Cómo Saber Si Se Me Acabó La Leche Materna: Guía Completa

Es normal que, al principio de la lactancia materna, a la mamá le asalten muchas dudas y temores a la hora de dar el pecho a su pequeño, sobre todo si es primeriza. Aunque todos estos miedos son normales, también son, en la gran mayoría de casos, infundados.

Muchas madres y padres primerizos sienten miedo ante la posibilidad de no darse cuenta de que el bebé tiene hambre. Sin embargo, queremos dejar muy claro que esto es muy poco probable. Siempre se deben tener en cuenta estas señales, y no el reloj, para decidir cuándo alimentarlo. Deberías guiarte por las horas únicamente para detectar anomalías.

Puede que te surja la duda de cómo saber si mi bebé se llena con leche materna. Como ya hemos comentado, este es un miedo muy habitual pero, en la mayoría de los casos, no está justificado.

SEÑALES de que tu bebé lactante TIENE HAMBRE

¿Cómo Funciona la Producción de Leche Materna?

La succión del bebé en el pezón estimula las hormonas, haciendo que se produzca más leche. Por lo tanto, cuantas más tomas se hagan, aumentará la producción de leche materna.

El pecho materno no es un vaso que se llena o se vacía, sino que se regula en función de la demanda de nuestro bebé. Se produce al estimular el pezón (al mamar el bebé) y es la que interviene en la producción de leche.

Es una hormona que está en la misma leche, y que inhibe la producción. Es decir, es un mecanismo de control. Si el bebé mama mucho, saca el FIL y se fabrica mucha leche. Si el bebé mama poco, el FIL se queda en el pecho y se encarga de que se fabrique menos cantidad de leche.

Si el bebé necesita, a medida que va creciendo, aumentar la producción de leche, mamará con más frecuencia para, de una manera eficaz y rápida, aumentar naturalmente la producción de leche.

Se produce incluso antes de tocar el pezón, al ver o escuchar al bebé, o al pensar en él. Hace que la leche salga.

Por regla general, tu bebé no seguirá mamando una vez que se sienta lleno aunque sí puede darse el caso en el que haga pausas para descansar, puesto que la succión supone un esfuerzo. En estos casos, solo debes observar a tu hijo o hija para aprender a leer las señales de que ha terminado de mamar o de si todavía querrá un poco más.

Si estas pensando «¡Mi leche no llena a mi bebé!» no te apures. Revisa el agarre al pezón: Puede que tu bebé no se esté agarrando correctamente y que le esté costando demasiado extraer la leche. Encontrar una postura en la que le resulte más fácil mamar puede ser la solución más sencilla al problema.

Al ser un alimento natural la leche materna no siempre tiene la misma consistencia ni color. Si has probado aumentar la frecuencia de las tomas y estimular los pezones, consulta con un experto para que pueda analizar tu caso.

Como ves, no tienes que preocuparte en exceso por si tu bebé se sacia con el pecho. Lo normal es que sí sea así. Si tienes un bebé muy demandante pero está creciendo de forma adecuada y le ves sano y feliz, no te preocupes.

La cantidad de leche que tenemos en el pecho se regula mediante la demanda del bebé: cuanto más mama el bebé, más leche sale. Conservar y aumentar la producción de leche se puede hacer con el bebé mamando, o sacándonos la leche manualmente o con sacaleches. A mayor succión del bebé (o a mayor extracción), más producción.

Para el buen funcionamiento de la lactancia materna es necesario que esta sea exclusiva (durante los primeros seis meses de vida) y a demanda. Es importante resaltar que "a demanda" o "cuando quiera" no equivale, como en ocasiones erróneamente se interpreta, a "cuando llora".

El llanto es un signo tardío de hambre, el bebé que reclama el pecho mediante el llanto probablemente antes lo ha pedido de otra forma (se despierta, se mediodespierta, se lleva los puños a la boca, gira la cabecita...).

La composición de la leche va cambiando a lo largo de la toma. Al principio es más aguada, al final es rica en grasa. No es lo mismo tomar 100 ml de un solo pecho que tomar 70 del primero y 30 del segundo, o 50 y 50. Solo su hijo sabe cuánto necesita. A veces quieren el segundo pecho, a veces no.

Igualmente, las necesidades del bebé cambiarán a medida que vaya creciendo y así irá cambiando la composición de la leche para adaptarse, ni más ni menos, que a las necesidades exclusivas de su hijo.

"La lactancia materna no es una delicada flor de invernadero, sino una de las funciones más robustas de nuestro organismo.

