Crecimiento del Útero Durante el Embarazo Semana a Semana

El embarazo humano dura una media de 40 semanas, 9 meses lunares (de 28 días) o aproximadamente 280 días. Las semanas se cuentan desde la fecha de la última regla.

Los médicos desconocían cómo se producía la formación del bebé desde las primeras semanas del embarazo hasta su nacimiento. Pero hoy, gracias a nuevas tecnologías como la ecografía o los ultrasonidos, se ha conseguido "invadir" ese ignoto territorio y sabemos cómo se forma el bebé desde el primer día, cuando dos diminutas células se unen, el óvulo y el espermatozoide, y se produce la fecundación hasta el momento del parto.

Las mujeres tenemos dentro de nuestro cuerpo un órgano maravilloso, capaz de alojar vida durante nueve meses y de adaptarse a los cambios de nuestro hijo, que pasa de ser una célula invisible a transformarse en un bebé completo de 3 o 4 kilos, ¡y a veces hasta dos, o incluso más bebés al mismo tiempo!

El útero es un órgano situado entre la vejiga y el recto. El cuello uterino o cérvix, es la zona inferior del útero y la que lo conecta con la vagina.

Si te preguntas cuánto crece el útero en el embarazo, la respuesta es sorprendente. A los 3 o 4 días de la fecundación el cigoto alcanza el útero y se implanta en el endometrio.

Cambios en el Útero Durante las Etapas del Embarazo

Los cambios que atraviesa el útero durante las diferentes etapas de embarazo son sorprendentes, y puedes apreciarlos en el tamaño cambiante de tu barriga.

Representación del crecimiento del útero durante el embarazo.

Antes de Quedarte Embarazada

Tu útero o matriz está formado por un tejido muscular sumamente elástico. En condiciones normales tiene aproximadamente el tamaño de una naranja. Cada mes, antes de la menstruación, el útero se recubre de una capa de tejido conocida como endometrio, que es la que eventualmente permite alojarse y nutrirse al huevo fecundado.

Primer Trimestre de Embarazo

Una vez que un óvulo ha sido fecundado por el espermatozoide, se forma una célula conocida como cigoto, que desciende por las trompas de Falopio y se aloja en el útero, implantándose en el endometrio. Tu útero ya comienza a cambiar: a partir de la producción de las primeras hormonas los músculos se ubican en la parte superior y el cuello se cierra, para preservar al embrión. Y comenzará su espectacular expansión: hacia las 12 semanas de embarazo habrá alcanzado el tamaño de un pomelo.

Entre la semana 4 y 5 de gestación, los vasos sanguíneos de la placenta en formación (vellosidades coriónicas) penetran en el endometrio, dando comienzo al intercambio de nutrientes y oxígeno entre la madre y el feto.

Entre las semanas 4 a 6, en el cuello del útero empieza a formarse el tapón mucoso, que funciona como una barrera que impide el paso de bacterias u otras sustancias nocivas hacia el interior del útero.

Segundo Trimestre de Embarazo

El útero sigue creciendo y ya se puede palpar desde el exterior. Hacia la mitad del embarazo alcanza la altura de tu ombligo. Y, claro, semejante crecimiento no pasa desapercibido. Los otros órganos del cuerpo se ven desplazados para dejarle espacio al útero, lo que da lugar a algunas molestias propias de tu estado.

Continúa la expansión del útero y ya es palpable desde el exterior, alcanzando la altura del ombligo hacia la mitad de la gestación.

Tercer Trimestre de Embarazo

Como un globo que se infla, el útero sigue creciendo para dejar sitio a tu bebé, que está cada vez más grande a medida que se prepara para nacer. Hacia el final del embarazo tendrá el tamaño ¡de una sandía! Y llegará desde la región del pubis a la caja torácica. A lo largo de 9 meses habrá aumentado entre 900 y 1000 veces su capacidad.

El útero alcanza un tamaño semejante al de una sandía, extendiéndose hasta la parte inferior de la caja torácica al final de la gestación.

Antes del embarazo, el cuello uterino está cerrado y es rígido. Conforme avanza la gestación, el cuello del útero se vuelve más blando, acortándose y abriéndose para facilitar la dilatación.

Después del Parto

Una vez que ha trascurrido el parto, el útero sigue pesando aproximadamente un kilo. Le lleva varias semanas contraerse para reducirse y alcanzar su tamaño normal. Los músculos siguen contraídos para evitar que la nueva mamá sufra hemorragias muy intensas.

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Desarrollo Fetal Semana a Semana

Durante las 40 semanas de embarazo, el bebé atraviesa distintas etapas de desarrollo, desde la concepción hasta el momento del parto.

  • Semana 2 - 8: Periodo embrionario.
  • Semana 8: Comienza la etapa fetal.
  • Semana 12: Se completa la formación de los órganos y empieza su evolución para el desarrollo postnatal.
  • Semana 16: El bebé mide unos 11 cm y pesa entre 80 y 100 g.
  • Semana 20: Se realiza la ecografía morfológica Doppler, la más importante del embarazo, para evaluar el desarrollo de los órganos.
  • Semana 26: Inicio del tercer trimestre.
  • Semana 32: Peso de 2 kg.
  • Semana 36: Peso de 2,5 kg.

Es normal que se deforme el ombligo durante el embarazo debido al incremento del volumen abdominal.

A continuación, se presenta una tabla con información sobre el crecimiento fetal y los cambios en el útero durante el embarazo:

Semana Desarrollo Fetal Cambios en el Útero
4-5 Comienzo del intercambio de nutrientes. Vasos sanguíneos de la placenta penetran el endometrio.
4-6 Formación del tapón mucoso en el cuello uterino. Tapón mucoso impide el paso de bacterias.
Mitad de la gestación - Alcanza la altura del ombligo.
Final de la gestación - Tamaño semejante al de una sandía.

Recomendaciones Adicionales

Tomar suplementos con 400 microgramos de ácido fólico todos los días, tres meses antes del embarazo y durante la gestación ayuda a prevenir que el bebé se desarrolle con algunas malformaciones muy graves, como la espina bífida y otros defectos del tubo neural (DTN).

Todos los organismos internacionales, como la OMS, o de nuestro país, como la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), señalan que todas las mujeres que deseen ser madres o que ya estén embarazadas tomen a diario estos suplementos de ácido fólico.

Las investigaciones científicas afirman que solo el ácido fólico formulado con ácido pteroilmonoglutámico o ácido fólico hidrato ha demostrado eficacia en la prevención de los DTN. El resto de folatos no cuentan con estudios que aseguren esta eficacia.

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