El control de esfínteres es uno de los aprendizajes más importantes en la vida del niño y es fundamental estar muy atento al desarrollo individual y a las necesidades de cada uno de ellos.
El momento adecuado para quitar el pañal a un niño no es el mismo para todos los niños. Dependerá de muchos factores, tanto físicos como psicológicos, que harán conocer cuándo es el momento adecuado para intentarlo.
Si se quieren obtener unos resultados satisfactorios es necesario que desde el principio haya una total coordinación entre la familia y el Centro Infantil.
¿Cuándo comenzar a quitar el pañal al bebé?
En muchas ocasiones, se dice que la edad adecuada para comenzar a quitar el pañal al bebé oscila entre los 2 y los 3 años y, lo cierto, es que el 95% de los pequeños lo ha logrado a los 3 años y medio de edad.
Sin embargo, el momento adecuado para dejar el pañal no depende tanto de una edad concreta, sino del estado madurativo del bebé.
Cada bebé lleva su propio ritmo de desarrollo y el control de esfínteres es un hito que alcanzará cuando esté preparado para ello.
La llegada del buen tiempo favorece el inicio en dicho entrenamiento, pero es importante analizar si el nivel de madurez de nuestro hijo o hija es el adecuado para quitarle los pañales, ya que si nos precipitamos conseguiremos el efecto contrario al deseado.
Intenta no apresurarte. Aprende a respetar sus tiempos, pues cada niño necesita su momento. Sé muy empático con el proceso. Es importante ponerse en la piel del niño, entender lo que supone para él ir al baño.
Muestra interés por ir el baño de manera más independiente, como lo hacen los niños más grandes o adultos. Se muestra incómodo con el pañal, e incluso puede intentar quitárselo.
No hay prisa. Olvídate de la presión social, de las tablas de los libros o de las incontables opiniones externas que giran en torno a la crianza. Cuando se trata de los procesos de tu bebé, la mejor guía serán las señales que el/ella mismo te dé.
¿Cómo saber si el bebé está preparado para dejar el pañal?
Ante la pregunta que se hacen muchos padres de si su bebé ya está preparado para dejar el pañal, la respuesta la dará su propio bebé a través de ciertas señales que los padres observarán.
Entre estas señales que anuncian que puede ser un buen momento para dejar el pañal, se encuentran:
- Es capaz de tener el pañal limpio unas 2-3 horas, por lo que ahora es necesario cambiarlo con menos frecuencia. Se trata de una de las señales más importantes, puesto que evidencia que el bebé ya está comenzando a ser capaz de controlar sus esfínteres.
- Empieza a estar incómodo con el pañal, puede intentar quitárselo y dice cuando lo tiene sucio o mojado para que se lo cambien.
- Hace ciertas cosas solo y ya puede subirse y bajarse los pantalones sin ayuda.
- Va al baño cuando lo hacen los papás o los hermanos mayores (si los hay), tiene curiosidad por lo que se hace allí e, incluso, quiere tirar de la cadena. Además, es un momento ideal para explicarle y que pueda aprender ciertas cosas muy útiles como "entrenamiento" para dejar el pañal: qué es pis, qué es caca, qué se hace en el váter... Que el niño aprenda estos conceptos y sepa lo que se hace en el baño es importante.
Cuando se den todas (o casi todas) estas señales, seguramente el bebé esté preparado para comenzar a hacer pis en el orinal.
Sin embargo, es cierto que algunos padres deciden esperar hasta que llega el verano para tratar de que su bebé deje el pañal.
Los motivos son que durante las vacaciones hay más tiempo libre para dedicarlo a esta labor y que será más sencillo cambiar al pequeño si hay algún escape, puesto que llevamos menos ropa. Además, el bebé no pasará frío durante los cambios.
¿Cómo hacer el proceso para que el bebé deje el pañal?
En primer lugar, para iniciar el proceso de que el bebé deje el pañal, es esencial haber detectado que el pequeño está preparado para ello. Posteriormente, hay que tener paciencia y evitar las prisas, respetando el ritmo que marque el pequeño.
Algunas recomendaciones para realizar el cambio de pañal a ropa interior son las siguientes:
- Aprovechar el momento cuando acuden al baño con los padres o hermanos mayores para explicarles ciertas cosas y conceptos relacionados con el proceso de ir al baño.
