Dolor Después del Orgasmo: Causas y Soluciones

¿Has notado alguna vez que te duelen los ovarios después de tener relaciones sexuales? Debes saber que, en realidad, los ovarios son órganos que no tienen nervios que puedan trasmitir dolor, así que cuando decimos que nos duelen los ovarios en realidad estamos sintiendo dolor en la zona de los ovarios o zona baja del abdomen, donde se encuentran, pero no nos duelen exactamente los ovarios.

Sin embargo, sí que puede haber dolor en la zona, por ejemplo durante la menstruación, que asociamos a los ovarios pensando que se debe a su actuación. El dolor postcoital en la zona no suele ser común pero hay varios factores o causas que pueden provocarlo. Las relaciones sexuales no tienen por qué doler y lo más común es que así sea.

En la red y en los tratados de ginecología existen infinitos artículos dedicados al dolor durante las relaciones sexuales, o dispareunia, que puede tener múltiples causas tanto biológicas (infecciones vaginales o pélvicas, endometriosis, problemas dermatológicos de la vulva o falta de lubricación, y un largo etc.) y también causas psicológicas o socioculturales.

En este texto, sin embargo, trataremos un tema mucho más concreto, que cuando la relación sexual transcurre con toda normalidad, resulta placentera, pero al acabar se produce la sintomatología del dolor, que no estaba presente durante el acto sexual.

Causas Comunes del Dolor Postcoital

Cuando el dolor aparece tras las relaciones, los motivos son distintos de la dispareunia. Vamos a intentar desarrollar las diferentes causas con su tratamiento y manera de prevenirlo:

1. Fricción

Cuando el coito se ha mantenido con insuficiente lubricación o ha sido especialmente prolongado o vigoroso, pueden ocasionarse pequeñas fisuras en la mucosa vaginal, que quizás durante el acto no se han percibido, pero al acabar pueden causar dolor o incomodidad. Suele tratarse de una molestia pasajera, que no requiere tratamiento, y se previene asegurándonos de que la mujer esté lo suficientemente excitada y con el uso de lubricantes.

Sin embargo, si estás teniendo más relaciones de lo habitual o estas son más bruscas puedes sentir dolor en la zona del útero y los ovarios debido a que esta zona es muy sensible y las penetraciones fuertes pueden dañar las paredes vaginales o causar golpes internos. No tiene nada que ver con un pene de mayor o menor tamaño hay ciertas posturas que favorecen más la penetración o que este profundice más. Hablar con tu pareja sobre las posturas que prefieres o la intensidad que deseas es primordial para evitar estas molestias.

2. Reacciones Alérgicas

Reacción alérgica a algún producto usado durante las relaciones sexuales, preservativos, lubricantes… En este caso la irritación que pueden causar en la mucosa el efecto de estos productos puede tardar en manifestarse y no notarse desde el principio. Probablemente las molestias se resuelvan espontáneamente, pero si persisten quizás sea necesario algún tratamiento antihistamínico o antiinflamatorio.

3. Edema Vulvar

Las relaciones sexuales bruscas o muy intensas y prolongadas pueden causar edema en la zona de los labios vulvares o el clítoris, pues es un tejido fácilmente “edematizable”, como los párpados, que ante un traumatismo se suelen hinchar y lo mismo le ocurre a esta zona anatómica. Y no es infrecuente que en estos casos la zona se hinche, lo que provoca el consiguiente dolor e inflamación, que podemos aliviar y ayudar a calmar con la aplicación de compresas frías o hielo debidamente envuelto, no directamente ni durante más de 5-10 minutos cada aplicación.

4. Síndrome de Congestión Pélvica

Un motivo de dolor post relaciones sexuales muy característico, y muy infradiagnosticado, es lo que se llama síndrome de congestión pélvica. Es una patología vascular, en la que, sobre todo después de un embarazo, se forman venas dilatadas en la pelvis, alrededor del útero, varices… que son responsables de dolor pélvico crónico, que empeora generalmente a lo largo del día, después de las relaciones sexuales y se modifica a lo largo del ciclo menstrual. Y sobre todo si la mujer no ha experimentado orgasmo, pues toda la sangre que acude a la pelvis y la zona genital durante la excitación se libera durante el orgasmo, y en ausencia de éste se puede acentuar aún más. Hay que tener en cuenta esta entidad, intentar tratamiento con venotónicos como los que se usan con las varices de las piernas y, en ocasiones, el cirujano vascular puede valorar la opción de realizar tratamiento a estas venas dilatadas esclerosándolas o embolizándolas (procesos que se utilizan para detener el sangrado).

