Un clásico dentro del sector de los comercios en El Escorial, así se puede calificar a la Ferretería Los Mellizos, un establecimiento que creó prácticamente desde la nada y sin experiencia alguna Rogelio Parra padre y que convirtió en una referencia en la Sierra de Guadarrama a base de mucho trabajo y de hacer del negocio de ferretero, una forma de vida.
El legado de Rogelio lo continúan en la actualidad sus hijos Rogelio y Nacho. Son los encargados de mantener la llama de una ferretería que nació hace ya cuatro décadas, en el año 81.
Inicios y Evolución
Rogelio echa la vista atrás y recuerda que “mi padre, en el año 81, tenía un bar que también era muy conocido en esa época y que se llamaba Los Mellizos, como la Ferretería. Tenía unos problemas de espalda muy importantes y tuvo que dejar el bar. Los médicos le recomendaron que cambiara de negocio y se decidió por montar una ferretería, un sector en el que nunca había trabajado y en el que no tenía ni idea”. Esa es el punto de partida de un establecimiento de éxito en el que Rogelio hijo empezó a trabajar ayudando en lo que podía cuando tenía 11 años, “haciendo de aprendiz” recuerda.
Fueron tiempos casi de aventura en un sector del que desconocían todo y del que fueron aprendiendo sus secretos a base de trabajo, echarle horas y atención. Era un día a día de descubrimientos, trabajando sin red.
Poco a poco, fueron ampliando el local de toda la vida en El Escorial y además, han añadido una ferretería más en El Zaburdón, en el vecino pueblo de San Lorenzo de El Escorial que mantiene el nombre de Los Mellizos.
Rogelio y Nacho gestionan el establecimiento en una mezcla de modernidad y tradición. Los tiempos en el negocio ferretero han cambiado. Ahora todo se gestiona a través de programas de ordenador y además, en un mundo global, formando parte de una central de comprar que permite acceder a un catálogo más amplío y a unos precios más competitivos, pero tanto Nacho como Rogelio siguen teniendo, como ya hacía su padre, toda la ferretería en la cabeza.
Han ido incrementando el abanico de servicios más allá de la ferretería pura y dura. Hacen trabajo de instalaciones de toldos, cerrajería y, cuenta, Nacho “en garajes, toldos, piscinas, mosquiteras, jardinería, ropa laboral, frigoríficos, lavadoras, fitosanitarios…la ferretería es un mercado muy amplio y global en el que te tienes que estar formando continuamente.
En las estanterías del local se agolpan en perfecto orden, cada producto en su sitio e identificado en lo que aparentemente es un caos completamente organizado, alrededor 25.000 referencias que fácilmente crecen hasta las 50.000 si se tiene en cuenta la maniobrabilidad que te permite formar parte a una central de compra y que te abre un gran abanico de opciones casi inabarcable.
Sin embargo, Nacho y Rogelio recuerdan que “nuestro padre, controlaba todas las referencias de la tienda, con un cuaderno y muy buena memoria” y reconocen que “nosotros no llegamos a tanto. Ahora se controla todo por ordenador y con un carro de compra digital”. Y mucha memoria. Eso no ha cambiado por muchos años que transcurran.
El presente es positivo. Aseguran que una ferretería es siempre “un negocio que funciona, aunque la crisis la ha afectado junto al hecho de que cada vez más gente hace sus propios arreglos en casa”. “Lo que hacemos mucho también es asesorar. Muchas personas que se hacen sus propios arreglos de bricolaje vienen nos preguntan qué necesitan y nosotros les orientamos lo mejor que podemos. Trabajar con el cliente final nos gusta mucho y en eso estamos muy enfocados”
Como muchos otros negocios, Los Mellizos son un establecimiento familiar. De padre a hijos y ahora, hermanos. Una realidad que lejos de ser un hándicap es un punto a favor a “pesar de que a veces se discuta, lo llevamos muy bien y cada uno, además, tiene su radio de acción”.
Llevan la ferretería en su ADN. Reconocen que les “encanta” hasta el punto asegura Rogelio que “a veces, llega un domingo y me doy una vuelta por la tienda para colocar o simplemente estar un rato”. Aseguran que la ferretería “engancha por la posibilidad que tienes de trabajar de cara al público. Llegas a construir amistades con clientes de muchos años”
El futuro de la Ferretería enlaza directamente con su pasado. Rogelio recuerda que antiguamente se vendían muchas cosas a granel y eso es algo que se va perdiendo. “Nosotros, sin embargo, cuando hicimos la reforma, decidimos seguir teniendo tornillos, arandelas, tuercas en formato a granel porque queríamos mantener la esencia tradicional, el sabor de la ferretería de siempre”
Ese compromiso con el pasado es lo que les permite mirar el futuro de la Ferretería con más optimismo si cabe.
Compromiso con el Cliente
Para que Maranges, empresa familiar del ramo de la ferretería, con cuatro generaciones y un liderazgo en la comarca del Vallès, haya resistido 75 años, ha sido necesario que se cumpliera la fórmula de que lo importante es satisfacer al cliente. Es, más o menos, el credo que siguen los actuales propietarios del grupo, los mellizos Miquel y Jaume Maranges, y que se resume en un «aquí resolvemos problemas» o en un «lo que no se encuentre, se buscará». La fórmula, en cualquier caso, ha funcionado, y les ha permitido cerrar el 2004 con seis millones de facturación.
Miquel y Jaume recuerdan todavía commo su abuelo y su padre, además de tener varias ferreterías, recorrían los mercados de la zona para vender sus productos a payeses y particulares. Pero en los últimos 30 años el sector ha dado un giro debido a la fuerte industrialización de su entorno. El 80% de sus clientes son industriales que provienen de campos como la construcción, ebanistería, lampistería, mecánica o cerrajería. «Esta variedad hace que tengamos una empresa con un riesgo muy diversificado», puntualizan.
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