Introducción de Cereales en la Alimentación de Bebés a partir de los 4 Meses

A partir de los 4-6 meses, se puede comenzar la introducción de sólidos en la dieta del bebé. Se trata de un proceso de gran importancia dentro de su desarrollo. En Damira te recomendamos ir sustituyendo de una en una las tomas de leche por los distintos componentes de la alimentación complementaria. Hazlo progresivamente para que el organismo del bebé se vaya adaptando. Prueba su tolerancia antes de introducir un nuevo sólido.

Introducir los alimentos en la dieta del bebé es uno de los primeros desafíos de la vida para el bebé y un reto enorme que llena de dudas a los padres. ¿Cuándo hay que empezar con la fruta? ¿Y con la carne? ¿Ahora tienen que comer con las manos? ¿Cuál es el orden de introducción de las verduras en bebés? Con un bebé, la introducción de alimentos se convierte en un quebradero de cabeza.

¿Qué Debo Tener en Cuenta al Introducir Cereales?

Los cereales no deben introducirse antes de los cuatro meses. Primero serán sin gluten, para evitar sensibilizaciones e intolerancia a la proteína. A partir de los 7-8 meses, momento en que el intestino del bebé es más maduro, Damira, te sugiere mezclar cereales con gluten y sin gluten. Los cereales aportarán al bebé energía, son fuente de: proteínas, minerales, vitaminas, ácidos grasos esenciales e hidratos de carbono.

Eduard Baladia, dietista-nutricionista y miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética, nos acerca a las consignas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para introducir la alimentación complementaria. En 2002 la OMS actualizó sus recomendaciones sobre la alimentación durante el primer año de vida, al igual que hizo la EFSA en 2019. Baladia lo sintetiza como “lactancia materna exclusiva y a demanda desde la primera hora de vida y hasta los 6 meses (anteriormente era hasta los 4 meses).

Obviamente, en esas primeras semanas y meses de transición a los sólidos y semisólidos el niño no come demasiado y sigue prefiriendo la leche materna. A medida que avanzan los meses, la balanza se va inclinando hacia la alimentación convencional. “Hasta los 12 meses, la lactancia materna puede suponer entre el 100% y el 50% de la energía consumida por un bebé.

La tabla de introducción de alimentos para el bebé de la OMS convierte al niño en un comensal más. Cuando éramos niños había una pauta férrea según la cual los distintos grupos de alimentos se introducían progresivamente, pero bien triturados. Esta nueva autogestión de la alimentación se conoce como baby-led-weaning (BLW) o destete dirigido por el bebé. “Consiste en ofrecer la alimentación complementaria dejando que sea el bebé quien dirija el proceso desde el principio”.

Pero la mayor novedad es que desaparece el calendario de introducción de alimentos para el bebé mes a mes. Las nuevas recomendaciones contemplan introducir cereales, frutas, hortalizas, legumbres, carnes y pescados sin un calendario preestablecido y antes de los 12 meses.

“El lactante tomará al principio mucho más el pecho porque, seamos sinceros, en esas primeras semanas, no comen mucho así. A esa edad el niño suele haber alcanzado un desarrollo psicomotriz suficiente como para controlar la cabeza, estar sentado sin ayuda y llevarse la comida a la boca. Este sistema contempla ir adaptando los tamaños y texturas del alimento a la evolución de la motilidad del bebé. Con este nuevo planteamiento el niño puede comer prácticamente de todo.

Para saber si la consistencia es adecuada para el bebé, intenta aplastar el alimento con los dedos. Si puedes chafarlo, el niño también podrá con sus encías. Esta presencia del adulto requiere paciencia, ya que nunca debe ser invasiva. “Le dejaremos explorar a su ritmo, sin estar limpiándolo constantemente para no interrumpirlo”, apunta Baladia. Sí, se va a poner perdido. Con toda esta información, la pregunta habitual de los padres es ¿cómo encajo todo eso en mi rutina familiar? La respuesta no puede ser más tranquilizadora para los padres.

