Historia de Caja Rural Paterna del Campo: Un Pilar en el Desarrollo Local

La historia de Caja Rural Paterna del Campo es un reflejo del desarrollo económico y social de esta localidad. A través de los años, esta institución ha jugado un papel crucial en el apoyo a la agricultura, el comercio y las familias de la región. Para entender su importancia, es necesario explorar sus orígenes y evolución a lo largo del tiempo.

La vertebración del Estado liberal durante el siglo XIX requirió de todo un amplio mecanismo político, social y jurídico. La Constitución de 1812 supondría, en este sentido, el punto de partida para una serie de actuaciones que, a través de un proceso no lineal ni directo duraría prácticamente todo el Ochocientos.

Esta obra se inicia partiendo de las indagaciones realizadas por el autor sobre un conjunto de expedientes municipales, que figuran reunidos en un tomo encuadernado del Archivo, y que lleva por título genérico en su lomo "Policía Rural. Ahora bien, existe otra tipología documental en el archivo municipal en la que, si bien ésta tiene un carácter general -por tratar de los más variados y diversos temas referidos al municipio- también aparecen menciones precisas a guardas municipales, alguaciles, vigilantes, etc.

Para entender el contexto en el que surge Caja Rural Paterna del Campo, es importante conocer la estructura de seguridad y vigilancia de la época. La policía estatal, separada en sus funciones del ejército, tiene su origen en un Real Decreto de 1824 firmado por Fernando VII por el que se creaba la "Policía General del Reino". Posteriormente sería abolida, alegando motivos económicos, por el General Espartero en 1840 para ser restablecida cuatro años después. Otro instrumento fue la Milicia Nacional.

La policía local se nutrirá de personal y medios de esta Milicia y, sobretodo, de los alguaciles y serenos que existían en los municipios. Se trataba de un personal dependiente del ayuntamiento que, en el caso de los alguaciles, tenían como misión ejecutar los acuerdos, dar publicidad a éstos y tramitar todas aquellas resoluciones de la administración con los interesados. Será en los años centrales del siglo XIX cuando en la mayoría de poblaciones de España se doten de estas figuras con fines de protección y seguridad públicas aunque, como hemos indicado anteriormente, coexistirían con otros cuerpos de seguridad local como la Milicia Nacional.

Por desgracia, y tal y como antes mencionábamos, la documentación municipal correspondiente a las Actas Capitulares inicia su andadura en 1853. Es por ello que no podemos remitirnos a fechas anteriores.

"Acto seguido se presentó ante los mismos Señores del Ayuntamiento José Martí, alguacil pregonero de esta Villa solicitando se le conceda continuar desempeñando los indicados cargos, a lo que tuvo a bien acceder esta corporación; y en su virtud el Martí juró en legal forma desempeñar bien y fielmente dichos encargos. Debemos recordar que estos nombramientos no tenían la consideración de funcionarios municipales, por lo que con carácter anual - generalmente en el primer acta de enero de cada año- se procedía a la elección y así ocurrirá, por ejemplo, con José Martí que figura en todas las primeras actas de los años posteriores a 1853.

Pero, a pesar del dispendio ocasionado, el propio Ayuntamiento reconoce que "los mencionados gastos son indispensables, a causa de que la Compañía que hay en esta Villa se halla casi en continuo servicio". El 8 de noviembre de 1856 se hace referencia a los guardas de campo existentes en el término municipal, puesto que se recibe una circular del Gobernador Civil por la que se solicita que el Ayuntamiento de Paterna estudie, con el fin de haber un mayor celo sobre la propiedad, la conveniencia de que estos guardas indemnicen a los dueños de los campos que sufran hurtos.

"La guardia rural de este término se compone de tres individuos que son los municipales, habiendo también un particular para la custodia de un pinar del Excmo. Sr. Si bien se ha observado en parte el Reglamento aprobado por S.M. Era este minúsculo personal, formado por guardas, vigilantes y serenos, el encargado de vigilar las calles, impedir los alborotos, y ofrecer claramente un carácter pleno de policía de seguridad, orden y vigilancia.

Así, en las elecciones celebradas el 21 de agosto de 1881 -recordemos que, todavía, sin sufragio universal masculino- se hace constar que para mantener el orden en el municipio se había contado con dos guardas municipales, cada uno de los cuales disponía de una escopeta de dos cañones si bien, y como se indicó en el Pleno de 17 de febrero, "uno de ellos la llevaba prestada".

Como consecuencia de este desarrollo poblacional, ya desde los primeros años del siglo XX la organización, funciones y competencias policiales tienen una mayor presencia institucional y orgánica. Esta mayor presencia será consecuencia de una significativa incidencia de los guardas en la vida pública y social de la villa de Paterna.

La creación de Caja Rural Paterna del Campo responde a la necesidad de una institución financiera que comprenda y apoye las particularidades del sector agrícola y ganadero local. Su fundación marca un hito en la historia económica de la región.

A partir de 1955, con el respaldo a las nuevas formas de gestión de los servicios públicos que implica la promulgación del Reglamento de Servicios de las Corporaciones Locales (dto. de 17/06/1955), pero singularmente desde mediados de la década de los ochenta del pasado siglo, empiezan a proliferar en la órbita institucional de la Diputación, con diferentes grados de vinculación en función de su naturaleza jurídica, todo tipo de organismos autónomos, fundaciones, patronatos, empresas públicas, sociedades privadas provinciales, empresas mixtas, etc... creados para la gestión directa o indirecta de servicios determinados de forma especializada (educación, cultura, deportes, promoción económica, turismo, informática, recaudación...) que se multiplican singularmente desde mediados de la década de los años ochenta del pasado siglo.

Se trata en cualquier caso de centros y entidades creados para la gestión de servicios de competencia provincial y cuyos documentos constituyen una parte integrante del fondo documental de la Diputación, plenamente asignable a su esquema de clasificación orgánico-funcional.

Edificio de Caja Rural en Villaralto.

La evolución de Caja Rural Paterna del Campo a lo largo de los años ha estado marcada por su adaptación a los cambios económicos y sociales de la región. Su compromiso con el desarrollo sostenible y el apoyo a las iniciativas locales la han consolidado como una institución clave en la comunidad.

Hoy en día, Caja Rural Paterna del Campo sigue siendo un referente en el sector financiero local, ofreciendo productos y servicios adaptados a las necesidades de sus socios y clientes. Su historia es un testimonio de su compromiso con el progreso y el bienestar de Paterna del Campo.

En resumen, la historia de Caja Rural Paterna del Campo es un relato de esfuerzo, adaptación y compromiso con el desarrollo local. Desde sus humildes comienzos hasta su consolidación como una institución financiera clave, su trayectoria es un ejemplo de cómo una cooperativa de crédito puede contribuir al progreso de una comunidad.

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