- Motivarles y darles control en el proceso. Ellos mismos pueden elegir su orinal y la ropa interior nueva que van a ponerse para así incentivarles y que tengan ganas de comenzar a usarlo.
- Quitarles el pañal por el día, pero mantenerlo aún por la noche, ya que suele costarles más y no conviene hacerlo al mismo tiempo.
- Intentar, sin forzar (se deben sentar solos), que se sienten en el orinal durante algunos minutos cada 2 o 3 horas. Esto es especialmente importante después de cada comida, antes de ir a dormir y antes de salir de casa.
- Detectar cuándo pueden estar haciéndose pis o caca y animarles y acompañarles a que vayan al orinal a intentar hacerlo ahí. También se les puede preguntar alguna vez si tienen ganas de ir a hacer pis o caca.
- Felicitarles cuando lo consigan, pero sin exagerar, dando normalidad.
- No regañar ni castigar cuando haya algún escape. Estos accidentes forman parte de su proceso de aprendizaje, ya que le enseñarán lo que pasa cuando no va a hacer sus necesidades al orinal. Lo mejor es simplemente decirle que la próxima vez se intentará.
- Esperar varios días y, si no se ve ningún avance, volver al pañal y esperar hasta que esté más preparado.
Algunos niños no querrán hacer pis y caca en el orinal, sino que se sentirán más atraídos por hacerlo en el váter como lo hacen sus padres.
Es algo normal que puede ocurrir, pero para ello se deberá utilizar un adaptador para el váter y un escalón pequeño para que pueda subir y apoyar los pies.
Hay que saber que siempre se empieza por el control de esfínteres diurno y hasta que éste no se ha adquirido no se pasa al nocturno.
Control de esfínteres diurno
La edad recomendada está entre los 18 y 24 meses de edad.
¿Cómo sabemos si nuestro hijo está preparado para quitarle el pañal? Cuando es capaz de distinguir las distintas partes de su cuerpo e identifica el pis o la caca, así como la sensación de estar mojado o sucio.
¿Cómo empezar? Se debe empezar simultáneamente en el Centro Infantil y en casa.
- Establecer una rutina diaria: horas para ir al baño
- Motivación: basarnos en la recompensa emocional y nunca mediante el enfado o el castigo
- Darle confianza para que se comunique con nosotros y nos avise cuando quiera ir al baño
- Utilizar ropa práctica y cómoda y llevar siempre ropa de recambio
- Paciencia: se trata de un proceso que requiere tiempo
Es fundamental establecer una rutina diaria y sentarle en el orinal más o menos a las mismas horas cada día, especialmente después de cada una de las comidas y también entre horas, haya habido o no, ingesta de líquidos.
Del mismo modo, es muy importante motivarle para que haga pis y mostrar alegría y felicitarle cuando haga pis en el orinal.
Hay que ser paciente, ya que al principio no todas las veces hará pis. Por eso hay que motivarle para que lo haga, evitando al principio, regañarle.
Es fundamental explicarle que se le va a quitar el pañal y que tiene que pedirnos ir al baño. Ponerle ropa cómoda y fácil de bajar y subir y por supuesto, llevar repuesto de ropa limpia.
Debemos ser observadores y conocedores de las señales de nuestros hijos, estando pendiente de aquellos gestos que indiquen que tiene ganas de hacer pis.
El papel de los padres es fundamental durante todo este proceso, por eso es importante observar al niño y mostrarse flexible y receptivo ante aquellos detalles que pueden ayudarle y motivarle.
Por ejemplo, si prefiere utilizar un adaptador para el inodoro en vez de orinal, enseñarle a bajarse la ropa y volver a vestirse, observar aquellos gestos que indiquen que tiene ganas de ir al baño y anticiparse para que llegue a tiempo al orinal o al wáter, etc.
Se trata de un proceso largo, es por ello por lo que animamos a los padres a que tengan paciencia y utilicen todos los recursos que puedan servir de ayuda a sus hijos.
Lo que no se debe hacer
- Una vez se ha quitado el pañal, NO volver a ponerlo
- No regañarle si hay algún escape de pipi involuntario
- No esperar a que lo pida: al principio no sabrán cuándo avisarnos. Dependerá más de nosotros que de ellos.
