¿Cuántos ml de Leche Necesita mi Bebé por Edad? Guía Completa para Padres

Saber cuántos ml de leche necesita un bebé, especialmente si eres padre primerizo, puede generar muchas dudas. ¿Estará lo suficientemente alimentado? ¿Se habrá quedado con hambre? Este artículo te guiará a través de las recomendaciones generales y te ayudará a entender las señales de tu bebé.

Periodos de Alimentación del Bebé

La alimentación del bebé se divide en diferentes periodos:

  • Periodo de lactancia: Desde el nacimiento hasta los 6 meses, la leche materna (o fórmula infantil) es el alimento exclusivo.
  • Periodo transicional: Desde los 6 meses hasta el año, se introducen alimentos complementarios, pero la leche sigue siendo fundamental.
  • Periodo de adulto modificado: Desde la edad preescolar hasta los 7-8 años, se adapta la alimentación del niño.

Lactancia Materna: Alimentación a Demanda

Centrándonos en el primer periodo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las tomas sean a demanda. Esto significa que no hay un tiempo exacto entre toma y toma. Cada bebé es diferente y tiene sus propios hábitos de alimentación. La mayoría de los recién nacidos pueden comer cada 2 o 3 horas, o entre 8 y 12 veces cada 24 horas. Los bebés podrían tomar 15 mL por vez durante el primer o segundo día de vida, pero después por lo general tomarán de 30 a 60 mL cada vez que se alimenten. Como papás, debéis mirar a vuestro bebé en lugar de mirar el reloj para detectar signos de hambre.

Señales de Hambre en el Bebé

Es crucial observar las señales que te da tu bebé:

  • Busca el pecho: Gira la cabeza hacia un lado buscando tu pecho.
  • Saca la lengua: Saca la lengua de forma constante y chasquea la lengua.
  • Está inquieto e irritable: Si el bebé está muy inquieto, es hora de darle de comer.

Ante todo, recuerda siempre que cada bebé es único, por lo que sus hábitos de consumo variarán día a día, entre una comida y otra. No le fuerces a tomar de más ni lo dejes con hambre.

Leche de Fórmula: Cantidades Orientativas

Si tu bebé se alimenta con leche de fórmula, es importante saber si está tomando la cantidad adecuada. La fórmula general son 74 ml de leche de fórmula por cada 450 g de peso corporal del bebé al día. Es decir, si tu hijo pesa 4.000 g deberás darle 658 ml de leche diaria, repartido en 6-7 tomas las primeras semanas. No obstante, al igual que cuando hablábamos de la lactancia materna, cada bebé es un mundo y puede que el tuyo necesite un poco más o menos cantidad de leche y más o menos tomas diarias.

Indicadores de una Buena Alimentación

Observa estos indicadores para saber si tu bebé se está alimentando bien:

  • Hace caca y pis con regularidad: La orina debe ser clara y debe hacer pis entre 6 y 8 veces al día.
  • Las deposiciones son blandas: Los primeros días, las deposiciones pasan de un color negro (meconio) a marrón y después a amarillo mostaza.

Tabla de Cantidades de Leche de Fórmula por Edad

La siguiente tabla proporciona una guía general sobre la cantidad de leche de fórmula que tu bebé puede necesitar:

Edad Cantidad por Comida Frecuencia de Alimentación
Recién Nacido 60-70 ml Cada 3-4 horas
1 Mes 120-150 ml Cada 4 horas
2 Meses 150-180 ml 5-6 veces en 24 horas
4 Meses 210-240 ml 5 veces en 24 horas
6 Meses 240 ml 4-5 veces en 24 horas
1 Año 240 ml 2 veces en 24 horas

Recuerda, cada bebé es único, por lo que su consumo variará día a día, entre una comida y otra. No lo fuerces a tomar más de lo que quiere ni lo dejes con ganas de seguir tomando. A los bebés que suelen regurgitar, será mejor darle menores cantidades en forma más frecuente. Deja que tu bebé te guíe.

