Lavado Nasal con Suero Fisiológico en Bebés: Guía Completa

Cuando llega el invierno, los bebés recién nacidos y los niños pequeños se resfrían con mucha facilidad. Esto suele llevar a una gran cantidad de mucosidades y dificultades para respirar. Los lavados nasales son una solución eficaz para estos casos, pero, aunque la teoría parece sencilla, la práctica puede complicarse. Con la llegada del frío los lavados nasales forman parte de nuestro día a día, pero las dudas respecto a la técnica y los dispositivos son frecuentes.

La congestión nasal es un problema muy común en bebés y niños pequeños, especialmente durante los meses de invierno o en épocas de alergias. A diferencia de los adultos, los más pequeños no saben sonarse la nariz, lo que puede dificultar su respiración, especialmente durante las tomas y el sueño. Los lavados nasales son una herramienta clave para ayudarles a respirar mejor.

¿Por qué son necesarios los lavados nasales?

A los bebés se les tapona la nariz con mucha rapidez con los resfriados. El exceso de mucosidad entorpece su respiración, ya que no saben respirar por la boca. A veces, también les impide comer y dormir. Hay que recordar que el niño no se sabe sonar. Su tos y sus estornudos no tienen la misma presión que la del adulto. Por estos motivos es importante limpiarles la nariz de vez en cuando. Siempre es mejor hacerlo suavemente, intentando no dañar la mucosa nasal.

Para entender porque en ocasiones son necesarios, tenemos que hablar de la importancia de la respiración nasal. Lo normal es respirar por la nariz por varios motivos:

  • Las vías aéreas nasales calientan y humedecen el aire que respiramos.
  • Los vellos que recubren nuestros conductos nasales por dentro constituyen una primera línea de defensa contra patógenos como virus, bacterias, hongos o esporas.
  • Al respirar por la nariz los senos paranasales producen óxido nítrico, lo que facilita la circulación de oxígeno por todo el cuerpo y también ayuda a las defensas del organismo.

La causa más frecuente de que no sea posible la respiración nasal, son las infecciones respiratorias de forma aguda, y la hipertrofia (aumento del tamaño) de las amígdalas o de las adenoides (vegetaciones)de forma crónica.

En las infecciones respiratorias, la obstrucción nasal por mucosidad produce tos, vómitos, pérdida de apetito y alteración del sueño, sobre todo en los lactantes, ya que no saben o tienen dificultad para respirar por la boca(su respiración es principalmente nasal). Además, la acumulación de mucosidad y la congestión nasal puede obstruir la trompa de Eustaquio, un canal pequeño que conecta el oído medio con la parte trasera de la nariz y la parte superior de la garganta (nasofaringe),favoreciendo el desarrollo de infecciones del oído(otitis). El goteo de moco también puede obstruir los conductos sinusales, lo que causa dolor e infección sinusal(sinusitis).

Los lavados nasales actúan como descongestionante, dejando la nariz libre de mucosidad y con mayor facilidad para respirar. Hay que recordar que el niño pequeño no se sabe sonar. Por estos motivos es importante limpiarles la nariz. Pero no sólo a ellos. El lavado nasal también ofrece múltiples beneficios para la salud y el bienestar de los niños mayores y adultos.

¿Cuándo y con qué frecuencia realizar los lavados nasales?

Respecto a la frecuencia de los lavados nasales a bebés, la Asociación Española de Pediatría recomienda hacerlos tantas veces al día como sea necesario para que el bebé esté cómodo y pueda respirar. Es decir, se harán a demanda, tantos como el niño necesite. Principalmente antes de comer y descansar. No existe un límite en la frecuencia de lavados nasales en bebés. De hecho, algunos recién nacidos necesitarán una limpieza diaria.

No hace falta hacerlos siempre que el bebé esté acatarrado. Si el bebé tiene mocos y no le molestan, no hace falta hacer lavado nasal. Es importante recordar que los mocos de por sí no son malos. Son un mecanismo de defensa y como tal, nunca tenemos por qué eliminarlos completamente. Sólo cuando dificultan la alimentación o el niño está incómodo hay que pensar en el lavado nasal. Sobre todo, antes de comer y antes de dormir, cuando puede ser que molesten más. Se pueden hacer todas las veces que haga falta.

Los lavados nasales NO sirven como prevención. No hacen falta siempre que el bebé esté con una infección respiratoria. Sólo en los casos de mucosidad espesa que dificulte la respiración nasal o mucosidad que dificulte la alimentación o el sueño del niño, es cuando hay que realizar el lavado. Recordad que la mucosidad es un mecanismo de defensa que protege las fosas nasales y como tal, no es necesario eliminarla por completo, sólo hasta que el niño pueda respirar mejor o con normalidad.

Tampoco hay que hacer lavados en la rinitis seca del neonato/lactante. No realizar tampoco lavados en los niños con hemorragias nasales de repetición.

¿Qué tipo de suero utilizar?

