Cómo Calentar Cachorros Recién Nacidos: Temperatura Ideal y Métodos

En el cuidado de nuestras mascotas, especialmente de los perros, garantizar su bienestar es fundamental. Uno de los aspectos más relevantes es mantener una temperatura adecuada, sobre todo en épocas frías o en casos de salud delicada. Las lámparas de calor son una inversión valiosa para garantizar que tu mascota esté siempre cálida y cómoda. Las lámparas de calor son una herramienta muy útil para el bienestar de nuestros amigos peludos. Proporcionan un ambiente cálido que puede ser especialmente beneficioso para cachorros, perros enfermos o de edad avanzada.

Cuando se trata de mantener a nuestros perros cómodos durante los meses más fríos, una lámpara de calor puede ser una excelente opción.

¿Por Qué es Importante Mantener la Temperatura Adecuada?

Los perros y los gatos son animales homeotermos, que son aquellos capacitados para mantener una temperatura corporal relativamente constante. Los perros pequeños son más propensos a la pérdida de calor, ya que tienen más proporción de área superficie-masa corporal. Cuando la temperatura corporal desciende por debajo de los 34º C la termorregulación se ve alterada y se pueden apreciar calambres, ligeros temblores y el perro puede empezar a buscar calor. Si los síntomas son más severos deberemos acudir al centro veterinario para que se inicien métodos de calentamiento activos, que a diferencia de los pasivos (cubiertas, mantas, toallas…) aplican calor de superficie y ayudan en la hipotermia moderada y severa. El objetivo principal del tratamiento será conseguir calentar mediante medios activos, fluidoterapia… al paciente hasta alcanzar su temperatura normal, monitorizando cuidadosamente cualquier cambio en el sistema cardiovascular y en los fluidos corporales del paciente.

Ante una hipotermia severa, se pueden presentar diversas complicaciones: edema cerebral, edema pulmonar, neumonía, pancreatitis, hipotensión.

Lámparas de Calor para Perros: Una Solución Eficaz

Las lámparas de calor para perros son altamente eficientes, ya que ofrecen calor directo y localizado, lo que las hace ideales para mantener a las mascotas calientes en espacios reducidos. En comparación con otros métodos de calefacción, como alfombras térmicas o calefactores convencionales, las lámparas son generalmente más seguras al evitar el riesgo de sobrecalentamiento en superficies blandas. Sin embargo, es crucial supervisarlas para prevenir quemaduras.

Factores a Considerar al Elegir una Lámpara de Calor

  • Tamaño del Espacio: Considera cuánto espacio necesitas calentar.
  • Potencia y tipo de luz: Existen diferentes potencias y tipos de luces (infrarrojas o halógenas).
  • Facilidad de instalación y uso: Algunas lámparas requieren un sistema de montaje, mientras que otras son más simples de colocar.
  • Facilidad de instalación: Asegúrate de que la lámpara sea fácil de instalar y ajustar según tus necesidades específicas.

Marcas Recomendadas

En el análisis de lámparas de calor para perros, algunas de las marcas que ofrecen la mejor relación calidad-precio son Fluker’s, que destaca por su durabilidad y eficiencia energética; PetFusion, conocida por su diseño seguro y rendimiento constante; y AmazonBasics, que ofrece opciones económicas sin sacrificar calidad.

Otras Consideraciones Importantes

Cuidado de los Cachorros Recién Nacidos

Aunque hay pocas cosas más adorables que una camada de cachorros recién nacidos, ocuparse de todas estas nuevas vidas puede resultar una tarea abrumadora. Pero no tienes de qué preocuparte.

