Como padres, es normal que queramos atender a nuestro bebé lo mejor posible para que crezca sano y feliz. No obstante, pueden surgirnos dudas sobre la alimentación de nuestro pequeño, sobre todo las cuestiones relacionadas con las señales de hambre en el bebé. El cómo saber si mi bebé tiene hambre es una duda muy frecuente, especialmente entre los padres primerizos.
Señales tempranas de hambre en el bebé
Aunque todavía no sepa hablar, tu hijo ya es un experto en hacerte saber si tiene hambre. Es importante aprender a reconocer estas señales antes de que el bebé empiece a llorar, ya que el llanto es una señal tardía de hambre.
- Inquietud: Si el bebé está muy inquieto, habrá llegado el momento de darle de comer. Ésta suele ser una de las primeras señales que indican que un bebé tiene hambre. Incluso puede mostrarse inquieto cuando aún está dormido.
- Chuparse los puños o los dedos: El chuparse los puños o los dedos son signos de que tiene hambre.
- Girar la cabeza y abrir la boca: Girar la cabeza y abrir la boca como si buscara el pecho es otra señal de que tiene hambre. Busca el pecho: una de las señales del bebé cuando tiene hambre es girar la cabeza hacia un lado buscando el pecho.
- Sacar la lengua: Antes del llanto, el bebé también puede sacar la lengua de forma constante y chasquear la lengua. Son unos movimientos relacionados con el reflejo de succión, por lo que también estará muy claro que tiene hambre.
- Intenta succionar: Succionar con fuerza sin tener nada en la boca es otra de las señales claras de que el bebé quiere comer.
El llanto: Una señal tardía de hambre
El llanto es una de las indicaciones universales que nos hace saber que el bebé está hambriento. La última señal es que el bebé empieza a llorar, pero es mejor alimentarle antes de que esto ocurra. Cuando un bebé llora de forma desesperada, significa que ya debería haber comido hace un rato. Si tu bebé llora por hambre, intenta calmarlo antes de proceder a alimentarlo.
Cuando un bebé llora por hambre, es que tiene “demasiada hambre”. El llanto del bebé es un signo de sufrimiento y estrés y con ello el bebé gasta más energía. Así que, a la larga, el bebé que tiene que llorar para que lo alimenten, necesita más alimento. Es mucho mejor adelantarse y aprender a reconocer pronto otras señales con las que el bebé nos dice que quiere comer.
Porque algunos bebés no se agarrarán al pecho hasta no estar calmados y cuando el bebé ya está llorando, es probable que le sea más difícil tomar el pecho.
¿Cómo saber si el bebé está bien alimentado?
Si un bebé se está alimentado de forma adecuada, subirá de peso cada semana. Es por eso por lo que se recomienda pesar al bebé una vez a la semana. Las deposiciones de los bebés bien alimentados suelen ser de forma regular. Los bebés con una alimentación saludable y correcta suelen mojar el pañal entre seis o siete veces al día.
El único signo fiable de que el bebé toma todo lo que necesita es su peso. Todo lo demás sólo sirve como orientación. Si el bebé está ganando peso de forma adecuada y llora, hay que buscar otra causa. Es casi seguro que no llora por hambre. Pero siempre es bueno ofrecerles el pecho en primer lugar. Muchos bebés se calman así porque el pecho también proporciona confort y tranquilidad.
En las primeras semanas, después de los 3-4 días de vida, un bebé que come lo suficiente, hará varias deposiciones al día, amarillas y líquidas y la orina será clara y abundante, casi una por toma. Cacas verdes, escasas o pipí escaso en un bebé que no gana bien de peso, pueden indicar que está comiendo poco. Y el pipí del bebé no debe ser naranja ni rojo a partir del 4º día de vida.
Indicadores de una alimentación adecuada:
| Indicador | Descripción |
|---|---|
| Aumento de peso | Subida de peso semanal constante. |
| Deposiciones | Regulares, amarillas y líquidas (en las primeras semanas). |
| Orina | Clara y abundante (6-7 pañales mojados al día). |
Pasadas las primeras semanas, los bebés son capaces de pedir pecho claramente. Entonces será más fácil saber qué quieren en cada momento.