Es totalmente desaconsejable una vez que se ha quitado el pañal diurno, ponerlo en situaciones puntuales que nos interesen. Esto confundirá al niño y supondría una regresión.
No es conveniente regañarle si hay algún “escape”, sino potenciar que él puede hacerlo bien. Al principio no se puede esperar a que el niño lo pida. Hay que tener en cuenta que requiere tiempo el que asocien la sensación de vejiga llena con ir al baño.
Todos los aprendizajes y logros de vuestros hijos y vuestras hijas son también mérito vuestro. Por eso os animamos a que les motivéis y actuéis con constancia y paciencia.
Dejar el pañal es un proceso evolutivo, que forma parte del desarrollo del niño.
Según diferentes estudios, entre los dos y los cuatro años, la mayoría de los niños que tienen un desarrollo normal consiguen retener y controlar estos esfínteres, pero esto va a depender mucho de cada niño.
Todo lo que engloba dejar el pañal empieza desde que son muy bebés. Cuando cambiamos el pañal a un bebé, ya podemos empezar a trabajar este tema, explicándole lo que estamos haciendo (“voy a cambiarte el pañal”, “voy a limpiarte con agua”), y nombrándole los genitales por lo que son.
A partir del año y medio, aproximadamente, podemos jugar con el niño a sentar sus muñecos en un orinal o adquirir muñecos de baño, de esos que echan un chorrito de agua cuando los aprietas.
El primer día debe ser planificado y anticipado. El fin de semana es ideal para retirar el pañal, pues tenemos más tiempo y estamos más relajados, sin las prisas del día a día.
Los escapes durante estos primeros días son normales y forman parte del aprendizaje. Lo primero es tomar conciencia de que los escapes son normales y forman parte del aprendizaje.
Adoptando una actitud empática será mucho más fácil acompañar al niño o a la niña en este proceso.
Si al pequeño se le escapa el pipí, debemos agacharnos para estar a su altura, intentar conectar con él mirándole a los ojos y describir la situación sin recriminar ni hacer juicios. Por ejemplo: “Parece que estás mojado”, “Creo que se te ha escapado la caca”.
Admirar al niño porque lleva ya pantalones de niño mayor.
Una vez que se ha establecido una pauta semiinconsciente de orinar o defecar en el orinal, preguntar al niño si quiere dejar los pañales "como un chico mayor", durante el día.
Si quiere, representar una escena tirándolos a la basura y diciéndoles "adiós" efusivamente.
Ir trasladando progresivamente el orinal hacia el cuarto de baño.
En presencia del niño coger una deposición del pañal y tirarla al orinal. Decirle al niño que es allí donde deben estar la orina y las heces. Luego tirar el contenido del orinal al retrete. Decir "adiós, caca", en presencia del niño, al tirar de la cadena.
Preguntar al niño durante el día ¿tienes ganas de hacer caca? para llamar su atención hacia las sensaciones corporales.
Observar al niño para ver si presenta signos de micción o defecación inminente. Decir "vamos a quitarnos los pantalones y hacer caca". Ayudar al niño a quitarse la ropa y sentarse en el orinal. Dejarlo sentado todo el tiempo que quiera.
Alabar el éxito, pero no criticar el fracaso. ("Bueno, no querías. Vale, la próxima vez será"). Reforzar las características positivas del control de esfínteres en el niño (p.ej. "Como un niño mayor", "Tan bien como lo hace mamá", "¡Lo has hecho solo!") y alabar los éxitos cuando se consigan.
Control de esfínteres nocturno
Una vez que se ha adquirido el control de esfínteres durante el día, incluida la siesta, se puede abordar el nocturno.
Recomendaciones
- Quitarle el pañal sólo cuando lleve varias noches despertándose con él seco
- Establecer la rutina de orinar antes de ir a la cama
- Hay que animarle y decirle que apriete para que salga todo el pis y así pueda dormir mejor
- Animarle a que nos llame para ayudarle cuando quiera ir al baño
- Evitar el exceso en la ingesta de líquidos antes de irse a la cama
- Observar si los escapes se producen al principio o al final de la noche para ayudarle a mejorar
El esfínter funciona de una forma distinta por la noche. Depende directamente de la maduración del sistema nervioso central y no es un proceso que se pueda acelerar.