Consejos Adicionales

  • Higiene: Retira los restos de leche del biberón, ya que este alimento tiende a descomponerse fácilmente y puede afectar a la digestión de tu pequeño. Deséchalo cuando haya acabado. No se recomienda guardar esa pequeña cantidad y ofrecérsela más tarde.
  • Temperatura: No calientes la leche en el microondas, pues no conseguirás atemperar de forma homogénea. Pon el biberón bajo agua caliente o al "Baño María" durante unos minutos para que alcance la temperatura ambiente.
  • Señales de saciedad: Para saber si tu bebé está saciado, fíjate si tiende a cerrar la boca o si aleja la cabeza del pecho o del biberón.

Aunque nada se puede comparar con la leche materna, la mayoría de los bebés se alimentan con leche artificial algunas veces. Para algunas mujeres, amamantar a su bebé es simplemente imposible.

Puedes estar segura de que las leches de iniciación para bebés están especialmente preparadas para satisfacer las necesidades nutricionales de tu hijo, casi como la leche materna, en la cual se basa su elaboración. Las principales marcas de leche de iniciación son similares. A menos que tu pediatra te indique lo contrario, elige una leche de iniciación enriquecida con hierro.

Las leches de iniciación vienen en dos variedades básicas:

  • Listas para servir (las más costosas).
  • En polvo (la más económica).

Como es de suponer, las que permiten ahorrar más tiempo y esfuerzo son las más costosas. No obstante, todas son iguales si se preparan adecuadamente. Lee cuidadosamente las instrucciones cada vez que prepares la leche de iniciación. Para prepararla, sigue las instrucciones en forma exacta.

No es necesario que prepares el biberón con agua embotellada, a menos que existan problemas con el agua potable en tu localidad. Después de los seis meses de edad, los bebés también necesitan flúor. Es posible que el agua embotellada no lo contenga y que el agua potable no tenga las proporciones adecuadas. Tu pediatra te indicará si tu bebé necesita una cantidad adicional de flúor, además de la que se usa en la preparación de la leche de iniciación.

La leche de iniciación avanza más lentamente por el tracto digestivo que la leche materna, de modo que puedes esperar que el tiempo entre cada comida sea un poco más largo (tres a cuatro horas) y que las heces sean un poco más grandes y secas que cuando lo amamantabas.

No te preocupes si su bebé pierde peso durante los primeros días después del nacimiento. Tu hijo tenía una "carga" adicional de agua y grasa para que pudiera resistir la "maratón" del nacimiento. Probablemente recobrará el peso con el que nació después de la primera semana. Por supuesto, si tienes alguna duda, debes consultar a tu pediatra.

Si lavas cuidadosamente los biberones y las tetinas con agua limpia y caliente, no es necesario hervirlos ni esterilizarlos. Asegúrate de eliminar los restos de leche de iniciación, que pueden descomponerse fácilmente y afectar el estómago del bebé. Algunos lavavajillas tienen un ciclo sanitario que puede dar a los biberones una limpieza adicional y más completa. También puedes esterilizar los biberones, cuando estén vacíos, en el microondas durante cuatro minutos a temperatura media.

Siempre lávate bien las manos antes de preparar la leche de iniciación. Asegúrate de que todos los recipientes y utensilios estén bien limpios. Limpia el envase que contiene la leche de iniciación antes de abrirlo.

Las leches de iniciación liquidas ya preparadas pueden guardarse en el refrigerador durante 48 horas, si el bebé no ha tocado la tetina. Si lo ha hecho, limpia bien y elimina los restos que quedan después de alimentarlo.

No es necesario que calientes la leche de iniciación. Aunque a muy pocos bebés les agrada la leche de iniciación bien fría, algunos niños tienen gustos más especiales que otros.

