Cómo encontrar un panal de abejas: Ubicación y métodos

Localizar panales de abejas es una tarea esencial en apicultura, ya sea para recolectar miel o evaluar la salud de la colmena. Este proceso, tradicionalmente manual, se beneficia ahora de innovaciones tecnológicas que facilitan y mejoran su eficiencia.

Localización de panales: Métodos y técnicas

La tarea de localizar en un panal las celdas que contienen crías, polen o miel es fundamental para obtener información sobre cuándo recolectar la miel o evaluar el estado de salud de la colmena en apicultura. Ahora, un equipo de la Universidad de Córdoba ha empleado inteligencia artificial sobre imágenes para desarrollar un sistema que ayude a los apicultores en esta labor.

Inteligencia Artificial en la Apicultura

Para ello han aplicado un algoritmo de segmentación semántica de aprendizaje profundo denominado 'Feature Pyramid Network (FPN)', que permite realizar múltiples clasificaciones a diferentes resoluciones, ofreciendo una solución a este problema de forma robusta y automatizada.

El investigador del departamento de Ingeniería Electrónica y de Computadores Francisco Javier Rodríguez Lozano explica que el algoritmo ha sido entrenado con distintas fotografías de panales obtenidas del colmenar de la Universidad de Córdoba y se ha comparado con diferentes algoritmos de segmentación semántica, como U-Net, y, además, con siete extractores de características diferentes.

Este trabajo, en el que participan también Francisco Javier Quiles Latorre y Manuel Ortiz López (Departamento de Ingeniería Electrónica y de Computadores) y José Manuel Flores Serrano (Departamento de Zoología), ha obtenido unos resultados de clasificación por encima del 92 % en métricas típicas de segmentación de imágenes, lo que garantiza un importante apoyo a la tradicional tarea manual realizada por los apicultores, mejorando su precisión y eficiencia y reduciendo el tiempo de ejecución de esta labor.

Esta innovación tecnológica aplicada a la apicultura se suma a otras desarrolladas por este equipo interdisciplinar de investigación, como el contador de abejas que monitoriza las 'puertas' de las colmenas a través de luz infrarroja y pulsos eléctricos o el propio sistema ‘WBee’, un sistema de monitorización remota, pionero en España, destinado a facilitar la observación de la actividad de las colmenas a apicultores y científicos sin alterar la vida normal de la colonia de abejas.

el secreto para que las abejas no puedan picarte. apicultura

Desplazamiento de colmenas: Consideraciones importantes

Transportar colonias de abejas no es tan simple como mover una colmena de sitio. Si movemos una colmena a menos de 6 km (especialmente a menos de 3 km), las pecoreadoras encuentran su área habitual de pecoreo. Desde allí, vuelven al primer emplazamiento que ocupaba su colmena… y no la encuentran, pues ha sido desplazada y ya no saben cómo volver a la nueva ubicación.

No obstante, si se realiza un traslado entre 3 y 5 km de distancia en línea de vuelo de su ubicación previa, pocas abejas volverán al lugar de antes. Lo ideal es llegar a la nueva ubicación a tiempo para poder abrir las piqueras. Preferible detenerse en un lugar con sombra, si ello fuera posible, y todas las colmenas deben descargarse y colocarse en su ubicación antes de abrirlas.

Cuando se hayan descargado todas las colmenas, las abejas de las primeras colmenas que fueron descargadas, se habrán tranquilizado suficientemente como para poder abrirles las piqueras.

El trashumante quiere, en tanto sea posible, transportar todas sus abejas con la mínima merma posible. Para conseguirlo se las encierra en su colmena, o bien se aprovecha la oscuridad para cargarlas y partir sin cerrarlas.

Si el transporte va a durar solamente algunas horas, y siempre que haga frío o de que las colmenas no estén con mucha población, entonces pueden ser encerradas completamente. No obstante, a pesar de la importante superficie de aireación ofrecida por la parte superior enrejillada, se producen mucho estrés y asfixias en colmenas muy pobladas.