La miel se desaconseja en los 12 primero meses por el riesgo de botulismo ya que puede contener esporas de Clostridium botulinum, una bacteria que genera una toxina peligrosa para el sistema nervioso.

Recomendaciones Específicas para la Introducción de Alimentos

  • Frutas y verduras: se admiten prácticamente todas y a demanda.
  • No dar espinacas, acelgas, borraja ni otras verduras de hoja verde hasta el año.
  • Zumos: evitarlos.
  • Cereales y derivados. Dar prioridad a los integrales.
  • Frutos secos enteros: después de los 3 años.
  • Legumbres.
  • Carne y pescado.
  • Ofrecer solo alimentos que contribuyan a su salud.
  • Introducirlos de uno en uno para comprobar si hay alergias. No incorporar uno nuevo hasta pasados tres días.
  • Respetar la sensación de hambre del niño.

La Incorporación de Cereales en la Alimentación Complementaria

La incorporación de #cereales en la alimentación complementaria siempre os genera muchas dudas. Pregúntate ¿cómo comes los cereales tú? ¡Pues igual! Pan, pasta, avena, quinoa, maíz… esto son cereales. Lo ideal es priorizar siempre los cereales que consumimos habitualmente en la familia.

¿Qué son? Los cereales son una fuente de energía (por su contenido en hidratos de carbono) y fibra. También aportan proteínas de origen vegetal, ácidos grasos esenciales, vitaminas (del grupo B) y minerales (rico en hierro no hemo). Todo esto siempre y cuando se aporte el grano del cereal COMPLETO, integral..

Por este motivo, la AEP (Asociación Española de Pediatría) y la OMS recomienda dar preferencia a aquellos con el grano completo (es decir, cereales integrales), ya que así son más nutritivos y más saludables. Estamos aportando todos los nutrientes (y entre ellos el hierro), siendo beneficioso para prevenir de enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus 2 e incluso el cáncer.

¿Cuándo? Los cereales (con y sin gluten) se pueden introducir desde el inicio de la alimentación complementaria como prácticamente todo el resto de los alimentos (alrededor de los 6 meses). El retraso de la introducción del gluten no previene el riesgo de celiaquía ni intolerancias.

  • Con gluten: el gluten forma parte de semillas de algunos cereales, básicamente trigo y sus variantes (trigo duro, espelta, kamut…), cebada, centeno y sus híbridos (triticale). La avena originalmente no contiene gluten, aunque podría contenerlo por contaminación cruzada.
  • Sin gluten (arroz, maíz, mijo, sorgo, trigo sarraceno, quinoa, avena certificada sin gluten, amaranto…)

Hace unos años se pensaba que introducir el gluten a una edad concreta podría prevenir en cierto modo el desarrollo de una enfermedad celiáca. También se decía que la LM durante su introducción protegía de esta enfermedad. Sin embargo ahora se sabe que ni la edad de introducción del gluten ni la lactancia materna pueden prevenir el desarrollo de una enfermedad celiaca en el niño genéticamente predispuesto. La recomendación actual es en cualquier momento entre los 4 y 12 meses. Retrasar el gluten no previene el riesgo de celiaquía ni intolerancias. Iniciar con pequeñas cantidades, para ver tolerancia, e ir aumentando progresivamente. Mismas indicaciones si familiares celiacos.

A recordar, evitar tortitas y bebidas de arroz por su contenido en arsénico en menores de 6 años y las palomitas de maíz por su riesgo de atragantamiento.

Cantidad de cereales: Ofrecer dentro de una dieta variada y equilibrada, priorizando frutas y verduras. Siguiendo el Plato de Alimentación Saludable de Harvard, los cereales y los tubérculos ocuparían un 25% del plato.

