Cómo ayudar a un niño con TDAH: Estrategias efectivas

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurobiológica que afecta principalmente a niños y puede persistir en la edad adulta. Las características y síntomas más notables son: las dificultades en la atención, la impulsividad y la actividad motora excesiva. El TDAH puede tener un impacto significativo en la vida diaria de los niños y sus familias.

Muchos de los niños que sufren TDAH tienen dificultades escolares que requieren un tratamiento educativo específico. Pero no por ello vamos a privarles de una educación normalizada.

Si sospechas que tu hijo puede tener TDAH, es recomendable buscar una evaluación y un diagnóstico adecuados por parte de profesionales de la salud, como médicos o psicólogos especializados en salud mental infantil. Normalmente, el diagnóstico y el tratamiento del TDAH requieren la intervención de profesionales de la salud, como psicólogos, psiquiatras o neurólogos. Con el apoyo adecuado, las personas con TDAH pueden aprender estrategias para manejar sus síntomas y llevar una vida satisfactoria y exitosa.

Subtipos de TDAH

¿Sabías que existen diferentes subtipos de TDAH? Cada uno de estos subtipos tiene sus propias características y síntomas distintivos:

  • TDAH Predominantemente Inatento: Los niños con este subtipo tienen dificultades principalmente en la atención y en la organización. Suelen tener problemas para prestar atención a los detalles, seguir instrucciones, mantener el enfoque en tareas largas. Además, suelen ser desorganizados y tienden a perder objetos con frecuencia.
  • TDAH Predominantemente Hiperactivo-Impulsivo: Este subtipo se refiere a los niños que son más nerviosos e inquietos y presentan una alta actividad motora con dificultad para controlar sus impulsos. Suelen ser niños inquietos que se mueven constantemente, hablan en exceso, interrumpen a los demás, les cuesta mucho esperar su turno y suelen actuar sin pensar en las consecuencias.
  • TDAH Combinado: Este subtipo se caracteriza por la presencia de síntomas tanto inatentos como hiperactivos-impulsivos.

No obstante, hay que tener en cuenta que los síntomas del TDAH pueden variar de una persona a otra y pueden manifestarse de manera diferente según la edad.

Tratamiento del TDAH

El tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) puede involucrar diferentes enfoques. Los dos más comunes son la terapia cognitivo-conductual y la farmacología. Los psicólogos podemos optar por la terapia Cognitivo-Conductual para ayudar a los niños con TDAH a desarrollar habilidades y estrategias para manejar sus dificultades. Esta terapia puede ayudar a mejorar la organización, la planificación, el manejo del tiempo, el autocontrol y las habilidades sociales. A través de técnicas como la modificación de conducta, el establecimiento de metas, la solución de problemas y la autorreflexión, la terapia cognitivo conductual nos brinda herramientas prácticas para superar los desafíos asociados con el TDAH.

En algunos casos, los medicamentos pueden ser recomendables para tratar el TDAH. Determinados estimulantes son los medicamentos más comúnmente recetados, ya que pueden ayudar a aumentar la concentración, reducir la hiperactividad y mejorar el control de los impulsos.

Estrategias para padres y educadores

Sea cual sea el tratamiento, los padres en casa y los profesores en el colegio pueden ayudar a que los niños con TDAH puedan enfrentarse los desafíos del día a día. Estas estrategias ayudan a crear un ambiente de apoyo que fomente el crecimiento y el desarrollo positivo de tu hijo con TDAH.

Estrategias en el aula

  • Lugar estable y controlado dentro del aula.
  • Dar información personalizada y concreta.
  • Buscar actividades con movimiento.
  • Darle tareas con movimiento, hacer recados dentro del colegio, borrar la pizarra.
  • Incentivar la participación en clase.
  • Uso de experiencias prácticas para el aprendizaje.
  • Evaluaciones personalizadas según las características del alumno.
  • Suelen necesitar más tiempo para acabar las tareas, por lo tanto se les puede alargar el tiempo o modificar el examen.
  • Motivar el rendimiento escolar a través de intereses propios.
  • Diversidad de recursos.

