¿Cómo estimular a un recién nacido para que haga popó?

Uno de los temas que más preocupan a los padres, especialmente a los primerizos, es el ritmo intestinal de su bebé. Es crucial comprender qué es normal y cuándo hay un problema como el estreñimiento. A continuación, te ofrecemos información y consejos prácticos para ayudar a tu bebé a hacer popó de forma segura y efectiva.

Entendiendo el ritmo intestinal del bebé

Durante los primeros meses de vida, el ritmo intestinal del bebé puede generar muchas dudas. Los recién nacidos suelen defecar entre 4 y 10 veces al día durante los primeros días, especialmente si están alimentados al pecho. Durante estas primeras semanas, cada cambio en el color, la textura o la frecuencia de las deposiciones puede despertar dudas en madres y padres.

Al nacer, el bebé expulsa el meconio: una sustancia viscosa, oscura y pegajosa compuesta por líquido amniótico, células epiteliales y bilis. Después del meconio, las heces pasan a un color amarillo mostaza (en lactancia materna), o un tono más beige si se alimenta con fórmula.

Con el tiempo, las deposiciones del bebé cambian. Durante las primeras semanas de vida es prácticamente tomar pecho y ensuciar el pañal. Esto se debe al reflejo gastrocólico, es decir, que en todas las tomas tienen necesidad de hacer caca; por ello suelen hacer de 8 a 10 veces al día. A partir de los 2 meses, algunos pueden no hacer caca todos los días, incluso estar una semana sin hacerla, pero cuando la hacen es blandita, y no dura, de manera que puede ponerse hasta arriba saliéndose la caquita del pañal.

¿Qué es la disquecia del lactante?

Existe un proceso por el que pasan todos los bebés que se llama disquecia del lactante, en algunos bebés las familias lo notan más y en algunos bebés pasa más desapercibido. La disquecia del lactante se refiere a la dificultad en el ritmo intestinal de un bebé, manifestándose a menudo como problemas para expulsar gases o realizar deposiciones de manera regular.

La disquecia o falso estreñimiento del bebé es un trastorno relacionado con la evacuación de las heces y/o de los gases del recién nacido. Puede durar días o incluso semanas y suele ir acompañado de episodios de nerviosismo, gritos, llanto, incomodidad, inquietud, enrojecimiento facial, y sobre todo, ausencia de deposiciones del bebé.

La mayoría de las veces, lo primero que piensan los padres es: "Mi hijo está estreñido, lleva varios días sin hacer caca". Existe pues una falta de coordinación entre la presión de la tripita para intentar expulsar la caca y la presión en los esfínteres. El bebé intenta apretar, pero el esfínter está cerrado, por eso no puede. Básicamente, esta disquecia desaparecerá cuando el bebé controle y domine los esfínteres. Lo primero que tenéis que saber es que no es grave y que se pasa; en unos días o semanas estas crisis desaparecerán.

Es importante saber que NO SE HA DE DEFECAR TODOS LOS DÍAS. Casi todos los bebés llegan a estar dos o tres días sin defecar; muchos están cinco o siete días, algunos 10 o 15 días, y los hay que tardan todavía más. Pero la hacen sin esfuerzo ni dolor. Eso no es estreñimiento; es completamente normal, y no hay que hacer nada: no hay que dar al bebé zumo, ni agua, ni hierbas, ni laxantes, ni meterle el termómetro por el culito ni el ramito de perejil ni supositorios.

Una enfermera explica cómo realizar un masaje para aliviar los cólicos o el estreñimiento del bebé

¿Cómo diferenciar la disquecia del estreñimiento?

A menudo se suelen confundir la disquecia del bebé con el estreñimiento, pero no son lo mismo. El estreñimiento sucede cuando las heces se vuelven duras y secas, por lo que el bebé no puede expulsarlas de forma normal. La disquecia ocurre cuando el cuerpo del bebé está descoordinado entre lo que quiere hacer y lo que realmente hace. Es decir, cuando el bebé necesita hacer caca pero no puede porque el cuerpo no responde a ello. ¿Por qué le ocurre esto al bebé? Porque aún no ha aprendido a relajar el esfínter.

