Sentir dolor en la lactancia materna es una experiencia común, pero determinar si es normal puede ser complicado. El dolor mamario o mastalgia durante la lactancia puede deberse a múltiples causas y se manifiesta de manera variable en intensidad, duración y características. Es un síntoma muy frecuente, que la mayoría de las madres experimenta en algún momento cuando amamantan a su bebé, y plantea en ocasiones un difícil reto diagnóstico por la especial fisiología de la lactancia: un delicado equilibrio entre la anatomía mamaria, la composición microbiológica y bioquímica de la leche humana (con componentes inflamatorios y antiinflamatorios) y el recién nacido.
La idea principal es que la lactancia no debe doler, y si duele, será necesario que un profesional de la salud entrenado revise la técnica de lactancia, para que pueda descartar cualquier alteración que esté causando el problema, tanto en la madre como en el bebé. La primera valoración del profesional consistirá en realizar una adecuada y completa historia clínica preguntando acerca del tipo e intensidad de dolor, su tiempo de evolución, las características de la lactancia (mixta o exclusiva) y tiempo de duración, hábitos de lactancia, toma de medicamentos, etc... Esto nos dará mucha información para poder orientar el diagnóstico y tratamiento.
Una de las causas más comunes de dolor en los senos durante la lactancia es la mastitis, una inflamación mamaria que puede afectar tanto a mujeres lactantes como a no lactantes, e incluso a hombres. Entender las causas, síntomas y opciones de tratamiento para la mastitis es fundamental para abordar esta condición de manera efectiva y garantizar el bienestar mamario.
😣🔥 MASTITIS en la Lactancia: Qué es y cómo se cura
¿Qué es la Mastitis?
Tal y como indica la misma palabra, la mastitis es una inflamación de la glándula mamaria en alguno o varios de sus cuadrantes o zonas. Dicha inflamación suele producirse por la obstrucción de algún conducto galactóforo, a su vez causada por alteraciones de la microbiota o flora bacteriana que puebla el tejido mamario. Es más habitual que la mastitis se desarrolle en las primeras 12 semanas tras el parto, aunque puede presentarse en cualquier momento durante la lactancia, incluido el periodo de destete. Según diferentes estudios, la incidencia de la mastitis varía y se da entre un 4% y un 27% de madres lactantes.
La mastitis se produce cuando el tejido mamario se inflama debido a una infección. Suele afectar a las madres lactantes (en ese caso se llama mastitis de lactancia) en las primeras 6 - 12 semanas, pero a veces puede aparecer más tarde. La mastitis puede ser dolorosa y puede hacerte pensar en dejar de dar el pecho, pero cuando remita la infección, podrás continuar con la lactancia sin dolor. Entonces podrás disfrutar plenamente de este tiempo compartido sabiendo que os beneficia tanto a ti como al bebé.
Signos y síntomas de la mastitis
Cuando empiezas a dar el pecho, es normal sentir un poco de sensibilidad o dolor en los pechos, así que, ¿cuáles son los síntomas de la mastitis? Estos son algunos de los signos y los síntomas de la mastitis:
- Dolor o sensación de ardor en el pecho cuando mama el bebé (esta infección de pecho suele afectar solo a un pecho)
- Sensibilidad o dolor en el pecho
- Hinchazón del pecho
- Sensación de calor en el pecho
- Enrojecimiento del pecho (suele ser cuneiforme)
- Cansancio
- Fiebre y escalofríos.
Causas de la Mastitis
La mastitis suele originarse debido a la proliferación de bacterias en el tejido mamario, lo que conduce a la obstrucción de uno o varios conductos lácteos. En la mayoría de casos, la presencia de la bacteria estafilococo aureus en la leche es lo que hace que el conducto se obstruya. Este tipo de bacterias crean lo que se conoce como biofilms, que se adhieren, junto con otras moléculas, a las paredes de los conductos mamarios, endureciéndolos, haciéndolos menos flexibles y, por lo tanto, dificultando que fluya la leche, hasta que terminan por taponar el conducto completamente. Para entenderlo mejor, se puede comparar con lo que sucede en los vasos sanguíneos cuando se eleva el colesterol.
Entre las causas de la mastitis se incluyen las siguientes:
- Retención de la leche materna. Si no se amamanta correctamente, el pecho puede no vaciarse por completo. Esta retención de la leche materna puede provocar dolor en el pecho y acabar en infección.
- Obstrucción de los conductos lácteos. Si un conducto se obstruye, puede acumularse leche. Si no se trata la obstrucción, puede producirse una infección de pecho.
- Bacterias. Las bacterias de tu piel y de la boca del bebé pueden introducirse en los conductos lácteos a través de una fractura o una grieta de la piel del pezón o a través de la abertura de un conducto lácteo. La leche materna es un caldo de cultivo para bacterias que pueden provocar mastitis.