Protocolos de actuación de los bomberos

Los Bomberos han normalizado sus actuaciones para hacer frente a los riesgos de las abejas mediante un protocolo que están aplicando los parques de toda la provincia. Los Bomberos han tenido que adaptarse a los nuevos tiempos para poder ofrecer el servicio de recogida de enjambres y colmenas de una forma racional y compatible con la sostenibilidad.

En la comarca se atienden cada año más de 80 casos de abejas, «destacando lógicamente los meses de primavera». Cuando los Bomberos reciben una llamada de alerta, primero valoran si es un enjambre (multitud de abejas con su maestra, que juntas salen de una colmena para formar otra colonia) o de una colmena silvestre (recipiente construido para habitáculo de las abejas).

El enjambre es menos peligroso que la colmena. «En él las abejas no están en su casa y, por tanto, no tienen el sentido de proteger su territorio. Están de paso y, por ello, se pueden encontrar enjambres en lugares tan extraños como un semáforo, árboles de parques, bancos o un espejo de coche», afirma Soler.

Este tipo de casos, que parecen más propios del cine que de la realidad, «se dan porque las abejas, cuando están cansadas y cae la noche, se resguardan para con el alba volver a buscar el lugar para su asentamiento definitivo».

Además del vestuario de protección adecuado, utilizan enseres propios de la apicultura para introducir en cajas a las abejas, «que después soltamos en lugares apartados, en plena naturaleza». Además, usan ahumadores para adormilar al insecto y feromonas para atraer su atención hacia el recipiente. Cuando la colmena ya se ha trasladado, rocían su antigua colmena con gasoil o vinagre para evitar su regreso.

La retirada de enjambres de abejas necesita la intervención de los servicios de emergencia, sobre todo si se trata, como es lo habitual, de zonas de gran altura, espacios confinados o lugares de difícil acceso.

Los expertos recuerdan que en la mayoría de ocasiones, cuando nos encontramos a un enjambre de abejas, aproximadamente en un kilómetros se puede localizar una colmena. El enjambre suele ser una escisión de la colmena de origen, abejas que buscan con una nueva reina un lugar con más espacio donde establecerse y abandonar su nomadismo.

Si se trata de un enjambre sin asentamiento, pueden reaccionar por instinto de defensa ante lo que ellas puedan entender como un ataque, por ejemplo, si ven que se les espanta o que se les rocía con spray o agua. La mejor solución, recuerdan desde el Consorcio de Provincial de Bomberos de Alicante es «no acercarse ni alterar su camino, pues están en tránsito, en fase nómada».

Ante la duda o preocupación por el enjambre, la mejor forma de quedarse tranquilo es llamar a un apicultor. Si por algún casual o por desconocimiento se recurre a una empresa de control de plagas, esta deberá a su vez proceder a la llamada del apicultor si no dispone de uno propio, ya que bajo ningún concepto se debe proceder a su exterminio.

La duración de este trabajo de retirada depende de la hora del día, ya que por la noche las abejas y avispas están más calmadas y tranquilas y facilita la labor de los apicultores. Si es de día, se vuelve más difícil a medida que avanza las horas centrales de sol, y hay que usar la estrategia y el conocimiento tradicional de la apicultura.

Pasos para recolectar la miel de las abejas

Recolectar miel es una de las actividades más emblemáticas y emocionantes de la apicultura. No solo se trata de obtener un producto natural y delicioso, sino también de participar en un proceso que refleja el equilibrio entre el trabajo humano y el increíble orden de la naturaleza.

Para realizar esta tarea correctamente, es fundamental contar con el equipo adecuado, como trajes de protección, ahumadores, alzas y extractores, así como con los conocimientos básicos sobre el comportamiento de las abejas y las condiciones ideales para la cosecha.