Durante el transcurso de la lactancia, tu bebé pasará por situaciones en las que las tomas no sean ni tan regulares ni tan tranquilas como de costumbre. Es lo que llamamos crisis de la lactancia. Suelen ocurrir cuando el bebé se está desarrollando, por esto hablamos también de brotes de crecimiento, y hay una mayor demanda de leche materna.

Las crisis de lactancia son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia. Puede que esté más inquieto, que quiera mamar continuamente, que llore más, que duerma menos, que se distraiga con cualquier ruido, que se agarre al pecho y lo estire, que lo suelte... Nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre es totalmente normal. La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente.

Cada bebé es diferente y puede que no pase por ninguna crisis de lactancia o por varias.

Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, pues coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés.

La primera se da a los 15 o 20 días, la segunda al mes y medio, y la tercera hacia los 3 meses.

La primera crisis llega a los 15 o 20 días. Tu bebé ha crecido y como cualquier bebé cuando crece, necesita comer más. Por eso, aumenta su demanda de leche materna de manera que, o bien no quiere soltar el pecho, o bien quiere mamar cada media hora. Solo está tranquilo mamando. Se pegará literalmente a tu pecho durante 3-4 días, hasta que consiga la cantidad que le deje satisfecho. Después, volverán a realizar las mismas tomas antes de la crisis.

La segunda crisis llega al mes y medio. Tu bebé parece que está incómodo con tu pecho: lo agarra, lo estira, lo suelta, arquea la espalda, estira las piernas… El sistema digestivo de tu bebé ha madurado y tu leche materna cambia para adaptarse, pero al hacerlo cambia de sabor y eso es lo que hace que algunos bebes se comporten así. Acostumbrarse al nuevo sabor le llevará unos 3-4 días, igual que en la primera crisis.

La tercera crisis se produce a los tres meses. Tu bebé comienza hacer tomas bastante más cortas de lo habitual, suelta el pecho con cualquier ruido o movimiento, se enfada si se lo ofreces muy a menudo... Todo es debido a que tiene mucha más fuerza y destreza para succionar, por lo que en muy pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad pero en menos tiempo. También, coincide con el desarrollo de su capacidad auditiva y visual, que hace que todo lo que se mueva o suene le llame poderosamente la atención. Esta crisis suele ser más larga que las anteriores, pudiendo durar hasta 3 o 4 semanas.

La cosa más importante que puedes hacer es tener paciencia y dar de mamar cuando el bebé tenga hambre.

Es posible que tu bebé presente lo que se conoce como una falsa crisis de lactancia. Cuando alcance los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestren más inquietos. No es que tengan hambre, es porque su cuerpo se está adaptando a las nuevas fases de sueño como parte de la evolución fisiológica normal. Conviene saber que no por darle suplementos o biberones vayan a dormir de forma más regular.

A los 8 o 9 meses también pueden presentar una de estas falsas crisis. Como ya son más conscientes del entorno que les rodea, pueden pasar por una fase de apego hacia su mamá en la que lloren desconsolados si la pierden de vista, algo conocido como angustia por separación. Pueden mostrarse huidizos con las personas con las que antes estaban en brazos sin problemas para buscar a sus padres. Por el día suelen hacer las tomas de forma normal, pero por la noche pueden mostrarse más ansiosos y demandar más leche.

Deja a tu bebé que mame todo el tiempo que quiera, sin miedo. Nunca dudes sobre tu capacidad para amamantar. Parece sencillo, pero cuando hay dificultades, es lo primero que se piensa. Cada crisis es un desafío para la lactancia materna.

La lactancia materna genera muchas dudas en los padres, sobre todo cuando se trata del primer bebé. Una de las más angustiosas es saber si el bebé come lo suficiente o si se está quedando con hambre.

Uno de los grandes retos de los padres después de nacer el bebé es la lactancia materna. El comienzo de la lactancia materna suele ser una sucesión de dudas.

Aunque se ha intentado buscar un método para averiguar la cantidad de leche que come el bebé en cada toma, ninguno ha sido lo suficientemente fiable como para utilizarlo. Entonces, ¿cómo sabemos si el bebé ha comido lo suficiente y no se queda con hambre?

Señales Clave para Determinar Si Tu Bebé Está Recibiendo Suficiente Leche

  • La orina es de color claro.
  • El primer día de vida expulsará el meconio, la caca que resulta de digerir el líquido amniótico que el bebé traga antes de nacer, una caca de color verde muy oscuro y pegajosa que poco a poco irá cambiando de color hasta llegar a la de color mostaza, pastosa y grumosa típica de la lactancia materna.
  • Se oye como traga leche.
  • El bebé pide muchas tomas al día: entre 8 y 12 tomas.

