La lactancia materna es un proceso natural, pero puede venir acompañado de ciertas dudas y desafíos. Es crucial conocer las señales de que la leche materna está presente y cómo manejar tanto la producción adecuada como el exceso de leche.
La subida de la leche: ¿Qué es y cómo reconocerla?
Una de las cosas que toda futura madre lactante espera es tener la subida de leche (también llamada bajada de leche). El proceso de subida de leche se pone en funcionamiento a partir de la separación de la placenta del útero.
En primer lugar, lo que se observa es un aumento de la presencia de venas en la zona del cuello y en la parte superior de los pechos. El pecho se siente tenso, algo caliente y pesado. Otra cosa que podemos notar, normalmente en las zonas exteriores del pecho, son pequeños bultos. Al tacto notamos pequeñas hinchazones que no son más que la glándula mamaria.
Muchas madres creen que no han tenido subida de leche porque solo han notado estas señales y esperaban una situación más compleja y dolorosa. La subida de la leche o plétora se produce generalmente unos tres días después del parto. Otras veces la transición entre el calostro y la leche madura es gradual y suave, por lo que no causa síntomas. Esto no es nada preocupante y nunca debe hacer pensar que la madre “no tiene leche” o “no le ha subido la leche”.
La subida de leche ocurre a las 48-72 horas tras el parto. Los pechos se empiezan a sentir muy inflamados y llenos, turgentes y calientes. Para favorecer los procesos hormonales que producen la subida de la leche materna, es muy importante el contacto piel con piel con el bebé nada más nacer.
Una duda frecuente es: ¿qué se siente cuando te sube la leche? Es muy importante que el bebé mame, una toma de cada pecho, vaciando por completo la mama. Lo que tienes no es subida de leche materna, sino expulsión de calostro, y es totalmente normal. Alrededor de 3 días. Puede pasar.
Señales de que el bebé está recibiendo suficiente leche
Uno de los grandes retos de los padres después de nacer el bebé es la lactancia materna. El comienzo de la lactancia materna suele ser una sucesión de dudas. Aunque se ha intentado buscar un método para averiguar la cantidad de leche que come el bebé en cada toma, ninguno ha sido lo suficientemente fiable como para utilizarlo.
Entonces, ¿cómo sabemos si el bebé ha comido lo suficiente y no se queda con hambre?
- La orina es de color claro.
- Se oye como traga leche.
- El bebé pide muchas tomas al día: entre 8 y 12 tomas.
A partir del tercer día, si el bebé mama de forma adecuada, más de 8 veces al día y hace 3 o más deposiciones al día, se puede decir que está alimentando correctamente. Si el niño está tranquilo y feliz y moja 4-5 pañales diarios, es que está tomando la leche que necesita. Además el pediatra irá controlando la evolución en los controles de salud.
Si por el contrario el bebé hace tomas escasas, está decaído o muy irritable, no moja el pañal suficientemente, las deposiciones no han cambiado de color desde el primer meconio a pesar del paso de los días, la madre tiene grietas y dolor en el pecho con las tomas, entonces, puede que el bebé no esté tomando toda la leche que necesita. En este caso es importante consultar con un profesional para valorar la lactancia y el peso del bebé y poder identificar la causa de una posible hipogalactia.
Hipergalactia: Exceso de producción de leche
Durante la lactancia materna, pueden ocurrir algunos trastornos que puedan impedir un proceso de amamantamiento adecuado. La hipergalactia supone el suministro excesivo de leche materna. Es, por tanto, un desajuste que se produce entre la cantidad de leche que demanda el bebé con la que produce la madre.
Generalmente, la preocupación habitual de las mujeres embarazadas o de las que han sido recientemente madres, es si tendrán leche suficiente para poder amamantar al bebé (hipogalactia). Pero en ocasiones, también se puede dar el fenómeno contrario, produciéndose un exceso en la producción de leche materna.
Hay que tener en cuenta no se puede confundir la hipergalactia con la “subida de la leche”. Ésta es un proceso natural que se produce durante los primeros días de lactancia, a los tres o cuatro días del nacimiento del bebé.