Estrategias en casa

  • Si hay muchos juguetes, ruido u otra clase de distracciones, esto puede afectar al nivel de atención del niño.
  • La motivación es la clave para la enseñanza y aprendizaje. Por tanto, trata de motivar a tu hijo con premios que podrá conseguir si hace bien la tarea.
  • También es esencial que reconozcas y refuerces sus logros y comportamientos positivos.
  • Celebra sus éxitos, incluso los pequeños. El refuerzo positivo les brinda motivación y refuerza su autoestima. Por tanto, utiliza el elogio y las recompensas para fomentar hábitos positivos y un buen comportamiento.
  • Es importante destacar que los niños con TDAH tienen una especial dificultad para demorar el refuerzo, es decir, pierden la motivación ante premios que no pueden conseguir de manera inmediata.
  • Trata de realizar verbalizaciones en positivo.

Rutinas y comunicación

  • Todos los niños, y especialmente aquellos con TDAH, se benefician de una rutina estructurada y predecible. Es por eso esencial que el niño siga unos horarios regulares para las comidas, el sueño, las tareas escolares y las actividades de juego y disfrute.
  • Trata de dedicar tiempo para hablar con tu hijo. Ayúdale a modelar sus palabras y a construir frases correctas. Anímalo a hablar sobre sus sentimientos, preocupaciones y desafíos relacionados con el TDAH. Escucha atentamente y valida sus experiencias.
  • Cuando le presentes una tarea a tu hijo con TDAH no des por hecho que sabe hacerla si no le explicas previamente en qué consiste. Así que es mejor que especifiques la tarea, que sea corta y concisa, y te asegures de que lo ha entendido.
  • Ayuda a tu hijo a establecer metas cortas, realistas y alcanzables. Divide las tareas en pasos más pequeños y establece recompensas por cada logro.

Colaboración y aprendizaje

  • Trabaja en estrecha colaboración con los profesores y personal escolar. Comunica los desafíos específicos de tu hijo y busca estrategias de apoyo en el entorno educativo.
  • Aprender todo lo posible sobre el TDAH te ayudará a comprender mejor las características y necesidades de tu hijo. Investiga sobre los síntomas, tratamientos, estrategias y recursos disponibles.

Apoyo emocional

El apoyo emocional es crucial para ayudar a los niños con TDAH a desarrollar una autoimagen positiva. Los niños con TDAH a menudo suelen recibir críticas constantes que pueden repercutir en su autoimagen. Los padres deben enfocarse en reforzar las cualidades positivas de sus hijos y celebrar sus logros, por pequeños que sean. Además, el apoyo emocional es vital para la gestión del estrés y la ansiedad. Los síntomas del TDAH pueden generar altos niveles de estrés tanto en los niños como en sus familias. Los padres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar habilidades de afrontamiento emocional, enseñándoles técnicas de relajación y proporcionándoles un entorno seguro y comprensivo. Los niños con TDAH pueden tener dificultades para regular sus emociones.

Otra área importante es el fomento de habilidades sociales. Las habilidades sociales de los niños con TDAH a menudo se ven afectadas debido a su impulsividad e inatención.

Validación y Escucha Activa: Escuchar a los niños y validar sus sentimientos es esencial. Los niños con TDAH necesitan saber que sus emociones son comprendidas y aceptadas.

Establecer hábitos: Los niños con TDAH suelen beneficiarse de una rutina estructurada. Puede ayudar establecer un cronograma consistente para actividades y tareas. Crear y mantener una rutina diaria puede ayudar a los niños con TDAH a desarrollar hábitos positivos y a reducir la ansiedad.

Celebre los logros: Reconozca y elogie cada uno de los logros de su hijo, sin importar si son grandes o pequeños. Esto aumenta su motivación y confianza.

Educación y Empatía: Los padres deben educarse sobre el TDAH para comprender mejor las experiencias y desafíos de sus hijos. El apoyo emocional no solo mejora el bienestar psicológico de los niños con TDAH sino que también puede influir positivamente en sus comportamientos y rendimiento académico. Los niños que se sienten comprendidos y apoyados emocionalmente tienen más probabilidades de desarrollar resiliencia y habilidades de afrontamiento efectivas.

Estrategias adicionales

La Dra. 1. Los niños con TDAH se benefician de la estructura y previsibilidad. Establece rutinas diarias claras para las actividades cotidianas, como levantarse, comer, hacer la tarea y acostarse.

