Cómo se reproduce la orquídea: Guía completa

Las orquídeas son flores elegantes de vibrantes colores y espectaculares formas que crecen bajo los doseles arbóreos, que son excelentes plantas para interiores. Es común verlas en sustrato seco como en fibra de coco o corteza de árbol, pero quizás te hayas preguntado, ¿se puede tener orquídeas en agua? La respuesta es sí, pero puede llegar a ser una técnica compleja.

Las orquídeas tienen formas diversas de multiplicarse con el fin de asegurar su supervivencia. La reproducción asexual, o propagación vegetativa, es la más habitual cuando se las cultiva fuera de su hábitat natural. Es también la manera más simple de ampliar nuestra colección de orquídeas, sólo que a base de clones.

Aquí te presentamos una guía completa sobre cómo reproducir orquídeas, abarcando desde métodos asexuales hasta la reproducción sexual.

Reproducción asexual de orquídeas

La reproducción asexual es la forma más común de propagar orquídeas fuera de su hábitat natural. Este método produce clones de la planta madre y es ideal para expandir tu colección de orquídeas de manera sencilla.

División de rizomas

Es la forma más rápida de obtener nuevas orquídeas y se aplica típicamente cuando una orquídea de crecimiento simpodial se ha desarrollado demasiado y ya no cabe en la maceta.

Algunas orquídeas simpodiales producen tallos subterráneos llamados rizomas que crecen en horizontal muy cerca de la superficie del sustrato. Estos tallos contienen nudos cada pocos centímetros o milímetros capaces de generar yemas u “ojos”. En las condiciones adecuadas, las yemas pueden emitir raíces y desarrollarse hacia el exterior del sustrato como nuevos brotes, que crecerán hasta transformarse en plantas adultas. Un ejemplo característico de este tipo de propagación lo proporcionan las cattleyas. En la base de sus tallos aéreos es frecuente la aparición de rizomas de los que van naciendo nuevos retoños.

Pasos para la división de rizomas:

  • Divide la planta en grupos de entre 3 y 4 bulbos.
  • Poda las raíces que estén más viejas o en mal estado. Es muy importante sanear la orquídea antes de trasplantarlas. A ser posible utiliza fungicidas para evitar posibles enfermedades. En caso de no tener ninguno comercial específico a mano, también puede utilizarse canela en polvo.
  • Prepara el recipiente o maceta donde vas a trasplantar los bulbos. Recuerda que en este caso no es necesario que sea transparente pero sí que cuente con varios agujeros para facilitar el drenaje. Añádele sustrato propio para orquídeas.
  • Ahora siembra de nuevo los bulbos tratando que estén rectos. Añade más sustrato, pero no lo apelmaces demasiado. Es mejor que la planta, aún estando sujeta, tenga espacio para crecer con libertad.
  • Durante los primeros días es mejor hidratar la orquídea utilizando un pulverizador.

Reproducción por Keikis

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De forma similar a cómo los rizomas (tallos subterráneos) pueden dar lugar a nuevos brotes, los tallos aéreos, e incluso las varas florales, pueden producir “hijuelos” a los que comúnmente se denomina keikis, palabra hawaiana que significa “bebé”. Esta manera de multiplicación asexual, a diferencia de las anteriores, puede hallarse tanto entre orquídeas simpodiales como entre monopodiales. Así, en las vandas y las phalaenopsis (ambas monopodiales) a veces se originan nuevos vástagos a lo largo de su tallo, proceso que suele estimularse si se daña irremediablemente el ápice de éste, único lugar por el que normalmente crece el tallo de estas plantas.

El keiki que se está desarrollando en uno de los nudos superiores de la vara floral, ya sin flores, de la phalaenopsis de la derecha, ha crecido lo suficiente como para ser plantado aparte. Una vez el nuevo retoño tiene hojas y raíces suficientes para desarrollarse por sí mismo, se puede separar de su madre y cultivarse de modo independiente.

Siguiendo con las phalaenopsis, por ejemplo, normalmente se considera que un keiki está listo para su extracción cuando tiene al menos 3 hojas y 3 raíces con una longitud mínima de 3 cm (la llamada “regla del 3”). Sin embargo, la regla del 3 no suele (o no puede) aplicarse en todas las orquídeas, por lo que son la experiencia y el sentido común los que acaban dictando el momento de la separación de los hijuelos.

Pasos para plantar Keikis:

  • Las raíces aéreas del keiki deben medir unos 3 o 4 centímetros antes de proceder a separarlas de la planta madre. También es importante que tenga al menos tres hojas y que la altura del hijuelo o keiki supere los 10 centímetros.
  • Una vez comprobamos que el keiki cumple todos estos puntos, se separará de la planta madre utilizando herramientas previamente desinfectadas. Ten cuidado al extraerla ya que las raíces son muy frágiles.
  • Finalmente, solo tienes que plantarlo en su nueva maceta que incorpore corteza de pino y un poco de musgo humedecido. Pulveriza y riega con moderación hasta que empiece a enraizar.

