Cáncer Testicular y Fertilidad: Efectos y Preservación

El cáncer de testículo es una patología poco frecuente, pero que afecta principalmente a hombres jóvenes en edad fértil. A pesar de ello, estos tumores son curables en la mayoría de los casos y tienen una alta tasa de supervivencia.

El cáncer testicular es la forma más común de cáncer en hombres con edades comprendidas entre los 15 y los 35 años. A pesar de esto, los tumores de testículo son tumores poco frecuentes y representan alrededor del 1-2 % de los tumores en la edad pediátrica y el 2 % de los tumores del adulto.

Los expertos recomiendan la autopalpación temprana de los testículos para detectar cualquier indicio, como por ejemplo un bulto. En caso de confirmarse el cáncer testicular, se aconseja a todos estos varones congelar su semen antes del tratamiento anticancerígeno con tal de preservar su fertilidad.


Autoexploración testicular para la detección temprana.

Tipos de Cáncer Testicular

El pronóstico y tratamiento del cáncer testicular depende básicamente del tipo de tumor. Más del 90% de los tumores testiculares se generan en las células germinales, donde tiene lugar la espermatogénesis o producción de espermatozoides.

Por esta razón, estos tumores también son denominados tumores de las células germinales, que a su vez se diferencian en los siguientes tipos: seminomas y no seminomas.

Seminoma

Los seminomas representan el 40% de los tumores testiculares aproximadamente. Este tipo de tumores se caracterizan por presentar un crecimiento lento y no suelen propagarse a otras partes del cuerpo.

Un marcador tumoral de este tipo de cáncer es la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG), la cual suele encontrarse elevada y se utiliza para diagnosticar el cáncer testicular.

Además, los seminomas se clasifican en dos subtipos:

  • Seminoma clásico: es el más común y suele afectar a hombres entre los 25 y 45 años.
  • Seminoma espermatocítico: es muy poco común y se presenta en edades más avanzadas, alrededor de los 65 años.

Puesto que son tumores que crecen muy lentamente, su pronóstico es muy bueno y son muy sensibles a la radioterapia.

No seminoma

Los tumores no seminomas representan el 60% de los tumores testiculares y suelen aparecer a edades más tempranas, entre los 15 y 35 años.

Estos tumores se desarrollan más rápidamente y, por lo tanto, son más graves respecto de los tumores seminomas.

Los subtipos principales de tumores germinales no seminomas son los siguientes:

  • Carcinoma embrionario: es el más frecuente y muy agresivo, pues el tumor suele propagarse a otros órganos rápidamente. Los marcadores tumorales de este tipo de cáncer son la hCG y la alfafetoproteína (AFP).
  • Carcinoma del saco vitelino: es la forma más común en niños y jóvenes, y tiene grandes posibilidades de curación. Sin embargo, en edades más adultas suelen ser más complicados. El marcador tumoral principal también es la alfafetoproteína.
  • Coriocarcinoma: es un tumor muy poco habitual que afecta a varones adultos. Crece muy rápidamente y puede propagarse a otras partes del cuerpo. El marcador tumoral principal es la hCG.
  • Teratomas: son tumores que presentan células de las tres capas embrionarias: el endodermo, el mesodermo y el ectodermo. Suelen aparecer como partes de tumores de células germinales mixtas y no aumentan los niveles de hCG ni de AFP.

Los tumores con células germinales mixtas contienen células seminomas y células no seminomas. Este tipo de cáncer testicular se trata de igual forma que los no seminomas, ya que crecen y se propagan como éstos.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Las causas exactas del cáncer testicular son desconocidas, aunque se sabe que el estilo de vida del individuo puede tener relación y aumentar la probabilidad de sufrir algún tipo de tumor.

En concreto, los factores de riesgo del cáncer de testículo son los siguientes:

  • Criptorquidia: testículo no descendido después del nacimiento.
  • Antecedentes familiares de cáncer testicular.
  • Infección por VIH.
  • Factores ambientales: hombres que por su trabajo están expuestos a productos químicos o radiación.
  • Alteraciones genéticas como el Síndrome de Klinefelter que causan un desarrollo anormal de los testículos.
  • La raza o grupo étnico: los hombres blancos tienen una mayor incidencia de cáncer testicular que los hombres afroamericanos.

