¿Cómo Nació Mafalda? Historia de un Ícono del Cómic

Mafalda es uno de esos personajes míticos con los que muchos han crecido, atesorando grandes recuerdos de la infancia. Su creador, Joaquín Salvador Lavado, universalmente conocido como Quino, falleció a los 88 años, dejando un legado imborrable en el mundo del humor gráfico.

Mafalda y Susanita en San Telmo, Buenos Aires.

El Origen Inesperado de Mafalda

Las tiras de Mafalda nacieron gracias a una campaña publicitaria frustrada. Un año antes de su publicación, la agencia Agnes Publicidad necesitaba crear una historia para promocionar una nueva línea de electrodomésticos llamada Mansfield.

En principio, se le encargó el trabajo al dibujante Miguel Brascó. Según contó en una entrevista, “Querían una familia con padre, madre y dos hijos: un típico contexto para que aparecieran los productos. Lo que necesitaban no tenía nada que ver con lo que yo normalmente hacía, así que le derivé el trabajo a Quino, que en ese momento trabajaba conmigo”.

Finalmente, la campaña no se realizó, y Quino se quedó con las imágenes hasta que comenzó a publicarse en 1964 en el semanario Primera Plana, dándole fama mundial.

Quino dibujando a Mafalda.

El Éxito Mundial de una Niña Inconformista

En esa serie, Quino quiso reflejar el mundo de los adultos desde la visión de un grupo de niños que tenía como protagonista a una niña preguntona, inteligente, irónica, inconformista, preocupada por la paz y los derechos humanos, que odia la sopa y amante de los Beatles.

Las historias de este personaje contestatario, que llegó a Europa en 1969 de la mano del Premio Príncipe de Asturias Umberto Eco, quien la definió como una "heroína iracunda", se han publicado en diarios y revistas de todo el mundo. Aunque en 1973, Quino dejó de dibujarla, el interés por Mafalda ha seguido vigente hasta la actualidad, con sus libros reimprimiéndose y adaptándose a las nuevas tecnologías, disponibles en formato digital.

"Mafalda" se publicó por primera vez en 1964 y hasta 1973, y desde ese tiempo ha sido traducida a 27 idiomas, la última de ellas el guaraní, en noviembre de 2017.

Mafalda traducida a diferentes idiomas.

Mafalda: Más que una Tira Cómica

A estas alturas, decir que Mafalda es una creación de Quino es como decir que el Quijote lo escribió Cervantes: cierto, pero poco útil. Lo importante no es quién imaginó a Mafalda, sino qué es Mafalda. Porque no es solo un personaje, ni una tira cómica, ni una crítica social.

Su historia es bien conocida. Nació como tira en 1964, en la revista Primera Plana (primera publicación: 29 de septiembre de 1964). Acabó en El Mundo (desde el 15 de marzo de 1965), pasó luego al el semanario Siete Días Ilustrados y nos dijo adiós el 25 de junio de 1973, por decisión del propio autor. Hasta aquí, los hechos.

En el fondo, Mafalda es el único personaje que ha conseguido hacer filosofía sin abandonar la infancia. Los adultos lo intentan, claro, pero con menos éxito. Sartre, por ejemplo, necesitó más de mil páginas para convencernos de que la existencia precede a la esencia. Eso, que parece una ocurrencia de patio de colegio, es en realidad una enmienda a la totalidad del pensamiento occidental. Lo dijo una niña que odia la sopa.

Porque aquí la sopa, entiéndanme, no es un alimento. Es un sistema. Un régimen. Una metáfora de todo aquello que se impone “por tu bien”: el colegio, el horario laboral, las leyes, las convenciones sociales… En el universo de Mafalda, la sopa representa el peso de la tradición servido en un plato hondo.

Contra el mundo tal y como se lo presentan: lleno de mapas con fronteras que ella no entiende, de políticos con sonrisa de cartón y de telediarios que convierten las catástrofes en entretenimiento. Hay quien la compara con Charlie Brown, pero eso tan solo sirve para resaltar sus diferencias. Charlie sufre en silencio. Mafalda, en cambio, exige explicaciones.

Así es como Quino acabó construyendo una figura que representa a su país. Umberto Eco, que de tonto no tenía un pelo, ya nos dio a entender que Mafalda encarnaba bien el subconsciente nacional: “Mafalda pertenece a un país denso de contrastes sociales, que a pesar de todo querría integrarla y hacerla feliz, pero ella se niega y rechaza todas las ofertas”.