El estreñimiento se percibe cuando el bebé tiene dificultad para defecar, expulsando heces duras, en pequeñas cantidades o con esfuerzo excesivo. El estreñimiento en bebés ocurre cuando este, a pesar de que lo intenta, no puede hacer caca debido a que sus heces están muy duras y secas.

Técnicas seguras para estimular al bebé

Si tu bebé tiene un falso estreñimiento pero está molesto, le puedes ayudar dándole un masajito en la tripa, flexionándole las piernas y levantándolas hacia arriba o pasándole una toallita por el culete para estimularle. Si no es efectivo puedes estimularle con una sonda rectal o un enema de glicerina. Con introducirlo 1 centímetro suavemente será suficiente. Conseguirás aliviar las molestias y a él no le produce ningún daño ni dolor. Si lo tienes que ayudar varias veces, no tengas miedo a estar acostumbrándole a no trabajar a su intestino.

Aquí hay algunas técnicas seguras que puedes probar:

  • Masajes abdominales: Con movimientos circulares suaves en el sentido de las agujas del reloj sobre la tripita del bebé, se estimula el tránsito intestinal y puede favorecer la expulsión de gases y heces.
  • Hacer la bicicleta: Levantar suavemente las rodillas del bebé arriba y abajo se debe mantener esta postura al menos unos segundos y luego estiramos las piernas.
  • Baños con agua templada: Prepara la bañera del bebé con agua templada, dejarlo sentado de manera que al menos todo su culete esté cubierto de agua y esperar.

Qué no hacer

Hay muchas falsas teorías que circulan sobre remedios que puedes hacer con los pequeños (que desde aquí no recomendamos); es totalmente desaconsejable usar, por ejemplo, bastoncillos, termómetros o aceites para intentar estimular el culete del bebé. A la hora de ayudar al bebé a hacer caca es fundamental tener en cuenta qué cosas no se deben hacer, como administrar laxantes al pequeño o practicar la estimulación anal del bebé.

Otras cosas que no debes hacer:

  • No intentes estimularlo: Ni con aceite de oliva, ni con perejil ni con la punta de un termómetro.
  • No darle alimentos ricos en fibra si es menor de seis meses.

Alimentación y estreñimiento

Como regla general, es difícil que un bebé alimentado con lactancia materna tenga estreñimiento, algo que suele ser más frecuente en aquellos que toman biberones de fórmula. Si tu bebé ya está empezando a comer otros alimentos, las legumbres, los cereales integrales (pan arroz o avena) y algunas verduras como los pimientos, el puerro o las alcachofas, pueden favorecer sus movimientos intestinales.

Es importante seguir las instrucciones del fabricante en cuanto a la cantidad de agua que hay que añadir a la leche de fórmula para asegurarnos de que el bebé está adecuadamente hidratado.

Si estás con lactancia materna, tu alimentación no influye para nada sobre su estreñimiento. En diferentes estudios científicos se ha demostrado que todo lo que la madre ingiere influye en la composición, sabor y olor de la leche materna.

Cuándo consultar al pediatra

Si tu bebé tiene verdadero estreñimiento y sus caquitas son duras y con dolor debes consultar con tu pediatra sobre todo si tiene menos de cuatro semanas. Tu pediatra te recomendará que debes hacer dependiendo de su edad: introducir más líquido, un laxante osmótico, cambiar de leche, microenemas de glicerina…

Para no olvidar nada en las visitas al pediatra conviene apuntar todas las dudas y acudir a la consulta con todo escrito, incluyendo los días en los que sucede y sintomatología que vemos en el niño.

Tabla resumen: Deposiciones normales vs. Estreñimiento

Característica Deposiciones Normales Estreñimiento
Frecuencia Variable (desde varias veces al día hasta una vez cada varios días) Infrecuente (menos de lo habitual para el bebé)
Consistencia Blanda o líquida Dura y seca
Esfuerzo Mínimo o ausente Excesivo y con incomodidad
Comportamiento del bebé Cómodo y sin irritabilidad Irritable, incómodo y llorando

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