Dolores y molestias en la semana 31 de embarazo: ¿Qué es normal?

En la semana 31 de embarazo, la mujer se encuentra en el octavo mes de gestación, es decir, en el tercer trimestre. Debido al avanzado estado de gestación y al tamaño que ya ha alcanzado la barriga, es probable que la mujer note cada vez más molestias. Es habitual que a la embarazada le cueste cada vez más moverse y, en ocasiones, le será difícil poder conciliar el sueño.

A medida que el útero crece dentro del organismo de la madre, notará más dolores o molestias. En el tercer trimestre del embarazo son frecuentes las molestas pélvicas, genitales y las contracciones. Pero, ¿qué dolores son normales y en qué casos es necesario consultar al ginecólogo?

Semana 31 de embarazo | 31 semanas de embarazo | El embarazo semana a semana

Cambios y dolores comunes en el tercer trimestre

Cambios en los senos

"Más que dolor o molestias, debemos hablar de cambios en la anatomía y fisionomía de la mama al final del embarazo. Cambia la forma y volumen del seno; también cambia la forma y el color del llamado complejo areola-pezón; hay mujeres que empiezan a producir calostro. Los dolores de pecho más acusados se dan en el puerperio, con la subida de la leche".

Dolor pélvico y de pubis

La pelvis está formada por un conjunto de huesos: el sacro, el coxis, el pubis, los huesos coxales y una articulación llamada sínfisis púbica que une los dos huesos más grandes de la pelvis por delante.

En el embarazo, el canal del parto no debería moverse. Y sin embargo, en ocasiones no es así, porque una hormona empieza a hacer efecto antes de tiempo: hablamos de la relaxina. La movilidad de la sínfisis del pubis puede producir dolor detrás del vello púbico, generalmente al andar deprisa o cuesta arriba o levantarse bruscamente.

La pubalgia o el síndrome de sínfisis púbica es el dolor que muchas mujeres embarazadas experimentan en las últimas semanas del embarazo al caminar o girarse cuando están tumbadas. No es nada grave, pero si muy doloroso que a menudo deja postrada a la mujer en reposo.

Calambres vaginales

El útero y el bebé pueden comprimir los llamados nervios genitocrurales del aparato genital. La presión de estos nervios provoca calambres en los genitales (clítoris, labios mayores y menores y vagina). Otras veces el calambre se irradia hacia el interior del muslo y llega hasta la rodilla del mismo lado. Estos dolores no significan que el parto esté cerca.

"El útero es una especie de globo: tiene unas 'cuerdas' que son los ligamentos redondos, que son los que se insertan en los labios vaginales. La embarazada puede notar ciertas contracciones en esa zona, que interpretará como una especie de calambres. Se dan menos en las primíparas (o primerizas) y más en las gestantes multíparas (con más hijos). Y se deben a que el periné no tiene fortaleza suficiente para sujetar el peso del embarazo. Recomiendo realizar ejercicios de suelo pélvico antes, durante y después del embarazo".

Contracciones de Braxton-Hicks

Las contracciones no solo aparecen en el parto, sino que el útero “practica” a lo largo de todo el embarazo con las llamadas contracciones de Braxton-Hicks, que se pueden tener incluso cuando no se está embarazada. Lo normal es que en el primer y segundo trimestre de gestación se perciban entre 4 a 6 contracciones diarias y el en tercer trimestre unas 10 contracciones por día. Esto aumenta en las gestantes que ya han tenido más hijos y en las gestaciones múltiples de gemelos o trillizos.

"Las contracciones de preparación al parto o Braxton-Hicks son normales. Pueden producir un dolor tipo cólico pero que no condiciona a la embarazada. Suelen darse por la noche, después de la actividad del día, y remiten con el descanso. Las sensaciones dolorosas son diferentes dependiendo del número de embarazos: las multíparas necesitan una sujección mayor del abdomen, y por ello solemos recomendar cinturones pélvicos. También hay mujeres, las menos, que no notan dolor en su embarazo".

Las contracciones de Braxton-Hicks no son dolorosas, aunque algunas mujeres pueden notar molestias, y lo que la mujer percibe es un endurecimiento del útero. La tripa se pone completamente dura y no se pueden hundir los dedos en la misma. Lo más frecuente es que las contracciones sean irregulares.

