El desarrollo fetal es un proceso fascinante que ocurre gradualmente durante las 40 semanas de gestación. A lo largo de los 9 meses de embarazo, el bebé se forma, se desarrolla y crece dentro del vientre materno hasta el momento del nacimiento. Del mismo modo, el cuerpo de la mujer y los síntomas que siente van cambiando a medida que avanzan las semanas de embarazo.
Durante las 40 semanas de embarazo, el bebé atraviesa distintas etapas de desarrollo, desde la concepción hasta el momento del parto:
- Semana 2 - 8: Periodo embrionario.
- Semana 8: Comienza la etapa fetal.
- Semana 12: Se completa la formación de los órganos y empieza su evolución para el desarrollo postnatal.
- Semana 16: El bebé mide unos 11 cm y pesa entre 80 y 100 g.
- Semana 26: Inicio del tercer trimestre.
- Semana 32: Peso de 2 kg.
- Semana 36: Peso de 2,5 kg.
Una de las preocupaciones constantes de los padres es que el bebé crezca sano durante el embarazo. Es frecuente que se preocupen por el peso del bebé desde el primer momento. Para saber si es el adecuado, los médicos cuentan con tablas y gráficos llamados percentiles.
Los percentiles son medidas estadísticas que se utilizan para comparar la altura y el peso de cada niño con el resto de la población en esa misma edad. Cuanto más bajo sea ese percentil, más pequeño es el bebé respecto al resto de bebés de su misma edad gestacional.
Para conocer los percentiles, debes saber en qué semana del embarazo te encuentras. Realmente, el peso fetal empieza a ser importante a partir del tercer trimestre, que es cuando se produce la mayor ganancia de peso.
biometria fetal por trimestres
Medición del Tamaño Fetal
Tu tesoro ya es demasiado grande como para caber entero en una ecografía. Por ello, se recurre a un pequeño "truco" para calcular el tamaño y el peso: se miden el fémur, el diámetro de la cabeza y el perímetro abdominal. En base a estos valores se calcula el resto; por supuesto, siempre se trata de valores estimados.
Es posible hacer una estimación aproximada de su peso. Para ello existen diferentes fórmulas, las más habituales tienen en cuenta la medida del diámetro biparietal (DBP), la circunferencia del abdomen (CA) y la longitud del fémur (LF). Se trata, por tanto, de una estimación. El margen de error puede llegar a ser de más menos del 15 al 20 por ciento.
Además, tenemos la ecografía Doppler, que nos da información sobre las características del flujo sanguíneo a través de los vasos. Para el control del bienestar fetal, los vasos más estudiados son la arteria umbilical y la arteria cerebral media.
En la ecografía 2D del tercer trimestre de embarazo se puede hacer la medición del diámetro biparietal, que es la distancia que existe entre los huesos parietales del cráneo. Esta medida es una buena referencia del crecimiento fetal.
Ecografía de la medición del diámetro biparietal en el tercer trimestre de embarazo. Fuente: Reproducción Asistida ORG
Corresponde al contorno del abdomen fetal ligeramente por encima del ombligo. En esta imagen podemos ver con claridad ese perímetro, enmarcado en el círculo blanco.
Ecografía de la medición del perímetro del abdomen fetal en el tercer trimestre. Fuente: Reproducción Asistida ORG
Medidas Semana a Semana Durante el Primer Trimestre
Medidas del embrión semana a semana durante el primer trimestre. Fuente: Ginefem
- Semana 5: El embrión es un pequeño disco engrosado que empieza a ser visible por ecografía que mide unos 2-3 mm y se sitúa dentro del saco gestacional.
- Semana 6: El embrión mide unos 5 mm y se observa el latido cardíaco.
- Semana 7: El embrión ya mide sobre entre 7 y 17 mm y se distingue el polo cefálico del resto del cuerpo.
- Semana 8: Mide entre 18 y 25mm, la cabeza se le distingue perfectamente, se empieza a formar el cerebro y la médula espinal. Se forman también los esbozos de las cuatro extremidades.
- Semana 9: Mide entre 25 y 35 mm, el cuerpo empieza a ser más largo respecto a la cabeza, se van desarrollando las extremidades y empiezan a formarse los huesos de la cara.
