El tomate es, sin duda, el rey de la huerta y un producto estrella en cualquier mesa. Desde los campos de Extremadura y Andalucía, donde nacen los tomates que llegan con Helios, hasta tu mesa, el proceso de cultivo de esta fruta es fascinante. Si te preguntas cuándo plantar tomates y qué cuidados necesitan, has llegado al lugar indicado. Aquí te guiaremos desde la siembra hasta la cosecha, asegurando que obtengas los mejores frutos en tu huerto.
El Origen y la Importancia del Tomate
El tomate (Lycopersicum Esculentum), primo hermano de la berenjena, la patata y el pimiento, procede de América (Centro y Sur América). Algunos estudios señalan que del Perú, donde era plantado por indígenas. Hoy en día es un alimento fundamental en la dieta mediterránea. En España se consume durante todo el año: solos, en ensaladas, salsas o en conservas.
El cultivo del tomate es exigente. Necesita entre 6 - 10 horas de sol, abundante agua y nutrientes suficientes. Y es el cultivo estrella de la mayoría de los que nos dedicamos al cultivo en huertos urbanos.
¿Cuándo se Recomienda Plantar Tomates?
El mejor tiempo para sembrar tomates es durante los meses de marzo, abril y mayo, coincidiendo con la primavera en el hemisferio norte. Esto se debe a que el tomate necesita mucha luz solar y una temperatura que ronde entre los 20 y los 35 grados centígrados.
Si decides empezar tu cultivo en marzo, es importante hacerlo en semilleros protegidos. En abril, puedes trasplantarlos y cultivarlos en tu huerto, ya sea en terreno tradicional, huertos en estructuras o en macetas. Si los cultivas en recipientes, deben tener al menos 30 cm de anchura y profundidad. Si no quieres realizar semilleros, puedes comprar plantel (planta ya crecida) y cultivarlos directamente en el terreno. Ésta es la opción más fácil para principiantes.
Calendario de Siembra
Aquí tienes un resumen de los meses clave para el cultivo de tomates:
- Marzo: Siembra en semilleros protegidos.
- Abril: Trasplante al huerto o macetas.
- Mayo: Evitar cultivar detrás de pimiento, berenjena o patata.
Preparación del Suelo y Sustrato
Los tomates necesitan para desarrollarse una gran cantidad de nutrientes. El mejor sustrato para su desarrollo es el humus de lombriz. La tierra además debe de estar suelta y el pH ser ligeramente ácido.
Para un suelo nutrido, enriquece el lugar de plantado con humus de lombriz, un fertilizante orgánico perfecto para trasplantar tomates. Si lo planificas, lo ideal es fertilizar el suelo 15 días antes de trasplantar tomates con un abono orgánico. Lejos de hacerlo en superficie, tendremos que mezclarlo con la tierra a unos centímetros de profundidad. Si no hemos podido planificarlo, tampoco es grave. Bastará con que a la hora del trasplante apliquemos una generosa mezcla de humus de lombriz y tierra en la base del hoyo de plantación.
Riego Adecuado
Los tomates necesitan grandes dosis hídricas, es decir mucha agua en verano. Es importante que el riego sea regular para poder mantener la humedad constante. Y sobre todo evitar que la planta entre en un periodo de sequía. Por ejemplo, si utilizamos riego por goteo, deberemos regar por la mañana y por la tarde durante 5 minutos. Si el riego lo realizamos a mano, debemos vigilar que la tierra esté húmeda.
Si tenemos que establecer una cantidad determinada de litros de agua por tomate: Entre 1-4 litros de agua diaria por planta. Si lo preferimos, podemos regar 2 o 3 litros cada 2-3 días. Pero todo depende. No es una ciencia exacta.
El riego es el primer punto crítico. Debe hacerse solo en la base, evitando mojar las hojas. Una o dos veces por semana, pero en profundidad, para llegar bien a las raíces. El agua en exceso o en déficit puede provocar la caída de flores o el desarrollo de hongos.
Tipos de Tomates y su Crecimiento
En función de la producción, los tomates suelen clasificarse en:
- Tomates determinados: Producen el fruto del tirón y su ciclo se termina.