Ten en cuenta que aunque tu hijo pase bastante tiempo en el pecho, la cantidad de leche que toma es muy poca. Su estómago es muy pequeño y además el recién nacido se para mucho porque necesita descansar en la toma. El bebé está enganchado al pecho mientras quiera y no se lo quitamos salvo que lo suelte espontáneamente o se duerma al pecho.

En los primeros días nuestra leche es el calostro, una leche con todo lo necesario para que el recién nacido esté bien nutrido e hidratado, de fácil digestión para que el aparato digestivo del bebé empiece a funcionar.

Sujeta al bebé frente a ti. La tripita del bebé debe estar contra tu abdomen, con su cabeza a la altura del pecho y su boca frente a tu pezón. Estimula con el pezón su boca y cuando la abra bien, acércale, de manera que introduzca en su boca todo el pezón y la parte de areola que sea posible.

A partir de las 72 horas de vida del bebé, aproximadamente, tendremos la subida de la leche. Ahora el bebé ya se sacia, pero, de momento, tendremos que seguir ofreciendo el pecho con frecuencia, siempre que quiera. A medida que pasen los días, tomará más leche en cada toma y recuperará el peso del nacimiento. No hay que esperar a que el bebé llore desconsolado. Entonces ya no se querrá agarrar, habrá que calmarle antes.

La lactancia es un proceso no solamente instintivo, sino que requiere de un aprendizaje cultural. En el hospital la madre puede preguntar cualquier duda sobre la lactancia materna a matronas y médicos, pero luego tendrá que continuar en casa.

En España, el alta hospitalaria suele darse a las 48 horas del parto. En la lactancia materna a veces pueden surgir dificultades que pueden hacer fracasar que la madre amamante a su bebé, aunque todos tienen solución. La mastitis, el dolor al dar el pecho, las grietas del pezón o la ingurgitación son algunos de los problemas que pueden surgir.

Un miedo muy habitual en las madres es el quedarse sin leche. Y la sorpresa se produce cuando la leche se sigue produciendo meses o incluso años después de no dar el pecho.

Cuando dejas de amamantar o destetas, lo más habitual es que no prestes mucha atención a tus pechos. Si no los manipulas, no te vas a dar cuenta de que la glándula sigue fabricando pequeñas cantidades de leche, a veces es blanca/amarillenta y otras veces transparente.

Cuando se produce el destete, la glándula entra en lo que llamamos apoptosis (o muerte celular programada). Aún y cuando la glándula entra en este proceso de transformación y el tejido funcional del pecho es reemplazado por grasa, la producción de leche no desaparece de manera inmediata.

Si tienes un bebé entre 15 y 20 días, es posible que estés notando que está más inquieto, que se pelea con el pecho, que no te suelta o quiere mamar todo el rato. Es muy probable que sientas que está pasando algo que no controlas y te sientas confundida o asustada con este comportamiento de tu bebé. Además, es muy probable que estés imaginando lo peor: que se queda con hambre, que rechaza el pecho o cualquier otra cosa…

Si ya ha recuperado el peso del nacimiento, lo más probable es que tu bebé esté en una segunda crisis de lactancia: la crisis de los 15 días. Los primeros días de vida, los bebés suelen tener un ritmo tranquilo a la hora de mamar. Algunos parece que no hacen más que comer y dormir en ciclos de dos o tres horas.

Es aquí cuando podemos oír frases como: “¡qué niño tan bueno!”, “Es un santo, solo come y duerme,”, “¡Qué maravilla!

El bebé quiere mamar de manera continua, lo que se traduce en no soltar el pecho o comer cada 30 minutos. Llora desesperado si no tiene el pecho en la boca. Es muy habitual que tengas las sensación de no tener leche, y que tengas dudas, lo que pasa es que el bebé crece a marchas forzadas y en esta etapa va a ingerir mucha leche.

La única manera de conseguir aumentar la producción de leche de su madre es mamar mucho. De esta manera, consigue obtener toda la leche que necesita. Cuando un bebé mama mucho más de lo habitual (aumenta la demanda), la glándula mamaria responde fabricando más leche.

Es posible que sientas el pecho “blando” y es normal, tu bebé está mamando con mucha intensidad y la leche “no se acumula”. Recuerda que el pecho no es un almacén, es una fábrica y cuanro más mama el bebé, más leche vas a fabricar.

A pesar de que la llamamos la crisis de los 15 días, las crisis no ocurren el mismo día que el bebé cumple 15 días, puede ocurrir antes o después, incluso sobre los 12-14 días o en algunos bebés ocurren más tarde, sobre los 21 días de vida. Lo habitual es que este aumento de demanda que no te permite hacer nada más que dar teta todo el día dure 3 o 4 días, hasta que la producción de leche aumente y ellos recuperan una cierta tranquilidad. Piensa que la lactancia esta constituida por etapas.

