¿Cómo Nace el Cáncer? Causas y Factores de Riesgo

El cáncer es un término general que abarca un amplio grupo de enfermedades caracterizadas por el crecimiento descontrolado de células en el organismo. A diferencia de las células normales, que se dividen y mueren de manera programada, las células cancerosas "pierden" la capacidad de morir y se dividen casi sin límite. Este proceso puede llevar a la formación de tumores, aunque algunos cánceres, como los de origen sanguíneo, no forman tumores sólidos.

El cáncer es un problema sanitario de primera magnitud en todos los países Occidentales, tanto por su elevada incidencia como por su, todavia, elevada mortalidad. Según los ultimos datos de la SEOM (Sociedad Española de Oncologia Medica), en el año 2019 se diagnosticaron en España 277.234 (148.827 en varones y 98.944 en mujeres) y 112.740 pacientes fallecieron por esta enfermedad en 2018. Por sexos los canceres mas frecuentes son el cáncer de pulmón seguido del cancer de Prostata en el varon, mientras que en la mujer el tumor mas frecuente es el cancer de mama seguido del cancer de Colon. Otro dato preocupante es que la incidencia por cancer continua aumentando debido, sobretodo, al envejecimiento de la poblacion y a los cambios en los habitos de vida. En definitiva, en España, el cancer es la primera causa de mortalidad en hombres y la segunda en las mujeres.

Aunque el riesgo de desarrollar un cáncer ha aumentado, afortunadamente el riesgo de mortalidad por cáncer ha ido disminuyendo de forma considerable en las últimas dos décadas. A pesar de que alrededor del 50% de los enfermos diagnosticados de cáncer en España viven más de 5 años, aquellos que padecen cáncer avanzado suelen tener supervivencias mucho más cortas.

Tipos de Cáncer

El tipo de cáncer se define entre otras cosas por el tejido u órgano en el que se ha originado:

  • Carcinomas: Se originan a partir de células epiteliales, que tapizan la superficie de órganos, glándulas o estructuras corporales.
  • Sarcomas: Se forman a partir del tejido conectivo o conjuntivo, como músculos, huesos, cartílagos o tejido graso.
  • Leucemias: Se originan en la médula ósea, el tejido encargado de producir glóbulos rojos, blancos y plaquetas.
  • Linfomas: El análisis microscópico puede definir subtipos de cáncer.

El análisis microscópico puede definir subtipos de cáncer. La hiperplasia es una situación en la que se produce un aumento en la proliferación celular, manteniéndose la estructura celular normal. La displasia es un proceso no canceroso en el cual existe una proliferación excesiva caracterizada por la pérdida de la organización normal de los tejidos, y de la arquitectura celular normal. Es por ello que las áreas de displasia deben monitorizarse, y a veces, tratarse.

El cáncer se extiende a los tejidos y órganos vecinos a través de un proceso de invasión, emigrando e infiltrando directamente las áreas contiguas. Además, las células tumorales pueden invadir los vasos sanguíneos y linfáticos, y viajar a través de ellos hasta otros órganos o tejidos distantes en los que puede implantarse. Por medio de estos las células tumorales alcanzan primero los ganglios linfáticos y finalmente el torrente sanguíneo.

Por cáncer “avanzado” se denomina a un tumor que se encuentra extendido más allá del órgano que lo originó, y habitualmente se halla en situación incurable. También son cánceres avanzados aquellos que por su extensión local son difícilmente tratables mediante abordajes regionales (como la cirugía o la radioterapia).

El estudio de extensión de la enfermedad se denomina “estadificación” y las fases evolutivas posibles, “estadios”. Cada estadio está asociado a un pronóstico y generalmente a un tratamiento específico dependiendo del tumor.

Al tratar un cáncer con un tratamiento, se pueden plantear diferentes escenarios: que la enfermedad progrese a pesar del tratamiento, que permanezca estable, que disminuya en su tamaño, o desaparezca. Es lo que calificamos, respectivamente como progresión, estabilización, respuesta parcial, o respuesta completa.

El término de cáncer “recurrente” (o simplemente “recurrencia” o “recidiva”) se refiere a la reaparición de un cáncer tras su curación o remisión completa a un tratamiento.

La estadificación es el medio por el que el médico describe el tamaño del tumor y su grado de diseminación. Es importante porque determina el tipo de tratamiento que será necesario.