5. Infecciones Urinarias Postcoitales (Cistitis)

Síntomas y prevención de la cistitis I El caso de Julie

Otra patología que podríamos incluir en este grupo, aunque suele ser de inicio más tardío, son las infecciones de orina que, con mucha frecuencia, son postcoitales. Durante el coito, la fricción favorece la entrada de microorganismos de la esfera genital a la uretra y la vejiga urinaria, que es un órgano que ha de permanecer estéril a diferencia de la vagina, causando una cistitis, que, a parte del dolor, suele cursar con necesidad continua de orinar que no se satisface al vaciar la vejiga, escozor o ardor al salir la orina y a veces incluso micción con sangre. Requerirá tratamiento antibiótico, y para evitarlas se recomienda orinar antes y después de la relación sexual y mantener una buena higiene. También es recomendable mantener una postura sexual que no implique demasiado roce en la parte anterior de la vulva, que es donde desemboca la uretra. Pueden ser de utilidad los preparados de farmacia que combinan probióticos con el extracto de arándano rojo americano y otras sustancias preventivas en personas que sufren este tipo de cistitis con frecuencia.

La cistitis postcoital, comúnmente conocida como infección urinaria que ocurre después de relaciones sexuales, es una inflamación de la vejiga que se manifiesta principalmente en mujeres debido a su anatomía. La uretra femenina, siendo más corta y próxima a la vagina y al recto, facilita la transferencia de bacterias, especialmente la Escherichia coli, desde el área genital hacia la vejiga. Este tipo de cistitis es un subtipo específico de infección del tracto urinario (ITU) que se desencadena justo después del coito.

Durante las relaciones sexuales, las bacterias presentes en el área genital, como la Escherichia coli, pueden ser transportadas hacia la uretra y posteriormente hacia la vejiga. Este traslado de bacterias es facilitado por la anatomía femenina, donde la uretra, siendo más corta y cercana al recto, permite que las bacterias de la flora fecal encuentren un camino fácil hacia la vejiga.

La ausencia de una lubricación adecuada durante el coito puede incrementar la fricción y, por ende, irritar la uretra. Esta irritación no solo causa incomodidad sino que también crea un ambiente propicio para que las bacterias proliferen y se establezcan en el tracto urinario.

El acto sexual en sí puede representar un trauma físico para la uretra. La fricción y la presión durante el coito pueden causar microlesiones en la uretra, proporcionando así puntos de entrada para las bacterias. Estas pequeñas heridas facilitan que las bacterias, que normalmente podrían ser expulsadas, se adhieran y colonizen la uretra y la vejiga.

Síntomas de la Cistitis Postcoital

Identificar los síntomas de la cistitis postcoital es crucial para un tratamiento adecuado y oportuno. Uno de los síntomas más comunes es el dolor o ardor durante la micción, que puede variar en intensidad.

La necesidad urgente y frecuente de orinar es otro síntoma destacado.

El dolor en la región pélvica, localizado justo encima del hueso púbico, es otro síntoma asociado con la cistitis postcoital. Este dolor puede ser persistente o aparecer intermitentemente, y su presencia es un indicativo de que la inflamación podría estar afectando áreas más extensas del tracto urinario.

Además de estos síntomas, es importante estar atento a otros signos como cambios en el olor o el color de la orina, la presencia de sangre en la orina, y síntomas sistémicos como fiebre, cansancio o malestar general. Estos pueden indicar que la infección está avanzando y podría requerir intervención médica más intensiva.

Prevención de la Cistitis Postcoital

Para prevenir la cistitis postcoital, es fundamental adoptar ciertas prácticas higiénicas.

  • Orinar antes y después de las relaciones sexuales ayuda a expulsar bacterias que puedan haber ingresado al tracto urinario.
  • Mantener una buena higiene íntima, utilizando agua tibia y jabón suave, es esencial, y se debe evitar el uso de productos perfumados que puedan alterar la flora natural.
  • Es aconsejable limpiar siempre de adelante hacia atrás para prevenir la transferencia de bacterias desde el área anal hacia la uretra.

Urocran se destaca como un producto especialmente formulado para la prevención y tratamiento de la cistitis en sus diversas formas, ofreciendo una combinación única de ingredientes naturales. Entre estos, el extracto de arándano rojo, conocido por sus proantocianidinas, y la D-Manosa, un azúcar natural, son componentes clave. Estos ingredientes impiden la adhesión de bacterias como E.