La lactancia no es algo estanco y siempre hay cambios y modificaciones en el transcurso de la misma. Pues en primer lugar intentar estar tranquila, que es muy fácil de decir y complicado de hacer. Y puedes sentirte muy angustiada si además te hacen comentarios desalentadores. Recuerda que si tu bebé gana peso, estáis en una etapa normal y hasta deseable.

Una duda habitual en las madres es si son capaces o no de producir toda la leche que necesita el bebé. Es importante aclarar que la producción de leche depende de la estimulación que realiza la succión del bebé vaciando el pecho. Hay leche pero la madre no se nota la “subida" y duda de que tenga suficiente.

Las primeras 48 horas de vida el bebé se alimenta del calostro de su madre, pero casi ninguna madre lo ve salir del pecho, incluso apretándoselo. Por otro lado, tras la subida, muy pocas madres notan que la leche sale a chorro o que mojan los empapadores y, sin embargo, la mayoría produce la leche que su bebé necesita.

A partir del tercer día, si el bebé mama de forma adecuada, más de 8 veces al día y hace 3 o más deposiciones al día, se puede decir que está alimentando correctamente. Con el tiempo, después de las primeras semanas, el pecho deja de parecer duro y lleno para estar más blando, sin dejar de producir leche. Además el bebé tarda menos en hacer las tomas y extrae la leche más eficazmente. Ante este cambio, algunas madres creen que no se alimenta adecuadamente o que deja el pecho tan pronto porque tienen poca leche. Si el niño está tranquilo y feliz y moja 4-5 pañales diarios, es que está tomando la leche que necesita. Además el pediatra irá controlando la evolución en los controles de salud.

Algunas madres utilizan puntualmente el extractor para situaciones determinadas. La cantidad de leche que una madre puede extraerse con un sacaleches es menor que la que el bebé puede extraer con la succión y que está disponible para él en la mama.

Existen picos de crecimiento del bebé en los que pedirá de manera más frecuente, pareciendo que no se queda satisfecho con la cantidad de leche que toma al pecho.

El bebé mama menos de 8 veces al día o se limita la duración de la toma. La posición del niño o el agarre del pecho no son adecuados. La madre tiene leche suficiente, pero el bebé no la puede obtener. El bebé puede estar mucho tiempo al pecho, pero no puede vaciar completamente la mama. Sólo obtendrá la leche del comienzo de la toma (con menor contenido graso) por lo que no se queda saciado. Si esta situación no se corrige, como el bebé no vacía bien las mamas, éstas dejan de producir la cantidad de leche que necesita el bebé. Puede haber dolor al mamar o grietas. La solución consiste en corregir la posición o el agarre.

Para amamantar a demanda, el bebé tiene que mamar siempre que quiera. El agarre al pecho debe ser correcto: la boca abarca el pezón y gran parte de la areola y el labio inferior está evertido (hacia afuera). El bebé debe mamar todo el tiempo que quiera del mismo pecho. Así soltará el pecho espontáneamente cuando esté saciado, es decir cuando obtenga la leche del final de la toma, que es la que más contenido graso y mayor poder saciante tiene. Además coincidirá con el vaciado de la mama, solicitando así al pecho que continúe con la producción.

Los bebés maman para alimentarse, pero también para consolarse y para sentirse protegidos y queridos. El pecho necesita el estímulo de la boca del bebé (la succión) para fabricar leche.

Si por el contrario el bebé hace tomas escasas, está decaído o muy irritable, no moja el pañal suficientemente, las deposiciones no han cambiado de color desde el primer meconio a pesar del paso de los días, la madre tiene grietas y dolor en el pecho con las tomas, entonces, puede que el bebé no esté tomando toda la leche que necesita. En este caso es importante consultar con un profesional para valorar la lactancia y el peso del bebé y poder identificar la causa de una posible hipogalactia.

Ninguna de las causas de la hipogalactia se soluciona exclusivamente administrando suplementos de leche artificial.

La lactancia materna se puede cortar por distintas razones. Pero lo buena noticia es que también se puede recuperar, tanto si no se da el pecho durante un breve lapso de tiempo, como si se suspende y la leche se ha retirado.

Causas de Interrupción de la Lactancia Materna

  1. Madre e hijo están separados
  2. La mamá tiene fiebre
  3. La mamá está tomando fármacos no compatibles con la lactancia
  4. Causas hormonales
  5. Causas nutricionales

Existen algunas circunstancias en las que la producción de leche materna puede disminuir, e incluso desaparecer, si bien esto último sucede en muy pocas ocasiones por causas físicas.

