Esta es quizá la pregunta más repetida al hablar de embarazos múltiples, los cuales son cada vez más frecuentes: ¿Cuál es la diferencia entre gemelos y mellizos? Aunque muchas personas utilizan los dos términos indistintamente, gemelos y mellizos no son lo mismo.
En este artículo te contamos en qué se diferencian y despejamos otra duda muy frecuente: ¿tener gemelos o mellizos es hereditario? ¿Estoy embarazada de gemelos o mellizos? Comprender la diferencia entre gemelos y mellizos es muy sencillo. Depende de cómo se formen los embriones que darán lugar a cada individuo.
Diferencias entre gemelos y mellizos
La fecundación tiene lugar cuando un espermatozoide (que contiene información genética del padre) se une a un óvulo (que contiene información genética de la madre). Cuando esto ocurre, se crea un cigoto, que, tras numerosas divisiones celulares da lugar a un embrión, cuya información genética proviene la mitad de la madre y la mitad del padre.
Cuando dos óvulos diferentes se fecundan al mismo tiempo por dos espermatozoides diferentes, hablamos de mellizos. Por lo tanto, nos encontramos con dos cigotos separados que darán lugar a dos embriones distintos, con información genética única en cada uno de ellos. En ocasiones se utilizan otros términos como gemelos no idénticos o gemelos dicigóticos para referirse a los mellizos.
En el caso de los gemelos, un único óvulo es fecundado por un único espermatozoide y, en un momento muy temprano de la embriogénesis, el cigoto se divide dando lugar a dos embriones. Como ambos proceden del mismo cigoto, es decir, del mismo espermatozoide y del mismo óvulo, su información genética es idéntica, por lo tanto también se conocen como gemelos idénticos o gemelos monocigóticos.
Dentro de los gemelos diferenciamos:
- Gemelos monocigóticos monoplacentarios y biamnióticos: los gemelos tienen una única placenta con dos bolsas amnióticas independientes.
- Gemelos monocitógicos monoplacentarios monoamnióticos: los gemelos tienen una única placenta y bolsa.
- Gemelos monocigóticos diplacentarios biamnióticos: los gemelos tienen dos placentas y dos bolsas independientes.
Como acabamos de ver, los mellizos y gemelos se originan de formas distintas, siendo la principal diferencia entre gemelos y mellizos es que los gemelos son genéticamente idénticos y los mellizos no.
Mellizos: genéticamente distintos Los mellizos, al formarse a partir de un óvulo y un espermatozoide distinto, no comparten la misma información genética. Por lo tanto, podemos decir que los mellizos son como dos hermanos que se han originado al mismo tiempo y no serán idénticos. Los mellizos pueden ser del mismo sexo o no, ya que como sabrás por otros artículos de nuestro blog, el cromosoma que determina el sexo lo aporta el espermatozoide. Si un mellizo tiene dos cromosomas X (XX), será una niña, mientras que si tiene un cromosoma X y otro Y (XY), será un niño. ¿Te interesa leer más sobre este tema? Entonces te recomendamos nuestro artículo La probabilidad de tener niño o niña según la genética.
Gemelos: genéticamente idénticos Los gemelos, al formarse a partir de un único óvulo y un único espermatozoide, sí que comparten la misma información genética. Por eso se habla de gemelos idénticos. Si bien es cierto que, con el paso del tiempo, los gemelos van diferenciándose entre sí cada vez más. ¿Cómo es posible si comparten la misma información genética? Pues bien, aquí entra en juego el entorno. Aunque los genes determinan aspectos como la estatura, las pecas, el color de ojos e incluso la predisposición a algunas enfermedades genéticas hereditarias, los genes también se ven regulados por el entorno. Es decir, la expresión de los genes se modifica en función de nuestro estilo de vida. Por lo que, aunque los gemelos comparten idéntica información genética, la expresión de sus genes puede ser distinta, lo que hace que con el paso del tiempo sean cada vez más diferentes.
El caso excepcional de los gemelos semi-idénticos ¿Sabías que existe un tipo de gemelos semi-idénticos? Se trata de los llamados gemelos sesquicigóticos, descubiertos hace unos años.