Opciones para Ofrecer Cereales

  1. Cereales naturales, reales: DE ELECCIÓN. Animar a consumir en formas naturales (los mismos que consumimos los adultos), sin alterar su composición: arroz, maíz, centeno, trigo, avena, cebada, quinoa, mijo, gofio… Preferiblemente integrales.
  2. Cereales comerciales/industriales “infantiles”: En general, el consumo de estos alimentos especiales para bebés no son imprescindibles ni necesarios en la alimentación infantil. Aunque ponga que se pueden dar desde los 4 meses, no hay beneficios de introducir la alimentación complementaria antes de los 6 meses.
Beneficios de cereales naturales:
  • Se acostumbran antes al sabor de los alimentos reales
  • Beneficiosas para la microbiota del intestino
  • Más nutrientes
  • Absorción más lenta por la fibra y los picos de glucemia son más bajos

¿Cómo los ofrecemos? Se pueden dar en trozos (BLW) y cuchara (papilla/aplastado). No se recomienda biberón. Se pueden cocinar con leche materna.

Algunos cereales comerciales contienen azúcares añadidos o derivados, aunque ponga “sin azúcares añadidos” por su proceso de preparación se suelen liberar azúcares libres (dextrinados o hidrolizados). Son tratados para “adaptarse al sistema digestivo del bebé” y que sean más fáciles de digerir. Los hidratos de carbono del cereal “se rompen” (mediante hidrólisis o dextrinación) y se hacen más pequeños. Los azúcares naturales pasan a convertirse en azúcares libres.

El aparato digestivo del bebé, a partir de los 6 meses, está preparado para digerir cereales normales, no siendo necesario su hidrólisis. Acostumbran al sabor dulce (y gustan más al bebé), favoreciendo la apetencia por este sabor dulce y contribuye al rechazo de otros alimentos menos dulces. Estamos acostumbrando mal el paladar a estos sabores en un proceso de “educación” del mismo.

No aportan beneficios que no se puedan aportar con una dieta saludable. No meterlos en biberón: predisponen a obesidad y caries. Los alimentos que se toman en biberón permanecen más tiempo en la boca (y por tanto sus azúcares), favoreciendo el riesgo de caries. Además, si tienen azúcares libres (como ocurre en algunos cereales hidrolizados o zumos) aumentamos todavía más el riesgo cariogénico.

Tampoco cereales antes de dormir harán que duerman mejor (es un mito). Se deben ofrecer estos cereales en papilla o mediante BLW: Mejora la autonomía orofacial y habilidades, menor riesgo de caries.

En algunos cereales infantiles el contenido en vitaminas y minerales es interesante ya que algunos van enriquecidos con hierro (aunque su biodisponibilidad es muy variable). Sin embargo lo ideal es que provengan de una alimentación variada y equilibrada (rica en otras fuentes de hierro como cereales naturales, carnes, legumbres…). Podría ser una opción valorable en casos individuales (prematuros, bajo peso al nacimiento, déficit de hierro, hemorragias en el parto y recién nacido…), y en ese caso es función del pediatra valorar la necesidad de estos nutrientes, recomendándose individualmente aquellos cereales nutricionalmente más saludables.

Es cierto que hay algunas marcas que nutricionalmente son adecuados (conservan su estado natural, no tienen azúcares añadidos ni producidos) y además pueden estar fortificados con hierro. Aunque no son necesarios, si queréis dar cereales de caja os animo a leer antes la lista de ingredientes y tabla nutricional en etiqueta:

  • Que no estén dextrinados/hidrolizados
  • Que el 80% sean de harinas INTEGRALES
  • Sin edulcorantes, azúcares añadidos ni sinónimos del azúcar (con maltodextrina, acabado en -osa (dextrosa, maltesa, sacarosa), jarabe de…, zumo/jugo de…. concentrado de…., miel, melaza de…, caña de… sirope..).
  • Mirar contenido de azúcares libres en la tabla nutricional y elegir aquel que tenga menos azúcares.