Algunas madres son más propensas a sufrir esta enfermedad que otras, y entre los factores de riesgo se encuentran los siguientes:
- Pezones agrietados
- Permanecer en una única posición mientras amamantas, lo que hace que el pecho no se vacíe por completo
- Usar sujetadores ajustados o ejercer presión sobre el pecho, lo que puede limitar el flujo de la leche
- Estar demasiado cansada o estresada
- Haber sufrido mastitis antes, lo que puede aumentar el riesgo de mastitis de lactancia recurrente
- Mala nutrición.
Las causas o factores que predisponen a una mastitis son:
- Presencia de grietas en el pezón.
- Retención de leche o drenaje incompleto de la mama.
- Tratamiento con antibióticos durante el embarazo, parto o postparto.
- Cambio abrupto (disminución) en la frecuencia de las tomas.
- Uso de sujetadores inapropiados o muy apretados (con aros) y/o posición incorrecta al dormir.
- Agarre incorrecto del bebé al pecho. Situación frecuente al inicio de la lactancia, y que suele ser el origen de la mayoría de los problemas de lactancia que surgen durante los primeros días. El agarre incorrecto puede lesionar directamente el pezón, o bien impedir la adecuada transferencia de leche al recién nacido, produciendo acúmulo de leche en la mama y déficit de aporte al recién nacido, que puede llegar la deshidratación.
Tipos de Mastitis y sus Síntomas
Existen diferentes tipos de mastitis:
- Mastitis aguda: Es la mastitis más conocida y la más fácil de diagnosticar, ya que se acompaña de síntomas sistémicos:
- Fiebre superior a 38,5°.
- Escalofríos.
- Dolor intenso del pecho.
- Zona enrojecida con abultamientos.
- Síndrome gripal.
- Malestar general.
- Mastitis subaguda: Es un cuadro clínico que resulta difícil de diagnosticar. Se produce por un desequilibrio en la microbiota de la mama o disbiosis bacteriana. Ese desequilibrio a menudo tiene su origen en un vaciado inadecuado de la mama. Ese desequilibrio a menudo tiene su origen en un vaciado inadecuado de la mama.
- Mastitis subclínica: esta mastitis es más difícil de diagnosticar, ya que no produce síntomas tan claros como la mastitis aguda. El síntoma principal es el dolor, más o menos intenso, que muchas mujeres describen como pinchazos o agujas que atraviesan todo el pecho. En algunos casos, incluso se pueden dar calambres que se irradian hacia la espalda o el brazo y una sensación de quemazón. Al no estar acompañada de fiebre ni de enrojecimiento de la zona, esta mastitis subclínica se suele infravalorar e infradiagnosticar. De hecho, es una de las principales causas de abandono de la lactancia materna involuntaria. Son producidas por las mismas especies que las subagudas pero no han alcanzado concentraciones para producir dolor. Tienen una falsa sensación de poca producción de leche: "Mi leche no es nutritiva", "no tengo suficiente leche"... El resto de la clínica es similar a la de las subagudas pero sin dolor. En interior de los conductos galactóforos se forman biopelículas que impiden su correcta secreción.
¿Cómo actuar si tienes mastitis?
En caso de una mastitis, lo más importante es actuar cuanto antes; una rápida actuación es clave. En concreto, lo primero que hay que hacer en las primeras 24 horas es realizar una extracción frecuente y eficaz de la leche. Si la madre tiene mucho dolor, existen grietas en el pecho y no se consigue que el bebé lo agarre, se puede hacer extracción con la ayuda de un sacaleches o incluso de forma manual, ya que uno de los efectos no deseados que puede producir la mastitis es la disminución de la producción de leche.
Así mismo, lo más recomendable en una situación de mastitis es pedir consulta con una matrona especialista en lactancia para que valore si la succión del bebé es efectiva, y en caso de que no sea así, pueda ayudar con otras técnicas de extracción de la leche.
Medidas para tratar la mastitis:
- Aplicación de frío en la zona afectada: nunca se debe aplicar calor, ya que facilita la proliferación de las bacterias y aumenta la inflamación. En todo caso, solo podríamos aplicarlo unos minutos antes de dar el pecho.
- Tratamiento con antiinflamatorios: como el ibuprofeno, que ayudará a bajar la fiebre (en caso de mastitis aguda) y a disminuir la inflamación.
- Uso de probióticos específicos para la lactancia. Específicamente, para el pecho se ha visto que hay dos tipos de probióticos que podrían ayudar cuando hay síntomas de mastitis subaguda: el lactobacillus fermentum y el lactobacillus salivarius.