Como hemos visto, los gemelos idénticos son resultado de la bipartición del cigoto que se forma después de que un solo espermatozoide fecunde un óvulo. Pero ¿por qué no entran más espermatozoides en el óvulo?
La respuesta reside en la dotación genética. Como hemos mencionado, todas nuestras células tienen dos copias de cada cromosoma, a excepción de los gametos, es decir, el óvulo y el espermatozoide. De esta manera, cuando se forma el cigoto, este tendrá las dos copias necesarias de cada cromosoma. Si en el óvulo entrara más de un espermatozoide, el cigoto tendría demasiado material genético y sería inviable biológicamente. Por este motivo, una vez que un espermatozoide consigue fusionarse con el óvulo, inmediatamente se bloquea la entrada al resto de espermatozoides.
Pero como en todo, a veces hay excepciones. Hace unos años se demostró la existencia de gemelos en los que un único óvulo había sido fecundado por dos espermatozoides. Estos gemelos comparten la misma información genética de la madre (ya que provienen de un único óvulo) pero la del padre no es exactamente igual (ya que proceden de dos espermatozoides distintos). Por este motivo, no son idénticos como en el caso de los gemelos, pero comparten un porcentaje más alto de información genética que los mellizos.
¿Es cierto que tener un embarazo múltiple es hereditario? Popularmente se piensa que, si una mujer tiene antecedentes de gemelos o mellizos en su familia, la probabilidad de un embarazo múltiple es mayor. Pero ¿qué hay de realidad en esta creencia?
En el caso de los gemelos, se han descrito varias familias donde los casos de gemelos idénticos son más frecuentes de lo esperado, aunque no hay estudios suficientes en el campo de la genética como para establecer un factor hereditario.
En cuanto a los mellizos, existen ciertos factores que incrementan la probabilidad de tenerlos:
- Edad avanzada de la madre: debido a los desequilibrios hormonales asociados a la edad, la mujer puede liberar dos óvulos en el mismo ciclo en vez de uno solo, lo que aumenta la probabilidad de que se fecunden dos óvulos a la vez.
- Tratamientos de fertilidad: retrasar la edad a la que las mujeres tienen hijos hace que en muchos casos deban recurrir a la fecundación in vitro, ya que a partir de los 35 años las probabilidades de quedarse embarazada comienzan a disminuir. Cuando se recurre a este tipo de tratamientos, frecuentemente se implanta más de un embrión en el útero de la madre para aumentar las probabilidades de un embarazo, aunque esta práctica es cada vez menos frecuente. Por este motivo las cifras de embarazos de gemelos dicigóticos aumentaron en los últimos años.
- Genética: un estudio publicado en American Journal of Human Genetics desveló la existencia de dos polimorfismos que incrementan las probabilidades de que una mujer tenga mellizos.
Es frecuente que una mujer o pareja se pregunte acerca de la probabilidad de tener gemelos o mellizos de manera natural. Esta pregunta es aún más frecuente si en la familia existen gemelos o mellizos, ya que hay muchas dudas acerca de si es algo hereditario.
Pese a que se dicen muchas cosas (como que si hay mellizos, te toca seguro; o que se saltan una generación) es importante distinguir si nos estamos refiriendo a gemelos o mellizos.
Las probabilidades de tener gemelos monocigóticos es de 3-4 de cada 1000 nacimientos, lo que parece mantenerse en cualquier lugar del mundo. Sin embargo, la tasa de gemelos dicigóticos tiene importantes variaciones regionales: 6 de cada 1000 nacimientos en Asia y hasta 40 de 1000 nacimientos en África.
Las causas por las que se divide un embrión, dando lugar a gemelos monocigóticos, no son muy conocidas. Durante mucho tiempo se pensaba que era un evento aleatorio. Sin embargo, podría tener cierta parte genética que aumentaría la posibilidad de que ocurran varios casos de este tipo de gemelos en una misma familia.
