El Enigmático "Niño Llorando": Historia y Significado de un Cuadro Controversial

Es imposible hacer una lista definitiva de las grandes obras maestras de la pintura, ya que existen cientos y los criterios varían. Sin embargo, algunas son indiscutibles entre los expertos y se consideran cuadros que hay que ver al menos una vez en la vida. En toda selección siempre habrá un punto de subjetividad, pero el placer de contemplar un buen lienzo y el poder magnético que ejercen sobre nosotros son innegables.

Observar y conocer los detalles de un lienzo es similar a leer una novela histórica. A través de él, podemos vislumbrar las costumbres, los prejuicios o los estándares de belleza de diferentes civilizaciones, culturas y tiempos. Gracias a ellos, podemos llegar a entender el pasado y aprender de él. Además, detrás de cada obra se esconde un verdadero trabajo de pinceladas que merece la pena estudiar a fondo. Los artistas de las grandes obras que hoy visitamos en los museos eran verdaderos maestros del arte. Sus lienzos nos hacen reflexionar y entender el mundo de otra forma.

A continuación, exploraremos la historia y el significado de un cuadro en particular: "Niño Llorando".

Cristóbal Toral y el Dolor del Mundo

Cristóbal Toral Ruiz, nacido en 1940 en Torre-Alháquime (Cádiz), es un pintor que se identifica con el mundo del circo, sobre todo con la figura del payaso. A Toral le obsesiona el dolor del mundo, la migración y las heridas que produce, los muertos mediterráneos, las maletas y las mujeres desnudas que intentan huir. Sabe que nada es estático, que nada permanece, que somos rabiosamente nómadas.

En síntesis, este pintor cultiva las serigrafías, ensamblajes, obras en papel y esculturas, pero destaca por sus retratos y pinturas realistas al óleo. Sus cuadros representan casi de manera obsesiva maletas, cajas y bolsas en paisajes desolados, lúgubres y tenebrosos, formas de un realismo mágico muy particular.

Así es como define el autor su propia obra: "…soy un pintor figurativo dentro de la figuración contemporánea, vanguardista. Soy un pintor que mira con el mismo interés la pintura clásica de los grandes maestros (como Velázquez, Rembrandt, Goya) que la pintura de los grandes maestros de la modernidad, como Picasso, o Rothko, o Bacon."

Cristóbal Toral Ruiz

Los Emigrantes (1975)

Data de 1975, es un óleo sobre lienzo de 235 por 287 cm y pertenece a la colección del artista (Fig.

Los Emigrantes

Figura 1. En Los emigrantes, se muestra la espera triste de una partida que va a emigrar posiblemente al extranjero; fenómeno muy común en la España de los años 50 y 60. En un largo banco callejero aparecen sentadas seis personas mayores, entre ellas dos mujeres. La figura de la izquierda es un hombre de mediana edad con gorra, viste ropa humilde y adopta una actitud pensativa. El segundo, algo mayor que el anterior, mira a su derecha y lleva las piernas cruzadas; llama la atención sus grandes orejas. La siguiente figura es una mujer que lleva a un niño en brazos; muestra tristeza evidente ante un viaje incierto. La siguiente figura es la de un hombre más joven, también con mirada triste y cazadora de cuero.

El niño, de sexo indeterminado, aunque por la indumentaria puede ser un niño, puede tener unos 16-18 meses, aproximadamente. Está sentado en el regazo de su madre, se sostiene perfectamente sentado y mira al pintor, con una mirada triste, como si conociese que su madre y su padre iban a partir y ausentarse unos meses o más tiempo. Tiene el pelo corto y rubio con un poco de flequillo.

Como no puede ser de otra manera aparecen en la composición cinco maletas de distintos tipos, con sus etiquetas y una de ellas atada con cuerdas. Entre ellas hay tres bolsas y dos cajas. En dos de las bolsas hay una botella y otros alimentos. Como fenómeno común se aprecia una pesadumbre y tristeza en todos los personajes, así como un fondo oscuro y tenebrista que envuelve todo el espacio. Como anécdota, parece que se aproxima una figura muy mal definida en el fondo del cuadro, a la derecha.

Se trata de un óleo sobre lienzo de 250 por 292 cm realizado en 1975. Pertenece a la colección Bankinter de Madrid. En Maternidad podemos apreciar, de nuevo, los detalles del llamado realismo mágico en pintura, del cual Toral es uno de los exponentes más significativos en el panorama pictórico de nuestro país.

Maternidad

El tema central es otra vez, para Toral, el abandono, la miseria, los viajes inacabados, la espera y la tragedia humana en la sociedad moderna. En esta composición solo aparecen dos personas: una mujer sentada en el suelo y su hijo tomando el pecho. La mujer mira celosamente a su hijo que no debe tener más de un año de edad. La madre está sentada sobre el suelo, descalza, lleva un vestido de verano y se le ve un tirante del mismo sobre el hombro derecho. Lleva el pelo extendido sobre su cara, por lo que no pueden apreciarse sus características faciales. El niño lleva el pelo corto y sus detalles anatómicos parecen normales.

En un primer plano aparecen siete maletas, una bolsa y sobre el conjunto, una caja de madera. Las maletas son de distintos tipos, formas y colores, y están debidamente ordenadas. En el segundo plano y junto a las figuras representadas aparecen infinidad de maletas, cajas y bolsas; así es cómo ve el pintor el paisaje que mejor acompaña al drama que posiblemente tiene esta mujer. Luz frontal y fondos oscuros, de noche y de penumbra, que no permiten ver el marco en el que asientan sus personajes, al igual que otras obras de Toral. Se trata, en fin, de un juego complejo de luces y sombras.