¿Qué Son los Cereales y Qué Aportan?

Los cereales se componen principalmente de hidratos de carbono, base de una dieta equilibrada. Aportan energía, vitaminas, minerales y fibra. A pesar de la creencia errónea de que los cereales engordan, son muchos los beneficios de los cereales para los bebés. Son muy importantes en la dieta ya que son el “combustible” natural de nuestro organismo.

¿Qué es el gluten? El gluten es un componente de algunos cereales. Los primeros cereales que tome el bebé deben ser sin gluten, como el maíz o el arroz. Los cereales con gluten los puede empezar a tomar el bebé a los 6 meses pero no se debe retrasar mucho su introducción, y siempre hacerlo de manera progresiva, para ver como los tolera y poder detectar a tiempo posibles alergias o intolerancias al gluten.

La Introducción de Nuevos Alimentos y la Flora Intestinal

Se sabe que la flora intestinal desempeña un papel importante en el sistema inmunitario. Al nacer, la flora intestinal del bebé es estéril y durante los primeros meses de vida se va formando. Con la introducción de la alimentación complementaria el bebé deja de alimentarse exclusivamente de leche y en este periodo el organismo se expone a los gérmenes que pueden transmitir los nuevos alimentos. Por ello, en esta etapa es importante seguir cuidando y reforzando las defensas del bebé. En el mercado existen papillas de cereales que contienen inmunonutrientes protectores que ayudan a reforzar sus defensas.

¿Llevan Azúcar las Papillas de Cereales?

Los expertos en nutrición infantil recomiendan no añadir azúcar en la alimentación del bebé porque los azúcares naturalmente presentes en los alimentos ya cubren sus necesidades. Algunas papillas de cereales llevan azúcares añadidos, pero lo ideal sería elegir aquellas que no llevan azúcares añadidos, para que el bebé se acostumbre a sabores menos dulces, ayudando así a crear unos buenos hábitos alimentarios desde el inicio y prevenir posibles enfermedades en el futuro como la obesidad.

¿Cuándo Darle la Papilla de Cereales?

Las papillas de cereales son un alimento muy bien aceptado por los bebés en general. La introducción de los cereales en la alimentación complementaria de los bebés ha sido objeto de controversia en los últimos años debido al interés creciente en cuanto a nutrición infantil y a la epidemia de obesidad infantil que sufrimos en nuestro país.

Según recomendaciones de la OMS debe alimentarse a los lactantes exclusivamente con leche materna o en su defecto, con leche de fórmula hasta los 6 meses de vida. A partir de los 6 meses, deberán introducirse en la alimentación del niño alimentos complementarios, variados, adecuados, inocuos y nutritivos , sin abandonar la lactancia materna. No deberá añadirse sal o azúcar a los alimentos complementarios.

Por lo tanto, que existan preparados de cereales industriales en cuyo envase indique que se pueden dar desde los 4 meses no supone necesariamente que haya que introducirlos inevitablemente a esa edad. De hecho, va en contra de las recomendaciones. Tampoco se recomienda la introducción de estos cereales en el biberón por el riesgo de atragantamiento y porque es más difícil que el bebé regule su apetito y lo rechace que ofreciéndolo en forma de papilla con cuchara.

El problema de estos cereales industriales es la cantidad de azúcar que contienen. A pesar de que en el envase puede especificar “sin azúcares añadidos” la elaboración de estos productos implica la hidrólisis o dextrinación del cereal lo que significa que los hidratos de carbono complejos, de cadena larga, se rompen en trocitos más pequeños dando lugar a azúcares simples (disacáridos y monosacáridos) lo que confiere el característico sabor dulce a estos productos.

