Hasta hace no demasiado tiempo, seguía muy extendida la costumbre de colocar pequeñas cantidades de miel en el chupete, el biberón o el pezón, para incentivar a los bebés a que tomen leche. De hecho, el ser humano consume miel desde hace milenios, y siempre la consideró un producto noble para niños y adultos.
Sin embargo, los pediatras insisten en consulta, y Lucía Mi Pediatra lo hace también en Instagram: Un bebé de menos de 12 meses no debería probar NUNCA la miel. El reciente fallecimiento en Japón de un bebé por consumir este producto ha hecho saltar las alarmas y la especialista ha considerado necesario volver a recordar por qué un bebé no debe tomar miel.
El Peligro Oculto: Botulismo Infantil
En sí misma, la miel no es algo mala. El problema reside en una bacteria llamada Clostridium botulinum, que suele estar presente en la miel. Esta bacteria resulta inofensiva en la miel -puede ser letal cuando contamina latas- cuando la flora intestinal, al cabo de un año de vida, ha alcanzado una cierta madurez.
“Este es el motivo: BOTULISMO”, escribe en su perfil social junto a una foto de la noticia. “La bacteria puede estar presente en la miel contaminada y en los adultos y niños mayores podría ser ‘neutralizada’ no así en los niños más pequeños, provocando una enfermedad llamada Botulismo que puede ser mortal”, concluye.
En la noticia que recoge Lucía Mi Pediatra, apuntan que los padres del menor argumentaron que no sabían del riesgo de la miel. “Y contaron que ellos daban miel y zumo al bebé de seis meses porque creían que eso era bueno para su salud”, explica el texto.
La especialista termina aclarando que pese a que el consumo de miel temprana y el fallecimiento se produjo en Japón, tampoco es tan descabellado que ocurra en España. “Yo viví un caso hace años, un bebé de siete meses al que sus padres le mojaban el chupete en miel.
Historia y Prevalencia del Botulismo Infantil
La historia del botulismo infantil es relativamente breve: se reconoció apenas en 1976. Su incidencia es baja, aunque los estudios señalan que, como sus síntomas son muy variados, es difícil de diagnosticar y puede confundirse con otros procesos.
Síntomas del Botulismo Infantil
¿Cuáles son esos síntomas? Desde estreñimiento, languidez y párpados caídos o parcialmente cerrados, hasta pérdida del control de la cabeza, insuficiencia respiratoria, succión y llanto débiles y parálisis que se extiende hacia abajo.
Otros sitios donde las esporas de Clostridium botulinum se hallan en grandes cantidades son el suelo y los sedimentos acuáticos de todo el mundo.
El informe de la AESAN destaca que la prevalencia del botulismo infantil causado por el consumo de miel “podría haber disminuido” desde que en muchos países, a finales de la década de 1970 y comienzos de la siguiente, comenzaron a desaconsejarlo.
Botulismo
El Debate sobre la Miel: ¿Peligro Sobredimensionado?
En 2005, sin embargo, hubo debates sobre este tema en el Reino Unido, después de que Bee Wilson -una investigadora y divulgadora de cuestiones relacionadas con la comida- publicara un artículo en el calificaba de “ridícula” la recomendación de no dar miel a los niños.
Wilson enumera algunos motivos por los cuales considera que el peligro de la miel está sobredimensionado. Otra de las razones citadas por Wilson es la baja prevalencia de la enfermedad.
Un año antes, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) había publicado un documento según el cual, desde su identificación a finales de los años setenta, en el continente se habían detectado 49 casos de botulismo infantil. Es decir, algo así como dos casos por año. El país con más casos había sido Italia (17), seguido por España (9). Era en Estados Unidos -y sobre todo en California- donde se concentraba más del 90% del millar de casos diagnosticados en todo el mundo.
Recomendaciones Actuales y Datos Adicionales
La recomendación ha derivado en la idea de que la miel es mala, al punto de que hay incluso madres que dudan de si ellas mismas pueden tomarla durante la lactancia, ya que temen que termine llegando al niño a través de la leche. Se trata de un miedo infundado: los adultos pueden tomar miel, al igual que los niños mayores de un año.
De hecho, los protocolos de la AEP sobre Alimentación del lactante sano apuntan que las llamadas fórmulas de continuación, para bebés de a partir de 6 meses, “pueden contener sacarosa, fructosa y miel”. Y no las desaconseja. Luego sí se les puede dar, desde luego: sus beneficios siguen estando allí. Un estudio científico de 2007 certificó que unas cucharadas de miel son igual de eficaces que el compuesto que llevan algunos jarabes para la tos.
Entre 2013 y 2017, el estado de Texas (EEUU) notificó un promedio de 7 u 8 casos anuales de botulismo infantil. Sin embargo, desde agosto de 2018, 4 pacientes han sido tratados por la enfermedad.