Normalmente, si el niño o la niña lleva 15 días seguidos levantándose con el pañal seco, es una señal de que ya ha adquirido esta maduración, por lo que nos podemos plantear retirar el pañal por la noche.
Adquirir el control nocturno del esfínter puede llevar días, semanas, meses e incluso años. Las regresiones son bastante frecuentes y pueden afectar hasta a un 80% de los niños.
Se suelen producir cuando hay algún tipo de malestar emocional, por ejemplo, el pequeño ha tenido un problema en el cole o está preocupado por alguna cosa. Asimismo, hay que revisar y descartar que no haya una causa orgánica que provoque esta regresión.
La continencia nocturna general se consigue unos meses después de que se haya logrado la diurna.
Recomendaciones generales para que el bebé deje el pañal
Algunas de las recomendaciones básicas a la hora de que el pequeño deje el pañal son las que comentamos a continuación:
- Esperar hasta que el bebé esté preparado. Comenzar antes de tiempo puede causar frustración en los padres y en el pequeño.
- Tener paciencia, mostrar comprensión.
- Leerle cuentos infantiles relacionados con este proceso puede ser de gran ayuda.
- Emplear ropa fácil de poner y quitar.
- No forzarles a que se sienten en el orinal y hagan pis en un momento determinado si no sienten ganas.
- No reñirle cuando haya algún escape, es habitual y forma parte del proceso.
- Animarles y valorar su esfuerzo cuando lo hagan correctamente.
- Llevar ropa de cambio cuando se vaya a salir de casa.
Además, es importante entender que puede haber algún paso hacia atrás en momentos de estrés para el pequeño (el comienzo del colegio, la llegada de un hermanito, el paso de cuna a cama...). De igual modo, se deberá evitar comenzar el proceso en estos momentos de cambios.
Recuerda que los procesos de los niños no son inmediatos y requieren mucha persistencia y paciencia por parte de quienes los acompañamos. Por eso, planifica esta transición cuando tú o la persona encargada de cuidar a tu hijo puedan dedicar el tiempo y la energía necesarios para ser constantes a diario durante semanas o meses.
Tu hijo o hija está haciendo un tremendo esfuerzo al despedirse de los pañales, y también está dando un gran paso en su independencia.
Dejar el pañal debe sentirse como algo natural, sin presiones ni apuros. Una transición paulatina, que con tu amor y apoyo, tu hijo conseguirá cuando sea el momento correcto. Este proceso suele ocurrir entre los 2 y los 3 años, sin embargo, debemos considerar que puede darse antes o después. Todo dependerá del ritmo de cada niño y su madurez, tanto a nivel fisiológico como psicológico. Es importante entender que este proceso corresponde al niño, ya que involucra su voluntad.
Promueve el proceso con naturalidad, sin apresurar al bebé ni agobiarle. Sé amable y comprensiva.
Establece unos horarios y rutinas: hacer pis al levantarnos, antes de comer, después de merendar, antes de acostarnos... Los cuentos también son un excelente recurso.
Por la noches, lo recomendable es acostar al bebé con pañal hasta comprobar que se levanta varios días seguidos seco o que se despierta cuando nota que tiene ganas de orinar.
Ten siempre presente que el proceso de dejar el pañal es un aprendizaje y como tal puede tener sus subidas y bajadas. Las fugas esporádicas son normales, y habrá ocasiones en que al pequeño se le olvide pedirlo si está distraído o jugando.
Es importante elegir el momento adecuado para que el niño esté preparado y no caer en el error de acelerar el proceso.
Durante este período, es normal que ocurran escapes, incluso después de haber dejado el pañal. Aceptando esta realidad como parte del proceso, podemos apoyar a nuestro hijo con paciencia y respetarle en el proceso de retirada del pañal.
Evita periodos de estrés o grandes cambios: Crear un entorno tranquilo y predecible puede alentar al niño a sentirse seguro durante esta transición.
Mantén una actitud positiva: Celebra los logros, por pequeños que sean, con entusiasmo y comprensión.
Haz del baño un lugar agradable: Personaliza el espacio con decoraciones alegres o juguetes específicos para el baño que incentiven al niño a utilizarlo de manera regular.
Familia y Salud. Controlando esfínteres, ¿Cómo lo hago?