Inconvenientes de los Cereales Industriales

  • La cantidad de azúcar que contienen, siendo ya sobradamente conocidos los efectos nocivos para la salud y la predisposición a obesidad del mismo.
  • El sabor dulce que tienen puede hacer que el niño se acostumbre a este sabor y posteriormente rechace el sabor de otros productos más saludables pero menos dulces como las frutas o las verduras.
  • La textura de estas papillas es fina y perfecta y son siempre iguales. Es interesante que el bebé aprenda a reconocer diferentes texturas y sabores recordando que la alimentación complementaria, además de nutrir, también es fuente de desarrollo neuromotor y educa a los gustos futuros.

¿Cómo Introducir los Cereales si las Papillas Industriales no son Recomendadas?

Pues a partir de los 6 meses tenemos 2 opciones para introducirlos sin tener ya en cuenta si contienen o no gluten:

  • Si optamos por comenzar la alimentación complementaria con triturados se pueden elaborar diversas papillas caseras con los cereales que normalmente consumimos en casa:
    • Papilla con copos de avena (tipo gachas). Se puede preparar con leche o agua.
    • Sémola de arroz o sémola de trigo duro (sopa “maravilla” o cous cous)
    • Papilla de arroz.

No obstante, los primeros cereales del bebé se pueden introducir alrededor de los 4-6 meses de edad. ¿Y en qué lugar quedan entonces las papillas de cereales? Blevit cuenta con una amplia variedad de papillas de cereales dependiendo de su composición. No necesariamente. Existen papillas de cereales con 0% azúcares añadidos y 0% azúcares derivados de la fabricación a base de cereales sin dextrinar.

Por lo general, para los biberones basta con 1 o 2 cucharadas soperas. No obstante, en el envase suele venir indicado. Para hacer papillas más espesas y dárselas con cuchara al bebé, se requerirán alrededor de 7 cucharadas, pero dependerá del tipo de papilla.

Asociación Española de Pediatría. Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre La alimentación complementaría. Hacia los 6 meses el bebé empieza a no saciarse sólo con leche; se recomienda la introducción de los cereales para seguir con su buena alimentación. Debes saber que, hasta los 6 meses o más, lo más sano para tu bebé es que tome SOLO el PECHO, o bien leche maternizada 1. El lactante debe tomar CEREALES SIN GLUTEN hasta el 8º - 9º mes para evitar problemas digestivos.

El gluten es una sustancia que está presente en la harina de trigo, cebada, centeno y avena; por lo tanto, NO DEBERÁ TOMAR PAN, GALLETAS ni BIZCOCHO. Se añadirá un cacito de cereales sin gluten al biberón de la cena. Varios días después se aumentará poco a poco hasta llegar a 3 cacitos. Posteriormente se puede hacer lo mismo con el biberón del desayuno. Si tiene al menos 4 meses. A esta edad su sistema digestivo, inmaduro al nacer, ya se ha desarrollado lo bastante como para permitirle digerir otros alimentos distintos a la leche.

No conviene iniciar al pequeño en los cereales con la cuchara, porque acostumbrarse al sabor y a la textura de este nuevo alimento y a este utensilio hasta ahora desconocido para él son demasiadas novedades juntas. Recuerda que debes echar siempre primero el líquido en el biberón y luego el cereal, para que no se apelmace. Cierra el biberón con el disco protector y agita bien la mezcla, evitando que se formen grumos. Una vez que tu hijo acepte bien los cereales, pregunta a su pediatra si puedes aumentarle la cantidad de éstos en la última toma del día. En los primeros meses EVITAR las FRESAS y el MELOCOTÓN, por el riesgo de producir alergias.

Alimento Edad de Introducción Consideraciones
Cereales sin gluten (arroz, maíz) 4-6 meses Primeros cereales, observar tolerancia
Frutas (naranja, pera, manzana) 4-6 meses Evitar fresas y melocotones al principio
Cereales con gluten (trigo, cebada) 7-8 meses Introducir gradualmente
Verduras de hoja verde (espinacas, acelgas) Después de 1 año Evitar antes del año

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