El cabrito a las brasas es un plato clásico que nunca pasa de moda, especialmente en las mesas navideñas. Su característico sabor y textura siempre convencen a todos los comensales, convirtiéndolo en una opción ideal para celebraciones y banquetes familiares. Hoy te guiaremos a través de la preparación de este delicioso asado, explorando los secretos para lograr un resultado jugoso y lleno de sabor.
Cabrito o Cordero Lechal: ¿Cuál Elegir?
Para este asado tradicional navideño, puedes utilizar tanto cabrito como cordero lechal, ya que ambos son igualmente jugosos, deliciosos y llenos de sabor. Lo bueno del cabrito es que tiene un sabor más suave que el del cordero y es más sencillo que agrade a todos los comensales. Tanto si compras un cabrito o un cordero -suelen venderlos por medios o enteros- puedes hacer un aprovechamiento bárbaro.
Por un lado, podemos usar las paletillas y las piernas para hacer la receta de hoy. Por otro lado, las chuletas las podemos hacer a la parrilla con salsa de yogur y menta. Todos asociamos estos platos a la Navidad por lo que es un buen momento para consumirlos haciendo felices a los nuestros.
Ingredientes Esenciales
- Paletilla y pierna de cabrito o cordero lechal
- Patatas
- Cebolla
- Manteca de cerdo
- Vinagre de Jerez
- Tomillo
- Sal
- Pimienta
Preparación Paso a Paso
Comenzamos untando las dos piezas, paletilla y pierna con un poco de manteca de cerdo, tras sazonarlas ligeramente con sal. En una bandeja de horno colocamos las patatas cortadas en rodajas gruesas y la cebolla cortada en juliana.
Las removemos y mezclamos bien y las utilizamos como cama sobre la que descansarán nuestras piezas de carne. Añadimos un chorreón de vinagre de Jerez y unas hojitas de tomillo. Finalmente, un vaso de agua y al horno que tendremos precalentado a 200ºC.
Una vez dentro el cabrito, bajamos la temperatura a 170ºC y dejamos que se ase durante dos horas, dando la vuelta a las piezas cada 30 minutos. Si vemos que nuestro asado se queda sin líquido, añadimos un vaso de agua o de caldo. Si vemos que hay mucho líquido, lo retiramos para que nunca llegue a estar en contacto con la carne.
Así las patatas quedan bien jugosas y tendremos salsa suficiente para servir con el asado. La carne, al no estar en contacto con el líquido quedará bien asada y no cocida.
Alternativas a la Parrilla
Si asamos la carne de cabrito a la parrilla hay que eliminar el exceso de grasa en la preparación de la pieza para evitar llamaradas. El cabrito lechal es de gusto más suave mientras que el cabrito pascual, el que ya ha comido pasto, presenta sabor más intenso. Definir qué carne es más rica depende de cada uno y su biografía gastronómica.
Asar unos pocos minutos en la parrilla las chuletas a las que previamente se salpimentó al gusto. El cabrito es una carne grasa pero la mayoría se encuentra debajo de la piel y al cocinarla también se elimina una gran cantidad.
Consejos para una Cocción Perfecta
- Para que la carne quede tierna es importante que su interior no supere una temperatura de 80ºC.
- De esta forma el colágeno de los cartílagos se transforma en gelatina y no se produce una desecación excesiva de la pieza.
- Si la salsa es aún muy líquida cuando la carne esté lista, esta se puede reducir retirando previamente la carne y poniéndola más tiempo al fuego.
Guarniciones y Acompañamientos Ideales
Tanto el cordero asado como esta receta de paletilla y pierna de cabrito asados con patatas panadera son recetas sencillas que siempre quedan bien. Como complemento, lo ideal es servir una buena ensalada para desengrasar como la de ensalada de tomate, aguacates y albahaca, que dará el contrapunto perfecto a este asado.
No hay buena barbacoa de carne sin una buena guarnición. Un truco para poder comernos las patatas a la vez que la carne, es llevarlas ya cocidas y en el momento de hacerlas, partirlas por la mitad y dorarlas bien por los dos lados, sobre todo por el central que no lleva piel.
El Paisaje y la Sostenibilidad
La cabra doméstica es una ingeniera del paisaje. En el pasado esta habilidad ramoneadora fue denostada considerándose la cabra como un enemigo de la vegetación. Actualmente es entendida como un aliado ya que contribuye a la dispersión de semillas y a la fertilización del suelo aportando materia orgánica. Se utilizan en la prevención de incendios forestales como reguladora de la abundancia de la vegetación.
De este modo la producción de caprino aúna prácticas sostenibles cuidadosas del paisaje junto con la obtención de buenos alimentos y de gran calidad. La FAO recomienda la cría de cabras en los países donde la agricultura familiar representa un alto porcentaje del suministro de alimentos.