Lo que más asusta de Mafalda es que tiene razón. No siempre, claro, porque también se equivoca, como todos los profetas. Pero acierta lo suficiente como para incomodar. Porque no hay nada más inquietante que una niña que, en vez de jugar a las canicas, se pregunta por el destino del planeta.

El Universo de Mafalda y sus Amigos

Mafalda no está sola. Vive rodeada de una pandilla que casi es un resumen de la sociedad:

  • Felipe: El soñador paralizado por sus propias dudas.
  • Manolito: El capitalista que vendería a su madre a plazos.
  • Susanita: Que aspira a la maternidad como quien aspira a una medalla olímpica.
  • Miguelito: Que parece leer a Kant sin entenderlo y aun así se cree más listo que todos.

Cada uno representa una actitud ante el mundo. Y Mafalda los interroga a todos con la misma ferocidad. No hay tregua.

Lo curioso es que, en medio de tanta reflexión, Mafalda nunca deja de ser niña. Aún cree en los Beatles, en la ONU y en la posibilidad de que la humanidad se enmiende. Ese es su verdadero drama: no su inteligencia precoz, sino su esperanza persistente. En el fondo, Mafalda está convencida de que este mundo tiene arreglo.

Desde 1973, Mafalda permanece en silencio. No por censura o falta de éxito, sino por decisión de su creador. Quino, que entendía los riesgos del estiramiento excesivo, optó por parar.

Puede parecer que las nuevas generaciones, tan ocupadas en conquistar mundos virtuales, ven a Mafalda como una antigualla. Lo único seguro es que Mafalda, a diferencia de muchos filósofos, no pretende tener la razón. Solo quiere entender las cosas. Y mientras pregunta, mientras duda, mientras se indigna, nos deja a nosotros con la incomodidad de la respuesta.

En el fondo, es como si Roland Barthes hubiera decidido reencarnarse en una niña de seis años; Mafalda lanza interrogantes que todavía tienen todo su sentido. ¿Por qué hay pobres? ¿Por qué hay guerras?

Quino no militaba en ningún partido, pero su obra es profundamente política. Al igual que El Principito, Peanuts, El pequeño Nicolás o incluso Calvin y Hobbes, Mafalda pertenece a esa estirpe de niños que no buscan respuestas. La diferencia es que Mafalda no quiere irse a otro planeta, ni jugar con un tigre de peluche. Quiere entender qué demonios pasa aquí. En esta tierra.

La Última Etapa de Quino como Artista Gráfico

Quino creció, y sus dibujos con nosotros, de ahí que comenzase a reflejar un humor más ácido y negro, destinado en mayor medida a un público adulto y que ha ido recopilando en su colección de libros de humor. Entre los más recientes se encuentran "¡Qué presente impresentable!" (2005), "La aventura de comer" (2007) y "¿Quién anda ahí?" (2013).

El Legado de Quino

Joaquín Salvador Lavado Tejón, se convirtió en una de las personalidades más notables de la historieta. Su gran creación, Mafalda, logró reconocimiento no solo en la Argentina. Nació el 17 de julio de 1932, en la ciudad de Mendoza. Su infancia se caracterizó por un acercamiento muy lúdico con el dibujo. Cuando terminó la escuela primaria, se inscribió en la Escuela de Bellas Artes de su provincia. Luego la abandonó para dedicarse exclusivamente a dibujar historietas.

“El día que publiqué mi primera página pasé el momento más feliz de mi vida”, dijo una vez, recordando la publicación en la revista Esto Es, en 1954. A partir de ese día nunca dejó de publicar sus historietas humorísticas. En 1963 publicó su primer libro, Mundo Quino, en el que recopiló distintas piezas gráficas humorísticas que había hecho hasta el momento.

Una CLASE MAGISTRAL sobre la VIDA, la MUERTE y el TIEMPO | Vidas Contadas con Francesc Torralba

Cronología de Mafalda

Año Evento
1963 Quino recibe el encargo de crear una tira cómica para promocionar electrodomésticos Mansfield.
29 de septiembre de 1964 Mafalda se publica por primera vez en la revista Primera Plana.
15 de marzo de 1965 Las tiras de Mafalda comienzan a publicarse en el diario El Mundo.
1966 Aparece el primer libro recopilatorio de tiras de Mafalda: 'Mafalda I'.
1969 Mafalda llega a Europa de la mano de Umberto Eco.
25 de junio de 1973 Quino decide dejar de dibujar las tiras de Mafalda.
1990 Quino obtiene la nacionalidad española.
30 de septiembre de 2020 Fallece Quino en Mendoza, Argentina.

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