Reproducción por esquejes

Otra forma de reproducir estas plantas es a través de esquejes, los cuales se pueden sacar aprovechando alguna poda de la orquídea, mientras los tallos o esquejes no sean de partes enfermas. Para reproducir orquídeas por esquejes, sigue estos pasos:

Pasos para reproducir orquídeas por esquejes:

  • Antes de empezar debes afilar tus herramientas de poda, desinfectarlas y preparar una bandeja de unos 8 centímetros de profundidad que deberás rellenar con musgo húmedo o arena previamente humedecida.
  • El tallo a cortar para crear tu esqueje de orquídea debe medir al menos 30 centímetros de largo y debes realizar el corte siempre cerca de la base. Usando las tijeras divide el tallo en varias secciones. Procura que los cortes sean de unos 7 centímetros de largo aproximadamente y que cuenten con una yema para su próxima germinación.
  • Coloca los esquejes sobre la bandeja y cúbrelos envolviéndolos con plástico de poliuretano. Es necesario que una vez hayas cubierto los esquejes y estén acomodados en la cama húmeda de musgo o arena, coloques la bandeja en un lugar fresco y que no reciba luz solar de forma directa
  • Una vez pasen varias semanas, coloca la bandeja en un lugar con temperatura más elevada, entorno a unos 25ºC.
  • Hidrata los esquejes utilizando un pulverizador para aplicar el agua al menos dos días a la semana. También pueden utilizar fertilizantes, con un intervalo de mínimos dos semanas, hasta que los esquejes desarrollen hojas y raíces.
  • Una vez los esquejes hayan desarrollado nuevos brotes y raíces, corta con cuidado las raíces y trasplanta tu nueva orquídea a la maceta que hayas elegido para ella. No olvides utilizar corteza de pino o sustrato para orquídeas.

Reproducción sexual de orquídeas

Esta es la manera más complicada, pero también la más efectiva, de obtener clones de una orquídea. Es, de hecho, el método empleado comúnmente por las empresas dedicadas a producir (que no necesariamente a cultivar) estas plantas, que cuentan con laboratorios destinados a tal efecto.

Cultivo in vitro

Todas las phalaenopsis, dendrobium, cattleyas, “cambrias”, etc. que encontramos habitualmente en tiendas como las floristerías o centros de jardinería se originaron por este método. En esencia, consiste en cultivar, en condiciones de esterilidad y con una solución nutritiva adecuada, pequeños fragmentos de la planta madre que, a medida que van creciendo, se van dividiendo una y otra vez en un proceso que, en teoría, puede ser infinito, lo que hace posible la obtención de miles, incluso millones, de clones de la misma planta.

El trocito de la planta madre utilizado, llamado explanto, no puede ser cualquiera, pues debe tener la capacidad de desarrollar todos los tipos de tejidos que tiene un ejemplar adulto es sus raíces, tallos, hojas, flores… Por ello, suele tomarse de las yemas vegetativas o de lugares como los meristemos apicales de los tallos o de las raíces, es decir, de aquellos puntos responsables del crecimiento vegetal.

Polinización y semillas

Mediante este tipo de multiplicación ya no vamos a obtener clones, sino organismos que, aunque parecidos a los padres, no son idénticos a ellos. Y decimos “padres” porque aquí se precisa el concurso de dos tipos de células distintas (gametos) para generar el nuevo individuo: un gameto femenino llamado oósfera y otro masculino que va contenido en el polen.

En las orquídeas, casi todas las especies producen flores hermafroditas, esto es, capaces de originar tanto oósferas (en su ovario) como polen (en su antera) y, si bien la autopolinización es posible, no es frecuente, puesto que la entrada al ovario (llamada estigma) y la antera están separadas por una barrera física. La fecundación suele producirse, en consecuencia, de modo cruzado: de una flor a otra en la misma planta o en plantas distintas. En este intercambio es indispensable un polinizador, normalmente alguna especie de mariposa, polilla, avispa, abejorro y hasta colibríes o murciélagos.

Tras unos 8-9 meses de maduración adquirirán un color oscuro, casi negro, y empezarán a despedir un fuerte aroma. De ellas se obtiene la vainilla natural. Una vez madura, la cápsula suele cambiar de color, pasando normalmente del verde al amarillo, y acaba abriéndose, liberando sus semillas. Dada la cantidad de semillas que puede contener una cápsula (decenas de miles o, incluso, millones), éstas son muy pequeñas y muy ligeras, dispersándose fácilmente con el viento. A simple vista, estas semillas microscópicas se aprecian como un polvillo y una de las consecuencias de su ínfimo tamaño es que, a diferencia de otras semillas que nos resultan más familiares como las de los cereales o las frutas, no tienen prácticamente sustancias nutritivas con las que alimentar al embrión una vez éste germine.

Cultivo de Orquídeas en Agua

Se pueden cultivar orquídeas en agua siempre y cuando sean orquídeas epífitas, porque tienen raíces aéreas, llamadas velamen, que funcionan como esponjas para atrapar la humedad en el aire. Estas orquídeas son incapaces de absorber los nutrientes del suelo, y de ahí que sea posible tenerlas en hidroponía. Por ejemplo, las orquídeas Phalaenopsis o Cattleya son de las más comunes en los hogares y también son epífitas, pudiendo crecer en agua. Ahora bien, si uno piensa en colocar en agua orquídeas que no son epífitas, es decir, que son terrestres, no tendrá éxito.

Cuidados para orquídeas en agua

Los cuidados de las orquídeas en agua son:

  • Luz filtrada.
  • Temperatura superior a 23 °C.
  • Un medio de agua libre de cloro.
  • Contenedor que no permita que las hojas se humedezcan.
  • Osmocote como fertilizante.

Tabla de cuidados para orquídeas en agua:

Cuidado Descripción
Luz Luz filtrada, evitar la luz solar directa para no quemar las hojas.
Temperatura Superior a 23°C, procurar una temperatura ambiental constante.
Agua Libre de cloro, usar agua de lluvia, de acuario o agua del grifo reposada.
Contenedor Con cuello angosto para evitar que las hojas se mojen.
Fertilizante Osmocote de liberación lenta, renovar al cambiar el agua.

Recuerda que las orquídeas en agua son propensas a la pudrición de corona, así que revisa continuamente que las hojas no se estén mojando y estén firmes y verdes, con posibles tallos florales nuevos, y las raíces también estén verdes.

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