Encontramos SUERO FISIOLÓGICO (en monodosis o de botella) Y AGUA DE MAR.

La recomendación principal es usar suero fisiológico para limpiar las vías. El suero fisiológico se puede adquirir en formato monodosis o en spray. Cualquiera de las dos opciones es válida y funciona bien.

Los lavados se realizan con soluciones específicas, bien en forma del tradicional suero salino fisiológico, o recurriendo a preparados a base de agua de mar previamente tratada y esterilizada.

El suero salino fisiológico es cloruro sódico (NaCl) al 0,9%. El agua de mar además del cloruro sódico proporciona minerales y oligoelementos, como el potasio, el calcio, el magnesio… con actividad terapéutica.

  • Como regla general, ante mucosidad normal: Concentración de sal 0’9% (Suero fisiológico o soluciones isotónicas)
  • En casos puntuales de mucha congestión con mucosidad espesa, se podria utilizar soluciones HIPERTÓNICO (con una concentración mayor de sal, 2’3-3%), ya que hidrata más el moco.

Cuanta más concentración de sal, el arrastre de moco parece ser mayor por su efecto osmótico (la mayor salinidad hace que la mucosa nasal expulse líquido). A partir de los 6 meses y en caso de congestión nasal intensa, rinosinusitis y rinitis alérgica, podría tener beneficio la solución hipertónica.

También hay disponibles soluciones de agua de mar con ácido hialurónico que repara la mucosa seca y dañada.

La elección dependerá de la preferencia de los padres y con cuál se manejen mejor. Los preparados monodosis tienen un adaptador específico para hacer los lavados. Otra forma muy común es realizar el lavado con jeringuilla. Los sprays nasales comercializados tienen distintas fuerzas según la edad del niño. Es conveniente usar envases pequeños para evitar la contaminación por gérmenes y uno por cada niño para evitar complicaciones. Los sprays tienen la fuerza regulada, mientras que en monodosis y jeringuilla la presión depende de la fuerza que apliquemos.

Según algunos estudios, parecen ofrecer más ventajas el uso de soluciones nasales mediante dispositivos ergonómicos en spray que permitan la microdifusión o pulverización a baja presión, frente a los sistemas de irrigación o chorro.

¿Cuánta cantidad de suero fisiológico usar?

La cantidad de suero para el lavado nasal al bebé no debe superar los 2 mililitros si es menor de 6 meses. Basta con 2 ml de solución salina en cada fosa nasal para lactantes hasta los 2 años y 5 ml en niños mayores.

Como orientación (y también depende del objetivo del lavado y de lo efectivo que sea):

  • Menos de 2 años: 2’5 ml en cada fosa nasal
  • Más de 2 años: 5ml en cada fosa nasal

¿Cómo realizar el lavado nasal paso a paso?

Ten todos los materiales listos:

  • Suero fisiológico
  • Jeringa (sin aguja) o spray nasal
  • Pañuelos de papel suaves

Coloca al niño adecuadamente:

  • Para bebés: Colócalo tumbado de lado, sujetando suavemente su cabeza. Puedes tumbar al bebé boca arriba con su cabeza de lado.
  • Para niños más mayores: Pueden estar sentados con la cabeza ligeramente inclinada hacia adelante. Intentar en posición incorporada siempre que sea posible (hay menor riesgo de que el suero vaya al oído).

Aplica el suero fisiológico:

  • Introduce la jeringa en la fosa nasal superior (la que queda más arriba si el niño está de lado).
  • Después, introduce entre 1’5 y 2 ml de suero fisiológico en el orificio nasal que esté “arriba”.
  • Inyecta el suero lentamente y con firmeza. El líquido debería salir por la otra fosa nasal arrastrando el moco.
  • Debe ser una presión constante y continua. En caso de utilizar spray, una pulverización larga.

Puedes sentar al bebé para ayudar que expulse mejor el moco, pero también es posible que no te de tiempo y lo eche todo inmediatamente. Un comentario, especialmente para los papás y mamás primerizas que se preocupan por todo: Es normal si tu bebé se traga parte de la mucosa junto con el suero.

Limpia suavemente: Usa un paño limpio o una gasa para retirar los restos de moco y suero.

Repite en la otra fosa nasal: Gira al bebé hacia el otro lado y repite el procedimiento en la otra fosa.

Calma al niño: Algunos bebés pueden llorar o mostrarse inquietos, pero es un procedimiento rápido. Cálmale con caricias o hablándole suavemente.

Si usas una jeringa, asegurate que conoces bien la técnica para no causar un daño innecesario en las fosas nasales de tu bebé. Introduce la jeringa en uno de los senos nasales. ¡Importante! Inyecta el suero. ¡Hazlo sin miedo! Aplicando una cierta presión, conseguirás que la mucosidad se deshaga. ✅ ¡Consejo! Si la mucosidad sigue obstruyendo las fosas nasales de tu hijo, realiza un pequeño masaje con tu mano por fuera. Conseguirás ablandar los mocos en el interior.