- Semana 10: Mide entre 35 y 45 mm, se forman las manos y los pies con sus dedos y ya tiene aspecto humano. Es capaz de mover las extremidades independientemente y se forman las costillas y los huesos de la columna vertebral.
- Semana 11: El embrión ya mide entre 40 y 60 mm y la cabeza mide la mitad de todo el embrión.
- Semana 12: Mide entre 60 y 80 mm y ya hablamos de feto y no de embrión. La formación de los órganos ha finalizado y empezará una etapa básicamente de crecimiento. Las extremidades están formadas y los dedos ya están separados. Los riñones empiezan a formar orina.
- Semana 13: El feto mide entre 6,5 y 8 cm. La cabeza sigue siendo desproporcionada respecto al cuerpo midiendo aproximadamente la mitad que el cuerpo. Los ojos se van centrando y las orejas ya no son tan bajas como al principio. Los genitales externos ya están formados. Ya mueve las extremidades y empieza a utilizar las manos.
Tabla de Talla, Peso y Perímetro Cefálico
El crecimiento del bebé, desde su nacimiento, se mide con tres valores: peso, talla y perímetro craneal. Un valor puntual no puede valorar bien el crecimiento del niño, lo más importante es ver cuál es la evolución de estas medidas en el tiempo.
Para realizar esta valoración a largo plazo, el pediatra utiliza las Tablas de crecimiento. Son gráficas (las hay de niños y de niñas) que nos permiten ver cómo está el bebé respecto al resto de los niños de su misma edad.
Siempre hay una línea central más gruesa que es el percentil 50, esto quiere decir que es el valor medio de peso, talla o perímetro de los bebés para esa edad en concreto.
La normalidad se estima que está entre el percentil 3 (línea inferior de la curva) y el percentil 97 (línea superior de la curva). Lo importante es que el crecimiento siga un carril en concreto y no se estanque ni que se sobrepase en exceso.
En cuanto al perímetro cefálico normal en niños de 0 a 5 años, los valores varían según la edad y el sexo. Al nacer, se estima en torno a 35 cm, y va aumentando progresivamente hasta alcanzar entre 48 y 52 cm alrededor de los 5 años.
Las tablas pediátricas de referencia de la OMS incluyen percentiles: lo habitual es que las medidas se sitúen entre el percentil 3 (límite inferior) y el 97 (límite superior), lo que indica un desarrollo craneal armónico.
Estas cifras reflejan tendencias generales (por ejemplo, 35 cm al nacer y 50 ± 2 cm a los 5 años). Lo más relevante no es una cifra puntual, sino que el crecimiento siga una línea estable en el tiempo. Si un niño se mantiene dentro de ese rango de percentiles y su evolución es constante, se considera normal. En cambio, si la curva se estanca, desciende o asciende de forma abrupta, el pediatra puede realizar pruebas complementarias para descartar condiciones que alteren el crecimiento craneal.
Peso Fetal Estimado
En términos generales, un feto pesa 1.000 gramos en la semana 28, 2.000 gramos en la 32, y 2.500 gramos la semana 35.
P50 significa percentil 50 y equivale al peso medio para una determinada semana de embarazo. P10 y P90 son los percentiles 10 y 90, respectivamente.
El seguimiento del tamaño y peso del feto por semanas es una parte muy importante del cuidado prenatal. Proporciona información valiosa sobre la salud y el desarrollo del bebé, pero siempre hay que tener presente que las cifras son aproximadas y cada embarazo es único.
No se trata de un peso real. En la semana 20 te harán una detallada ecografía de tu bebé.
En la ecografía de la semana 20, el obstetra comprobará las medidas de todos los huesos largos y también se asegurará de que la placenta funciona correctamente y la sangre le llega al bebé sin problemas. En este momento el bebé pesa alrededor de 300 g.
Es cuando realmente se produce la ganancia de peso. Ocurre a partir de la semana 26 de embarazo. A partir de ese momento, el bebé comienza a rellenar con grasa su tejido subcutáneo. En la semana 32, solo 6 semanas después, ya pesa cerca de 2 kilos. Y seguirá ganando peso de esta forma, hasta el final del embarazo.