Urocran y Urocran Forte son adecuados para ser utilizados en conjunto con tratamientos antibióticos, proporcionando un enfoque integral y efectivo para manejar y prevenir la cistitis.

En un estudio observacional realizado con Urocran® Forte en mujeres sexualmente activas con Cistitis Bacteriana Recurrente no complicada, se demostró una disminución de los síntomas desde el primer mes en el 96% de los casos y un urocultivo negativo en el 69.56% de los casos. Además, el 58.52% de las cistitis causadas por E.

Urocran® Forte, gracias a su composición, evita la colonización ascendente de bacterias uropatógenas, impide la adhesión de E.

Enfrentar la cistitis postcoital implica más que tratar una simple infección; requiere una comprensión integral de los factores de riesgo y las medidas preventivas efectivas. Mantener una higiene íntima adecuada es fundamental.

Implementar estas medidas no solo ayuda a prevenir la cistitis postcoital, sino que también promueve una salud urinaria óptima.

6. Ovulación Dolorosa

La ovulación es un proceso del ciclo menstrual mediante el cual un folículo ovárico rompe su pared y se libera un óvulo para que este sea fecundado. En caso de no serlo se desintegrará en lo que conocemos como menstruación. Este proceso suele aparecer en la mitad del ciclo menstrual que dura unos 28 días, por lo tanto, suele darse catorce días después de la menstruación aproximadamente. La ovulación es la etapa más fértil de la mujer.

Muchas mujeres tienen ovulación dolorosa y esto se debe a que durante la liberación del óvulo se puede formar distensión en el tejido o irritarse produciendo estas dolencias. En muchas ocasiones, dependiendo de ovario que haya liberado el óvulo, dolerá un lado u otro. Esto puede provocar que después de la penetración se sientan molestias en la zona.

7. Síndrome Premenstrual (SPM)

El síndrome premenstrual es también un motivo de molestia en la zona. Se trata de la etapa después de la ovulación y justo antes de la menstruación. Se conoce como síndrome porque se trata de un conjunto de síntomas que aparecen como consecuencia del proceso y también debido a los cambios hormonales que se están produciendo. Entre ellos está el dolor abdominal que suelen sentir muchas mujeres en mayor o menor intensidad. Pero también pueden darse otros síntomas como sentirse hinchada, crecimiento de los senos, dolor de cabeza o estreñimiento o diarrea.

Muchas mujeres no quieren tener relaciones sexuales en estos días debido a las molestias y la pesadez que sienten, sin embargo si las tienes puede que sientas dolor de ovarios después de hacer el amor. Tanto la ovulación como el síndrome premenstrual dependen de cada mujer y la intensidad o el hecho de padecer dolor será diferente de unas a otras. En estos casos, para aliviar las molestias lo único que puedes hacer es tomar algún antiinflamatorio o analgésico para el dolor.

8. Endometriosis

Aunque la endometriosis es una enfermedad poco conocida, esta enfermedad afecta a 1 de cada 10 mujeres. La endometriosis es una patología que afecta a la reproducción femenina. Se trata de tejido endometrial que se desarrolla fuera del útero, por ejemplo en los ovarios, lo que produce el dolor en esta parte del cuerpo. Aunque es una patología benigna hay que cuidarla ya que puede producir infertilidad o embarazos de riesgo. El tejido formado fuera del útero sigue teniendo actividad por eso se pueden producir sangrados.

Una mujer que padece endometriosis puede sentir dolor después de tener relaciones sexuales debido a la penetración.

Los síntomas más frecuentes de la endometriosis son un fuerte dolor de regla y/o también el dolor que aparece durante la ovulación (cólicos a mitad del periodo), que no ceden con los analgésicos y antiinflamatorios habituales como el ibuprofeno, el paracetamol o la aspirina. También, entre otros síntomas de la endometriosis, podrías sentir dolor durante la penetración y/o tras tener un orgasmo.

Un síntoma típico también, el sangrado que proviene del cuello de la matriz (cérvix) y de la vagina durante/tras las relaciones sexuales.

La “endo”, como se conoce comúnmente a la endometriosis, podría causar dolor durante y tras la defecación; dolor durante/tras orinar, o tener la sensación de la vejiga llena siempre. El sangrado rectal en estas pacientes podría indicar endometriosis rectovaginal.

Un afortunado 20% de las mujeres que tienen endometriosis no sienten molestias nunca, ni siquiera con su menstruación, y sólo se enteran del diagnóstico cuando sufren una cirugía abdominal por otras causas o están intentando quedarse embarazadas.