Para saber si estás realizando el lavado nasal al bebé correctamente, fíjate si una vez terminado, la obstrucción desaparece. Un lavado nasal no es peligroso siempre que utilices la cantidad de suero para lavado nasal del bebé recomendada (2 mililitros). Aun así, te recomendamos que las primeras veces pidas consejo a un especialista.

Formas de realizarlo:

Tumbado boca arriba con la cabeza ladeada totalmente:

El lavado nasal más usado pero quizá no el más eficaz. Introducir el suero/spray en el orificio nasal(narina)superior . Por la narina inferior saldrá el suero junto con el moco que haya barrido. Repetir del otro lado. Tras esta maniobra, se le puede sentar para favorecer la expulsión de las secreciones.

Es fácil y rápido y se puede hacer en niños con problemas neurológicos. Con este lavado, limpiamos la zona más anterior de la nariz. El suero no llega a la zona posterior de la nariz donde se acumula el moco responsable del goteo postnasal. En caso de que haya un tapón mucoso, el suero puede rebotar y el lavado no será efectivo. En esta posición, si echamos suero con fuerza, podemos dirigir la mucosidad hacia el oído debido a la orientación anatómica que tiene la trompa de Eustaquio en los bebés.

Sentado:

Niño sentado con la cabeza echada hacia delante o inclinada hacia un lado. Se echa el suero hacia el interior de la nariz por uno de los agujeros. El suero vuelve a salir por el mismo orificio arrastrando el moco. Repetir en el otro orificio.

Al igual que la técnica anterior, es fácil y rápida y se puede hacer en niños con problemas neurológicos. Sirve para limpiar la zona más anterior. Al estar el niño sentado es más difícil tenerle sujeto y quieto. Requiere que el bebé/niño tenga control cefálico. Con la cabeza echada hacia delante, el suero puede no llegar a la zona posterior de la nariz.

Tumbado boca arriba o sentado con la cabeza ligeramente hacia atrás:

Es la técnica preferida por algunos expertos en fisioterapia respiratoria infantil. Se echa el suero o agua de mar despacio, sin presión, por el orificio de la nariz para que vaya hacia la parte posterior de la nariz y resbale por la garganta arrastrando el moco.

Posteriormente, para desobstruir la nariz completamente, si el niño es colaborador, pediremos que inspire con fuerza, es decir, que sorba, para que ese moco que está en la zona posterior taponando acabe de caer a la garganta y sea tragado o escupido.

Si el niño no colabora, normalmente hasta los 2-3 años no lo hacen, cerraremos la boca para aprovechar el llanto (es raro el bebé que al hacerle el lavado nasal no llora) y buscar de esta manera una inspiración fuerte por la nariz. Esto hará que las secreciones se arrastren y se traguen permitiendo la correcta respiración.

Esta posición permite la limpieza de la zona posterior de la nariz, donde se suelen acumular las secreciones, principalmente en los niños más pequeños que pasan mucho tiempo tumbados. Las secreciones que están más adheridas o son más viscosas se hidratarán al contacto con el suero.

Al no ladearse la cabeza no hay riesgo de que entre el suero en las trompas de Eustaquio (oído), pero hay que saber realizar bien esta técnica para que sea verdaderamente eficaz. No realizarla en niños neurológicos y con problemas de deglución por el riesgo de atragantamiento. Si hay mucha congestión por inflamación de la mucosa a veces puede resultar complicado hacerlo. Cuando los niños son mayores lo aprenden y lo hacen de manera autónoma.

Consejos prácticos

  • No uses agua directamente: Siempre utiliza suero fisiológico o soluciones salinas específicas.
  • Evita excesos: No es necesario hacer lavados nasales constantemente; hazlos solo cuando sea necesario.
  • Mantén la higiene: Lava bien la jeringa o el dispositivo después de cada uso.
  • Consulta al pediatra: Si la congestión nasal es persistente o hay fiebre, es importante buscar atención médica.

¿Aspirador sí o no?

En el mercado hay aparatos que sirven para aspirar el moco por la nariz (en forma de manguera, de pera, etc…). No es recomendable usar con frecuencia los aspiradores de secreciones. La presión de succión que producen puede ocasionar sensaciones desagradables en el oído y resecar la mucosa nasal haciendo que se produzca más moco, empeorando el problema. Sólo se debería usar para sacar el moco que se ve y no sale con el lavado.

Preguntas frecuentes

  1. ¿Los lavados nasales son dolorosos? No, pero pueden ser molestos para el niño. Es una sensación que suele desaparecer rápidamente.
  2. ¿Cuántas veces al día se pueden hacer? Se recomienda hacerlos entre 2 y 4 veces al día, dependiendo de la congestión.

Realizar lavados nasales de manera adecuada puede marcar una gran diferencia en el bienestar de tu bebé o niño pequeño.

💦 Las claves para una buena limpieza nasal paso a paso

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