- Tomates indeterminados: Suelen producir tomates hasta la llegada del frío.
En función del crecimiento, los tomates también pueden clasificarse en:
- Tomates de mata alta: Necesitan tutores. Su crecimiento es vertical. Si no utilizamos una estructura para guiarlos, la mata no se sostendría y se vendría abajo con el peso del fruto. Suelen utilizarse cañas. Algunas variedades de este tipo de tomates son el tomate gigante rosa, montserrat o raf.
- Tomates de mata baja: En cambio, el crecimiento de los tomates de mata baja es horizontal. Aunque no es obligatorio utilizar tutores, colocar 3-4 cañas alrededor de la planta ayuda a evitar problemas relacionados con la falta de iluminación del ramaje. Los tomates cherry son los más representativos.
Cuidados de la Planta del Tomate
El tomate necesita algunos cuidados para crecer fuerte y sano. Uno de ellos tiene que ver con el momento idóneo para sembrarlos. El tomate debe ser regado en abundancia por las mañanas y también es aconsejable podar sus brotes laterales.
El marco de plantación del tomate, cuando lo trasplantamos, tiene que ser como mínimo de 50cm entre plantas y entre filas, y es importante enterrarlo bastante del tronco para que sea muy estable en el futuro. También es imprescindible una buena poda de la planta, empezando por quitar esos primeros «chupones» que nacen entre tronco y ramas. Esto contribuirá a un mayor desarrollo de la planta y una mayor producción de tomates.
En cuestión de riego, el tomate es una planta muy exigente por lo que deberíamos ser constantes con ello y no dejarla 4-5 días sin regar para luego, al día siguiente, encharcarla de agua. Esto nos traerá problemas como las rajas de los tomates, además de la posibilidad de que contraiga hongos. Un riego moderado día sí-día no es muy recomendable y habría que evitar las duchas de agua por encima de ella (siempre regar al pie de planta).
Tampoco conviene olvidar que, al ser una planta muy exigente, unas dosis de compost, humus de lombriz, o algún abono ecológico siempre van a venir bien.
Técnicas de Cuidado
- Aporcado: Enterramos el cuello del tomate para crear nuevas raíces y fortalecer nuestro tomate. Suele realizarse a las 3-4 semanas del trasplante.
- Entutorado: El crecimiento de la variedad de tomates indeterminados es vertical. Sino entutoramos el tomate, la planta se caería por el peso de los frutos. Se recomienda entutorar cuando la planta es pequeña. Más adelante correríamos el peligro de dañar las raíces. El entutorado, además, mejora la aireación del cultivo y se obtienen frutos más limpios y sanos.
- Poda: La poda consiste en eliminar los brotes laterales para fortalecer el crecimiento de la planta principal. Normalmente suele realizarse a los 15 días del trasplante. También suele realizarse cuando se observa la primera inflorescencia (brote de las flores). Si descuidamos este aspecto, la tomatera se verá sobrecargada de brotes y de flores que no son viables.
- Quitar chupones: Los chupones son las pequeñas ramas que crecen en el vértice de otra rama. La razón por la que se quitan es para que la energía se concentre en la rama desarrollada. Los chupones, como su nombre indica, chupan energía. Si los quitamos estaremos fortaleciendo cada una de las ramas y la producción de tomates será mucho más abundante.
- Acolchado del suelo: Una capa de paja, césped seco o incluso hojas secas ayuda a conservar la humedad, reduce las malas hierbas y evita que los frutos toquen directamente el suelo.
Asociaciones Favorables y Desfavorables
- Asociaciones favorables: El perejil, apio, espárrago o las zanahorias favorecen su crecimiento. También se llevan bien con puerros, cebollas o ajos. La albahaca y la capuchina son cultivos que nos ayudan a prevenir el pulgón. ¡Se recomienda sembrar entre las tomateras!
- Asociaciones desfavorables: Más que desfavorables o incompatible es una cuestión de lucha por los nutrientes. Los tomates necesitan una gran cantidad. Y todos los de su misma familia, las solanáceas, también. De ahí que evitemos cultivar tomates donde estamos cultivando, por ejemplo, pimientos o patatas. Tampoco se aconseja su cultivo con las judías, el pepino o el hinojo.
