La adolescencia es una etapa crucial de cambios y descubrimientos, donde los jóvenes experimentan sus primeras independencias y relaciones amorosas. Es común que los padres se preocupen al ver a sus hijos involucrados en relaciones que consideran poco saludables o con personas que perciben como una mala influencia. Sin embargo, prohibir la relación no suele ser la solución. En cambio, es fundamental mantener la cercanía con los hijos y evitar que la pareja se convierta en una fuente de conflicto en casa.
Las primeras relaciones de pareja tienen un impacto significativo en la construcción de la identidad, la autoestima y el autoconcepto de los adolescentes. Por eso, es importante abordar esta situación con sensibilidad y comprensión.
Erik Erikson's Stages of Development
El Amor en la Adolescencia
Si el primer mandamiento de la adolescencia es "constrúyete a ti mismo", las relaciones interpersonales (las de amistad y las amorosas) son los cimientos de esa construcción. Eso explica que, de la noche a la mañana, ese niño que se tapaba los ojos con mueca de asco cuando dos personajes de dibujos animados se besaban, de pronto “no pueda vivir” sin la otra persona.
El amor adolescente está intrínsecamente ligado al momento vital que atraviesan los jóvenes.
Las Relaciones Adolescentes como Fuente de Desarrollo Personal
Los estudios confirman que las relaciones adolescentes contribuyen al desarrollo psicoemocional, al aprendizaje de habilidades sociales y de comunicación, al conocimiento de las normas sociales, de las expectativas de género y de cómo interactuar de forma adecuada en un contexto afectivo. Como consecuencia, las primeras parejas influyen de manera notoria en la construcción de la propia identidad, en la autoestima y en el autoconcepto de los adolescentes. Son, en definitiva, el territorio de “prácticas” donde se construyen los patrones relacionales de la vida adulta.
El Cerebro Adolescente y las Relaciones de Pareja
Es crucial recordar que el cerebro de un adolescente aún se está desarrollando, especialmente las áreas relacionadas con la toma de decisiones y el autocontrol. Si tenemos en cuenta que el amor inunda el cerebro con dopamina, activando el circuito de recompensa (euforia-deseo-dependencia-abstinencia), es fácil comprender que los adolescentes “caigan” tan fácilmente en enamoramientos muy profundos, sintiendo muchas veces atracción hacia personas que tal vez no les convengan, involucrándose en relaciones poco sanas o priorizando estas relaciones por encima de otras actividades, como los estudios, sus amistades o su familia.
Las Relaciones Adolescentes y el Deseo de Independencia
Los adolescentes necesitan sentirse independientes, y para ello necesitan cuestionar la autoridad de sus padres. Por eso, en ocasiones, el tema de la pareja se convierte en un punto de conflicto. Si el adolescente interpreta que los padres se oponen a que tenga pareja, puede verlo como una amenaza a su libertad. En su deseo de demostrar que puede tomar decisiones por su propia cuenta, puede desoír los consejos de sus padres, incluso si de manera objetiva es capaz de sentir que son razonables.
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Cinco Razones Comunes por las que No Te Gusta la Pareja de Tu Adolescente
Es natural que no siempre estés de acuerdo con la elección de pareja de tu hijo. Pero si no quieres que esto sea un conflicto en casa, te invitamos a que te preguntes por qué te sucede esto, pues quizá la respuesta te sorprenda.
- Crees que es una mala influencia: Es natural que quieras que tu adolescente tenga cerca a personas que le ayuden a crecer y a ser mejor. Quizá pienses que le está influyendo negativamente y que esa relación podría ser perjudicial.
- Sientes que esa persona es emocionalmente inmadura: A nadie le gusta ver a su adolescente con una persona irresponsable, impulsiva o irrespetuosa, y pensar que tu hijo está invirtiendo su tiempo y sus esperanzas en alguien que no está a su altura emocional puede llegar a ser muy frustrante.
- Tenéis valores diferentes: Es normal que si ves a tu adolescente con una persona muy diferente a la que te gustaría sientas una cierta incomodidad y dudes sobre la idoneidad de la relación.
- Temes que tu adolescente se aísle de la familia: Si percibes que ahora le da menos importancia a las actividades familiares o si notas que dedica más tiempo a su pareja que a la familia, puede que sientas que la pareja de tu hijo representa una amenaza para la unidad familiar.