Si estás embarazada de 31 semanas, es posible que notes contracciones y dudes si son contracciones de parto. Lo más probable es que sean contracciones de Braxton Hicks, irregulares y molestas, pero no dolorosas. No obstante, si la mujer nota contracciones que se vuelven cada vez más frecuentes e intensas, debe acudir rápidamente al médico, pues podría tratarse de contracciones de parto.

Dolor lumbar

"Los dolores lumbares pueden deberse a contracciones uterinas, pero si son muy intensos hay que descartar que se trate de una infección urinaria o de un cólico nefrítico. Los dolores costales, si se deben a neuritis intercostal (por inflamación del nervio intercostal), son muy incapacitantes y remiten tras el parto".

La neuralgia y neuritis intercostal en el embarazo es un dolor punzante en el costado a la altura de las costillas. Aparece al final del segundo trimestre del embarazo, y sobre todo, en los últimos tres meses de gestación.

Hipertonía uterina leve

Durante el embarazo y sobre todo en el tercer trimestre algunas mujeres notan una fuerte presión en la zona baja de la tripa, que pueden confundir con contracciones: es la hipertonía uterina leve. La molestia puede llegar a ser tan fuerte que a menudo, si están caminando, deben detenerse y casi instintivamente se llevan la mano a la tripa. Se produce sobre todo en las embarazadas primerizas y a consecuencia del estiramiento de los músculos del útero, que aumenta de tamaño a medida que el bebé crece dentro de él. Lo normal es que las molestias de la hipertonía uterina leve aparezcan cuando la futura madre ha realiza una actividad física continuada como caminar durante varias horas seguidas o al final del día.

Cuándo preocuparse y buscar atención médica

Pero no hay que fiarse de la intensidad del dolor. "Hay cinco señales de alarma muy claras: que rompamos la bolsa, un sangrado, que la madre no note al bebé, que haya fiebre o contracciones (rítmicas o dolorosas). En estos casos hay a ir a urgencias, independientemente de las semanas de embarazo. Cuando existe fiebre, además hay que descartar infección urinaria, de la bolsa (corioamnionitis) o por coronavirus".

Si los dolores uterinos no remiten en gravedad, y están acompañados de pequeñas contracciones, y muchas veces manchado escaso es posible que se haya producido un embarazo ectópico: la fecundación del embrión se ha llevado a cabo fuera del útero normalmente en las trompas y no hay una gestación viable.

En general los tocolíticos se utilizan cuando existe un riesgo real de que el parto se desencadene en las siguientes 48 horas o 7 días para garantizar la maduración pulmonar mediante corticoides.

En caso de contracciones y a partir de la 37 semanas deberá hacerlo cuando éstas sean dolorosas (1 cada 3 a 5mn).

Recomendaciones generales

  • En el embarazo nunca debes automedicarte.
  • No permanezcas demasiado tiempo sentada.
  • No apliques calor en la zona y evita los baños calientes, ya que elevar la temperatura del abdomen puede ser peligroso durante el embarazo, sobre todo en el primer trimestre.
  • Mantenerse hidratada: La deshidratación puede aumentar las contracciones uterinas.

Para evitar todo esto, es importante que durante el embarazo lleves un estilo de vida saludable, y realices ejercicios de manera moderada, tales como dar un paseo o hacer yoga o natación para embarazadas.

Es importante que la embarazada lleve, a lo largo de toda la gestación, una dieta saludable, equilibrada y variada, para que aporte todos los nutrientes necesarios. Será esencial, además, que la dieta incluya fibra y mantener una correcta hidratación para evitar el estreñimiento. Como ventaja adicional, beber la cantidad adecuada de agua también ayudará a prevenir las infecciones de orina.

No obstante, para reducir el reflujo y la acidez, será mejor que la embarazada coma poca cantidad, pero de manera frecuente. Otro consejo que puede tener en cuenta la embarazada es el uso de cremas o aceites, para evitar la picazón por el estiramiento de la piel y la aparición de estrías. Por otro lado, el uso de discos absorbentes de lactancia también puede ayudar para no manchar la ropa con la secreción de calostro.

Finalmente, será beneficioso realizar actividad física adaptada a esta etapa del embarazo, así como intentar descansar cuando sea posible.

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