Es común escuchar el consejo de añadir cereales al biberón del bebé con la esperanza de que duerma mejor. Sin embargo, esta práctica es uno de los grandes mitos de la alimentación y el sueño infantil. A continuación, exploraremos las razones por las cuales no se recomienda añadir cereales al biberón, y cómo ofrecer cereales de manera saludable a tu bebé.
¿Por qué no se recomiendan los cereales en el biberón?
1. No hay evidencia de que mejore el sueño
No existe evidencia de que añadir cereales al biberón disminuya los despertares nocturnos ni mejore el sueño del bebé. Los bebés no se despiertan únicamente por hambre, y la maduración del sueño es un proceso progresivo. Alrededor de los 4 meses, los bebés experimentan una "regresión del sueño" donde incorporan nuevas fases de sueño, despertándose más frecuentemente y buscando consuelo para volver a dormirse.
2. Puede ser perjudicial
El hábito de tomar cereales en el biberón puede tener varios efectos perjudiciales:
- Mayor riesgo de caries: Las bebidas en biberón permanecen en la boca más tiempo y muchos cereales contienen azúcares libres.
- Mayor riesgo de sobrepeso y obesidad: Los bebés se relajan succionando, y si lo hacen con un biberón de cereales, ingieren más calorías de las que necesitan.
- Desplazamiento de alimentos saludables: Los cereales pueden saciar al bebé, desplazando alimentos más nutritivos como la leche materna o la fruta.
- Acostumbramiento al gusto azucarado: Esto puede llevar a una preferencia por sabores dulces y rechazo de los sabores naturales.
¿Cuándo y cómo introducir los cereales?
La lactancia debe ser exclusiva hasta alrededor de los 6 meses. A partir de los 6 meses, el bebé está preparado para digerir cereales de manera natural, como pasta, arroz, avena, harinas, mijo o trigo. Los cereales deben tomarse con cuchara y/o a trozos (BLW - Baby Led Weaning).
9 papillas caseras para bebés
Cereales hidrolizados vs. no hidrolizados
Los cereales pueden empezar a ofrecerse a partir de los 4 meses, en cuyo caso es mejor que sean hidrolizados. La hidrólisis es un proceso industrial que libera moléculas más pequeñas, como el azúcar.
Para ilustrar las diferencias, observemos dos ejemplos de la misma marca:
En los cereales de la imagen de la izquierda, en los ingredientes, no tiene cereales hidrolizados.
En los cereales de la derecha, en los ingredientes, tienen cereales hidrolizados.
Etiquetado y contenido de azúcar
Es crucial revisar las etiquetas de los productos. Busca la cantidad de hidratos de carbono, especificando cuántos son azúcares. Aunque algunos productos indiquen "sin azúcar añadido", pueden contener un alto porcentaje de azúcar debido al proceso de hidrólisis.
Aunque no todas las papillas para bebés tienen azúcar añadido, la mayoría tienen entre un 20 y un 30%. Eso supone que uno de cada tres o cuatro cacitos de los que añades a la papilla o al biberón son azúcar.
Recuerda que la recomendación es no dar azúcar en el primer año de vida.
Cómo ofrecer cereales de forma segura y saludable
Tipos de cereales
Por el contenido en gluten, sin gluten (arroz, maíz, soja, tapioca y mijo) y con gluten (trigo, cebada, centeno y avena).
En el momento actual, la ESPGHAN recomienda introducir el gluten por encima de los 4 meses pero antes de los 7 meses, en pequeñas cantidades, aumentando gradualmente mientras el niño esta con LM y continuar la LM después de la introducción del gluten.
Preparación y cantidad
Los cereales pueden diluirse de forma instantánea sin necesidad de cocción en la leche materna o de fórmula. Posteriormente, se pueden añadir a la papilla de frutas, al puré de verduras o caldos. La cantidad de referencia inicial sería un cacito de 5 gramos en dos tomas al día e ir aumentando progresivamente hasta el año, con un máximo de 12-14 cacitos al día.
Tetinas y biberones
Es importante, a la hora de introducir alimentos más densos que la leche en el biberón, que la tetina también esté adaptada a esa diferencia en el flujo. Para eso tendremos que encontrar tetinas que faciliten la succión que tiene que hacer el bebé este tipo de productos, ya sea por la forma que tienen, o cantidad de orificios que hay en la misma.
Las tetinas pueden ser tanto de látex como de silicona. Estas primeras, que suelen tener un color más oscuro tirando a amarillo o marrón, son de un material natural muy resistente, pero también pueden absorber olores o sabores, al contrario que la silicona, de apariencia más transparente que es un material más suave y elástico, pero también puede ser menos duradero.
Por la edad en la que se ofrecen los cereales, la forma del biberón para cereales también va a ser importante. Que sea ergonómico, práctico para sus manitas, pero también lo bastante ancho como para que se pueda preparar y limpiar bien.