Antes de comenzar con la recolecta de miel de abeja, es fundamental estar bien preparado. La seguridad del apicultor, la tranquilidad de las abejas y la calidad de la miel dependen en gran parte del uso adecuado del equipo. Es la primera barrera de protección. Este traje suele ser de tela gruesa y de color claro, e incluye un velo con malla para proteger la cabeza y la cara, además de guantes. Gracias a este equipo, el apicultor puede trabajar con seguridad, minimizando el riesgo de picaduras.

El ahumador es una herramienta esencial en cualquier trabajo con colmenas. Produce humo a partir de materiales naturales como cartón, hojas secas o virutas de madera. Se utiliza para abrir la colmena y separar los cuadros que, por lo general, están pegados con propóleos (una resina que las abejas utilizan para sellar espacios).

Este cepillo de cerdas largas y delicadas sirve para retirar cuidadosamente a las abejas que aún estén sobre los cuadros al momento de extraerlos. Las abejas sellan las celdas llenas de miel con una fina capa de cera llamada opérculo. Una vez que los cuadros han sido desoperculados, se colocan dentro del extractor, que funciona mediante fuerza centrífuga.

Tras la extracción, la miel suele contener partículas de cera, propóleos o incluso pequeñas abejas. Se utiliza un colador fino o un filtro especial para eliminar estas impurezas. Son los compartimentos superiores de la colmena donde las abejas almacenan la miel. La recolecta de miel debe realizarse en el momento justo, cuando la miel ya está madura.

Esto se identifica porque al menos el 80% de las celdas de los panales están operculadas, es decir, selladas con una fina capa de cera. Esta cobertura natural es una señal de que la miel ha alcanzado su nivel óptimo de humedad y no fermentará.

Antes de acercarse a la colmena, es imprescindible usar el traje de apicultor completo, incluyendo guantes y velo. Este paso garantiza la seguridad y permite trabajar con mayor confianza. Una vez vestido, se debe encender el ahumador, usando materiales naturales como cartón, hojas secas o viruta de madera. Ahumar suavemente la piquera (entrada de la colmena) y la parte superior al abrir la tapa.

Usa la palanca o espátula apícola para separar los cuadros que, por lo general, estarán pegados con propóleos. Revisa uno a uno y selecciona solo aquellos cuadros que contengan miel operculada. Una vez fuera de la colmena, lleva los cuadros a una zona de trabajo limpia. Utiliza un cuchillo desoperculador (puede ser liso o dentado, a veces se calienta ligeramente) para quitar la capa de cera que recubre las celdas llenas de miel.

Coloca los cuadros desoperculados en el extractor de miel, una centrifugadora que, al girar, expulsa la miel hacia las paredes del tambor. La miel cae al fondo del extractor y se recoge mediante una válvula en un recipiente limpio. La miel extraída contiene impurezas como pequeñas partículas de cera, restos de propóleo o incluso abejas. Por eso, se pasa por un colador o filtro fino para limpiarla.

Una vez filtrada, la miel se vierte en frascos de vidrio o plástico herméticos y esterilizados. Se recomienda etiquetar cada envase con la fecha de recolección y el tipo de floración, si se conoce.

Recolectar miel de abeja es una tarea que, aunque gratificante, requiere sensibilidad, observación y respeto hacia las abejas. Una de las reglas fundamentales de la apicultura responsable es dejar suficiente miel en la colmena.

Las abejas no producen miel solo para que la recolectemos, sino que la almacenan como su fuente principal de alimento, especialmente durante el invierno, cuando no pueden salir a buscar néctar. El clima afecta directamente el comportamiento de las abejas. En días con mal tiempo (lluvia, viento o bajas temperaturas), las abejas suelen estar más agitadas y defensivas, lo que aumenta las posibilidades de picaduras y estrés en la colmena.

Si estás empezando, es clave aprender primero cómo se recolecta la miel correctamente. La mejor forma de hacerlo es acompañando a apicultores con experiencia. Observar sus métodos, herramientas y el trato que dan a las abejas te brindará una base práctica mucho más sólida que cualquier manual.