2. El refuerzo positivo es una herramienta poderosa. Elogia y recompensa los comportamientos deseados de manera consistente. Los incentivos pueden ser tan simples como una pegatina, un tiempo extra de juego o una actividad especial.

3. Las tareas grandes pueden ser abrumadoras para los niños con TDAH. Divídelas en pasos más pequeños y manejables.

Criar a un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) puede ser un desafío, pero también una oportunidad para aprender y crecer juntos. El TDAH, conocido como Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, es un término utilizado para describir una condición que algunas personas, tanto niños como adultos, pueden experimentar. Los niños con TDAH pueden encontrarse con dificultades para mantenerse enfocados en sus tareas escolares o actividades cotidianas. A menudo, se muestran inquietos, en constante movimiento o actúan impulsivamente, tomando decisiones sin considerar las consecuencias. Es esencial comprender que el TDAH no es culpa ni del niño que lo padece ni de sus padres. No se trata de un comportamiento que se elige o una falta de disciplina.

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Mitos y realidades sobre el TDAH

Existen muchos mitos sobre el TDAH. Y pueden ser perjudiciales. Por ejemplo, el mito de que el TDAH es culpa de los padres puede disuadir a éstos de buscar tratamiento. En realidad, el movimiento ayuda a los niños con TDAH a prestar atención, en opinión de Olivardia. Puede que tu niño, por ejemplo, masque chicle o balancee su pierna. “De lo que se trata es de encontrar un movimiento que no moleste a los demás, no de eliminar todos los movimientos”.

El TDAH no afecta sólo a la persona diagnosticada, sino a toda la familia. “Los padres de niños con TDAH sufren mayores niveles de estrés, ansiedad, depresión, conflictos conyugales, divorcio e inseguridad sobre su habilidad como padres”. Cuida de ti mismo y busca ayuda profesional cuando lo necesites.

Los niños con TDAH no están condenados o predestinados a fracasar. Como dice Olivardia: “¿Qué hubiera pasado si la madre de Michael Phelps hubiera bajado sus expectativas sobre lo que su hijo podría lograr? ¿O si los padres de Thomas Edison hubieran seguido el consejo de sus maestros de que era “demasiado tonto para estudiar”?” Los niños con TDAH pueden triunfar en sus estudios y en su trabajo.

La hora de los deberes

A medida que los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se hacen mayores, van teniendo cada vez más responsabilidades, como el resto de niños. Sin embargo, la hora de los deberes es uno de los momentos más difíciles para las familias de niños con TDAH. Muchos lloran, gritan y ponen infinidad de excusas para no tener que realizarlos. Y aunque los padres cada vez están más implicados, buena parte de ellos se frustran cuando, al intentar ayudarles, las cosas no salen como esperaban, convirtiéndose ese momento del día en una auténtica batalla.

Establecer unas rutinas diarias y semanales (cuándo desayunar, hacer los deberes, ducharse, lavarse los dientes...) puede ayudar a los niños con TDAH a gestionar mejor los cambios de tarea y a estar preparados para las diferentes cosas que tienen que hacer.

A los niños con TDAH les cuesta más concentrarse, escriben más despacio y necesitan más tiempo para entender algunas cuestiones, lo que hace que su umbral de trabajo sea menor. Como les suele costar más tiempo que a los demás hacer los deberes, no hay que sobrecargarlos de trabajo. Unos cuentos ejercicios pueden bastar para demostrar lo que ha aprendido.

Realizar los deberes con un compañero de clase les puede llevar a aprender trucos para estudiar mejor. Quizás también les impulse a hacerlos más rápido y bien para terminar antes y poder jugar después un rato. Consulta si en el colegio hay algún sistema de apoyo para hacer los deberes.

A los niños con TDAH les resulta difícil recordar varias instrucciones dadas de una sola vez. Por ello, es aconsejable emitirlas de una en una y de forma breve, clara y sencilla. Hay que dejarles clara cuál será la recompensa por concluir la tarea (irse más tarde a la cama el viernes, jugar con él, permitirle ver más tiempo la tele, etc.), aunque no siempre debemos premiarlos, pues corremos el riesgo de que los deberes se conviertan, al final, en el método para conseguir el premio.

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