El material del que esté hecho el biberón para cereales debe resistir los cambios de temperatura, no desprender ninguna sustancia de las que esté compuesto y poderse esterilizar fácilmente ya sea en frio con sustancias desinfectantes o con calor. Tanto el vidrio como el polipropileno cumplen estos requisitos y son los más utilizados. El vidrio, más pesado, pero más fácil de limpiar y el polipropileno que es más ligero, irrompible, pero puede absorber olores o colores.
Transición gradual
Iniciar con uno o dos cacitos mezclados con la leche, así la textura será ligera, haciendo el tránsito de texturas para tu bebe sea un proceso más fácil. Después, cuando él bebé ya este adaptado a este nuevo sabor y textura podremos ir incrementando la cantidad de cacitos o cucharadas y conseguir así texturas más consistentes.
Los cereales también se pueden preparar con leche materna extraída para ofrecer en biberón siguiendo el mismo método que con la leche de formula.
Alternativas saludables
En la actualidad, existe una gran variedad de alimentos procesados que a menudo se presentan como opciones saludables y prácticas, especialmente para los niños, sin embargo, no siempre lo son, casi nunca lo son de hecho. Un claro ejemplo de esto es el pan de molde.
A simple vista, parece una opción ideal por su textura blanda y su practicidad, sin embargo, es importante profundizar un poco más y entender realmente la constitución de los mismos. El pan de molde que encontramos en los supermercados, la inmensa mayoría de ellos están hechos con harinas refinadas y contienen grasas trans, más sal que el pan convencional y, en muchos casos, azúcares añadidos.
Estos ingredientes son especialmente comunes en las versiones dirigidas a los niños, con envases coloridos y motivos infantiles que buscan captar la atención de los padres y de los peques de la casa.
Las harinas refinadas y los azúcares añadidos pueden contribuir a problemas de salud a largo plazo, como la obesidad y la diabetes; es crucial leer las etiquetas cuidadosamente y optar por opciones más saludables.
Afortunadamente, existen alternativas de pan de molde más saludables, aquellas que están hechas con harina 100% integral y sin azúcares añadidos.
¿Qué hacer si el bebé rechaza los cereales?
Aunque los niños no suelen rechazar los preparados de cereales, por su sabor y olor dulces, si el tuyo se niega a tomarlos se pueden sustituir por galletas (deben ser bajas en azúcar) o por pan sin gluten antes de los siete meses.
Y a partir de esta edad, puedes darle los cereales con gluten en forma de pasta cocida, muy cortada, pan o galletas. “Cuando se habla de cereales, se incluye también a los alimentos cuya base es el cereal, como el pan y la pasta”, puntualiza el pediatra.
Introducción de cereales con gluten
No existe una recomendación oficial, pero lo prudente es introducirlos de forma gradual entre el séptimo y el octavo mes de vida.
La pauta más habitual es sustituir cada día un cacito de cereales sin gluten por uno de cereales con gluten hasta llegar al total del gluten en la papilla. Pero también se puede optar por darle una de las papillas del día con gluten y la otra sin gluten. Se puede mantener esta pauta hasta los 9 meses o más y a partir de ahí ofrecerle las dos con gluten.
Síntomas de intolerancia
Hay niños que desarrollan celiaquía, una enfermedad que provoca intolerancia al gluten. Los síntomas más habituales son diarrea, vómitos, e irritabilidad. “Estas son las formas clásicas, que vemos cada vez menos. Ahora es más frecuente ver a niños de un año que no ganan peso, que presentan irritabilidad y tripa distendida; en los mayores es frecuente la anemia”, aclara el pediatra.
Ante la mínima sospecha de intolerancia en tu bebé, elimina inmediamente el gluten de su dieta y acude al pediatra.
Recuerda que no es lo mismo intolerancia que alergia. La intolerancia al gluten o celiaquía se manifiesta en niños genéticamente predispuestos y provoca una atrofia progresiva de las vellosidades del intestino que ocasiona una menor absorción de los nutrientes. La alergia, menos frecuente, es una reacción del sistema inmunológico que puede afectar a la piel (urticaria), al tracto gastrointestinal (vómitos y diarrea) o respiratorio (asma) al contacto con el gluten.
Tabla de introducción de alimentos complementarios
| Mes | Alimentos | Forma de administración |
|---|---|---|
| 6 meses | Cereales sin gluten, frutas (excepto fresas y melocotón), verduras | Papilla o trozos adaptados |
| 9 meses | Yogur natural sin azúcar, queso tierno sin sal | Directa |
| +9 meses | Huevo (iniciar con ½ yema cocida), pescado blanco ultracongelado | Cocido y en pequeñas cantidades |
