas que la rodeaban, logró destacar en una Atenas que relegaba a las mujeres a un estatus de segunda clase. Usó su posición para fundar una escuela de retórica y logró tener influencia sobre algunos de los personajes más importantes, incluidos filósofos y políticos.
Hemos de lamentar que se han perdido (o bien se han apropiado otras voces) la mayoría de sus obras, los diálogos que ella escribió, así como testimonios que nos ayudarían a entender su pensamiento. Este extravío ha aumentado ese silencio histórico sobre su figura.
Aspasia de Mileto fue una mujer de gran talento a la que la historia no le ha dado el papel que le corresponde por su sabiduría y su hacer. Más allá de su vínculo con Pericles, destacó por su excepcional capacidad intelectual. Su papel activo en la vida cultural ateniense la convierte en una figura clave de la historia antigua que ha quedado empañada por el momento que le tocó vivir. Afortunadamente, pensadores como Platón y Jenofonte supieron apreciar sus virtudes en algunas de sus obras.
En resumen, la vida de Aspasia de Mileto es un testimonio de la inteligencia, la influencia y la resiliencia en una época en la que las mujeres enfrentaban significativas limitaciones sociales. Su legado perdura como un faro de inspiración para las futuras generaciones.