El sistema más utilizado es el denominado TNM (actualmente, séptima edición UICC/AJCC, 2009). Así por ejemplo, un tumor T4N1M0, estadio III, es un cáncer que ha crecido mucho localmente, llegando a invadir algún ganglio linfático, pero que no ha diseminado.

Aunque es probable que en esta situación el cáncer lleve cierto tiempo de evolución (meses-años), ya en estas etapas el crecimiento espacial es muy rápido, la proliferación celular es exponencial, y en cortos periodos de tiempo pueden diagnosticarse, “aparecer”, lesiones que poco antes no eran evidentes.

Es muy característico, sobre todo en cánceres avanzados, que los tumores debiliten el estado general. Conviene recordar que muchos síntomas que se producen en el tumor se producen en múltiples otras enfermedades benignas.

El daño que se produce en el DNA o en sus reguladores puede ser heredado de los padres, producido por agentes externos (“carcinógenos), o ambas cosas.

El DNA (o ADN, Ácido Desoxirribo Nucleico) es el libro de instrucciones que dirige a la célula para producir las proteínas. Las mutaciones son procesos en los que la secuencia de nucleótidos de un gen se altera, induciendo a errores en la producción de proteínas, y por tanto en las funciones celulares programadas.

Cualquier fenómeno (“carcinógeno”) que dañe los genes en nuestras células -por ejemplo a través de la producción de los destructivos “radicales libres”- puede ocasionar cáncer. Pero para que la célula se torne cancerosa (“transformación cancerosa”) ha de concursar daño en varios genes causantes de cáncer en la misma célula.

Metástasis del cáncer.

Es decir, los genes alterados tienen que formar parte de unos procesos característicos, o huellas, inherentes a la propia formación del cáncer: proliferación celular (o en sus inhibidores), resistencia a la muerte celular e inmortalidad, formación de vasos sanguíneos, capacidad de diseminación, reprogramación energética y evasión al sistema inmune.

El primer paso en la carcinogénesis consiste en la acción de un agente iniciador, que ocasiona un daño (mutación) en el DNA. A veces se nace con esta mutación y otras se induce por causas internas al organismo, como hormonas, infecciones o inflamación crónica.

Un segundo paso es inducido por la exposición a un agente promotor, que aprovechando la ventaja proliferativa otorgada por el primer paso, estimula las células a dividirse. Es decir, promueve la expansión de la población (clon) celular iniciada por la mutación.

En un tercer paso inductor a la progresión, nuevas mutaciones, o cambios epigéneticos, confieren capacidades invasivas y metastatizantes. Sin este último paso el tumor puede permanecer benigno y localizado. El origen de estos factores es análogo al de las anteriores etapas.

Células cancerosas.

En esta fase el ambiente alrededor de la célula tumoral cambia radicalmente. Además destruye la membrana basal y matriz extracelular para abrirse camino hacia los vasos sanguíneos y linfáticos y así metastatizar.

Los factores de crecimiento se unen a receptores que existen en la superficie de las células, desencadenando la activación de proteínas de señalización intracelulares. Finalmente estos factores activan a los genes requeridos para el crecimiento y proliferación celular. En oposición, los genes supresores de tumores ejercen una acción de freno a la proliferación celular, y es su inactivación inapropiada la que acelera la división celular.

El daño en el DNA en un suceso muy frecuente a lo largo de la vida. Es por eso que es fundamental el buen funcionamiento de otro grupo de genes, los llamados genes reparadores del DNA. Cuando estos fallan las células no pueden repararse a sí mismas, provocando la acumulación creciente de mutaciones en otros genes. Cuando dejan de funcionar correctamente colaboran en el desarrollo del cáncer al permitir la subsistencia de células dañadas genéticamente.

Causas y Factores de Riesgo del Cáncer

Los factores de riesgo de cáncer son elementos o exposiciones que aumentan la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer. Tener uno o varios factores de riesgo no garantiza que se desarrolle cáncer, pero sí incrementa la susceptibilidad.

Aproximadamente 1/3 de las muertes por cáncer se deben a 5 factores que se conocen y que podrían ser evitables y/o modificables, que incluyen: Infecciones, sedentarismo, dietas inadecuadas (insuficiente cantidad de fruta y verduras), alcohol y tabaco.

Un 40% de los cánceres se deben a la acción de agentes externos que actúan sobre el organismo, causando alteraciones en las células. Por el hecho de ser externos, son modificables. En el resto de los casos, no se conocen con exactitud los mecanismos por los que se produce y desarrolla el cáncer. Se piensa que puede ser debido a mutaciones espontáneas de los genes o por la acción de algún factor externo que aún no se ha identificado.