El hecho de presentar uno o varios factores de riesgo no implica que el hombre vaya a padecer cáncer testicular.

Síntomas y diagnóstico del cáncer testicular

En primer lugar, todos los especialistas en este campo insisten en la importancia de hacer un diagnóstico precoz del cáncer testicular, de manera que pueda aplicarse un tratamiento fácil y rápido para eliminar el tumor sin que la salud del varón se vea gravemente afectada.

Para ello, se recomienda a todos los jóvenes, desde la edad escolar, realizar frecuentemente una autopalpación testicular que permita detectar cualquier indicio de cáncer, como la aparición de un bulto en la zona testicular.

Otros signos y síntomas que hay que tener en cuenta con tal de detectar el cáncer de testículo son los siguientes:

  • Inflamación o bulto no doloroso en el testículo
  • Cambio de tamaño, forma y/o textura del testículo
  • Sensación de pesadez en el escroto
  • Molestias en la zona testicular
  • Dolor en la parte baja del abdomen, espalda o ingles
  • Acumulación de líquido en el escroto
  • Aumento de tamaño o sensibilidad de las mamas

A pesar de todo lo comentado aquí, algunos hombres no presentan síntomas de cáncer testicular y éste solamente puede ser detectado al realizar pruebas médicas para otras enfermedades. Por ejemplo, al realizar una ecografía testicular durante un estudio de infertilidad masculina.


Guía paso a paso para la autoexploración testicular.

¿Existe tratamiento?

Principalmente, el tratamiento para el cáncer testicular va a depender del tipo de tumor, de la etapa en la que se encuentra y de si afecta a uno o ambos testículos.

A continuación, vamos a describir los tratamientos anticancerígenos más importantes:

  • Cirugía: la extirpación del testículo (orquiectomía inguinal radical) está indicada para todos los tipos y etapas de cáncer testicular. Su tasa de curación es muy elevada, aunque a veces es necesario combinar la cirugía con quimioterapia o radioterapia para evitar recaídas.
  • Radioterapia: es muy efectiva en los tumores del tipo seminoma. Se dirigen rayos de energía de gran potencia hacia la zona testicular y así se destruyen las células cancerosas. Su tasa de curación es superior al 95% en los estadios tempranos, pero no es muy sensible a los tumores no seminomas.
  • Quimioterapia: es el tratamiento indicado cuando el tumor se ha extendido a otras partes del cuerpo. Consiste en la administración de medicamentos (bleomicina, carboplatino, etopósido o cisplatino, entre otros) para matar las células cancerosas.

En cualquier caso, la mejor opción terapéutica la determinará el especialista puesto que conoce a la perfección la situación del paciente. Además, es importante tener en cuenta el tipo y el estadio del cáncer, así como las preferencias del paciente.

Efectos del cáncer testicular sobre la fertilidad

El cáncer testicular no causa problemas de esterilidad masculina. Sin embargo, son los tratamientos contra el cáncer los responsables de que muchos varones presenten dificultad para tener hijos después de haberse curado.

Los efectos o secuelas del cáncer testicular sobre la fertilidad masculina van a depender del tipo de tratamiento. En primer lugar, la extirpación de un testículo no altera la función sexual del varón ni los parámetros seminales. El testículo restante es capaz de seguir produciendo la misma cantidad de espermatozoides y hormonas sexuales para suplir todas las necesidades.

Por otra parte, la radioterapia y quimioterapia sí afectan a la espermatogénesis de ambos testículos y pueden provocar infertilidad temporal o permanente en función de la agresividad del tratamiento.

Por esta razón, la mejor opción para poder ser padre en un futuro es preservar la fertilidad mediante la congelación de semen. Tan solo es necesario que el hombre deje una muestra de semen en el laboratorio después de 3-5 días de abstinencia.