La miel puede contener esporas de Clostridium botulinum, un microrganismo capaz de producir una potente neurotoxina conocida por causar una grave enfermedad en bebés. El botulismo infantil ocurre cuando se inhalan o ingieren esporas en alimentos, polvo u otros materiales y germinan en el intestino del bebé que aún no ha desarrollado una flora intestinal madura.
El Chupete: Mitos y Realidades
El chupete es un objeto tan querido como debatido, en torno al cual, lamentablemente, aún hoy circulan muchos mitos falsos. El chupete se encuentra ampliamente implantado en nuestra cultura y los bebés parecen encantados con él, pero desde hace unos años su uso se ha visto envuelto en polémica. ¿Existen más riesgos que beneficios con el uso del chupete? ¿Es más recomendable en bebés no amamantados?
A continuación, se presentan algunos mitos y realidades sobre el chupete:
- FALSO. Chupar no es un vicio, sino una necesidad para el recién nacido: no solo es funcional para la nutrición, sino que le proporciona tranquilidad y seguridad. De hecho, la succión estimula la producción de serotonina, una sustancia determinante en la regulación del estado de ánimo y e sueño, capaz de inducir un estado de calma y serenidad. Chupar reconforta al niño y le ayuda a relajarse, a normalizar el ritmo cardíaco y a mantener una respiración constante durante el sueño.
- FALSO. Hay que prestar mucha atención a su forma. es lo que marca la diferencia y debe diseñarse teniendo en cuenta la posición y la función que desempeña la lengua dentro de la boca. De hecho, la forma adecuada del chupete puede favorecer el correcto desarrollo del paladar y una succión natural: un diseño simétrico no garantiza por sí solo una presión adecuada en los puntos correctos del paladar, las tetinas redondas o gruesas, o incluso demasiado blandas, impiden el movimiento correcto de la lengua (cupping) durante la succión, mientras que una tetina plana acostumbrada a la lengua a una posición incorrecta baja en fase de reposo. Los chupetes de la línea PhysioForma de Chicco tienen una forma anatómica y funcional que favorece el correcto desarrollo de la cavidad bucal, la succión natural y todas las funciones orales.
- FALSO. Uno de los temores de las madres es que el bebé perciba el chupete como un sustituto del pecho materno. Una investigación científica publicada en el Journal of Pediatrics, la revista de la Academia Americana de Pediatría, ha demostrado que el chupete no interfiere en la lactancia materna cunado esta está bien establecida. Por lactancia bien establecida se entiende que la producción de leche es eficaz, que el recién nacido se agarra correctamente al pecho y que crece con normalidad.
- FALSO. Este hábito transmite al niño las bacterias presentes en la boca del padre y puede causar caries o infecciones en la cavidad bucal.
- FALSO. El dedo en la boca no está conformado para adaptarse a la forma del paladar y favorecer su desarrollo.
- FALSO. Es importante ofrecer un chupete que no solo esté en buen estado y sea de buena calidad, sino que también tenga el tamaño adecuado. Existen chupetes de diferentes tamaños porque la tetina está diseñada específicamente para adaptarse al crecimiento de la boca del bebé.
- FALSO. Hasta los 6-7 meses, se puede dar el chupete cada vez que sea necesario. Durante la fase de balbuceo primero y luego del lenguaje, se recomienda limitar su uso durante el juego y las interacciones, sin interrumpirlo bruscamente, ya que el instinto de succión sigue estando muy presente a esta edad y un abandono prematuro podría llevar al niño a chuparse el dedo. El Ministerio de Sanidad también recomienda empezar a reducir su uso a partir de los 2 años para interrumpirlo por completo antes de que el niño cumpla los 3 años.
Consideraciones sobre el Uso del Chupete
Como sabemos, la lactancia materna debe de ser a demanda. Se ha dicho que el chupete podría “confundir” al niño que empieza a mamar y, por tanto, interferir en la adecuada adquisición de una buena técnica. Siendo estrictos no debería usarse el chupete en los recién nacidos alimentados al pecho hasta que la técnica estuviese perfectamente instaurada. Si bien, esto no se ajusta a la realidad, ya que durante los primeros días de vida, nuestro bebé llora frecuentemente.
El efecto protector del chupete se obtiene en el sueño que se inicia con el uso del chupete. Los accidentes infantiles por el chupete se deben fundamentalmente al uso de una cadena alrededor del cuello, y a la aspiración de una parte del chupete cuando éste está formado por varias piezas.
En cuanto a su buen empleo, es necesario. - Si vamos a dar pecho, podemos usar chupete, pero debemos de ser cautos durante los primeros días de vida hasta que la lactancia materna esté bien establecida. Ofrecer el pecho a demanda y utilizar el pezón materno como elemento reconfortante y primera opción.
Tipos de Chupetes
La estructura básica de un chupete consta de 4 partes: la anilla, el anclaje, el escudo y la tetina. En función de la forma y el material del que esté fabricado el chupete, se pueden distinguir diferentes tipos.
En relación al tipo de material de la tetina, los chupetes pueden ser:
- De caucho o látex: son suaves y flexibles, pero de fácil deformidad. Este tipo de chupetes suelen tener un color anaranjado y se recomienda su uso en bebés con alergia a otro tipo de material o que prefieren una tetina de mayor suavidad.