En los últimos años los agentes biológicos están tomando cada vez más protagonismo en la carcinogénesis humana. Para que el cáncer se origine deben producirse de cuatro a seis mutaciones o alteraciones genéticas celulares, por lo que todo apunta a que los factores de riesgo deben estar en contacto con el organismo durante un considerable periodo de tiempo (años). En algunos casos, muy pocos, entre el 5% y el 7%, las personas presentan una predisposición genética al desarrollo de ciertos cánceres. Esto ocurre porque se heredan genes ya alterados.

Ya se ha señalado que la mitad de los tumores se producen como consecuencia del tabaquismo, la obesidad, el alcohol y el sedentarismo, factores absolutamente evitables. La identificación de las causas del cáncer se ha realizado principalmente a través de estudios poblacionales de incidencia geográfica de cáncer, y hábitos de vida, junto con estudios de exposición en animales y células.

Ya se ha señalado que normalmente se requiere un largo periodo de tiempo para completar las etapas de la carcinogénesis, siendo habitual que transcurran décadas desde la exposición al carcinógeno hasta la aparición clínica del cáncer. La acumulación de lesiones genéticas a lo largo de los años hace que con la edad aumente importantísimamente la probabilidad de padecer cáncer.

Hábitos para reducir el riesgo de cáncer

Principales Factores de Riesgo:

  • Tabaquismo: El consumo de tabaco es la principal causa prevenible de cáncer a nivel mundial. Afecta a casi todos los órganos del cuerpo y está relacionado con cáncer de pulmón, boca, garganta, esófago, páncreas, vejiga, riñón, hígado, cuello uterino, colon y recto, entre otros.
  • Consumo de alcohol: El consumo excesivo de alcohol se asocia con un mayor riesgo de cáncer de boca, garganta, esófago, hígado, mama y colorrectal.
  • Obesidad y sobrepeso: El exceso de grasa corporal está vinculado a un mayor riesgo de al menos 13 tipos de cáncer, incluyendo cáncer de esófago, mama (en mujeres posmenopáusicas), colon y recto, útero, riñón, hígado, vesícula biliar, páncreas, ovario, tiroides y mieloma múltiple.
  • Dieta inadecuada: Una dieta rica en carnes rojas procesadas, grasas saturadas, azúcares añadidos y baja en frutas, verduras y fibra, se ha relacionado con un mayor riesgo de varios tipos de cáncer, especialmente el cáncer colorrectal.
  • Inactividad física: La falta de actividad física regular aumenta el riesgo de cáncer, particularmente de colon, mama y endometrio.
  • Exposición a agentes químicos y contaminantes ambientales: La exposición ocupacional o ambiental a ciertas sustancias químicas, como el asbesto, el benceno, el arsénico, el radón y los productos químicos industriales, puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón, leucemia y otros tipos de cáncer.
  • Infecciones crónicas: Ciertos virus y bacterias pueden aumentar el riesgo de cáncer.
  • Genética y Antecedentes Familiares: Una pequeña proporción de cánceres (5-10%) se atribuye a mutaciones genéticas heredadas que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer. Ejemplos incluyen los genes BRCA1 y BRCA2 (cáncer de mama y ovario) y el síndrome de Lynch (cáncer colorrectal y otros).
  • Sexo: Algunos cánceres son más comunes en un sexo que en otro (ej.

La mayoría de los carcinógenos químicos están relacionados con actividades industriales, por lo que gran parte de los cánceres producidos por ellos se dan en los países desarrollados. Además, independientemente de su composición, la capacidad de una sustancia para producir cáncer va a depender de la cantidad de dosis recibida y del tiempo de exposición a la sustancia.

Entre los agentes físicos destacan las radiaciones ionizantes (rayos X), las radiaciones no ionizantes (rayos ultravioleta del sol) y las radiaciones que emite la propia corteza terrestre (radón).

Evitar el tabaco, en sus diversas formas, es el cambio de hábito más efectivo para reducir el riesgo de padecer un cáncer a lo largo de la vida. La exposición prolongada o intensa a radiaciones puede ocasionar un cáncer.