- Antibióticos: si las medidas anteriores no resuelven o mejoran el cuadro de mastitis, hay que acudir a un médico para que establezca un tratamiento con antibióticos durante 10 o 14 días.
Cuando las molestias no remiten al cabo de un tiempo de usarlos, sientes mucho dolor o si disponemos de un cultivo de leche que nos señale qué antibiótico tomar, podría estar indicado un tratamiento antibiótico. Si tienes la posibilidad de hacer un cultivo con antibiograma de leche cuantitativo, adelante. Es una herramienta muy importante para poder saber qué bacteria o bacterias son las causante del problema y, por lo tanto, también para tratarlo mejor.
Es importante tratar la mastitis en cuanto la notes. Al principio, puedes tener síntomas similares a los de la gripe, seguidos de dolor en un pecho. Es importante que en ese momento hables con un profesional sanitario sobre cómo tratar la mastitis, porque, si no la tratas, puede acumularse pus, que puede formar un absceso que quizá haya que drenar. Para tratar la mastitis suelen prescribirse antibióticos.
Si esto no hace que desaparezca o si se vuelve recurrente, vuelve a hablar con un profesional sanitario sobre cómo eliminar la mastitis para siempre, posiblemente con otro tipo de antibiótico, por ejemplo. Estos consejos también contribuirán a aliviar un poco la mastitis:
- Sigue los consejos de prevención anteriores, pues también pueden contribuir a resolver el problema (por ejemplo, dar el pecho con frecuencia puede contribuir a reducir la inflamación y abrir la zona obstruida)
- Inclínate sobre una bañera llena de agua templada y mantén los pechos sumergidos 10 minutos varias veces al día.
Lactancia y Mastitis
Cuando la madre padece mastitis, no representa ningún riesgo para el bebé. Según el Departamento de Salud de Manises, “La infección no puede transmitirse al bebé y la leche mantiene todas sus propiedades nutricionales”. Puedes dar el pecho con mastitis. Al principio puede ser un poco incómodo, pero dar el pecho puede contribuir a resolver el problema más rápidamente. Además, es seguro para tu bebé. Las propiedades antibacterianas de tu leche contribuyen a proteger a tu bebé de la infección. Habla con tu médico sobre la lactancia si tomas antibióticos para la mastitis.
Prevención de la Mastitis
Puedes hacer lo siguiente para intentar prevenir la mastitis:
- Asegúrate de que tu bebé se agarra correctamente cuando mame
- Cambia de posición mientras amamantas para vaciar por completo los dos pechos
- Asegúrate de que tu bebé vacíe por completo un pecho antes de darle el otro
- Da el pecho siempre que puedas y mientras tu bebé tenga hambre: no dejes pasar demasiado tiempo entre una toma y otra
- Para contribuir a vaciarte los pechos, aplícate una compresa templada (una toallita mojada y templada) en los pechos o date una ducha templada antes de la lactancia
- Lee más información sobre la lactancia materna y pide ayuda a un consultor de lactancia o a un profesional sanitario para aprender las técnicas adecuadas para que los dos pechos se vacíen por completo durante las tomas.
Más adelante, cuando quieras destetar a tu bebé, puede que te preguntes cómo dejar de producir leche sin sufrir mastitis. La clave es destetar a tu hijo de forma gradual. Habla con un consultor de lactancia o con un profesional sanitario para obtener más información.
Complicaciones de la Mastitis
En general, una mastitis bien tratada y resuelta no tiene por qué conllevar ninguna complicación ni repetirse en el tiempo. Sí, que, en ocasiones, cuando la mastitis no se trata bien, pueden ocurrir ciertas situaciones:
- Mastitis de repetición: se da si el tratamiento no es el más indicado, si no se toma por completo o si la succión del bebé sigue siendo no efectiva (porque puede haber problemas mecánicos de succión, como alteraciones de la succión/deglución, frenillo, etc.). En estos casos, hay que volver a evaluar a la madre y llegar a la causa que produce la mastitis, ya que si se repite el tratamiento sin reevaluar, no se logrará eliminar la causa y se volverá a repetir la misma situación.
- Absceso: es el resultado de una mastitis mal tratada o ignorada. Se produce cuando el tejido mamario reacciona tratando de aislar las bacterias causantes de la mastitis en una cápsula de tejido conjuntivo. El absceso requiere muchas veces punción y drenaje para poder resolverlo.
- Abandono involuntario y precoz de la lactancia: es la complicación más habitual en casos de mastitis. Otras mujeres deciden dejar de dar el pecho antes de lo previsto porque el dolor es inaguantable.
Sin embargo, lo que sí que es considerad una situación normal e irremediable es un dolor inicial en el pecho durante los primeros segundos de la toma. En cambio, el dolor dura durante toda la toma prácticamente, es importante tomar las medidas adecuadas.
