¿Contracciones o movimientos del bebé? Aprende a diferenciarlos

Las dudas en relación al embarazo son comunes a todas las mujeres. Seguramente, las que más intranquilidad generan son las que tienen que ver con el momento del parto. Hoy veremos los diferentes tipos de contracciones que existen, porque, efectivamente, no todas son iguales, ni provocan los mismos síntomas o alertan del inicio del parto.

Una primera señal de que ha llegado el momento final del embarazo son las contracciones. Pero, ¿sabes qué es una contracción y cómo reconocerla? Para empezar, volvamos al principio. En realidad, las contracciones no son más que movimientos del propio útero.

Es probable que estando embarazada pienses en el parto, y pensar en el parto, es pensar en contracciones. ¿Que es una contracción? ¿Sabrías diferenciar una falsa contracción de una verdadera? El útero de la mujer es un órgano maravilloso capaz de alojar vida durante muchas semanas. El útero aumenta progresivamente su tamaño adaptándose al crecimiento del bebé. Su forma también cambia gradualmente.

Tipos de contracciones durante el embarazo

Hay dos tipos de contracciones durante el embarazo, las de Braxton Hick y las de parto. Los tipos más comunes son las propias del parto y las que llamamos contracciones de “Braxton Hicks”.

El útero se prepara para el parto mucho antes de la fecha prevista, por eso, a partir de la semana 24, la mamá ya puede percibir las llamadas contracciones falsas o de Braxton Hicks, que son contracciones breves, ocasionales e indoloras que preparan la musculatura uterina para el parto. Es como si el útero realizase una serie de ensayos para estar dispuesto para el gran día. ¡No debes preocuparte por las contracciones de Braxton Hicks! Son inofensivas y totalmente normales.

Su origen es puramente fisiológico y suelen hacer acto de aparición entre las semanas 20 y 30 de embarazo. Notarás que estas contracciones falsas o de Braxton Hicks van en aumento las últimas semanas de embarazo, a medida que se acerca el día del nacimiento del bebé.

"Las contracciones de Braxton Hicks se suelen producir particularmente al estar de pie durante un periodo de tiempo largo, al moverse o cuando alguien toca la barriguita de la mamá con excesiva fuerza. La contracción se percibe rápidamente y con facilidad, ya que el abdomen se endurece y en ocasiones cambia de forma.

Las primeras tienen una frecuencia e intensidad muy baja. Su frecuencia es irregular, no siguen ningún ritmo. Son indoloras y no inician el parto. A diferencia de las anteriores, las contracciones propias del parto son siempre dolorosas.

Las contracciones de parto, son más regulares no ceden con el reposo y progresivamente aumentan su frecuencia, su intensidad y su duración. A diferencia de las primeras, estas contracciones sí modifican el cuello uterino, lo ablandan, lo acortan y lo dilatan.

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Diferenciando contracciones de movimientos del bebé

En primer lugar, conviene saber que a lo largo de gran parte del embarazo se percibirán sensaciones ‘extrañas’. Al principio, debido a la menor agitación y reducido tamaño del mismo, el movimiento pasará inadvertido. Conforme el embarazo vaya evolucionando y el tamaño del feto incremente, las sensaciones serán más intensas.

Las contracciones se distinguen perfectamente de los movimientos fetales. Las contracciones son movimientos normales que se producen en el útero durante el embarazo. Sin embargo, ¿sabías que las contracciones pueden llevarnos también a confusión? Es probable que estando embarazada pienses en el parto, y pensar en el parto, es pensar en contracciones.

Características de las contracciones de parto

  • Intensidad: Las contracciones propias del parto son dolorosas y su intensidad tiende a ir en aumento.
  • Duración y regularidad: Las contracciones propias del parto suelen ser bastante regulares, aumentando su regularidad por espacios cada vez más cortos y pueden llegar a durar una hora.
  • Duración de Braxton Hicks: Sin embargo, las contracciones de Braxton Hicks tienen una duración que suele oscilar entre 30 y 60 segundos aproximadamente y nunca suelen durar más de una hora.
  • Localización: La parte de nuestro cuerpo en la que sentimos las contracciones también puede ayudarnos a saber diferenciarlas.

Mientras dura la contracción, su intensidad varía. Cuando empieza, notarás que tu tripa se endurece suavemente, va aumentando progresivamente su fuerza hasta llegar a su máximo para luego ir desapareciendo poco a poco. Hasta que el parto no está muy avanzado, las contracciones no duran más de 30 segundos.

4. Las contracciones no tienen porque estar asociadas al dolor. La sensación de dolor depende de cada persona y de la fase del parto en la que te encuentres.