La radiación ultravioleta, presente en los rayos solares, es una radiación de baja energía que se asocia al cáncer de piel en personas prolongadamente o intensamente expuestas. Las radiaciones de alta energía, como los rayos X o la procedente de átomos inestables, llamados radioisótopos, penetran más profundamente y pueden ocasionar muchos otros tipos de tumores. Es el tipo de exposición resultante de explosiones atómicas o escapes radiactivos.

Algunas infecciones virales pueden contribuir al desarrollo de un cáncer. Su información genética puede insertarse en los cromosomas de la célula infectada, produciendo genes causantes de cáncer. A veces actúan por otros mecanismos, como la interferencia en los sistemas de defensa (vigilancia inmunológica). Son pocos los virus conocidos que comportan este riesgo, pero algunos son muy importantes. Un ejemplo son las infecciones por el papilomavirus humano, transmitido a través de las relaciones sexuales. Se asocia típicamente a tumores como el cáncer de cervix o de orofaringe. Otro ejemplo es la aparición de tumores en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana, como consecuencia del fallo en la vigilancia inmunológica.

Algunas infecciones bacterianas también se han asociado a cáncer.

Múltiples evidencias sugieren que los hábitos alimentarios y de estilo de vida se relacionan con el riesgo de cáncer, en concreto la obesidad y la inactividad física. En general se recomienda una dieta baja en grasas y calorías, pues poblaciones habituadas al consumo de carne y bajo contenido en frutas y verduras padecen un aumento de riesgo de cáncer, sobre todo de colon. Dentro de esta recomendación general, desgraciadamente es imposible una mayor precisión.

Resulta muy difícil identificar cuáles son los precisos componentes de la dieta que aumentan o disminuyen el riesgo.

Aproximadamente el 10-20% de los cánceres se desarrollan en personas con historia familiar de cáncer. Cuando esto ocurre es posible que las mutaciones sean transmitidas de unas generaciones a otras, situación denominada cáncer hereditario.

Cáncer hereditario.

Dado que en nuestras células existen dos copias de cada gen (una procedente de cada progenitor), un defecto heredado en una sola de las copias de un gen supresor de tumores no provocará un cáncer porque la otra permanecerá funcional. El problema sobreviene cuando una nueva mutación afecta la copia restante.

Ante una historia familiar de cáncer puede estar indicado realizar, siempre de forma voluntaria, un cribado (screening) genético para determinar si se padecen mutaciones que aumenten el riesgo.

Prevención del Cáncer

El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo, representando una carga significativa para la salud pública. Sin embargo, una gran proporción de los casos de cáncer son prevenibles. Comprender los factores de riesgo asociados con el desarrollo del cáncer, adoptar estilos de vida saludables y aplicar estrategias de prevención efectivas son pasos cruciales para reducir la incidencia de esta enfermedad devastadora.

Al tratarse de una enfermedad multifactorial a día de hoy la prevención primaria absoluta no es posible. La disponibilidad de los avances tecnológicos que permiten un diagnóstico precoz nos puede permitir una prevención secundaria, es decir un diagnóstico temprano en estadios iniciales donde la enfermedad puede ser tratada de forma exitosa.

Medidas de prevención contra el cáncer:

  • No fumando.
  • Llevando una dieta sana y equilibrada.
    • Comer cereales integrales, legumbres, fruta y verdura.
    • Limitar consumo de alimentos con alto contenido calórico (azúcares y grasas)
    • Evitar bebidas azucaradas
    • Evitar carne procesada.
    • Limitar consumo de carne roja y alimentos con alto contenido de sal.
  • Manteniendo un peso saludable.
  • Limitando el consumo de alcohol. No beber alcohol es la mejor prevención del cáncer.
  • Practicando regularmente actividad física y deporte.
  • Limitando el tiempo que estáis sentados.
  • Protegiéndose del sol.
  • Realizando revisiones periódicas recomendadas para la prevención y detección precoz del cáncer (ej. Cribado con mamografía en el cáncer de mama, test de sangre oculta en heces o colonoscopia para el cáncer de colon, citología para cáncer de cérvix).
  • Administrándose aquellas vacunas recomendadas para la prevención de determinados cánceres como la vacuna de la hepatitis B o la vacuna del virus del papiloma humano.

En la Unidad de Cáncer Hereditario del IOA, el estudio personalizado de los factores de riesgo de un individuo nos permite identificar sus factores de riesgo genéticos, ambientales y de estilo de vida, con el objetivo de individualizar sus estrategias para la prevención y el diagnóstico precoz del cáncer.

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