  1. Los cachorros recién nacidos pasarán sus primeras semanas en la misma cama o lugar en el que nacieron, por lo que es importante elegir bien a la hora de preparar el nacimiento. El espacio debe ofrecer suficiente amplitud para que la madre pueda tumbarse y estirarse completamente sin aplastar a los cachorros, y debe poder entrar y salir libremente mientras mantiene a los cachorros dentro. Durante los primeros días, la madre limpiará los excrementos de las crías, pero si se trata de una camada muy numerosa, podría necesitar ayuda para hacerlo. Al final de la segunda semana o a principios de la tercera, los cachorros abrirán los ojos y se volverán más activos.
  2. Experto Animal nos recuerda que los cachorros son incapaces de regular su propia temperatura, por lo que debes mantener a los pequeños calientes. Puedes abrigarlos y colocarlos sobre tu pecho para que reciban calor o utilizar una bolsa con agua tibia/caliente (no hirviendo) y colocar al cachorro sobre una toalla encima de esta bolsa para que se caliente gradualmente. Como indica Experto Animal, los cachorros recién nacidos, que todavía no son capaces de controlar su temperatura, se encontrarán entre los 34,4ºC y los 36,1ºC. Hacia las cuatro semanas de vida ya alcanzarán los 37,8ºC.
  3. Durante sus primeras semanas, los cachorros dependen exclusivamente de su madre para cubrir sus necesidades nutricionales. Como indica Web Consultas, la lactación precisa gran cantidad de energía, de modo que la dieta de la madre resulta de vital importancia para el proceso de lactancia y, además, afecta a la calidad de la leche que toman los cachorros. Para garantizar que tanto la madre como los cachorros reciben una nutrición adecuada durante la etapa de lactancia, la madre debe recibir varias raciones de un alimento de calidad para cachorros a lo largo del día. Es importante controlar el peso de los cachorros durante este tiempo. Según Experto Animal, podría ocurrir que la perra rechazara a alguno, que uno de ellos no supiera alimentarse o que hubiera nacido con una incapacidad física importante. De ser así será esencial llamar o acudir al veterinario. Si los cachorros más pequeños siguen sin mostrar signos de crecimiento sano o de aumento de peso, consulta a tu veterinario. Es posible que debas encargarte de ellos y darles el biberón. El sitio web de Mis Animales indica que la mastitis requiere tratamiento y es importante que la detectes a tiempo, pues en caso de que la perra la padezca puede comprometer seriamente la calidad de la leche y desembocar en la muerte de los cachorros. Los síntomas de mastitis incluyen pezones rojos e hinchados y reticencia a la lactación. La madre podría incluso morder a los cachorros cuando intentan alimentarse. En la cuarta o quinta semana, a los cachorros les empezarán a salir los dientes y comenzarán con el proceso de destete a medida que disminuya la producción de leche de la madre. Cuando notes que los cachorros empiezan a probar el alimento de la madre, es el momento de proporcionarles su propia ración de alimento para cachorros.
  4. Los cachorros jóvenes son propensos a enfermedades e infecciones, por lo que tendrás que vigilarlos de cerca. Los cuidados del cachorro recién nacido deben incluir inspecciones periódicas para detectar signos de infección o mala salud. Como indica Tienda Animal, los cachorros son mucho más vulnerables a las pulgas y parásitos que los perros adultos, por eso es fundamental que consultes a tu veterinario para saber cómo desparasitarlos y cuándo hacerlo. Aunque los anticuerpos que reciben durante la lactación les ayudarán a protegerse de las enfermedades en las primeras semanas, estos anticuerpos desaparecen alrededor de las seis u ocho semanas, momento en el que tendrán que recibir su primera ronda de vacunas. Antes de interactuar con estos cachorros, tanto tú como el resto de los miembros de la familia o visitas debéis lavaros bien las manos para reducir el riesgo de que los cachorros enfermen a causa de las bacterias nocivas que puedan estar presentes en las manos.
  5. Hacia la cuarta semana, los cachorros están preparados para empezar a socializar con humanos y otros perros. Como indica Zooplus, el periodo de socialización es la fase de desarrollo más importante de la vida de un cachorro. En función de la raza, puede extenderse desde la cuarta hasta la decimosexta semana. Este primer periodo sensible es decisivo para el aprendizaje. Todos los estímulos del entorno y animados (congéneres y otros seres vivos) que conozca el cachorro positivamente en este periodo los registrará como normales en su memoria. Estos estímulos de protección lo ayudarán a abordar nuevos estímulos o situaciones con confianza. Los cachorros mal socializados tienden a convertirse en perros ansiosos que pueden tener problemas de comportamiento. El cuidado de un cachorro recién nacido conlleva mucho trabajo, pero estas primeras semanas pasan en un abrir y cerrar de ojos. Si los cachorros acaban siendo adoptados, no tardarás en despedirte de ellos, un acontecimiento que suele ser agridulce.

Tabla de Temperaturas Ambientales Recomendadas para Cachorros

Es fundamental proporcionarles una fuente de calor (no es suficiente con abrigarlos ya que durante las primeras semanas de vida aún no termorregulan correctamente).