Causas de la hipergalactia
Es conveniente conocer en primer lugar el proceso que regula la producción de leche materna para pasar, a continuación, a ahondar en la hiperlactancia. La producción de prolactina, que es segregada por la hipófisis (una zona del cerebro), se estimula cuando el bebé succiona, de forma que a mayor succión, se produce más leche materna.
Las causas que pueden provocar hipergalactia son diversas y pueden darse de forma conjunta. A veces se desconoce la razón, simplemente algunas mujeres son más sensibles y responden a las demandas del bebé produciendo más cantidad de leche.
También la madre puede provocarla cuando se extrae la leche en las etapas iniciales de lactancia. De forma, si se produce una excesiva extracción, las hormonas prolactina y FIL pueden actuar y provocar una mayor producción. Otra causa podría deberse al uso excesivo de galactogogos (medicamentos u otras sustancias que se cree ayudan a iniciar, mantener o aumentar la producción de leche materna).
Durante las primeras semanas siguientes al parto, al no conocer las necesidades del recién nacido, el cuerpo de la mujer tiende a una sobreproducción de leche. Sin embargo, hay otras mujeres que ese exceso de producción lo tienen a lo largo de todo el proceso de lactancia.
Síntomas de la hipergalactia
Entre los síntomas que experimentan las mujeres con hiperlactancia se encuentra el notar el pecho siempre lleno, ingurgitado, aunque el bebé haya acabado de amamantarse. También les gotea el pecho con frecuencia y suelen despertarse por la noche con dolor en las mamas, notando que están excesivamente llenas a pesar de que al bebé aún no le toca la toma.
También las madres pueden sufrir obstrucción de los conductos o incluso mastitis. En el caso de que la mujer crea que puede tener una producción anormal de leche, se recomienda acudir a la matrona para tratar de asegurar que es así.
Técnicas para regular la producción de leche
Una de las técnicas que utilizan los especialistas en lactancia es el “reseteo del pecho”. Éste consiste en tratar de cambiar la producción de la leche del cuerpo de una forma natural, alterando la información que recibe el pecho.
En primer lugar, se ha de vaciar el pecho todo lo que sea posible ayudándose de un extractor. Es recomendable que la extracción se realice a la vez, aunque si no se puede, se extrae la leche de una mama y después de la otra. Cuando se ha extraído la leche, se coloca al bebé en el pecho y se deja que succione todo lo que necesite.
A partir de ahí, hay que regular la lactancia, conociéndose este proceso como lactancia en bloque o por horarios, para regular la producción de leche. Durante un tramo horario (se puede empezar con bloques de 2 o 3 horas), se debe colocar al bebé en uno de los dos pechos cada vez que el bebé lo demande. Cuando termine ese bloque horario, en el siguiente período, se pone al bebé en el otro pecho en caso de que siga demandando leche.
Una vez que se ha realizado la técnica durante unos días, se puede notar la mejoría y volver a la lactancia a demanda sin control de horarias, es decir, cada vez que el bebé lo requiera y dando los dos pechos en cada toma si fuera necesario.
Como producir más LECHE MATERNA | Recetas para Mamás
Ingurgitación mamaria: Causas y soluciones
Cuando se produce ingurgitación mamaria la subida de leche se complica, el pecho se llena no solo de leche sino también de líquidos retenidos (edema) que lo complican todo. Dificultan que el bebé se pueda agarrar y pueda extraer la leche. A pesar del dolor que causa la ingurgitación, la peor idea es dejar la lactancia en este momento o posponer las tomas.
En los casos de plétoras muy molestas o dolorosas, se puede intentar bajar la inflamación con medidas físicas como aplicación de frío después de las tomas y calor húmedo justo antes. Siempre con cuidado y según los resultados y el alivio que produzcan a la madre. Y especialmente se indica intentar un masaje de drenaje linfático sencillo conocido como “Presión Inversa Suavizante”.