Trasplante de Tomates: Guía Paso a Paso
Trasplantar tomates es una tarea delicada que requiere atención a varios factores clave. Aquí te mostramos cómo hacerlo correctamente:
¿Cuándo Trasplantar Tomates?
- El clima, fundamental: Trasplantar tomates es una tarea que se hace a mediados de primavera, pero que implica coger esto con pinzas. Si vivimos en una zona en la que todavía hay riesgo de noches frías, lo ideal es posponer la tarea y esperar a que la climatología sea más cálida. Lo ideal es huir de hacer esta tarea en las horas centrales del día y, por tanto, de más calor. Una buena hora es por la tarde, cuando el sol ha comenzado a caer y las temperaturas son menos cálidas.
- El estado de la planta, clave: En líneas generales, se dice que para trasplantar tomates nuestra planta debe cumplir una serie de requisitos: tener entre 10 y 15 centímetros de altura, contar con al menos tres hojas maduras verdes, homogéneas y sanas; y que el envés presente una tonalidad ligeramente púrpura.
¿Cómo Trasplantar Tomates?
- Un suelo nutrido y ligeramente húmedo: Es crucial. El tomate es un cultivo con una altísima demanda de nutrientes, por lo que darle un suelo enriquecido es fundamental para su correcto desarrollo. Para trasplantar nuestros plantones de tomate, lo ideal es que esté ligeramente húmedo. Si está seco, tendremos que hidratarlo. Si está demasiado mojado, posponer la tarea para que el exceso de humedad no nos juegue una mala pasada.
- Un hoyo de plantado a la medida: En el caso del tomate, lo idóneo es que sean del mismo tamaño que el cepellón, tanto en lo que respecta a la profundidad como al contorno. No es recomendable que queden espacios vacíos bajo las raíces, ya que corremos el riesgo de que embolsen agua y pudran las raíces. Es más: es mejor que una pequeña parte del tallo quede enterrado con respecto a la superficie, sobre todo si nuestros plantones ya tienen un buen tamaño. Tan importante como esto es respetar la distancia entre hoyos de plantado.
- Un cuidado máximo de nuestras plantas: Mimar nuestros plantones de tomate durante la tarea garantizará que no se resientan más con el trasplante. Por eso, es importante sacar las plantas con cuidado de los semilleros evitando golpearlas siempre por abajo. Por un lado, es importante no apretar demasiado el sustrato en torno al cuello de la planta.
- Un riego vigilado y controlado: Después de trasplantar tomates, lo ideal es realizar un riego ligero que permita hidratar las plantas y el terreno. Usar de forma semanal un abono específico para tomates junto con el riego favorecerá el crecimiento de nuestras plantas. Durante los días posteriores, es importante mantener una buena pauta de riego.
Ayudando a la Polinización y Vigilando Enfermedades
Aunque el tomate es autopolinizante, un ligero meneo del tallo por la mañana mejora el asentamiento del polen. Además, es crucial vigilar las enfermedades. Evita mojar las hojas, retira las que estén en contacto con el suelo, y revisa posibles plagas.
Plagas Comunes
- Araña Roja
- Mosca Blanca
- Pulgón
- Trips
- Orugas
- Tuta absoluta
- Vasates
- Minador
- Mildiu
- Oidio
- Podredumbres
- Mancha negra
¡Cultivo de TOMATE en casa desde cero! Guía completa para principiantes
¿Cuándo se Recogen los Tomates?
El momento adecuado para su cosecha es cuando aparece una ligera coloración roja clara en la base de la fruta. En función de la variedad, tendremos tomates: A los 4-5 meses para las más tempranas. Y entre 8-9 meses para las variedades más tardías.
Siguiendo estos consejos podemos obtener unos buenos tomates que podrán recogerse entre los meses de julio y octubre. Hay que recordar que un buen estado de maduración - por el color y el tacto - te permitirá cogerlos en el momento óptimo, aunque va siempre un poco a gusto del consumidor.