Sin embargo, sí que parece más claro que se hereda cierta propensión a tener mellizos, es decir, gemelos dicigóticos. Esta propensión parece estar relacionada con una predisposición a la ovulación múltiple.
Además de la herencia genética, hay otros factores que aumentarían la posibilidad de tener gemelos dicigóticos. Entre ellos:
- Edad materna: con la edad y la disminución de la reserva ovárica, van aumentando los niveles de hormona FSH. Así, se elevaría la posibilidad de ovulación múltiple, sobre todo, entre los 35-39 años.
- Paridad: una mayor paridad se relaciona con una mayor probabilidad de mellizos.
- Localización: como hemos mencionado, probablemente por influencia genética, la tasa de gemelos dicigóticos es diferente alrededor del mundo, siendo mayor en poblaciones africanas.
- Constitución corporal: se ha relacionado un índice de masa corporal (IMC) superior a 30, así como una mayor altura, con una probabilidad aumentada de mellizos.
- Técnicas de reproducción asistida (TRA): la leve estimulación ovárica de la inseminación artificial (IA) y la transferencia de más de un embrión en la fecundación in vitro (FIV) llevan a un aumento en la tasa de gemelos dicigóticos. No obstante, las TRA también se han asociado con un ligero aumento en los gemelos monocigóticos.
Sin embargo, un embarazo múltiple, es decir, un embarazo de dos o más bebés, tiene más riesgos para la madre y para la descendencia. Por ello, gracias a las mejoras y avances, las TRA están apostando por adoptar estrategias, como la transferencia de un único embrión, para reducir el número de embarazos múltiples que producen.
¿Cómo quedar embarazada de gemelos o mellizos naturalmente? No hay una forma que de lugar al embarazo gemelar de forma natural, pues dependerá de la probabilidad que tenga una mujer para ovular más de un óvulos en el mismo ciclo o de la probabilidad de que el embrión se fragmente y de lugar al desarrollo de dos embriones independientes.
A continuación, se presenta una tabla que resume las diferencias clave entre gemelos y mellizos:
| Característica | Gemelos (Monocigóticos) | Mellizos (Dicigóticos) |
|---|---|---|
| Origen | Un óvulo fecundado por un espermatozoide que se divide | Dos óvulos fecundados por dos espermatozoides diferentes |
| Información genética | Idéntica | Diferente (como hermanos no gemelos) |
| Sexo | Siempre el mismo | Puede ser el mismo o diferente |
| Placenta | Puede ser una o dos | Siempre dos |
¿Tener gemelos es herencia o casualidad?
En raras ocasiones puede ocurrir que la división del cigoto que da lugar a los dos embriones idénticos no se complete del todo, dando lugar a hermanos siameses, es decir, gemelos unidos por alguna parte de su cuerpo. Esto ocurre en muy raras ocasiones. Se estima que la incidencia es de 1:50.000 a 1:100.000 embarazos y, en la mayoría de los casos, no son compatibles con la vida.
Los gemelos unidos que, por motivos no aclarados, son en 3 de cada 4 casos de sexo femenino son, genéticamente idénticos y generalmente “simétricos” y concordantes (nunca están sus cabezas en polos distintos). Según el punto de unión, se clasifican en craniópagos, toracópagos, onfalópagos, pigopagos, isquiópagos y parapagos según éste sea el cráneo, el tórax, el abdomen, las nalgas, el polo inferior o un lado del cuerpo respectivamente.
Tipos de gemelos unidos
Hay algunos casos “asimétricos” en los que uno de los gemelos está unido a una parte incompleta de otro. Otros mecanismos como la fusión embrionaria, podrían haber jugado un papel aquí pues hay algunas observaciones de sexo discordante.
Muchos de estos gemelos son inviables debido a defectos estructurales mayores pero un tercio de ellos llegan a nacer generando obvios problemas obstétricos que han sido fuente también de considerable mortalidad. En caso de supervivencia, se plantea la conveniencia de una separación quirúrgica, que aun siendo con frecuencia mutilante y extraordinariamente complicada, puede ofrecer la mejor la alternativa a una vida entera fusionados.