¿Es necesario dejar la lactancia por una mastitis o por tomar antibióticos?
Absolutamente no. Todo lo contrario, cuanto más mame el bebé del pecho afectado, antes se resolverá la obstrucción y bajará la inflamación. Por otro lado, la gran mayoría de medicamentos y antibióticos son compatibles con la lactancia materna. Existen páginas web de consulta, como e-lactancia.
Otras causas de dolor en los senos durante la lactancia
Aparte de un mal agarre al pecho por parte del bebé, existen otras posibles causas del dolor durante la lactancia. A continuación, se detallan cada una de ellas:
- Sequedad del pezón debido a un cuidado inadecuado, al uso de ciertos jabones o por la humedad debida al uso de sostenes confeccionados con telas sintéticas que pueden aumentar la sudoración y disminuir la evaporación.
- Herida causada por el uso incorrecto del extractor de leche, por un tamaño de la copa extractora inadecuado o por los dientes del bebé en caso de que ya tenga.
- Infecciones por hongos, especialmente por candidiasis. En estos casos, lo mejor será acudir al médico lo antes posible.
- Bebé con frenillo corto que impedirá el movimiento completo de la lengua.
- Obstrucción del conducto, provocando dificultad para la salida de la leche. Esto va a generar inflamación localizada y tensión.
- Vasoespasmo en el pezón, en caso de que el pezón se vea pálido, duela al acabar de amamantar y después vuelva a su color normal. Esto sucede porque la sangre no puede pasar debido a una lesión en el pezón por un mordisco, grietas o una infección.
Si no se produce un vaciado adecuado tras la subida de leche durante los primeros días de vida del bebé, entonces tendrá lugar un fenómeno conocido como ingurgitación mamaria. Como consecuencia de ello, el pecho tendrá un elevado tamaño, estará endurecido y rojo, pudiendo desencadenarse una mastitis o inflamación del tejido mamario.
¿Cómo prevenir el dolor en los senos?
Uno de los consejos para prevenir este tipo de molestias durante la lactancia es optar por prendas de telas transpirables y naturales, evitando el uso de almohadillas protectoras. En caso de experimentar sequedad o grietas en los pezones, el uso de aceite de oliva, leche exprimida y aceites con lanolina pueden proporcionar alivio.
En el caso de que el bebé tenga dientes, se recomienda darle algo frío y húmedo para que mastique unos minutos antes de amamantar. Si el motivo del dolor en los senos durante la lactancia es una mala colocación del bebé en el pecho, entonces deberá de colocarse de forma que no tenga que voltear la cabeza para agarrarse a él y su boquita deberá cubrir la mayor cantidad posible de la areola. Si al parar la toma el pezón queda con forma de lápiz labial nuevo o si hay una raya o borde que cruza el pezón por en medio, eso significará que el bebé necesitará agarrar una parte todavía más grande de la areola.
Para comprobar que la cantidad de leche ingerida es la adecuada, se realizarán controles de peso de manera regular. Lo ideal es que la madre permanezca sentada cómodamente transmitiendo confianza y firmeza para que el bebé se concentre en amamantar y no en mantenerse estable. Es importante no retirar al bebé del pecho sin antes haber estimulado la bajada de la leche masajeándose suavemente los pechos. Además, antes de interrumpir la succión, se debe colocar la punta del dedo en la comisura de su boquita del bebé y poco a poco alejarla del pezón. En caso de que el dolor en los senos dure más de 15 segundos, lo aconsejable sería romper la succión y volver a colocar al bebé. Es fundamental ofrecer en primer lugar el pecho que menos duela y no esperar a que el bebé llore para amamantarlo.
¿Cómo aliviar el dolor de senos en la lactancia?
Si la madre decide optar por la lactancia materna, entonces este momento debe ser mágico y hay que evitar sufrir durante el mismo. A continuación, se enumeran algunas recomendaciones para reducir las molestias en los pezones mientras se está amamantando:
- Utilizar conchas mamarias que se colocan dentro del sujetador cuando no se está amamantando. Esto evita que la tela del sujetador roce contra los pezones a la vez que permiten que circule el aire.
- Rociar con la propia leche los pezones y dejar que se sequen al aire libre.
- Aplicar gasas de hidrogel y compresas de agua con sal.
- Extender un poquito de aceite de oliva en los pezones y en la areola antes de empezar a sacar leche. Esto ayudará a que los pezones se deslicen con mayor facilidad durante la extracción a la vez que ayuda a que se curen.
- Colocar un chorro o un paño de agua caliente para desobstruir el conducto de la leche.
Si, pese a aplicar todos estos consejos, el dolor en los senos continúa, lo mejor será consultar con un especialista y seguir todas sus indicaciones.