9. Síndrome de Ovarios Poliquísticos (SOP)

El síndrome de ovarios poliquísticos (SOP) es más común de lo que se piensa. Se trata de una afección que sufren algunas mujeres en la que debido a un desequilibrio hormonal se producen una serie de síntomas como la formación de uno o varios quistes en los ovarios. No significa que una mujer con SOP tenga siempre quistes pero sí que podría tenerlos o tiene más propensión a ellos. También puede cursar con dolor abdominal en la zona de los ovarios, cambios en el ciclo menstrual o incluso dificultad para concebir.

Es una patología más común de lo que se piensa y cada vez la sufren más mujeres pero tiene tratamiento y no suele ser muy grave. Los quistes suelen operarse o tratarse mediante complementos hormonales como la toma de la píldora anticonceptiva para deshacerlos.

Cuando una mujer tiene ovarios poliquísticos puede sentir dolor tras haber mantenido relaciones sexuales.

10. Vaginismo

Aunque no siempre se consulta, sentir dolor en el momento de la penetración durante las relaciones sexuales es un problema muy común y no debe ser considerado nunca como normal. Puede afectar a mujeres de todas las edades y aunque puede ser provocado por diversas razones, una de las más habituales es la contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico.

Esta contracción se denomina comúnmente vaginismo, y provoca el cierre parcial o total de la vagina, lo que, además de dolor, impide la penetración. El vaginismo puede hacer que sea doloroso, difícil o imposible tener relaciones sexuales, realizar un examen ginecológico o colocar un tampón.

Se trata de una disfunción sexual y por ello, se debe consultar y tratar, ya que puede ser un síntoma indicativo de otros problemas de salud ginecológica (endometriosis, inflamación pélvica, miomas, infecciones de transmisión sexual, estenosis vaginal…).

A menudo, la causa del vaginismo es una mala primera experiencia, por miedo a sentir dolor la primera vez, porque la relación no fue del todo deseada o porque no se le dedicó el tiempo necesario para alcanzar la excitación y facilitar la lubricación.

El primer paso siempre es consultar con un/a ginecólogo/a especialista en disfunciones sexuales y ser sincera. Si tienes pareja, es importante hablar abiertamente de este problema y no sentirse culpable. Si tienes que hacer terapia o ejercicios, es importante que esté informada y que acuda, si es necesario, a las visitas para que sepa cómo debe actuar y ayudar.

Es muy probable que el médico te indique que acudas a un especialista en fisioterapia del suelo pélvico para que te explique dónde se localizan los músculos vaginales y que te ayude a tomar conciencia de cómo se contraen y se relajan. A través de ejercicios específicos, técnicas respiratorias o el uso de dilatadores y masajes vaginales se puede relajar la musculatura de la zona.

11. Otras Causas

El dolor durante el coito también puede ser provocado por malformaciones vaginales, enfermedades pélvicas, cicatrices por intervenciones quirúrgicas (por ejemplo: la episiotomía) o vulvodinia, una disfunción de origen nervioso que se caracteriza por dolor crónico en la zona de la vulva, hipersensibilidad y escozor al contacto.

Asimismo, una inflamación del intestino (por colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn), un estreñimiento muy intenso u otras enfermedades intestinales (infecciones, gases, etc.) también pueden hacer que la penetración resulte dolorosa.

Si el dolor se nota en una zona más profunda, puede ser un síntoma de endometriosis, quistes o problemas en el útero. La endometriosis se produce cuando el tejido endometrial crece fuera del útero y se extiende a otras áreas ginecológicas u orgánicas. A menudo provoca dolor en la zona de la pelvis, el fondo de la vagina y el recto. Es importante acudir a un centro que cuente con especialistas en esta enfermedad, para que puedan abordarla de una forma integral, ya que también puede comprometer la fertilidad.

12. Menopausia y Postparto

Es frecuente en la menopausia y el posparto, y también puede provocarla, en algunos casos, la toma de anticonceptivos hormonales. En general, en el caso del posparto es fundamental respetar el tiempo indicado para reanudar las relaciones sexuales y evitar la penetración al principio, especialmente si se ha producido alguna herida - episiotomía - o desgarro. Con el tiempo, las cicatrices se cierran y la zona del periné recupera la elasticidad. Date un tiempo.

Para la menopausia, se puede usar un lubricante y, si es necesario, el médico puede indicar la aplicación de un tratamiento hormonal, por vía oral o local (crema u óvulos). Si se debe a otras causas, es importante detectarlas y nunca forzar la penetración si no hay una buena lubricación y deseo. Si el anticonceptivo hormonal reduce el deseo y la lubricación hay que buscar una alternativa mejor.