Dilemas éticos y desafíos técnicos en la separación de gemelos unidos
La separación quirúrgica de gemelos unidos no pudo ni plantearse hasta que la medicina y, sobre todo, la cirugía, contaron con los medios necesarios para tales empresas. Y aun así, la magnitud de esta tarea llevó a solamente contados éxitos hasta hace relativamente pocos años.
¿Ha de continuarse la gestación de gemelos unidos inviables?. ¿Debe siempre considerarse la separación tras el nacimiento?. ¿Cuándo hay que desaconsejarla?. ¿Hay que dar prioridad a la supervivencia (o la función) de un gemelo sobre la de otro?. Todas estas preguntas reflejan la singularidad de esta rara situación médica en la que los principios bioéticos son difíciles de aplicar.
Veamos:
- El principio de autonomía es obviamente contradictorio con la situación de interdependencia de ambos gemelos unidos cuyos intereses pueden ser contrapuestos. En gemelos adultos se han dado situaciones de este tipo (por ejemplo, parece que uno de los gemelos Bunker quiso aceptar una separación quirúrgica pero que el otro la rechazó), pero es que además, en el mundo actual, el diagnóstico es prenatal en muchos casos y el principio de autonomía, tras un honesto y detallado consejo médico, es ejercido por los padres cuyos intereses pueden ser discordantes con los de los gemelos sobre, por ejemplo, la interrupción el embarazo. La interferencia de la Justicia (generalmente “en defensa” de uno u otro de los niños) en algunos casos de desacuerdos entre progenitores o entre estos y los médicos ha sido objeto de controversias ampliamente publicitadas en los medios.
- El principio de Justicia es igualmente de difícil aplicación cuando se contempla una separación quirúrgica que implica en la mayoría de los casos reparto de tejidos (y funciones) así como algún grado de mutilación o privación funcional. Quienes están implicados en las delicadas decisiones que conducen a la separación deben balancear la justicia distributiva con las posibilidades técnicas de aplicarla, lo que suele ser difícil y requiere amplia y abierta discusión con el fin de orientar una separación en la que se lesionen lo menos posible los intereses de ambos gemelos. Además, igual que el principio de autonomía, el de justicia suele ser ejercido por los padres lo que complica más las cosas aun cuando la información a estas personas sea realista y exhaustiva.
- Y en cuanto a los principios de Beneficencia y no Maleficencia la discusión puede ser aun más ardua y ya ha quedado esbozada en el párrafo anterior: Si la separación implica la pérdida de un miembro o la renuncia a la continencia urinaria o fecal, como es frecuentemente el caso, la acción debe ser tan benéfica como para aceptar la inevitable maleficencia. Hacer comprender esto a los padres (o en contados casos a los pacientes adultos) puede ser uno de los más delicados procesos en la toma de estas decisiones médicas.
Un problema ético (y logístico) suplementario es el de la preservación de la privacidad de los gemelos que es muy difícil de lograr tanto por el interés del fenómeno como por la cantidad de personas implicadas en su tratamiento.
Problemas Técnicos
Por “técnicos” entendemos los propiamente médicos, los anestésicos y los quirúrgicos en los que nos detendremos más.
“Médicos”: Es obvio que todos estos problemas son en puridad “médicos” pero nos referiremos en primer lugar a aquellos derivados de los procesos intercurrentes a la gemelaridad unida y que puede afectar a uno o ambos miembros de la pareja condicionando las actitudes terapéuticas.
Anestésicos: Baste con mencionar las siguientes dificultades: En primer lugar, los difíciles accesos vasculares y endotraqueales cuando, como ocurre con frecuencia, ambos gemelos están uno frente al otro cambiando completamente las relaciones anatómicas que condicionan estos actos de los anestesistas. En segundo lugar, la conexión vascular representa una situación de parabiosis en la que se comparte un solo medio interno. Las determinaciones hematológicas y bioquímicas representan a la totalidad de ambos organismos y las drogas inyectadas se diluyen entre ambos…siempre que la conexión vascular sea masiva, lo que no es siempre el caso. Las dificultades para interpretar determinaciones de laboratorio y dosificar medicamentos y anestésicos son comprensibles. Ambos gemelos suelen estar canalizados y son tratados individualmente hasta cierto punto, pero con la certeza de que la situación de parabiosis condiciona muchas respuestas. Por último, la logística anestésica de una separación incluye un tiempo común, cuando se opera al bloque, y un tiempo individualizado, cando, ya separados, los gemelos son tratados por equipos diferentes. Es comprensible que una preparación exhaustiva y una compenetración estrecha entre los equipos quirúrgicos y anestésicos sea indispensable.