- Sientes que la pareja de tu adolescente te ha desplazado: Este sentimiento de desplazamiento es más común de lo que parece y no implica necesariamente que el vínculo con tu adolescente sea negativo o posesivo; se trata, la mayoría de las veces, de un duelo por la relación con tu hijo que es necesario transitar.
Padre hablando con su hija adolescente
Si No Te Gusta la Pareja de Tu Hijo: Cómo Mantener la Dinámica Familiar Positiva
Bien. Su pareja no te gusta, lo tienes claro. Pero es su pareja, y sabes bien que, a menos que veas un peligro real (si sospechas que tu adolescente tiene una relación tóxica, por ejemplo), interponerse en esta relación sería la peor de las ideas. Aquí hay algunas estrategias que puedes implementar:
- Practica la escucha activa y muestra interés sin juzgar: Escucha lo que tu hijo tiene que decir sobre su relación sin juzgar. Pregúntale qué le gusta de su pareja y cómo se siente en la relación. Esto no solo permitirá que confíe en ti, sino que también podrás entender mejor su perspectiva y sus emociones.
- Respeta su elección y apóyalo en su camino de aprendizaje: Permítele tomar sus propias decisiones, incluso si te parecen un error. Estar ahí para él, brindándole apoyo sin cuestionar sus elecciones, le ayudará a saber que siempre puede contar contigo.
- Sé el ejemplo de una relación saludable: Si deseas que tu hijo reconozca lo que es una relación sana, sé un ejemplo. Si muestras respeto, empatía y comunicación asertiva en tu propia relación (de pareja o con otras personas), tu hijo aprenderá de tu modelo.
- Expón tus preocupaciones de manera constructiva: En lugar de criticar a su pareja, utiliza frases que reflejen tus sentimientos y preocupaciones. Esto abrirá el espacio para que inicie su propia reflexión.
- Refuerza tu relación con tu adolescente más allá de su pareja: Al cultivar el vínculo en otras áreas, le demuestras que tu interés en él va mucho más allá de este aspecto de su vida.
Mejorando la Comunicación con Tu Hijo Adolescente
Es sabido de todos que la comunicación con adolescentes no es una tarea fácil. La adolescencia es una etapa crítica para todas las personas: aparecen los primeros signos de búsqueda de la independencia (que suelen interpretarse como rebeldía) y es muy común que los hijos, a esas edades, se separen de nosotros (cosa que muchas veces, interpretamos como que se encierran en sí mismos). Esos primeros sorbos de libertad y de cercanía con la vida adulta pueden contribuir negativamente en la comunicación, sobre todo si no los interpretamos correctamente.
Aquí hay algunos consejos para mejorar la relación con tu hijo adolescente:
- Continuidad y constancia: Habla con tus hijos de forma honesta y abierta y sin dar por sentado que ya conoces las respuestas. La intimidad es la base para mejorar la comunicación con adolescentes.
- El valor de la libertad: Mejorar la relación con tu hijo adolescente pasa por dejar que tome sus propias decisiones. Tu rol, en este caso, deberá ser más el de un orientador que el de un “dictador».
- Respeta sus opiniones: Estés o no de acuerdo con lo que opinen, es importante respetar sus puntos de vista. Como expertas en salud mental sabemos que dejar que tus hijos se expresen reforzará la confianza que ellos depositen en ti.
- Valora su privacidad: Procura que tu hijo adolescente tenga su propio espacio y no lo invadas sin su permiso. Paralelamente, hazle saber que la confianza también se basa en compartir espacios.
- Compartir tiempo juntos: Para construir relaciones positivas trata de reservar tiempo para compartir alguna actividad con tu hijo adolescente. Puede tratarse de una actividad suya en la que te involucres, alguna actividad tuya de la que les hagas partícipe o alguna actividad familiar.
- Empezar a tratarlo como un adulto: Al tomar en serio su manera de pensar y contar con ellos para la toma de decisiones, estarás integrándolos en la vida adulta. Ese aprendizaje les servirá muchísimo cuando les toque tomar las riendas de su propia vida.