13. Infecciones

Pueden ser de origen bacteriano o vírico: vaginitis, cistitis… Algunas, como el herpes, afectan a la vulva y provocan dolor. También pueden ir acompañadas de un flujo de color u olor diferente a lo normal.

14. Causas Psicológicas

Si el problema no tiene una causa física, entonces habrá que realizar una terapia con un especialista en sexualidad. Aunque te parezca complejo, se pueden conseguir buenos resultados de forma relativamente rápida y notar cambios positivos con solo unas sesiones. También es importante dedicar tiempo a mejorar el autoconocimiento del propio cuerpo y a disfrutar de la sexualidad y del contacto con la pareja sin centrarse en la penetración.

¿Náuseas Después del Sexo?

Habéis tenido una noche de pasión donde ambos habéis llegado al clímax, pero lo cierto es que en vez de sentirte eufórica, tu estómago está fatal. Lo cierto es que nunca es normal sentir náuseas tras las relaciones sexuales. No estás sola, tranquila. "Las molestias pueden ser provocadas por varias razones", asegura a 'Pop Sugar' la ginecóloga y directora médica del Centro de Medicina Sexual y Menopausia de Northwestern Medicine, Lauren Streicher.

Es poco común, pero tener ganas de vomitar después del sexo no es tan raro como crees. El mayor inconveniente, aparte de sentirte mareada, es tratar de averiguar qué lo está causando. Hay muchas razones por las que puede aparecer este malestar: algunas requieren atención médica, mientras que otras tan solo requieren un analgésico.

Posibles Causas de las Náuseas Postcoitales

  • Dolor pélvico: "El contacto con este durante las relaciones sexuales o la estimulación cervical, puede crear una respuesta en la que la presión arterial y el pulso disminuyen", explica Streicher. Esto puede causar náuseas e incluso desmayo. Esta zona cambia a lo largo de tu ciclo, disminuyendo durante el período, lo que puede hacerlo más susceptible durante la penetración.
  • Endometriosis: Las mujeres con endometriosis y enfermedad inflamatoria pélvica pueden experimentar relaciones sexuales tormentosas.
  • Trastorno de aversión sexual: Más raramente, las náuseas son un síntoma de una condición psicológica conocida como trastorno de aversión sexual. Los tratamientos como la terapia cognitivo-conductual o los medicamentos para la ansiedad pueden ayudar.
  • Fibromas: El sexo puede irritar un quiste ovárico o golpear un fibroide, y esto podría causar una interrupción de tus órganos pélvicos (de la misma manera que la penetración profunda), produciendo ganas de vomitar y otra serie de síntomas.

Dolor al Eyacular en Hombres

Tener dolor al eyacular es una situación que, con mayor o menor intensidad, ha sentido alguna vez un hombre. Suele ser algo puntual y desaparecer. Pero cuando este malestar durante la eyaculación se repite es normal preocuparse.

Causas del Dolor al Eyacular

  1. Causas no infecciosas:
    • Estreñimiento agudo o crónico.
    • Presión prolongada sobre el periné.
    • Relaciones sexuales muy prolongadas o incompletas.
    • Enfriamiento prolongado de la zona perineal.
  2. Infecciones: El dolor al eyacular es con frecuencia un síntoma de una infección de la vía urinaria.
    • Prostatitis y Vesiculitis.
    • Uretritis.
  3. Quistes y Tumores:
    • Quistes de próstata y vesículas seminales.
    • Hiperplasia benigna de próstata y cáncer de próstata.
  4. Medicamentos: Rara vez producen dolor al eyacular, sin embargo, los medicamentos pueden producir dificultad o imposibilidad de eyacular.
  5. Cirugía: La cirugía de próstata y de la zona pélvica puede provocar dolor al eyacular.
  6. Problemas Físicos:
    • Fimosis y frenillo breve.
    • La enfermedad de Peyronie.
    • Las Balanitis.

Conclusión

En resumen: sentir dolor durante el coito NO ES NORMAL. Si sientes dolor en el bajo vientre después de tener relaciones, las causas pueden ir desde simple fricción hasta problemas circulatorios como el síndrome de congestión pélvica. También pueden influir alergias o infecciones urinarias postcoitales.

Si el dolor o malestar en la eyaculación se repite, o tienes algún otro síntoma urinario debes consultarlo.

Si presentas alguno de ellos, que no se resuelve espontáneamente, con los Seguros de Salud de MAPFRE puedes consultar a expertos ginecólogos para encontrar el remedio más adecuado.

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