El sistema visual del ser humano no nace completamente formado. No nacemos viendo, sino con la capacidad de aprender a ver. La visión en los seres humanos se desarrolla a partir de su nacimiento. El bebé, según va creciendo, comienza a desarrollar habilidades como la percepción visual y la integración entre visión y motricidad, entre otras.
Desde el nacimiento hasta los 9 años, la visión evoluciona de forma progresiva. No será hasta los 8-9 años aproximadamente cuando la visión se desarrolle por completo. En este período, el sistema visual es muy vulnerable, de forma que la falta de estímulos puede tener consecuencias nefastas.
Etapas del desarrollo visual del bebé
Al nacer, los niños tienen una agudeza visual casi nula (20/600) ya que los centros visuales en su cerebro aún no han madurado. Es a los 9 años, cuando el sistema visual del niño alcanza su madurez completa, pero entre los 2 y 3 meses se produce la evolución más importante.
La importancia de la estimulación desde recién nacidos | Clínica Alemana
La siguiente tabla proporciona una visión general de las etapas del desarrollo visual del bebé:
| Edad | Hitos del Desarrollo Visual |
|---|---|
| Recién nacido (0-1 mes) |
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| 1 mes |
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| 2 meses |
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| 3 meses |
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| 4 meses |
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| 5-6 meses |
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| 6 meses |
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| A partir de 6 meses |
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| 9 meses al año |
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| 1 año |
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Desarrollo de la visión en los primeros meses
En las primeras semanas de vida el bebé únicamente distingue lo claro de lo oscuro y levemente percibe las siluetas. Con un mes de vida el bebé es capaz de mirar los puntos luminosos a corta distancia (20 cm). Es a partir de esta edad cuando comienzan a seguir objetos en movimiento con sus ojos, lo hacen moviendo también la cabeza.
A los cuatro meses los bebés ya tienen un percepción de los colores, son capaces de diferenciar el rojo, el azul, el amarillo y el verde. En este momento ya aprenden a mover los ojos de manera independiente de su cabeza.
Con seis meses ya son capaces de coger con sus manos objetos como el biberón, el chupete o sus juguetes. Los bebés ya son capaces de llevar a la boca el biberón, ya que coordinan su visión con el movimiento de sus manos. También consiguen fusionar las dos imágenes retinianas de un objeto, para lograr una visión binocular única y en tres dimensiones. A los seis meses la agudeza visual de los bebés es del 100%. Gracias a ello es posible distinguir objetos y personas, así como seguir sus movimientos, aunque sean rápidos.
Con un año también han conseguido desarrollar destrezas perceptivas como memoria visual y discriminación visual, que le ayudan a comprender el espacio. Coge los objetos y los tira al suelo para ver qué sucede con ellos.
La importancia de la estimulación visual
Durante los primeros dos meses, los recién nacidos solo ven tonos de blanco y negro, ya que no tienen la retina desarrollada del todo. Solo pueden percibir tu cara a una distancia menor de 30 cm. A partir de los 2 meses, los colores vivos como el rojo y el verde se añaden a la paleta de colores que puede distinguir el bebé. Así, ya puede centrar la mirada en los objetos que se encuentren cerca.
Los colores que contrastan envían las señales más fuertes al cerebro del niño. Precisamente gracias a esta información, la retina de los recién nacidos se desarrolla. Las señales más fuertes estimulan el desarrollo de los nervios visuales y apoyan el desarrollo cognitivo de los niños pequeños, sin sobreestimularlos. Esto se materializa en un mayor desarrollo del cerebro del niño y una formación más rápida de la visión.
A medida que pasan los meses, el campo visual del niño se ensancha y se vuelve más preciso. El niño empieza a distinguir cada vez más colores y detalles en objetos que tiene cerca. A los 7-8 meses, ya es capaz de reconocer personas y objetos en una habitación, seguirlos con la mirada, agarrarlos y metérselos en la boca.
Detección temprana de problemas visuales
Detectar cualquier anomalía visual de forma precoz es clave para asegurar un adecuado desarrollo visual en la infancia. Aunque no haya sintomatología aparente, se recomienda realizar una exploración oftalmológica completa por parte del especialista entre los 2 y 3 años de edad. La detección y tratamiento precoz de condiciones oculares frecuentes en la infancia, como los defectos de refracción, el estrabismo, patología orgánica (ptosis, catarata congénita...) y la ambliopía, resulta fundamental para lograr un buen pronóstico visual. No actuar a tiempo puede condenar al niño a perpetuar el problema a la edad adulta.
Para garantizar que el desarrollo visual del bebé es el correcto, pueden seguirse los siguientes consejos:
- Observe y detecte cualquier síntoma que indique un problema visual u ocular. Algunos de estos síntomas pueden incluir la desviación hacia fuera o hacia dentro de los ojos o retrasos significantes en el seguimiento de objetos en movimiento. En caso de detectarlos, acuda al oftalmopediatra.
- Asegúrese de que su bebé pasa los controles oftalmológicos y pediátricos necesarios para detectar precozmente cualquier anomalía.
- Consulte con su pediatra las actividades para mejorar el desarrollo visual que se pueden realizar según la edad.
Revisiones oftalmológicas rutinarias
Aunque no exista ningún problema visual, se aconsejan unas revisiones oftalmológicas rutinarias:
- Primer mes de vida: descartar problemas oculares severos y malformaciones congénitas.
- A los 6-7 meses: diagnóstico del estrabismo.
- A los 18 meses: defectos refractivos.
- Cada 2 años durante la edad pediátrica.
Finalmente, si los padres ven que a una edad mayor de los seis meses su hijo continúa cruzando los ojos, tendrán que acudir inmediatamente al oftalmólogo.