Es un óleo sobre lienzo, de 43 por 47 cm, realizado en 1983. Pertenece a una colección particular de Düsseldorf (Alemania).

La Gran Avenida

La Gran Avenida muestra algo parecido a sus obras anteriores: abundantes similitudes y, a la vez, sensibles diferencias. La obra cabe dividirla en dos grandes planos. En el primer plano aparece el caos y el desorden, dada la gran cantidad de maletas, bolsas, cajas y muebles de diversos tipos: frigorífico, estanterías, mesas, sillas, mesillas, armarios, una radio, un sofá y juguetes, entre otros. Se observa, además, un cuadro del corazón de Jesús.

Junto a este desorden en las cosas, aparece otro desorden en cadáveres: diez de personas mayores de ambos sexos y el de un niño. Todos ellos muestran sangre en su cuerpo, lo que aporta un estado dramático a la situación. Hay que resaltar que Toral ha situado este caos en medio del suelo de la avenida de una gran ciudad en una composición estática. Puede ser el tributo que habrá que pagar al progreso y a la civilización.

Al fondo puede verse perfectamente la ancha avenida de cuatro carriles y grandes aceras con árboles. Hay varios edificios de diferentes alturas con ventanas, todas ellas cerradas, incluso se ve la torre de una iglesia. No hay coches: lo que hay es, otra vez, un conjunto de personas en la calzada que yacen muertas. A diferencia de otras de sus obras de estas características, pueden verse los celajes de colores claros, grises y anaranjados. Los colores empleados son fríos preferentemente: blancos, grises, azules y marrones.

Es un óleo sobre lienzo de 300 por 425 cm. Se trata de una obra inacabada, pintada en 1994 y pertenece a la colección del artista.

Composición con fotografía

Toral nos muestra en la obra Composición con fotografía una de sus creaciones típicas con maletas junto a un cuadro de una fotografía que representa a un hombre con cuatro niños. En la fotografía que hay delante de las maletas aparecen un hombre mayor, tres niñas y un niño, posiblemente vinculados a la familia del pintor. La persona mayor está sentada sobre un sillón de madera y ocupa el centro de la fotografía, lleva barba y traje oscuro, con corbata.

La niña mayor, de unos cinco años, está sentada a la derecha en una silla al lado de su presunto padre, lleva melena, con un brazo que sostiene su barbilla y una pierna doblada sobre el asiento. La segunda niña, algo más pequeña, está sentada sobre las piernas de su padre y lleva un vestido corto y melena parecida a la de la niña mayor. La tercera niña está de pie, pero apoya su mano derecha sobre la rodilla de su padre. Finalmente, el niño, aparece a la izquierda de la composición, está sentado sobre un taburete y va vestido de marinero, con traje blanco y gran lazo azul. Posiblemente, los cuatro niños son hermanos, por su parecido.

El autor ha iluminado el ambiente y ha dotado de colores muy diversos a la composición, mezclando colores fríos y cálidos. La luz se recibe desde la izquierda y da la sensación que no es un ambiente nocturno ni de oscuridad, ni está presente el drama de la huida, como gusta al artista habitualmente.

Se trata de una acuarela sobre papel de 49 por 57 cm realizada en 2008. Pertenece a la colección del artista.

La espera

La composición La espera representa a un grupo de tres personas. Están de pie sobre la acera, posiblemente esperando un taxi. Aparece en medio de un paisaje urbano desolado y nocturno. Un hombre sostiene a una niña en sus brazos, a su lado una mujer, supuestamente su esposa. El caballero lleva un sombrero de ala ancha y viste de traje. La mujer lleva un vestido corto con escote y una prenda en su mano derecha. No podía faltar la maleta. La niña puede tener aproximadamente dos años de edad, lleva un abrigo y, como sus padres, mira hacia la izquierda del cuadro.

Los fondos son oscuros como corresponde a una noche a primeras horas, solo iluminada por la luz tímida de cinco farolas. Puede adivinarse la existencia de una farola a la izquierda del cuadro que permite ver con claridad a la familia y a las sombras que produce. Todo ello nos muestra el excelente dominio de la perspectiva. También se puede observar la luz tenue emitida por algunas ventanas de los edificios. No hay otras personas, ni coches en la calzada. Otra vez la soledad, las sombras, la noche y la maleta.

Se trata de un óleo sobre lienzo de 57 por 70 cm realizado entre 2011 y 2013. Pertenece a la colección del artista.

El cuadro de la polémica: el rey Juan Carlos, en un contenedor

El Niño Herido en el Circo

Es frecuente que el artista moderno se identifique con el mundo del circo (sobre todo la figura del payaso), y un romántico como Doré deja de lado por un momento sus extraordinarios grabados para pintar un óleo sobre este ambiente de libertad, imaginación y vida nómada llena de emociones. Pero en este caso, una tragedia le acaba de ocurrir a esta familia de saltimbanquis.

Una madre sujeta a su hijo pequeño que parece que ha recibido una herida bastante grave en su cabeza. No sabemos exactamente lo que ha pasado, pero la familia está destrozada. La madre llora, el padre la mira, intentando en vano buscar un consuelo… Al fondo los compañeros del circo miran la escena con pesar. No pinta bien. Asumimos que el aparato del fondo es un artilugio de equilibrismo y que el niño acaba de caer al realizar un número peligroso.

Rodean a esta desgraciada familia (una Sagrada Familia circense…?) un grupo de dos perros y un búho con cadenas en su pata. Arriesgándonos a darle una simbología tradicional a esto, podemos deducir que Doré representa al búho como símbolo de la sabiduría y a los perros como símbolo de fidelidad. Las cartas del suelo quizás nos hablen de los malos presagios que se han cumplido.

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