Después de la subida de la leche a menudo durante los primeros días se producen ingurgitaciones del pecho en diferentes momentos. Las medidas físicas de calor, frío y masajes también pueden ser de gran ayuda. En todo caso si se usan extractores ha de hacerse con precaución y según su efecto. Lo ideal es que la lactancia logre regularse de forma natural con el bebé mamando normalmente y a a demanda.
En un drenaje, se colocan los dedos rodeando el pezón y se presiona hacia la espalda durante unos tres minutos. Al hacerlo, probablemente comenzará a fluir leche, pero ese no es el objetivo. El objetivo es que la areola quede totalmente blanda para que el bebé sea capaz de mamar y drenar la mama él mismo.
Remedios caseros para aliviar la ingurgitación
- Las Hojas de Col: Está científicamente demostrado que la aplicación de hojas de col sobre el pecho ayuda a desinflamar las mamas. Para usar las hojas, deben romperse los nervios previamente haciendo rodar por encima una botella de vidrio por ejemplo. A continuación, se aplican las hojas directamente sobre las mamas, con el sostén encima. Las hojas de col poseen sustancias taninas que absorben el exceso de calor y desinflaman.
- Extracción de leche: La extracción de leche debe considerarse solo en caso de que el bebé no esté mamando eficazmente y la mamá tenga los pechos muy cargados, y quiera sentir alivio. No se debe tirar ni una gota ¡el calostro es oro puro!
Problemas comunes en la lactancia y sus soluciones
En la lactancia materna a veces pueden surgir dificultades que pueden hacer fracasar que la madre amamante a su bebé, aunque todos tienen solución. La mastitis, el dolor al dar el pecho, las grietas del pezón o la ingurgitación son algunos de los problemas que pueden surgir.
- Dolor al amamantar o grietas: La solución consiste en corregir la posición o el agarre. El agarre al pecho debe ser correcto: la boca abarca el pezón y gran parte de la areola y el labio inferior está evertido (hacia afuera).
- Pezones planos o invertidos: Dar el pecho cuando la madre tiene sus pezones planos o invertidos puede dificultar la lactancia, pero no impedirla.
- Huelga de lactancia: La huelga de la lactancia es una situación angustiosa para la madre: Su bebé decide de un día para otro que no quiere mamar, de pronto y sin aparente ningún motivo.
En ocasiones, puede aliviar aplicar crema de lanolina purificada, cuyo efecto es favorecer una cicatrización en húmedo, y evitar por lo tanto la formación de costras duras y secas que son arrancadas por el bebé en cada toma. Otras veces aparecen grietas en lactancias más avanzadas y pueden ser debidas a afecciones dermatológicas como por ejemplo eccemas; que suelen causar enrojecimiento picor y piel seca o descamada.
Mitos sobre la lactancia materna
A lo largo de la historia la lactancia ha evolucionado y según el momento, ha sido mejor o peor vista, creándose a su alrededor todo tipo de mitos que se suelen transmitir una y otra vez. Resulta bastante difícil aclararlos...
Uno de los grandes mitos sobre la lactancia materna es que muchas madres "no tienen suficiente leche" para su bebé o que ésta "no les alimenta".
Uno de estos mitos es la cantidad de leche que toma nuestro bebé. No hay que limitar el tiempo que dura la toma, solo hay que estar pendiente de que, después de los descansos, el bebé succione y no se quede dormido al pecho sin comer. Aunque pensamos que el recién nacido debe comer mucha cantidad de leche, lo cierto es que la capacidad de su estómago es muy pequeña.
Otro mito extendido es que la hormona que estimula principalmente la salida de leche materna es la oxitocina. La hormona que estimula principalmente la salida de leche materna es la prolactina.
Tabla resumen: Indicadores de una lactancia exitosa
| Indicador | Descripción |
|---|---|
| Orina | Color claro, abundante (más de 4 veces al día) |
| Deposiciones | Amarillo mostaza, líquidas y grumosas (más de 4 veces al día) |
| Estado general del bebé | Tranquilo, mama a menudo, buen aspecto y color |