Edad del Cachorro Temperatura Ambiental
Primera semana 32ºC
Entre 7 y 21 días 29ºC
Al llegar a los 30 días 24ºC

Es muy importante vigilar la temperatura de los cachorros constantemente, dado que si se enfrían dejarán de alimentarse.

Conocer cómo cuidar a un cachorro recién nacido en esta primera etapa de su su vida es fundamental para que nuestros cuidados sean acorde a sus necesidades. En este artículo encontrarás información orientativa, no suple la consulta veterinaria.

En situaciones normales la madre se encargará de alimentar, mantener calientes y lavar a los perritos. Tú solo deberás ocuparte de mantener el entorno de cría en condiciones óptimas. Para ello, es necesario reemplazar con frecuencia los papeles o la sábana que recubre el suelo en el que estén los pequeños, mantener una temperatura ambiental adecuada y proveer a la madre con agua fresca y un pienso específico de buena calidad. Es recomendable controlar el desarrollo de los cachorros pesándolos a medida que van creciendo ¡Un cachorro sano debe duplicar su peso durante los primeros diez días de vida! Si consideras que el cachorro no está bien alimentado, si llora demasiado, está inquieto o se muestra decaído.

Si han nacido muchos cachorros existe la posibilidad que la madre no pueda pueda alimentarlos a todos o repudie a alguno de ellos (normalmente a los más débiles) por lo que, en ese caso, deberás alimentarlos con leche maternizada para cachorros. Intenta si es posible alternar las tomas de leche materna con la alimentación artificial para que ninguno se quede sin leche materna, ya que ésta contiene los anticuerpos que les protegerán contra posibles enfermedades.

Cuando alimentes a un cachorro con biberón, es importante que lo devuelvas inmediatamente a su madre para que se ocupe de su cuidado, acciones como el lamido son un incentivo necesario para que el cachorro orine y defeque normalmente.

Es conveniente empezar a sacar de paseo al cachorro cuando haya adquirido suficiente inmunidad, gracias a las vacunas correspondientes contra las enfermedades más graves. Los cachorros pueden contraer numerosas enfermedades con sólo husmear la orina o las heces de otros perros infectados. Cuando empieces a pasear a tu cachorro procura que los paseos sean siempre aproximadamente a la misma hora y que se acostumbre a ir atado desde el principio. Es importante aprender a predecir cuando necesita hacer sus necesidades. Lo normal es sacarlo tres veces al día.

Hay casos en que la madre no puede ocuparse en absoluto de cuidar a los cachorros y tendremos que hacerlo por ella. La etapa más delicada son las primeras dos semanas. Los cachorros tienen los ojos y los oídos cerrados y hay que ayudarlos a mantener su temperatura corporal.

Cuando limpies el cuerpo y la cara del cachorro con un paño húmedo, frota su abdomen presionando en dirección al ano. Esto, además de lavarlo, le estimula su digestión y les ayuda a hacer sus necesidades. Debes repetir el procedimiento entre 6 y 8 veces al día, después de cada comida y vigilar que la cama esté siempre bien seca. Déjale que se mueva para que haga un poco de ejercicio, ten en cuenta que cuando están con la madre los cachorros deben competir con sus hermanos para alimentarse, por lo que tienen que moverse bastante. Para estimular el movimiento también se recomienda sostenerlo en las manos para estimularlos con el contacto.

Es importante controlar su aumento de peso. Para cuidar a un cachorro y alimentarlo bien, lo ideal es preparar pequeñas cantidades para que la mezcla no se eche a perder y administrarla a temperatura corporal. Hasta que tengan tres semanas, los cachorros comerán entre 6 y 8 veces al día. Utiliza un biberón pequeño para suministrar la leche. Si el cachorro no succiona del biberón, acude a tu veterinario inmediatamente para que te ayude a encontrar una solución que garantice la correcta alimentación del pequeño.

El primer alimento sólido de los cachorros puede ser una porción de pienso para cachorros de buena calidad disuelto con un poco de agua o con la fórmula que le estabas dando antes. Una vez que se acostumbre, añade cada vez menos líquido hasta que alcancen entre 6 y 8 semanas.

Los cachorros recién nacidos son muy frágiles y se desestabilizan rápidamente. Los problemas más frecuentes son la deshidratación, la hipotermia y la diarrea. Asegúrate de que estén siempre bien hidratados, deben verse gorditos y con la piel turgente, no acartonada o desvitalizada. Revisa su temperatura corporal tocándoles frecuentemente, su cuerpo y sus extremidades deben estar siempre tibias.