Se debe avisar cuando se crea que ha comenzado el trabajo de parto. La mayoría de médicos y matronas recomiendan que se les avise cuando las contracciones se producen cada 5 minutos y duran unos 60 segundos.

Las contracciones son “la llave” del trabajo activo de parto. Estas se hacen más intensas y regulares y suelen ir acompañadas con la expulsión del tapón mucoso (moco sanguinolento), aunque este no es un signo de parto en sí, necesariamente.

¿Cuándo acudir al hospital?

Antes de la semana 36, tener contracciones rítmicas puede indicar una amenaza de parto prematuro. Si comienzas con contracciones regulares que no ceden con el reposo y aumentan de frecuencia, deberás acudir al hospital para que valoren la necesidad de pararlas o no.

A partir de la semana 37, cuando sean cada cinco minutos durante dos horas si es tu primer parto, o cada diez minutos durante una hora en partos sucesivos, debes acudir al hospital.

Al llegar al hospital es muy probable que se realice una exploración general y vaginal. “Es importante acudir a las visitas regladas para comprobar el buen estado fetal”, sostiene.

“En el caso de un parto prematuro por debajo de la semana 35, está indicado acudir de forma rápida al hospital para intentar frenarlo a fin de conseguir una mayor madurez que no ponga en compromiso al feto en el momento del nacimiento.

Otros síntomas que pueden indicar el inicio del parto

Antes de que comience el parto pueden aparecer síntomas más o menos molestos que “avisan” que el parto está próximo.

  • El bebé se mueve hacia abajo, desciende hasta llegar a la pelvis. Puede ocurrir desde unas semanas a pocas horas antes de que comience el trabajo de parto.
  • Se expulsa una gran cantidad de flujo vaginal espeso llamada “tapón mucoso” o “tapón de moco”, de color rosado (porque suele contener un poco de sangre), como consecuencia del comienzo de la dilatación del cuello uterino.
  • Se rompe prematuramente la “bolsa de las aguas” o saco amniótico. Durante el embarazo, el bebé se encuentra dentro de una bolsa en el útero, rodeado de un líquido llamado líquido amniótico.

Con el comienzo del embarazo, se forma un tapón mucoso en el cuello del útero que hace las veces de protección del feto antes infecciones. Estas contracciones, en la etapa final de la gestación, pueden dar lugar a la salida o expulsión del tapón mucoso. Es una mucosidad espesa, que tapiza el cuello del útero.

Durante el parto, en la dilatación, antes siempre se le aplicaba un enema a la embarazada. Con esta medida se pretendía que la mujer en el expulsivo tuviese el intestino vacío y así no defecara mientras nacía el bebé. Pero esta práctica está hoy en entredicho.

¿Qué ocurre durante el parto?

El momento del parto comienza cuando la dilatación del cuello uterino alcanza los 3 o 4 centímetros. Las contracciones de parto tienen como finalidad la dilatación del cuello uterino. Son intensas, La duración de la contracción varía según la fase del parto.

Las contracciones uterinas son las fuerzas que impulsan al feto a través del canal durante el parto. También ayuda la contracción de la pared abdominal. Existen unos cambios hormonales en la madre, que producen una mayor sensibilidad en las fibras musculares del útero a una sustancia llamada oxitocina. Al mismo tiempo, las modificaciones en el cuello del útero provocan la liberación de otra sustancia llamada prostaglandina que colabora también con las contracciones uterinas. En la mayoría de los casos, se administra oxitocina a la paciente para que las contracciones que ya tiene de forma espontánea sean más intensas y más frecuentes.

“El parto, lejos de lo que se piensa en general, no se origina en un día: hay un periodo que se denomina pródromos de parto que se desarrolla en días, sin poder precisar, dependiendo de cada mujer”, detalla Plata. Así, explica que en este tiempo se producen contracciones sobre todo por la tarde y la noche, cuando la gestante descansa de su actividad diaria.

Plata explica que lo más importante para una buena evolución del proceso del parto es que la madre mantenga una respiración adecuada y una buena relajación.

Cada parto es diferente y el tiempo de duración varía. Si se trata del primer hijo, el trabajo de parto suele durar entre 12 y 14 horas. Sí, en general el parto es doloroso, aunque el grado de dolor es diferente en cada mujer. El dolor depende de muchos factores, como el tamaño del bebé y su posición dentro del útero.

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¿Qué hacer ante la rotura de la bolsa de las aguas?

Se rompe prematuramente la “bolsa de las aguas” o saco amniótico. Durante el embarazo, el bebé se encuentra dentro de una bolsa en el útero, rodeado de un líquido llamado líquido amniótico. Esta bolsa se rompe poco antes de que nazca el por la presión ejercida por el feto y las contracciones. Normalmente se suele romper de forma espontánea al final del periodo de dilatación, cuando la parturienta ya ha dilatado completamente.