- Ni dictador, ni amigo: Esto significa que tu rol es, simplemente, el de padre o madre. Nunca pierdas la cordialidad ni el respeto, pero tampoco la autoridad en su justa medida.
- Evitar la sobreprotección: Deja que tus hijos libren sus propias batallas. Aunque ningún padre quiere ver sufrir a sus hijos, como recomendamos anteriormente, es muy importante que aprendan a encajar los golpes de la vida por sí mismos.
- Las reglas y los valores: Es tu responsabilidad ponerle límites, hacerle entender lo que puede y lo que no puede o debe hacer. Y no solo en el hogar, sino en el colegio, el instituto u otros círculos y ámbitos donde se mueva y se moverá en el futuro.
- Amor y aceptación: Una regla básica para mejorar la relación con tu hijo adolescente es no pretender cambiarlo. Deja que tome su propio camino, porque sus ilusiones y sueños puede que no tengan nada que ver con los tuyos.
El Impacto de las Relaciones de Pareja en la Adolescencia
Las relaciones de pareja tienen un impacto significativo sobre el resto de las facetas vitales. En los últimos años, los expertos están alertando sobre modelos poco saludables desde el punto de vista emocional y personal, ya que los adolescentes tienen acceso ahora a imágenes y publicaciones que les muestran estilos de relación que ellos copian, aunque no sean los idóneos. Tiene peso aquí la influencia de la pornografía digital, cuyo consumo se adelanta cada vez más.
Adolescente solo
¿Qué Hacer Si Tu Hijo No Tiene Amigos?
Al llegar la adolescencia observamos como nuestros hijos empiezan a dedicar cada vez más tiempo a sus compañeros y amigos. En primer lugar debemos intentar responder esta pregunta. Si bien este tema puede ser complicado de abordar ya sea por la privacidad que ellos reclaman o por nuestro miedo a su reacción, es importante que nos acerquemos de manera flexible y abierta a lo que nos pueden contar.
Es fundamental entender que la conciencia de grupo es crucial durante la adolescencia. No tener amigos puede ser una experiencia muy desagradable. Además debemos tener en cuenta que este es un periodo de gran importancia en la vida donde se desarrollan y perfeccionan las habilidades sociales, se forman y consolidan amistades que pueden durar toda la vida y se forma la personalidad de nuestro hijo o hija.
Para ayudar a tu hijo a desarrollar sus habilidades sociales y formar amistades, considera estas estrategias:
- Actividades sociales: Incentivar que nuestros hijos realicen actividades donde las relaciones sociales sean una parte más. De esta manera aumentamos los círculos en los que se mueve nuestro hijo.
- Animar y reforzar los avances: Animar a nuestros hijos y facilitar sus relaciones sociales será un aspecto clave a la hora de establecer sus amistades.
- Pedir ayuda: Buscar ayuda profesional puede ser el primer paso para ayudar a nuestro hijo.
Cuando la Familia Afecta la Relación de Pareja
Quizá tu pareja sea la más ideal para ti y vuestro vínculo sea sólido y sano, pero ¿qué pasa cuando la familia afecta a la relación de pareja? Aquí tienes consejos para ayudarte. En el momento en el que elegimos con quien compartir nuestra vida, de alguna manera también elegimos a su familia.
Cuando la familia afecta a la relación de pareja y se cruzan los límites de nuestra intimidad, tenemos que enfrentarnos al reto de reconducir la situación sin dañar.
Cuando la familia afecta a la relación de pareja: ¿qué puedo hacer?
- Mantendremos una comunicación constante con nuestra pareja. Es necesario expresarles cómo nos afecta determinadas palabras, actos o circunstancias. La situación de cada familia es particular.
- Llegaremos a un acuerdo con nuestra pareja sobre dónde están nuestros límites. Sobre lo que aceptaremos y lo que no estaremos dispuestos a permitir.
- Asimismo, es necesario evidenciar siempre aquello que nos hace daño o lo que nos molesta ante esa suegra que nos critica, hacia ese hermano que no nos acepta o hacia ese padre que todo lo quiere saber y controlar.
Aunque en ocasiones la familia influya en la relación de pareja, no siempre lo hace para mal, de hecho muchas familias políticas hacen de lugar de reflexión en los momentos de crisis.