Preservación de la fertilidad en hombres con cáncer

Fertilidad masculina y tratamiento del cáncer

Ser capaz de engendrar un hijo se conoce como fertilidad. Si eres infértil, no puedes engendrar un hijo. El cáncer y su tratamiento pueden afectar su capacidad de engendrar un hijo.

Es importante hablar con su equipo de atención sobre cómo su cáncer y su plan de tratamiento podrían provocar infertilidad antes de comenzar el tratamiento y cuándo se inician nuevos tratamientos.

Hay algunas formas en que el tratamiento del cáncer puede afectar su fertilidad:

  • La quimioterapia funciona matando las células que se dividen rápidamente, incluidas las células germinales y los espermatozoides.
  • La radioterapia dirigida a los testículos o a las partes del cuerpo cercanas a los testículos puede dañar las células que producen los espermatozoides.
  • La cirugía para el cáncer que extirpa ambos testículos afecta la fertilidad porque el cuerpo no puede producir espermatozoides.

Preservación de la fertilidad

Los avances en la preservación de la fertilidad han permitido a los hombres engendrar hijos después del diagnóstico y el tratamiento.

La mejor opción para poder ser padre en un futuro es preservar la fertilidad mediante la congelación de semen. Tan solo es necesario que el hombre deje una muestra de semen en el laboratorio después de 3-5 días de abstinencia.

Preguntas Frecuentes

¿Se puede tener hijos con cáncer de testículos?

Sí. Para poder llevar a cabo este tratamiento, se procederá a tomar una muestra adecuada de semen previo al tratamiento oncológico para criopreservarla.

Si el tratamiento oncológico ya se ha realizado con anterioridad, tendríamos que evaluar su repercusión sobre la espermatogénesis y decidir los pasos a seguir según el historial o caso del paciente.

¿La fertilidad masculina se encuentra afectada en varones con un solo testículo?

Los hombres que presenten un único testículo desde el nacimiento o porque hayan pasado por alguna enfermedad, no implica que necesariamente vayan a tener problemas de fertilidad. Si ese testículo funciona bien y la producción de espermatozoides no está dañada, el hombre podrá concebir de forma natural.

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de testículo avanzado?

En ocasiones, los síntomas del cáncer testicular no son fáciles de detectar, independientemente de que sea una etapa temprana o no.

No obstante, algunos síntomas de esta metástasis del cáncer testicular pueden ser los siguientes:

  • Dolor en la espalda baja si hay propagación a los ganglios linfáticos.
  • Dificultad para respirar, tos o dolor en el pecho en caso de metástasis pulmonar.
  • Dolor abdominal si hay metástasis en el hígado.
  • Dolor de cabeza o confusión cuando el cáncer se propaga hacia el cerebro.

¿Puedo tener una recaída de cáncer testicular?

Desgraciadamente sí. Existe una mayor probabilidad de volver a sufrir un tumor testicular en varones que ya han padecido este tipo de cáncer. A esto se le denomina cáncer de testículo recurrente o recidivante.

Por este motivo, es crucial que todos los pacientes que hayan pasado un cáncer testicular, acudan a los controles periódicos del urólogo. Este control médico cobra especial relevancia durante los 2 años posteriores a terminar con el tratamiento oncológico.

Una vez superado el cáncer y viendo que la calidad del semen es baja, ¿se aconsejaría una FIV convencional o se pasaría directamente a una ICSI?

Una vez curado del cáncer, el varón puede ser fértil. En el caso de que no sea así, podría recurrir a usar los espermatozoides que congeló antes de su tratamiento. En estos casos, al tratarse de un semen muy valioso por ser escaso (tan sólo una o dos muestras congeladas), se recurre a ICSI directamente, ya que con un único espermatozoide se puede conseguir gestación. Así, en caso de desear más hijos, aún quedaría muestra congelada.

¿Existen cáncer testicular secundario?

Sí. El cáncer testicular secundario es aquel que comienza en un órgano diferente al testículo, pero termina propagándose al mismo. Por ello, este tipo de cáncer no se conocen como testiculares, sino que reciben el nombre de donde se originaron pese a que posteriormente se propaguen a los testículos.

Entre los más habituales se encuentra el linfoma testicular, especialmente en varones mayores de 50 años.

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