Finalmente, como hemos dicho al principio del post será un veterinario quién deba realizar una diagnóstico de salud de los cachorros.

Tener que alimentar a un cachorro recién nacido es una tarea muy complicada que requiere dedicación y tiempo. El cachorro es un ser muy sensible que necesita de unos cuidados constantes por tu parte. No te ofrezcas a hacerlo si no tienes todo el tiempo disponible o al menos una persona de confianza que te ayude.

Los motivos más comunes que llevan a tener que alimentar a un cachorro recién nacido son el abandono o el rechazo de la perra y aunque es una experiencia maravillosa, recalcamos la importáncia de que sea la perra quien le amamante.

Por todo el mundo, y habitualmente adjuntas a centros de acogida de animales de compañía o refugios, existen las llamadas casas de acogida para perros y gatos que acaban de llegar al mundo. Si crees que no vas a poder cuidar a los recién nacidos por las múltiples exigencias que ello supone, te recomendamos acudir a estas personas y dejarlos en su cuidado.

Para empezar, deberás crear un entorno estable para los cachorros. Una caja de cartón, un transportín cómodo o una cesta serán suficientes.

Los perros necesitarán una temperatura corporal de entre 20ºC o 22ºC. Es muy importante que respetemos esta temperatura y jamás la elevemos o bajemos, aún siendo invierno pues los cachorros no pueden regulársela a sí mismos.

Podemos hacernos con una bolsa de agua que cambiaremos regularmente, una rosca que mantiene el calor o esterilla eléctrica (siempre cubierta y protegida por toallas evitando que puedan roer los cables). Estaremos muy atentos al control de la temperatura.

Cubriremos el foco del calor con una toalla y por encima con una manta, aislándolos bien del contacto directo.

Una vez creado el entorno y con los cachorros dentro, cubriremos la cesta con una manta dejando una rendija por la que pueda pasar el aire. Debe parecer una madriguera.

Como recomendación extra podemos añadir un reloj cubierto por una manta que simulará los latidos del corazón de la madre.

Los cachorros que sean menores de 15 días son fáciles de identificar, pues aún no han abierto los ojos. La principal causa de mortaldad en los cachorros es la incorrecta alimentación.

Si nos hemos encontrado unos perros recién nacidos por la calle debemos tener presente que es muy probable que no sobrevivan ya que requieren ser alimentados cada 3 o 4 horas. Si carecen de alguna de las tomas las posibilidades de sobrevivir caen drásticamente.

Cómo Alimentar a un Perro Recién Nacido

Acudiremos a una clínica o centro veterinario rápidamente y después de comentarles el caso nos proporcionarán sin ningún problema leche maternizada artificial. No obstante, también puedes elaborar leche maternizada casera en tu hogar, una solución de emergencia, hasta que acudas al especialista.

Debemos hacernos con diversos biberones, uno para cada miembro de la camada. Es importante que cada uno tenga el suyo propio, pues en caso de neumonía u otro tipo de enfermedad, se transmitiría muy fácilmente de uno a otro. También es importante que dispongamos de una o dos tetinas para cada biberón, y observar cuál se adapta mejor al hocico del perro.

Calentaremos la leche brevemente y comprobaremos que está templada.

Cogeremos al primer cachorro y (con la tetina llena de leche sin una gota de aire) le estimularemos para despertarlo. Estará en la posición normal del perro, a "cuatro patas" jamás lo sujetaremos como a un bebé humano, y finalmente le administraremos la leche (unos 10 miligramos).

No importa que consuma un poco más, lo que sí es importante es que nunca le alimentemos por debajo de esas cantidades.

Estaremos muy atentos en el momento de suministrarle leche y si observamos que hace un ruido excesivo, extraño o bien que expulsa la leche por la nariz acudiremos de inmediato a una clínica veterinaria. Eso son síntomas de que la leche ha ido a los pulmones. Es por eso que recalcamos la importancia de no acunarle como a un bebé.

Después de la ingesta, con una prenda de algodón o una toallita húmeda para bebés recién nacidos, le masajearemos los genitales y observaremos que en ese mismo instante hace pipí y caca. Este procedimiento lo hace la perra con la lengua en condiciones normales. Es importante que no nos olvidemos este paso.

Finalmente y después de que todos los cachorros hayan sido alimentados lavaremos los biberones con agua hirviendo, sin utilizar detergente alguno. Para saber cuál es de cada cachorro, podemos hacer una marca o comprarlos de diferentes colores.

