Volvemos con una receta de las de toda la vida. Sin secretos, sin misterios, absolutamente sencilla. Pero cómo se disfrutan unas buenas costillitas rebozadas, ¿eh? Y la salsa... pues la que más os guste.
Algunos platos evocan recuerdos a la memoria, a menudo relacionados con la infancia. Tan sólo nombrarlos, verlos o, sencillamente, olerlos son capaces de hacernos revivir situaciones y transportarnos al momento en otra época. Probablemente cada uno tiene unos platos concretos que le traen estos recuerdos y eran característicos de su ambiente familiar.
Las costillas de cabrito rebozadas quizás son uno de estos platos de la memoria colectiva. Una carne tierna y fina, sabrosa, que una vez rebozada y frita se convierte en un manjar memorable. Cuesta imaginársela preparada de otro modo, pues correríamos el riesgo de dañar la exigua carne aferrada a unos huesos tan pequeños.
La fritura breve a fuego intenso la protege de una cocción excesiva y abrasiva y, porque no decirlo, le aporta unos sabores tostados que la complementan. Una combinación, junto con la textura crujiente, que maravilla a grandes y pequeños.
Ingredientes principales
- Costillas de cabrito cortado tiernas y listas para freír
- Huevos
- Pan rallado
- Aceite de girasol
- Sal
Preparación paso a paso
Paso 1: Preparar el rebozado
Bate un par o tres de huevos en un bol con un poco de sal. ¡Y listo!
Paso 2: Freír las patatas
Empezaremos por calentar una buena cantidad de aceite para freír. Primero haremos las patatas y en el mismo aceite freiremos las costillitas. Cortad las patatas a vuestro gusto.
Paso 3: Freír las costillitas
Ahora subimos la temperatura del aceite... y esperamos. Enseguida cogerán color y quedarán bien crujientes por fuera... y cocidas por dentro. ... Hasta que tengan buen color... Lo que os decía: se tienen que rebañar bien...
Información adicional
La carne de cordero es una carne con un alto contenido en proteínas, hierro, fósforo y potasio. Es por esto que se trata de un tipo de carne ideal para el crecimiento de los niños. Si queréis tomarlo estofado, podéis probar la caldereta de cordero.
Las chuletas de cordero son una de las partes más populares, por ser tiernas y con menos contenido en grasa. En un bol hacemos un aderezo con aceite de oliva, los ajos fileteados y el perejil picado. Salpimentamos las chuletas de cordero y las pasamos por el aliño.
Rebozamos las chuletas de cordero pasándolas por huevo batido y pan rallado. En una sartén ponemos a calentar abundante aceite de girasol y freímos las chuletas de cordero rebozadas. ¡Pruébalas. Mercedes!
En Arderiu la Carn, te ofrecemos costillas de cabrito cortado para rebozar de la mejor calidad. Nuestro cabrito proviene de Granada, criado en campos abiertos, lo que asegura una carne tierna, deliciosa y exquisita, perfecta para cualquier ocasión familiar. Cada bandeja contiene 25-30 cortes ideales para rebozar y disfrutar de un plato tradicional en casa.
Presentación: Bandeja de 600 gramos.
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