- De silicona: suelen ser de color transparente y son más resistentes. Estos chupetes tienen una larga duración, ya que no se deforman con tanta facilidad como los de látex. Además, las tetinas de silicona tampoco absorben olores.
Si se tiene en cuenta la forma de la tetina, los chupetes pueden ser:
- Anatómicos: la tetina tiene forma de pezón, por lo que los bebés se suelen adaptar fácilmente para la succión.
- Fisiológicos u ortodóncico: también conocidos como chupetes de gota. Este tipo de chupones tienen forma plana y simétrica, por lo que disminuye el riesgo de deformar el paladar.
- Redondos o cereza: es el tipo de chupete de mayor tamaño y menos aconsejado puesto que puede provocar alteraciones en la mordida del bebé.
Como se puede observar, hay varias modalidades de chupetes, pero elegir el más adecuado para el bebé dependerá de varios factores.
Recomendaciones para el Uso del Chupete
Independientemente del material del que esté fabricado el chupete y de la forma que tenga la tetina, hay que estar seguro de que el chupete cumple con todas las normas de seguridad.
Los padres deben tener en cuenta algunas recomendaciones básicas a la hora de adquirir un chupete. Por ejemplo, es importante saber que el chupete debe estar hecho de plástico y tener los bordes redondeados. Además, es preciso que el chupete tenga una anilla para poder extraerlo de la boca del bebé cuando sea necesario.
La tetina del chupete no debe superar los 3’3 cm y la base tiene que ser lo suficientemente grande como para que el recién nacido no pueda metérselo todo en la boca.
En cuanto a la higiene, hay que cambiar el chupete periódicamente para evitar la aparición de bacterias y limpiarlo con agua a menudo. No se deben pasar los chupetes de una boca a otra para evitar el traspaso de gérmenes. Tampoco hay que guardar el chupete suelto en un bolso o bolsillo, sino que debe hacerse en su caja.
Los expertos aconsejan no untar el chupete con azúcar o miel, ya que se trata de un método que utilizan algunos padres para relajar a los bebés. Además, la tetina del biberón no debe usarse a modo de chupete.
Ventajas y Desventajas del Uso del Chupete
El uso del chupete es uno de los temas más controvertidos a lo largo de los años. Sin embargo, la decisión de si darle el chupete al bebé o no es muy personal, pero es importante conocer tanto las ventajas como los riesgos.
Los defensores del uso del chupete apelan a una serie de beneficios del chupete. A continuación, se enumeran algunos de ellos:
- Satisface el reflejo de succión.
- Ayuda a calmar al bebé cuando llora y a relajarlo.
- Proporciona distracción al bebé.
- Ayuda a conciliar el sueño al bebé.
Además, hay estudios que afirman que el uso del chupete contribuye al desarrollo de los mecanismos cerebrales encargados del control de las vías respiratorias. Por tanto, el uso del chupete podría reducir el riesgo de la muerte súbita del lactante.
Pese a que el uso del chupete aporta una serie de ventajas, también puede suponer algunos inconvenientes:
- No es igual la succión del chupete que la del pezón de la madre, por lo que su utilización puede dificultar la lactancia, en especial, lo chupetes con forma de cereza.
- Aumenta el riesgo de otitis media aguda: algunos expertos hablan de que el uso del chupete favorece el paso de bacterias por la nariz y el oído, provocando infecciones en el oído medio.
- Provoca la desviación de los dientes, especialmente cuando se usa el chupete durante mucho tiempo y no se utiliza el tipo de chupete adecuado.
- Aparecen llagas en las mucosas del paladar y de la boca.
- Además, es posible que si el bebé requiere del chupete para dormir, comience a llorar cuando se le caiga de la boca durante la noche. Por tanto, el uso del chupete puede crear una dependencia del mismo. También puede incrementarse el riesgo de sufrir candidiasis en la boca o caries si se impregna el chupete con sustancias como, por ejemplo, la miel.
Cómo Quitarle el Chupete
Como es obvio, el bebé no puede usar el chupete eternamente. Conforme pasa el tiempo, los inconvenientes del uso del chupete superan a los beneficios. Por ello, lo más aconsejable es retirar el chupete a partir de los entre los 12-24 meses de edad. Sin embargo, esto puede variar según cada caso.
No existe una única forma para retirar el chupete, sino que dependerá de la dependencia de cada niño o niña. Por ejemplo, una buena idea es hablar con el pequeño o la pequeña y explicarle que se va haciendo mayor y, por eso, ya no tendrá que usar el chupete.
Además, es importante no quitarle el chupete si ha sucedido o va a suceder un evento importante en la familia como la llegada de un nuevo miembro a la familia.
En cualquier caso, durante el proceso de retirada del chupete, lo más importante es no enfadarse, tener paciencia y ser consciente de que cada niño o niña necesita su tiempo para ello.