Neurodesarrollo y la Implicación del Crecimiento Craneal
Al nacer, en el cerebro existen millones de neuronas que presentan poca comunicación entre sí. Este número de neuronas sigue aumentando a lo largo de la vida, pero lo más importante es que se formen las conexiones entre ellas, es decir, las redes neuronales. La formación de estas redes neuronales conllevan un crecimiento del cerebro y con él, del cráneo cabeza del bebé. Como hemos visto, el crecimiento del perímetro craneal es más activo durante los primeros 2-3 años de vida, ya que es cuando se forman más redes neuronales. A partir de esta edad, este proceso se ralentiza y con ello, el crecimiento del cráneo como podemos observar en la curva de arriba.
El cráneo de los recién nacidos está formado por placas óseas que no se encuentran del todo unidas entre sí, y los huecos entre estas estructuras se denominan fontanelas. El cerebro va aumentando su tamaño según se van formando las redes neuronales, lo cual empuja los huesos del cráneo que aún no están totalmente unidos, aumentando su volumen.
La estructura craneal protege el encéfalo, parte principal del sistema nervioso central formado principalmente por el cerebro, el tronco del encéfalo, el diencéfalo y el cerebelo. Todos los componentes aumentan de tamaño durante el neurodesarrollo y es esencial que lo hagan manteniendo sus proporciones. Si alguna de las partes del encéfalo aumenta su tamaño desproporcionadamente, podría suponer complicaciones en el recién nacido, como veremos a continuación.
Anomalías en el Perímetro Craneal y su Significado
Cuando existe una alteración significativa en el tamaño de la cabeza del feto, ésta podría detectarse durante el embarazo con las ecografías de seguimiento. Sin embargo, si la alteración no es visible durante el embarazo, una vez que el bebé ha nacido, puede detectarse alguna de las siguientes anomalías:
Microcefalia
Es un término que se utiliza cuando el tamaño de la cabeza del bebé es más pequeño de lo normal. Una cabeza pequeña o un crecimiento muy lento del perímetro craneal puede deberse a que las redes neuronales no se están desarrollando a un ritmo apropiado suponiendo una alteración del desarrollo cerebral.
Macrocefalia
Este término se utiliza cuando el tamaño de la cabeza del bebé es más grande de lo habitual y puede deberse a varios motivos. Antes de profundizar en las macrocefalias es importante recordar que la presencia de que cualquiera de estas anomalías debe ser diagnosticada por un médico en las distintas revisiones pediátricas según se vaya realizando la curva de crecimiento.
Lo más importante a la hora de realizar un diagnóstico de macrocefalia, es determinar si es evolutiva o no evolutiva. En la mayoría de las ocasiones, las macrocefalias son no evolutivas, lo que quiere decir que por lo general el recién nacido tendrá la cabeza grande pero no presentará complicaciones. Una de las causas más comunes de este tipo de macrocefalias es el componente hereditario, donde los padres también tienen una cabeza un poco más grande de lo habitual. Aunque en general no tiene complicaciones para el recién nacido, es esencial realizar un seguimiento a lo largo del tiempo para confirmar que no se están produciendo anomalías en el neurodesarrollo.
Sin embargo, existen ocasiones en las que el recién nacido presenta una macrocefalia evolutiva, donde el crecimiento del perímetro craneal es excesivo y a mayor rapidez que en comparación con otros niños de su mismo sexo y edad, lo que puede suponer una complicación en el neurodesarrollo. Las macrocefalias evolutivas pueden tener diferentes orígenes y algunos de ellos son:
- por acumulación de líquido cefalorraquídeo o hidrocefalia
- genético como la enfermedad de Canavan o la Neurofibromatosis tipo 1
- por inflamación del tejido que rodea el cerebro y la médula espinal (meningitis)
- o incluso tumoral
La hidrocefalia suele ser benigna y en la mayoría de los casos con un manejo adecuado puede estabilizarse, sin suponer problemas en el neurodesarrollo del recién nacido.