Una vez acabado el proceso de alimentación de cada uno de los perros de la camada, irán volviendo a la cesta que debe seguir a la temperatura indicada en el apartado interior. Jamás dejaremos de alimentar a un solo perro, aunque le veamos dormido o apático.

Es muy importante que sigamos con la ingesta de leche cada 3 - 4 horas, sino el perro recién nacido podría morir. Desde el primer día pesaremos a cada uno de los cachorros y anotaremos en una tabla su peso. Para estar seguros de que ingieren lo que les corresponde y observar un desarrollo correcto deberemos comprobar que cada día todos aumentan un 10% su peso. Si este aumento del peso se encuentra algo por debajo debemos suministrarle algo más de alimento.

Hasta las 2 - 3 semanas de vida cumpliremos rigurosamente este ritual de alimentación cada 3 - 4 horas incluyendo obviamente la noche. Es conveniente que contemos con alguna persona que nos pueda ayudar en este proceso y que acuda a nuestro domicilio para alimentarles y vigilarles si no nos encontramos allí.

Pasadas las 3 semanas empezaremos a dilatar el tiempo de toma y será un cambio de forma gradual. Los primeros dos días serán cada 4 - 5 horas, los dos siguientes cada 5 - 6 horas y así sucesivamente hasta las 4 semanas de vida. Además, en estas tres semanas aumentaremos la dosis hasta 15 mililitros o 20 si los aceptara. No le forzaremos nunca a beber de más.

A las 4 semanas ya observaremos unos cachorros más inquietos, activos y desarrollados. Es el momento de reducir un 5% su consumo de leche y darles por primera vez una cucharada sopera de comida húmeda, pienso mojado en agua o paté.

Si al momento de alimentarles encuentras algún cachorro apático y que apenas se mueve, puede estar sufriendo una bajada de tensión. Mediante una jeringa sin punta aplícale en la boca agua con azúcar o pégale en el hocico algo de miel, que irá chupando poco a poco.

Es importante saber que los cachorros alimentados por biberón carecen de algunas defensas naturales que aporta la leche materna. Les apartaremos completamente de la calle y no dejaremos que ningún perro se acerque a ellos. Además tampoco les bañaremos.

Si observamos pulgas, garrapatas o algún otro parásito es muy importante que acudamos cuanto antes al veterinario, él sabrá qué hacer. No intentemos quitárselas nosotros mismos con repelentes bajo ningún concepto.

A partir de las 6 - 8 semanas será el momento ideal para que acudamos al veterinario y le administremos las primeras vacunas como la del distemper, hepatitis, parovirus, coronavirus, parainfluenza y Leptospira. A partir de entonces le llevaremos regularmente para suministrarle los refuerzos y otras vacunas que se suministran a mayor edad.

Las probabilidades de éxito de toda una camada no siempre resultan al 100% puesto que en algunas ocasiones, y sin quererlo, quizás no cumplimos todos los pasos o el cachorro se ve afectado por algún problema.

A continuación os ofrecemos los problemas de lactancia más comunes:

  • Al beber utilizando el biberón, a veces los cachorros se pueden atragantar. Este echo es debido en ocasiones a una mala posición en el momento de alimentar a los cachorros. Puede llegar a ser muy grave y conducir a la muerte del animal, por este motivo te recomendamos que acudas al veterinario cuando antes, el cual te mostrará como utilizar una sonda.
  • Observas al cachorro débil y sin fuerzas. ¿El cachorro está tomando las cantidades que debería? Si no estás seguro que se beba las cantidades adecuadas deberás asegurarte que cumple sus dietas poniendo la cantidad exacta en el biberón (e incluso un poco más) y asegurándote que se la beba. Eso sí, nunca le fuerces.
  • El cachorro tiene fiebre. Este es un problema muy común que puede ser consecuencia de falta de estabilidad en la temperatura o carencias en la alimentación.

Tal y como hemos explicado a lo largo del artículo, es fundamental que podamos mantener en una temperatura idónea a nuestro perro recién nacido. En un clima estable de unos 20 ºC o 22 ºC el cachorro tendrá el calor que necesita para que su estado sea confortable.

Por ello, es recomendable poner a su disposición una cama adaptada a su tamaño con almohadas y mantas de un grosor adecuado.

Cómo hacer una incubadora casera ( para cachorros)

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