Durante la recolecta de miel, los movimientos bruscos pueden alterar a las abejas. Siempre trabaja con calma, evitando golpear los cuadros o sacudirlos.

El papel crucial de las abejas y la enjambrazón

La primavera ha llegado y, junto con ella, el buen tiempo y las flores. Esta época del año es fundamental para la reproducción y el crecimiento de las colonias de abejas, ya que las plantas empiezan a florecer y hay una mayor cantidad de néctar y polen disponible. En este contexto, los enjambres de abejas se vuelven más comunes.

Las abejas juegan un papel esencial en la polinización de las plantas, incluidas muchas de las que producen los alimentos que consumimos. Sin las abejas y otros polinizadores, la producción de alimentos se vería gravemente afectada, y la biodiversidad en general sufriría pérdidas importantes.

Las abejas son insectos sociales que viven en colonias. Cada colonia está compuesta por una reina, obreras (abejas hembras) y zánganos (abejas machos). La reina es la única abeja en la colonia que puede poner huevos, mientras que las obreras realizan tareas como recolectar néctar y polen, cuidar a las larvas y defender la colonia.

Las abejas utilizan feromonas para comunicarse entre ellas y coordinar sus actividades. La feromona de la reina, por ejemplo, ayuda a mantener la unidad y el orden en la colonia. Cuando una colonia se vuelve demasiado grande, se produce un fenómeno llamado enjambrazón. Durante la enjambrazón, aproximadamente el 60% de las abejas de la colonia, incluida la reina, abandonan la colmena para establecer una nueva colonia. Las abejas restantes en la colonia original criarán una nueva reina.

Métodos para capturar enjambres

La «pelota»: Este método se utiliza cuando el enjambre acaba de salir y se encuentra suspendido en un árbol o balcón. Coloca un núcleo debajo del enjambre, golpea suavemente la rama o soporte donde está el enjambre para que las abejas caigan dentro del núcleo, y deja que las abejas entren por sí solas.

Trampas: Coloca un núcleo con un cuadro de cera vieja, uno con polen y dos láminas en un árbol o ribazo cercano a tu apiario. Las trampas de enjambres atraen a las abejas buscando un nuevo hogar. Si lo deseas, puedes agregar atrayentes como esencias de limón o productos comerciales específicos para aumentar las posibilidades de éxito.

Enjambres en lugares difíciles: A veces, recibirás una llamada de alguien que tiene un enjambre en un lugar de difícil acceso, como una chimenea o un agujero. En estos casos, puede ser necesario desmontar parcialmente la estructura o utilizar herramientas especiales para acceder al enjambre.

Una vez que hayas accedido al enjambre, coloca los panales de cera que contengan cría en cuadros vacíos y traslada la colonia a un núcleo. Si no puedes acceder directamente al enjambre, utiliza humo para hacer que las abejas salgan de su escondite y captura a la reina en un clip especial para reinas.

Las abejas tienen una memoria sorprendentemente buena. Capturar enjambres puede ser una tarea complicada y, por ello, es importante tomar precauciones para garantizar la seguridad tanto de las abejas como de las personas involucradas en el proceso.

Además, aprender sobre las abejas y su importancia en el ecosistema es esencial para comprender cómo podemos proteger y conservar a estos valiosos polinizadores.

Un enjambre de abejas, es un grupo de abejas con su reina, que salen de una colmena en busca de un lugar donde establecer una nueva colonia, que puede ser el hueco de un árbol, bajo un tejado, el hueco de una persiana, una caja-colmena vacía etc.

Si ves un enjambre desnudo en árbol o establecido, por ejemplo en pared, no lo fumigues.

Se recomienda a las personas que encuentren un enjambre en sus propiedades o cercanías que contacten con el apicultor mas cercano para reducir el desplazamiento.

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