Sin embargo, si la macrocefalia se asocia a otras causas como las que hemos visto, es esencial que se detecte lo antes posible para poder realizar un manejo adecuado, como por ejemplo, en la enfermedad de Canavan, donde se produce una degeneración de la sustancia blanca cerebral, o en la neurofibromatosis tipo 1 que produce la aparición de tumores en el tejido nervioso incluyendo el cerebro.
Como hemos visto, es esencial controlar el perímetro craneal para asegurar el correcto neurodesarrollo del recién nacido y poder establecer un manejo temprano en el caso de que el aumento del mismo se deba a una enfermedad.
Colaboración Especial: El Comportamiento Fetal
La evaluación neurológica del feto es una medida necesaria para el seguimiento del embarazo y la identificación temprana de patologías. La introducción de técnicas de mayor resolución espacial y temporal, particularmente la ecografía en tres y cuatro dimensiones, está aportando interesantes conocimientos sobre el comportamiento fetal (CF) y su estrecha relación con el neurodesarrollo.
El CF ha quedado definido como el patrón de movimientos del feto, incluyendo tanto los movimientos espontáneos como los que son respuesta a estímulos. A su vez, estos movimientos -el CF- están vinculados con el neurodesarrollo y son indicadores de una cierta predisposición para un amplio espectro de manifestaciones futuras.
Programación Fetal
El concepto de programación fetal (PF) representa la inducción de respuestas fetales, por el entorno uterino, que condicionan cambios, estructurales y funcionales, en el propio feto con repercusiones a corto y largo plazo. Durante toda la gestación, el feto mantiene una continua interacción con el entorno uterino que, a su vez, actúa como catalizador de factores ambientales.
En la PF parecen intervenir factores genéticos del feto (genes relacionados con el desarrollo y cambios epigenéticos en la regulación de los genes), los sistemas endocrino e inmunitario maternos y fetales, y una gran variedad de posibles noxas (gérmenes, hipoxia, hiperglucemia, hipotiroidismo, alcohol, tabaco, drogas, tóxicos, fármacos, etc.). Estas noxas actúan, directa e indirectamente, a nivel molecular y celular, alterando el neurodesarrollo e induciendo una configuración cerebral vulnerable.
Movimientos Fetales
Entre la tercera y la octava semanas de gestación, a partir de la placa neural, se desarrolla el sistema nervioso siguiendo un complejo proceso de diferenciación celular, migración neuronal, muerte neuronal programada, sinaptogénesis y mielinización, que es consecuencia de la interacción entre factores genéticos y microambientales.
Poco antes de la séptima semana de gestación, el primitivo corazón, constituido por una única cámara, comienza a bombear sangre, al tiempo que la E4D identifica movimientos vermiculares del embrión. A partir de entonces, y hasta el momento del parto, en correlación con la edad gestacional, se observa una progresiva complejidad y una mayor elaboración de los movimientos fetales, que están estrechamente vinculados con el neurodesarrollo y con los factores ambientales.
Así, a partir de la semana diez, se identifican movimientos de las extremidades y, desde la semana 11, estos movimientos se van haciendo más finos y complejos y comienzan a verse movimientos faciales. Los movimientos del embrión son expresión de su neurodesarrollo, si bien los primeros en observarse son poco específicos y tienen carácter automático. De hecho, a partir de la semana 7,5 de gestación, se identifican respuestas reflejas con un patrón de movimiento global. Estos movimientos tienen su origen en las primitivas estructuras espinales y mesencefálicas.
Entre las semanas 11 y 13,5 de gestación, la ratio de sinapsis axosomáticas se incrementa notablemente. Por ello, en la semana 11,5, la respuesta refleja solo aparece al estimular estructuras proximales del feto pero, a partir de la semana 12,5, se recogen respuestas reflejas a la estimulación distal. Inicialmente, el movimiento está limitado a ladear la cabeza pero, progresivamente, incluye el tronco y las extremidades.
Desde la semana 16 de gestación, los movimientos gruesos van disminuyendo, aumentan los más finos y específicos de las extremidades y comienzan a observarse movimientos de los dedos y de la cara. Los movimientos unilaterales de la mano a la cabeza se identifican desde la semana 12 y tienden a ser bilaterales a partir de la semana 36.