Sin embargo, en un 10% de los casos, se rompe antes de que comiencen las contracciones y de denominación rotura prematura de membranas. Cuando esto ocurre, el líquido sale por la vagina y se puede sentir su escape como un goteo o como un chorro. En esta situación se debe conservar la calma, ya que las verdaderas contracciones de parto suelen comenzar de forma espontánea entre 6 y 10 horas después.

Si, tras una rotura prematura de membranas, las contracciones no comienzan espontáneamente tras el periodo anteriormente indicado, se aconseja inducir (provocar) el parto para evitar que el bebé permanezca muchas horas dentro del útero con riesgo de infección (este riesgo aumenta a las 24).

Únicamente se debe intentar frenar las contracciones en las mujeres con rotura prematura de membranas antes de la semana 34 de la gestación, para dar tiempo a que maduren los pulmones del bebé.

Es importante observar el color del líquido amniótico, ya que proporciona una información valiosa sobre el estado de salud del bebé. Cuando es entre blanquecino y rosado indica que todo va bien.

  • Romper la bolsa de las aguas: Apuntar la hora de la rotura y observar las características de las aguas. Su color normal es transparente. La presencia de líquido verde puede evidenciar signos de ausencia de bienestar fetal o sufrimiento fetal y es preciso consultar con urgencia al centro hospitalario.

¿Qué ocurre al final del embarazo?

Al final del embarazo, la mayoría de bebés se encuentran con la cabeza hacia abajo. Sin embargo, algunos tienen las piernas, los glúteos o los hombros más cerca de la vagina. Cuando el bebé no se encuentra cabeza abajo, el médico valora e informa sobre las opciones existentes. En algunas ocasiones se puede intentar dar la vuelta al bebé antes de que comience el parto.

Una vez que ha salido el bebé, también se debe expulsar la placenta, el órgano que se ha encargado de nutrir, administrar oxígeno y eliminar sus deshechos durante el embarazo. En general, la placenta sale de forma natural a los 30 minutos del nacimiento del bebé.

Después de que la placenta haya salido al exterior, el médico revisa el estado de la vagina.

Después de nacer, el pediatra realiza un examen rápido al bebé para revisar su cuerpo y su estado de salud. Una de las pruebas que se realiza es el llamado test de Apgar. En él se controlan el ritmo cardíaco, respiración, movimiento, músculos y coloración del del recién nacido.

Otras consideraciones importantes

  • Metrorragia. Pérdida de sangre igual o mayor que una regla por vía vaginal; puede revelar que existe un desprendimiento de la placenta y se debe consultar al hospital con urgencia.
  • “Esto no incluye sangre oscura (marronácea) que indica que el sangrado no es activo.
  • “El bebé, a medida que crece, va teniendo menos espacio en la cavidad abdominal de la madre, además decrece el líquido amniótico y el feto es empujado hacia el estrecho inferior, con lo cual sus movimientos al final del embarazo son menores”, dice la matrona.
  • Médico o matrona se encargan de indicar cuándo se debe comenzar a empujar. En la mayoría de las ocasiones, la madre puede colocarse en la posición en la que se encuentre más cómoda.
  • La expulsión del bebé puede durar de minutos a horas. La mayoría de los partos vaginales suelen llevarse a cabo sin problemas, pero, en algunos casos, el bebé puede quedar atascado en el canal del parto. En esos casos se puede ayudar al bebé a salir mediante un aparato que sujeta su cabeza (fórceps o ventosa).
  • Algunas mujeres optan por tener un “parto natural”, lo que significa que no tomarán ninguna medicación para el dolor ni durante el trabajo de parto ni durante el parto.
  • Cuando el trabajo de parto no comienza por sí solo, se suele administrar medicación para tratar de iniciarlo, lo que se llama “inducir o provocar el parto”.
  • Se sangra mucho por la vagina.

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“También se habla de una postmadurez entre las semanas 40-42 de gestación en las que el feto está más expuesto a daño por insuficiencia placentaria y de ahí que los controles para determinar el buen estado fetal sean más frecuentes, cada 48 horas”, indica.

El tapón mucoso de la embarazada es objeto de coloquio en muchas ocasiones. Analizamos a continuación un listado de frases que frecuentemente se escuchan relacionadas con el mismo: explicamos las verdades y falsos mitos sobre el tapón mucoso en el embarazo.

Tu parto se acerca. La monitorización fetal (o monitores) en el parto y o en el embarazo sirve para determinar el bienestar del bebé al registrar los latidos de su corazón o si hay contracciones de parto.

Aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica.

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