Las leches de iniciación son bastantes similares, pero si la que estás utilizando te ha dado buenos resultados con tu bebé, quédate con ella. En algunos casos, cambiar las leches de iniciación puede ayudar a solucionar pequeños problemas digestivos, pero esto generalmente no sucede. Consulta a tu pediatra antes de cambiar de leche de iniciación.

Todas las leches de iniciación contienen leche de vaca modificada, excepto las fabricadas a base de productos de soja. Si tu familia presenta casos de alergia y optas por alimentar a tu bebé con leche de iniciación, consulta con tu pediatra sobre el uso de una leche de iniciación con soja.

Desecha los restos de biberón que no se acabe. La leche ya preparada se descompone fácilmente y puede afectar el delicado estómago de tu bebé. En caso de que tu bebé tenga más hambre, prepara sólo un poco más de lo que él toma normalmente en cada comida.

Tu bebé necesita que estén con él tanto como que lo alimenten, así que no lo dejes solo tomando el biberón, pues podría atragantarse.

Si tu bebé moja menos de seis pañales al día, consulta a tu pediatra. Podría estar comiendo demasiado poco y estar algo deshidratado.

Limpia cuidadosamente el envase de la leche de iniciación antes de abrirlo, para evitar que ésta se contamine.

Asegúrate de que el orificio de la tetina sea del tamaño adecuado. Si es demasiado grande, tu bebé se atragantará y se asustará con el flujo rápido de leche. Si parece que le cuesta mucho succionar, puede que el orificio sea demasiado pequeño o que la tetina sea muy dura para él.

Hay tetinas de diversas formas y tamaños. No existe una que sea el mejor para todos los bebés. Prueba un par y así verás cuál le conviene más al tuyo.

No agregues miel a ningún alimento que des a tu bebé. Puede contener esporas que producen graves enfermedades en niños menores de un año.

No diluyas la leche de iniciación (si viene preparada) ni la licues más de lo indicado (si viene en polvo).

Se habla de lactancia mixta cuando la lactancia materna se alterna con tomas de leche de fórmula administrada con biberón. La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses del bebé, y complementada con alimentos distintos a la leche, de introducción progresiva a partir de los seis meses. No obstante, la leche materna continúa siendo el alimento principal del bebé hasta el año, pudiéndose prolongar la lactancia hasta los dos años, o más, si el pequeño y la mamá así lo deciden.

Se ofrece al niño, en la misma toma, tanto el pecho como el biberón. En primer lugar, se ofrece el pecho, unos 10-15 minutos por cada lado, con el fin de estimular la producción de leche. Después, si el pequeño demuestra que sigue teniendo hambre, se le da el biberón.

Dado que al niño le cuesta menos esfuerzo succionar la tetina del biberón que el pecho, el resultado es el posible final de la lactancia materna.

Hay niños que comen más y otros que comen menos.

En este caso, sería mejor ofrecerle un poco de biberón primero, para ayudarle a calmarse.

Si comienzas a darle a tu hijo leche materna y de fórmula en el mismo biberón, lo más probable es que empiece a rechazar ingerir leche materna, ya que la succión del biberón le supone menos esfuerzo que la del pecho.

Debes tener en cuenta que la leche de fórmula fluye mucho más rápido y con una mayor cantidad por el biberón que si toma el pecho. Así que si el bebé tiene apetito, preferirá el biberón. Por este motivo, es aconsejable darle primero leche materna y después leche de fórmula, en vez de mezclarlas.

Ten presente, por otro lado, que, al empezar a darle leche de fórmula al bebé, el bebé suele quedar más lleno, porque la leche de fórmula es más difícil de digerir que la materna, de manera que tardará más en querer comer de nuevo. Asimismo, defecará con menor regularidad y sus heces serán más oscuras.