Lactancia materna vs. lactancia con biberón
Según la OMS, la mejor forma de alimentación para un bebé es la lactancia materna exclusiva hasta, al menos, los seis meses de edad. Durante ese periodo de lactancia materna, las tomas deben ser a demanda, es decir, no habrá un tiempo exacto entre toma y toma. Todo dependerá de la cantidad de leche que ingiera en cada toma y del apetito que tenga en ese momento. Si estás dando el pecho a tu bebé, hazle eructar después de que acabe con el primer pecho y a continuación ofrécele el otro.
La lactancia materna genera muchas dudas en los padres, sobre todo cuando se trata del primer bebé. Una de las más angustiosas es saber si el bebé come lo suficiente o si se está quedando con hambre.
La lactancia es un proceso no solamente instintivo, sino que requiere de un aprendizaje cultural. En el hospital la madre puede preguntar cualquier duda sobre la lactancia materna a matronas y médicos, pero luego tendrá que continuar en casa.
Cuando alimentamos al pequeño con un preparado de continuación como parte de una dieta diversificada, como Enfamil Premium COMPLETE 2, las señales de hambre serán las mismas. ¿Significa esto que las tomas se hacen también a demanda como en la lactancia materna? Es una de las preguntas más comunes de todos los padres. Eso sí, las instrucciones siempre serán orientativas.
Cuando un bebé toma leche artificial en biberón y los padres siempre interpretan el llanto como hambre, es fácil que esté sobrealimentado.
Al contrario de la alimentación al pecho, cuando un bebé toma el biberón obtiene siempre una cantidad de leche constante. Esta leche, además, tiene la misma composición a lo largo de toda la toma. Este hecho, junto con el mencionado reflejo de succión, pueden hacer que el bebé continúe tragando leche hasta quedar completamente lleno y muchas veces dormido (lo mismo que cuando uno termina una gran comilona), sobre todo si se insiste hasta que se termina todo el biberón.
Eso sí, cuando el bebé toma biberón hay que estar atento para saber cuándo ya no quiere más. La leche artificial se prepara de 30 en 30 ml. pero es muy probable que el bebé no quiera exactamente la cantidad preparada. Unas veces tomará 50, otras 90 y otras 105 ml. Así que es importante saber las señales que muestra el bebé cuando ya no quiere más (se aparta del biberón, deja de succionar, se queda dormido…) y nunca insistir para que se tome toda la cantidad preparada. Las “rayitas” del biberón sirven para preparar la leche de forma exacta. No debe ser para controlar lo que el bebé toma.
Señales de saciedad
Tu hijo te indicará cuándo está saciado: dejará de chupar, cerrará la boca o se apartará del pecho o el biberón.
Estas son algunas señales de saciedad en bebés muy pequeños:
- Falta de interés en seguir mamando
- Cuando haces una pausa para que eructe, no quiere volver a mamar
- Se tranquiliza y relaja, incluso se duerme
La importancia de escuchar al bebé
Escuchar al bebé es la clave del éxito y entender que la frase hecha “quién no llora no mama” no se debe aplicar cuando hablamos de lactancia materna: el bebé que mama no tiene por qué llorar.
El bebé pide muchas tomas al día: entre 8 y 12 tomas. Ten en cuenta que aunque tu hijo pase bastante tiempo en el pecho, la cantidad de leche que toma es muy poca. Su estómago es muy pequeño y además el recién nacido se para mucho porque necesita descansar en la toma. El bebé está enganchado al pecho mientras quiera y no se lo quitamos salvo que lo suelte espontáneamente o se duerma al pecho.
Si alimentas a tu bebé cuando te indique que tiene hambre y dejas de hacerlo cuando muestre signos de saciedad, estarás dándole una respuesta inmediata a sus necesidades y fomentando su habilidad natural de sentir sus propios niveles de hambre”, explica la Dra. Lisa Fries, experta en comportamiento del Centro de Investigación de Nestlé en Suiza. “Esto ayuda a reducir la probabilidad de que gane mucho peso o pese muy poco, ya que tu bebé decidirá cuánto necesita comer. Estas conductas tempranas de alimentación son importantes, no solo cuando son bebés, sino durante la infancia también”.
Si se fuerza a los bebés a comer, es más probable que sean malos comedores cuando crezcan. Esta es una razón más para que empieces a demostrarle a tu bebé que respetas y atiendes sus señales de hambre y saciedad. Le estás enseñando pautas de alimentación saludables que tendrán un efecto beneficioso para su crecimiento y desarrollo.