Quirúrgicos: Podemos distinguir tres tipos de problemas: La separación de ambos gemelos y la distribución entre ellos de tejidos y de funciones orgánicas, la reconstrucción y/o derivación de órganos y la reconstrucción o cierre parietal.
La separación quirúrgica de los gemelos puede ser imposible, como en casi todos los que comparten tejido cardiaco o variar entre relativamente sencilla y extremadamente difícil. Una buena parte de los gemelos siameses asimétricos (heterópagos) pueden ser separados con más o menos dificultades. La mayoría se presentan como un esbozo de un individuo parásito adherido al tronco del otro (autósito). Al ser inviable uno por carecer de corazón y de cerebro, la separación se limita a una extirpación del parásito con reconstrucción parietal del autósito.
En el caso de los gemelos simétricos, el problema es en general mucho mayor. La mayoría de los onfalópagos (los más frecuentes) solamente comparten el hígado y parte del intestino delgado siendo la magnitud del istmo que los une muy variable en extensión. Si el puente hepático es estrecho, su división es sencilla. Cuando es muy amplio, debe recurrirse a las más avanzadas técnicas de sección parenquimatosa que son comunes en la cirugía de esta víscera…teniendo en cuenta que la anatomía no es nunca normal ni fácil de entender. En ocasiones, las vías biliares confluyen o son anormales lo que complica más el acto quirúrgico. En cuanto al intestino, lo más común es que confluyan los duodenos o yeyunos en un delgado común que diverge en el íleon para terminar en dos colones normales. No es raro, sin embargo, que existan atresias del intestino o quistes intestinales en el trayecto común que hay que resolver de la mejor manera posible tratando de preservar la mayor parte de delgado posible para cada uno de los gemelos y, a ser posible, una válvula ileocecal para cada uno.
Los pigópagos, isquiópagos y parapagos representan problemas más complejos ya que, al compartir la pelvis, suelen disponer de un aparato urinario inferior común, de un recto generalmente único y de un aparato genital compartido (las posibilidades son muy variadas según la anatomía). Para colmo, en estos casos suele haber un canal raquídeo comunicado y una médula más o menos compartida que reparte la inervación a uno u otro lado con conexiones superiores que es difícil saber si son únicas o dobles. La separación en estos casos es una empresa gigantesca que requiere la colaboración de cirujanos generales pediátricos, urólogos pediátricos, cirujanos plásticos pediátricos, neurocirujanos y ortopedas pediátricos y a veces cirujanos cardiovasculares. Una planificación minuciosa permite la intervención sucesiva de las distintas especialidades: separación medular, división pélvica, osteotomías iliacas para reconstrucción pélvica, separación digestiva, urinaria y genital, división de las conexiones vasculares mayores, etc.
En este punto llegamos al momento en el que hay que asignar tejidos y funciones a cada uno de los gemelos. Un colon, una vejiga o un útero únicos pueden ocasionalmente ser distribuidos entre los dos pero casi siempre hay uno que se beneficia del reparto. Es inevitable aceptar que una derivación digestiva o urinaria pueden ser imprescindibles cuando no hay más que un solo tracto inferior o cuando la inervación no permite preservar la función. Las decisiones han de tomarse sobre la marcha y dependiendo de la vascularización e inervación que no son, desde luego, como las que figuran en los libros de anatomía. Se trata de operaciones creativas y en las que es extremadamente difícil mantener el principio de justicia y balancear la beneficencia contra la maleficencia como ya hemos indicado previamente.