Del mismo modo que los niños alimentados con leche materna, los niños que se alimentan mediante lactancia artificial son perfectamente capaces de autorregularse en cuanto a sus necesidades alimenticias, así como en la frecuencia de las tomas. En consecuencia, será el bebé quien establezca el ritmo de las tomas a libre demanda.

A medida que el bebé vaya creciendo también lo harán sus ganas de comer, por lo que la cantidad de leche de fórmula que podremos darle cuando haya cumplido los dos meses será de entre 120 y 150 ml en cada seis tomas durante 24 horas.

A partir de los tres meses de edad tu bebé irá reduciendo el ritmo de ingestas y lo hará cinco veces al día con cantidades de biberón que llegarán a los 180 ml por toma.

La cantidad orientativa de biberón que debes darle a un bebé de cuatro meses es de entre 180 y 210 ml por toma.

En esta fase tu hijo ya puede estar tomando más de 210 ml en cada ingesta que haga.

Una vez que el bebé cumple los seis meses, su alimentación empezará a cambiar significativamente porque estará tomando más o menos un litro de leche de fórmula al día con aproximadamente cuatro tomas de 240 ml.

Hay que tener en cuenta que a partir de los seis meses el bebé ya empieza a tomar comida sólida, por lo que la ingesta de leche de fórmula o de vaca (se puede introducir a partir del primer año), se irá reduciendo poco a poco hasta los 500 o 600 ml hasta que cumpla un año porque se verá saciado con los alimentos que tome a lo largo del día.

Las cantidades de biberón que hemos comentado son orientativas y no pasa nada si tu hijo no se acaba todo el contenido del biberón porque cada bebé es diferente y tiene unas necesidades específicas, así que fíjate en las señales que te dé para saber que no tiene más hambre.

Lo que indicará que tu bebé está siguiendo una buena alimentación es que vaya ganando peso a medida que pasan los meses.

No existen normas fijas para todos los niños. Es fundamental recordar que las necesidades de cada niño son únicas y que no se puede establecer a ciencia cierta cuándo necesita recibir alimento y en qué cantidad.

Como pudiera ser lógico, a medida que el bebé va creciendo come más y las tomas de biberón se vuelven más largas. Si durante estos períodos tienes la sensación de que tu bebé está hambriento, sigue sus señales de hambre y continúa alimentándolo según demanda. Para ello, puedes incrementar el volumen de fórmula según las necesidades de tu peque.

Adaptar las tomas a ellas será lo mejor para la salud del bebé y para tu tranquilidad, tal y como pasa con las tomas con pecho que son a demanda del pequeño.

El agua que toméis vosotros también será buena para vuestro hijo, ya sea de grifo o embotellada.

Es importante escoger una tetina adecuada a la edad del bebé, teniendo en cuenta el flujo de leche que proporciona cada tetina.

Tipos de tetinas:

  • Tetina de flujo variable: permiten ajustar la tetina en tres posiciones, para caudal lento, medio o rápido.
  • Tetina de latex: es la tradicional de siempre: color anaranjado, blanda al tacto, elástica, resistente… Por su textura, resulta agradable a los bebés.
  • Tetina fisiológica: su forma se adapta al paladar del bebé y previene malformaciones debidas a la succión.

Posiciones para dar el biberón:

  • Bebé sobre las piernas: consiste en que la madre/padre apoya ambos pies sobre un taburete, quedando las piernas dobladas por las rodillas. Se coloca al bebé apoyando su espalda en tus muslos, quedando frente a ti.
  • Posición de cuna: la madre/padre debe sentarse apoyando la espalda en el respaldo. Coloca la cabeza del bebé en el pliegue de tu brazo y manténlo algo inclinado, para que la cabeza esté más alta que el cuerpo.

Si todas las respuestas a las preguntas anteriores son negativas, quizás debes adoptar una rutina que le ayude a no distraerse.

🍼 Cómo preparar un BIBERÓN para tu BEBÉ o Recién Nacido PASO A PASO (la forma MÁS CORRECTA)

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