  • Obviamente, si la mamá y el bebé no están juntos, no se pueden realizar las tetadas.
  • Si la mamá sufre un proceso vírico o bacteriano y tiene fiebre, durante unos días, puede pensar que su leche no será buena para el pequeño.
  • Determinados trastornos físicos pueden hacer necesaria la prescripción de medicamentos incompatibles con la lactancia materna. En cualquier caso, siempre que tu médico te prescriba un medicamento, debes informarle de que estás en período de lactancia. Tu médico te informará bien sobre qué puedes y qué no puedes hacer.

Hay que tener en cuenta que una breve interrupción de 48 o 72 horas no entorpece la lactancia materna, aunque es necesario tomar una serie de precauciones. Si la interrupción de la lactancia materna es más larga, también se puede recuperar, aunque costará más, sobre todo si la mamá ha dejado de producir leche.

También existen una serie de situaciones físicas y orgánicas que pueden provocar hipogalactia, baja producción de leche, o agalactia, ausencia de leche materna.

La estimulación del pecho con el sacaleches, los masajes en el pecho y poner al bebé a mamar con frecuencia son fundamentales. Pero debes ser consciente de que puede que te cueste un esfuerzo y un tiempo considerables. Utiliza un SNS (Sistema de Nutrición Suplementaria), una especie de sonda que tiene una boquilla en el pezón, a través de la que el bebé ingiere leche artificial, a la vez que te estimula el pecho.

Si, tomando todas estas medidas, sigues sin producir leche y te ves obligada a abandonar definitivamente la lactancia a tu pesar, no te sientas culpable. Hablar con una asesora en lactancia materna o con tu matrona te puede ir muy bien para quedarte más tranquila.

La leche materna se puede extraer y almacenar. En cualquier momento del día. Las primeras horas tras el parto, para estimular el pecho, si hay separación madre- hijo. Cuando hay separación madre-niño durante el periodo de lactancia.

La leche se puede extraer de forma manual o utilizando extractores.

Cómo Extraer Leche Materna Manualmente

  • Realizar masaje de forma circular,como si girase el pecho.
  • Presionar: de la periferia en dirección al pezón.
  • Presionar después con los dedos, como caminando sobre el pecho, hacia el pezón.
  • Presionar con dos dedos la areola durante cinco segundos y dejar ir la presión.
  • Colocar los dedos pulgar e índice a 3 centímetros de la base del pezón (1), realizar presión en dirección al tórax, comprimiendo (2) el pecho entre el pulgar y el resto de los dedos.

Adapte el kit al extractor. Estimule 10 minutos cada pecho. Retire el émbolo del biberón, proporcione al bebé la leche, o guárdela en la nevera. Lave el material con agua y jabón y séquelo de forma correcta.

¿Con qué frecuencia debe de extraerse leche?

En caso de extracción por separación madre-hijopor ingreso del niño al nacer, es decir, antes de instaurarse la lactancia, debe hacerlo cada 3 horas durante el día y por la noche cada 4h, durante el primer mes. Posteriormente puede ir espaciando las extracciones nocturnas. Los primeros 2-3 días (inicio de lactancia), SÓLO obtendrá unas gotas de leche llamada calostro. Es rico en elementos de inmunidad, siendo pues muy beneficioso.

Encaso de extracción puntual,por no poder dar alguna toma… respete los horarios de las tomas del bebé. Preparar una reservapor previsión de separación madre-hijo (ej: vuelta al trabajo), tras la toma del bebé, acabar de vaciar los pechos. Si no va a utilizarla de forma inmediata, identifique el recipiente (la fecha y la cantidad extraída). Para descongelarla, es preferible hacerlo en el menor tiempo posible y lo más cerca de la toma. Puede hacerlo por ejemplo al baño maría, sin fuego, es decir, sumergiendo el recipiente en agua calentada de forma previa. Si no es posible, puede descongelar en nevera, es decir, sacándola del congelador con antelación.

El método más eficaz para aumentar la producción es aumentar la estimulación. Si no hay problemas específicos, producimos la cantidad de leche que se demanda. Si tras dar el pecho estimulamos con el sacaleches o de forma manual, aumentaremos la producción ya que nuestro organismo interpretará que precisa producir más cantidad.

Si tiene dolor en el pecho cuando se extrae leche y/o enrojecimiento alrededor de la areola acompañado de fiebre, consulte a su médico. Puede consultar con grupos de apoyo a la lactancia.

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